Rodríguez sigue homenajeando al cine de serie B de décadas pasadas, si bien su película no es mejor que las películas a las que emula. Cumple todos los requisitos del cine de justicieros vengadores pero no aporta nada nuevo, consciente de que el espectador los reconoce: el héroe parco en palabras pero excelso en violencia y atractivo, las chicas guapas/florero, el secundario que ayuda al héroe y durará poco, el villano hombre de negocios, el político corrupto, los sicarios. Nada en esta historia debe tomarse en serio, es sólo una broma.
Incluso la crítica a las leyes de inmigración estadounidenses queda bastante risible debido a la zafiedad de los personajes, todo es tan exagerado que pierde toda efectividad como crítica social y se queda en mera anécdota.
Al contrario que su amigo
Tarantino, Rodríguez no pasa de la mera imitación y no le otorga a su film la más mínima dignidad.
Tarantino sabe hacer buenas películas con elementos copiados directamente del cine de serie B (Kill Bill sería un buen ejemplo) pero Rodríguez no parece interesado en ello.
Sólo recrea un cine que añora y que, por suerte, no creo que vuelva.
Lo mejor del film es su poca vergüenza y su descaro. Rodríguez sabe que su guión es malo (muy malo) pero le da igual, el guión de este tipo de pelis era una mera excusa para enlazar escenas de acción y desnudos. En ese sentido Rodríguez no defraudará a sus fieles; el film tiene violencia extrema tan pasada de rosca que resulta hasta divertida y algún desnudo que otro. Señor Rodríguez: Yo he echado de menos algo más de sexo, la verdad, a ver si solucionamos el tema en las anunciadas futuras entregas.

Es un innegable acierto tener a un grupo de actores tan variopinto (como poco) reírse de sí mismos en este guión lleno de guiños: Me gustó especialmente ver a Robert Deniro auto pariodándose o volver a encontrarnos con el olvidado Don Johnson.
Lo de contar con Steven Seagal (más gordo y acartonado que nunca) no deja de ser otro guiño más, el tipo sigue siendo tan inexpresivo como un cubito de hielo. Casi tan inexpresivo es Danny Trejo, pero el tipo es más simpático.
Por su parte las guapas Lindsay Lohan (qué bien le queda el hábito), Michelle Rodríguez (qué bien le queda el parche) y Jessica Alba (qué bien le queda todo) tienen unos bochornosos papeles como los floreros típicos de este cine. Me resultó especialmente delirante el discurso de Jessica Alba a los inmigrantes ilegales, toda una parodia de las vergonzantes arengas yanquis.
Una caricatura, un pasatiempo para los que añoran la serie B.
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