Un cuento chino

Roberto (Ricardo Darín) es un tipo solitario que regenta una droguería. Roberto tiene una existencia metódica aislada del exterior. Todo se complicará cuando aparece en escena un chino que no habla ni una palabra de español.



Basado en una anécdota real, un cuento chino es un buen film. Con esta premisa argumental podría haber sido una comedia alocada, dado el choque de caracteres de los protagonistas, o un drama que denunciara la situación de los inmigrantes. Es de agradecer que se escape por la tangente y sea una comedia amable. Un cuento chino hace sonreír varias veces aunque nunca llegues a partirte de risa. No busca el chiste fácil ni convierte a los personajes en caricaturas en busca del ansiado gag. Hay situaciones que podrían haber sido mucho más divertidas y otras que podrían haber sido mucho más trágicas pero están resueltas de manera que nunca se pierde ese tono tan personal que tiene el film. No es que se salga del estereotipo de las películas sobre extrañas parejas y personajes excéntricos, pero es un film bien escrito y bien interpretado.
Sebastián Borensztein escribe y dirige esta película de forma eficiente, centrándose en los personajes y poco más. No era necesario complicarse la vida y no lo hace. A base de miradas y emociones contenidas nos entrega un film honesto y muy digno. Ricardo Darín (El hijo de la novia, Nueve reinas, El secreto de sus ojos) ya cambió de registro en Carancho y parece que le ha cogido el gusto. Esta vez nos interpreta a un verdadero cascarrabias, un personaje huraño y calculador. Su interpretación da una vida especial a toda la película y es lo mejor del film.

Una película pequeña pero que hace pasar un buen rato.

6


2 comentarios:

Möbius el Crononauta dijo...

Dicen que está muy bien, a ver si la veo.

Saludos

Anónimo dijo...

Muy buena y distinta, original.

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