Cadillac Records


La historia de la mítica discográfica Chess Records bien merece ser contada en una película. Creo que es una historia interesante que todo amante a la buena música debe conocer. Porque el rock no salió de la nada, siempre hay un inventor y algún otro que se lleva la fama y el dinero.


Nada más empezar la película se dice una frase muy cierta, cuando esta música la toca un negro la llaman blues, cuando la tocó un blanco la llamaron rock.



La historia de la música no hubiera sido la misma sin las geniales aportaciones de gente como Muddy waters, Little Walter, Chuck Berry o Etta James. Gente como los Rolling Stones, Beach boys, Elvis o Led Zeppelin (ahí es nada) le deben bastante a estos pioneros salidos de Chess records.

La película se inicia en los años 40 en los campos de algodón del los estados del Sur donde nació el blues en las voces de los trabajadores negros. Desde allí Muddy Waters se irá a Chicago en busca del éxito, su forma de tocar la guitarra era una bendición demasiado preciosa como para ignorarla o malgastarla recogiendo algodón. Allí conocerá a Leonard Chess y juntos harán historia.


Por el film veremos cómo personas de color (ciudadanos de segunda en aquella época) acaban convertidas en estrellas, algo que no siempre es fácil de asimilar y que puede ser muy peligroso. Las adicciones y las juergas suelen pasar factura. El éxito puede ser efímero y siempre hay facturas que pagar. Si unimos al cóctel la segregación racial imperante en la llamada tierra de la Libertad tenemos un film bastante interesante. Me gustó especialmente la forma de plasmar cómo la música puede romper las cadenas que separaban a blancos y a negros.

La debutante Darnell Martin (directora de episodios de Urgencias, Life on mars o Anatomía de Grey) realiza un trabajo correcto, sin ningún gran momento que perdure en la memoria pero rueda de forma más que eficiente e imprime a la historia un ritmo ágil.

Yo disfruté mucho sobre todo con las fantásticas canciones, clásicos que nunca viene mal volver a escuchar. Quizás uno eche de menos un mayor tratamiento de los personajes, detenerse un poco en alguno para entender mejor sus motivaciones. Algunos personajes quedan poco definidos (Howling Wolf, Chuck Berry) pero quizás eso le hubiera restado ritmo al film.

Los actores están correctos, Adrien Brody y Jeffrey Wright (W, Quantum of solace) están bastante creíbles. Yo destacaría a Mos Def (Rebobine por favor) como Chuck Berry y a Beyoncé Knowles como Etta James (mucho más guapa que la original, por cierto).


6,5

4 comentarios:

Crowley (www.tengobocaynopuedogritar.blogspot.com) dijo...

Es una peli que nunca me he animado a ver, pero creo que después de leer tu post tendré que replantearmelo.
Saludos

ethan dijo...

De estos biopics musicales siempre termina destacando, aunque suene evidente, la música. La trama suele ser bastante floja, pero habrá que verla para opinar...
Saludos!

Dante dijo...

Me gustó mucho este film, creo que hace un repaso muy interesante e ilustrativo de lo que supuso la música como la conocemos actualmente. Es casi un manual para entender el complejo entramado discográfico.
Muy buena, sí señor.

Dr. Quatermass dijo...

Esperaba mucho de esta cinta pero me resultó un tanto decepcionante, joder es que la mítica Chess records y el nacimiento del Blues se merecían un retrato más detallado que esta superficialidad. No está mal, pero la historia merecía algo mejor.

Saludos!

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