Habitación en Roma


La última propuesta de Julio Medém era bastante atractiva y arriesgada (como casi siempre). Dos jóvenes mujeres se encuentran en la ciudad de Roma y deciden pasar la noche en la habitación de hotel de una de ellas. Allí desnudarán sus cuerpos y sus almas, dejando a un lado sus iniciales miedos y recelos. Las protagonistas ven la oportunidad de escapar de su realidad cotidiana por una noche, sólo eso. Serán felices por una noche fantaseando con ser otras personas e imaginando cómo sería una hipotética nueva vida juntas. Por unas horas intentarán dejar atrás el dolor y las ataduras de su existencia.

La idea (basada en el film En la cama del chileno Matías Bize, que no he visto por lo que no puedo comparar) es interesante y cuenta con la habitual e impecable puesta en escena de su director. Médem se muestra seguro en la dirección, realizando unos complicados planos y demostrando que es un estupendo realizador. Médem sabe perfectamente dónde y cómo colocar la cámara y dota a su film de una fotografía excelente dando toda una lección de estilo.

Pero, si técnicamente Médem es más que solvente, su cine se está volviendo cada vez más hermético y a mí me cuesta cada vez más entrar en su mundo. Habitación en Roma más parece una obra de teatro que conserva las antiguas tres unidades de acción, tiempo y lugar. Tiene un ritmo pausado, más cercano al teatro clásico que al cine moderno. Médem despliega todo su arsenal de imágenes oníricas, metáforas y referencias clásicas pero lo que narra no nos interesa demasiado.

Hay muy poco destacable más allá del posible morbo de ver a dos hermosas mujeres desnudas durante casi todo el metraje y de la complejidad técnica del film. Médem se la juega una vez más, cosa que le honra, pero no siempre los experimentos salen bien. La poética transcendencia (casi mística) con la que Medem trata ciertas escenas me pareció pedante y cursi. Casi sonrojante. Si no consigues conectar con el pausado ritmo del film y el cada vez más pedante universo de su autor, sus 103 minutos se te pueden hacer eternos. A destacar el inadecuado abuso de las canciones como mero tránsito entre los diálogos. Yo acabé harto de tanta cancioncilla.

Una pena que Médem se recree tanto en la estética y en la supuesta transcendencia de la trama. Los diálogos no están mal pero no acaban de atrapar al espectador, el irregular guión pierde fuelle por momentos y la trama decae, perdiendo el interés rápidamente. No hay ningún elemento que nos incite a ver el desenlace del film (totalmente previsible). Como diría Hitchcock, falta el McGuffin.

Con prácticamente dos actrices como único elenco, el peso del film recae en ellas y creo que son lo mejor de la película. Elena Anaya y Natasha Yarovenko están muy bien (en todos los sentidos), sus arriesgadas interpretaciones me gustaron bastante. Todo lo contrario que el de Enrico Lo Verso, no sé si su personaje intenta ser una proyección de todo lo masculino (y malvado) del universo pero me pareció bastante forzado. Nawja Nimri aparece en pantalla pero es una mera anécdota.

Un film aburrido y pretencioso que tiene poco que contar y además lo hace de forma manierista. Yo no entré en su juego y me aburrió.

4,5

4 comentarios:

soydelamalena dijo...

Pues hablan maravillas de ella.

Anónimo dijo...

Es que este tipo es tan guay como la coixet, van de intelectuales cultos pero su cine aburre soberanamente.

Sweet Tiff dijo...

A simple vista pareceria interesante pero si la pelicula se limita a la habitación y a esas dos mujeres divagando y tocandose...y si encima no hay dialogo interesante ni acción...resulta muy aburrida.

No la vi ni creo que pierda tiemop en verla jaja.

besitos, feliz primavera y buena semana.

enCINErados dijo...

Creo que la crtica es bastante acertada, no hay manera de entrar en la película-. Medém se arriesga y creo que pierde. Es muy aburrida.

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