¿Quién puede matar a un niño? (1976)




Narciso Ibáñez Serrador (Chicho) pasará a la historia como uno de los mayores creadores de la televisión en castellano gracias a sus míticos programas como Un, dos, tres o Historias para no dormir. Pero Chicho también dirigió películas de terror tan estimables como La residencia (1969) o ¿Quién puede matar a un niño?.


El argumento del film es bastante sencillo: Una pareja de extranjeros están de vacaciones por el sur de España y deciden ir a visitar la isla de Almanzora, una vez llegan allí se den cuenta que en la isla no hay ningún adulto, sólo niños.
Ibáñez Serrador demuestra con este film que su talento no estaba sólo en la dirección de programas televisivos (formato que revolucionó) sino que también era un magnífico creador de atmósferas agobiantes. En ¿Quién puede matar a un niño? va creando una atmósfera desasosegante que cada vez se nos hace más insoportable. Ibáñez Serrador crea escenas aterradoras partiendo inicialmente de situaciones cotidianas, el punto de vista infantil se vuelve aquí perverso. La pareja protagonista pasa de unas tranquilas vacaciones a verse envuelta en una terrible pesadilla. El pueblo abandonado se nos antoja inquietante desde el principio y Chicho demuestra su mano maestra en casi cada secuencia del film. Con una extrema economía de medios y con pocos actores Ibáñez Serador crea una atípica película de terror. El film no está ambientado en el típico entorno tétrico o misterioso (nada de castillos o tormentas) sino que genera terror en las soleadas y desiertas calles de un pueblo andaluz. Casi todo ocurre a la luz del día, en verano, lo que le confiere al film una atmósfera muy peculiar.
El film se podría integrar dentro del subgénero de niños cabrones, siendo quizás, El pueblo de los malditos su mayor influencia. También puede tener algo que ver con The wicker man ya que ambas películas versan sobre extraños que van a parar a islas en las que no son bien recibidos. Pero ¿Quien puede matar a un niño? es casi la más terrorífica de las tres. Los niños nunca me han parecido tan crueles ni repugnantes como en esta película (no cuentan las de el grupo musical Parchís). Es su aparente inocencia lo que los hace aún más crueles, para ellos todo es un juego sin consecuencias. ¿Sólo están jugando a matar o se están vengando de las atrocidades que los mayores les infligen?

Lo peor de la película es que ha envejecido algo mal, esos excesos con el zoom y el estilo televisivo se han quedado muy desfasados. Tampoco tienen mucho sentido las escenas iniciales del nodo con esas noticias sobre los conflictos del siglo XX y el sufrimiento causado a los más débiles: los niños. Quizás fueron escenas añadidas para aumentar el metraje o simplemente se añadieron para ir metiendo el miedo en el cuerpo al espectador. Sea como fuere, provocan un mal rollo enorme. A dicho mal rollo contribuye especialmente la música de Waldo De los Ríos, quien recrea una melodía tan simple como perversa. Un buen ejemplo de cómo una música puede crear un efecto demoledor en el espectador.
Interesante obra del cine de terror español.


5 comentarios:

Pierrot dijo...

Siempre he pensado Que Chicho se metía un poco en el pellejo de una especie de Hitchcock ibérico. Una pena que no fuese más prolífico en este aspecto.

Anónimo dijo...

qué buena, la tengo que volver a ver, me resultó muy inquietante y morbosa.

Nocivo dijo...

Cuando la vi me gustó mucho por como Chicho huye de ciertos lugares comunes (los ambienten tétricos y los cielos encapotados) para ofrecer una historia de terror a pleno día, en un lugar en el que no parece posible que pudiera ocurrir algo así.

Peter Allman dijo...

Para mi fue una pena que no se dedicase más a dirigir películas que a los espacios de televisión. Yo me pregunto ¿Stephen King se pudo haber basado en este film a la hora de recrear a los Chicos del Maíz?

Un saludo!

Lily dijo...

Una de las pelis que me han dado mas miedo. Buenísima

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