Baarìa


No puedo evitarlo, las películas de Guiseppe Tornatore me emocionan casi siempre. He llorado ríos enteros con Cinema Paradiso y reconozco que me corrieron varias lágrimas viendo Baarìa. Supongo que soy muy sentimental y Tornatore consigue tocarme la fibra sensible cuando habla de la infancia, la familia y el inexorable paso del tiempo.


Baarìa no aporta nada nuevo a la filmografía de su autor, no va más allá de lo ya visto anteriormente en su filmografía, pero conserva toda la esencia de sus mejores momentos. Baarìa es la historia de una pequeña ciudad de Sicilia y su evolución desde los convulsos años 30 hasta casi la actualidad. Sus personajes vivirán (o sufrirán) la dictadura de Mussolini, los caciquismos, la guerra mundial, los movimientos obreros, la mafia, la corrupción urbanística, etc. Todos estos cambios transformarán a la ciudad de Baarìa, sus calles y sus habitantes, siendo la verdadera protagonista del film. Tornatore sintetiza en esta pequeña ciudad la evolución sufrida por Italia en el siglo XX. Esta vez se centra un joven idealista miembro del partido comunista. Por supuesto, habrá sitio para la picaresca y los emocionantes homenajes a la familia o al cine.
Puede que la historia que Tornatore intenta abarcar sea demasiado ambiciosa, puede que algunas elipsis no estén muy conseguidas, puede que el montaje deje colgados a algunos personajes y puede que la metáfora sobre la ciudad de Baarìa no sea perfecta. Por momentos parece que al film le han recortado demasiado metraje, dando una sensación de improvisación. Todos estos defectos lastran al film pero los aciertos habituales de su director consiguen salvarlo del hundimiento. Aciertos sobre los que destaca la emotividad de unas situaciones cotidianas en las que a veces es difícil sustraerse. La evolución de los personajes desde la niñez hasta la vejez no deja de evocarnos pasajes de nuestra propia existencia. Por otro lado y como si de Fellini o Berlanga se tratara, Tornatore puebla su película de estupendos secundarios que resultan cercanos y reconocibles. todo ello hace que el espectador se involucre en la trama y padezca y se alegre con las experiencias narradas.

Si a este crisol le sumas unos cuantos momentos oníricos, una fugaz aparición de Mónica Bellucci y la música del maestro Ennio Morricone, tenemos una película que no es perfecta (ni mucho menos), pero vale la pena. Tampoco hay que estar reinventándose cada media hora, el cine también es capacidad de emocionar, algo en lo que Tornatore es un maestro.

7

3 comentarios:

Cinemagnific dijo...

Pues a mi (y eso que adoro Cinema Paradiso) Tornatore me cansa y me raya un poco, la verdad. Creo que le falta un poquito de más variedad a su filmo. Esta de todas maneras la acabaré viendo, supongo, y te diré :)

Luis Cifer dijo...

No va más allá de Cinema Paraíso u otras de su autor, pero a mí me tocó la fibra con lo de la familia, el paso del tiempo y la añoranza. Temas muy vistos pero creo que Tornatore los trata con una sensibilidad muy especial.

videodromo dijo...

Volvemos a coincidir. Me gustó mucho. Creo que es un película valiente para los tiempos que corren. Adolece creo yo de metraje, podía contar lo mismo en menos tiempo, aún así, creo que la nota que le pones es totalmente merecida. Por cierto, los actores todos están geniales.

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