Snowtown


Los asesinos en serie suelen ser representados en el cine como tipos extravagantes o curiosos, incluso suelen resultar atractivos o simpáticos al gran público. Todo lo contrario de lo que pretende hacer Justin Kurzel con Snowtown, su primera e implacable película.



En Snowtown el mal aparece camuflado, representado en personas bastante simples y chabacanas. No son refinados o cultos pero sí son peligrosos, personas a las que podríamos conocer cualquiera de nosotros. De hecho, el joven protagonista irá descubriendo poco a poco que personas a las que conoce (e incluso admira) están implicadas en asuntos muy turbios. Una evolución similar a las que sufre el espectador, personajes excéntricos pero simpáticos se nos van revelando como unos tiranos. El retrato realista de Kurzel me resulta mucho más repulsivo y aterrador que todas las pelis sobre Hannibal Lecter.

Lo peor es que Snowtown se basa en hechos reales y bucea en las incómodas aguas de una familia más que disfuncional que se vio implicada en el mayor caso de asesinatos múltiples de Australia. ¿Qué hacer cuando descubres que las personas de tu entorno son unos monstruos? ¿Estamos condenados a repetir los errores de nuestros padres? ¿Hay manera de escapar? Kurzel parece optar por la vía determinista, el medio ambiente determina nuestra conducta, el ser humano acaba aceptando la cultura que recibe, no existe la libertad de elección. Un panorama bastante negro.

Justin Kurzel usa un estilo seco para narrar esta historia de White trash australiana. Parece un documental y a veces abusa de la cámara al hombro, lo que le otorga al film un toque realista muy acertado. No hace concesiones al público ni nos ahorra situaciones violentas. Todo se muestra con bastante naturalidad y crudeza, tal y como lo viven los protagonistas. Especialmente crudas se pueden hacer las escenas en la bañera y alguna con animales. Pero Snowtown no sólo habla de la violencia física o psíquica en el seno familiar, también habla de fanatismo, de esa peligrosa ideología que no cree en el estado y que decide tomarse la justicia por su mano. ¿Pueden llegar a verse como algo habitual la violencia y el fanatismo? Por terrible que parezca, creo que sí.
De los actores sólo puedo decir que están todos excelentes, casi me convencen que no están actuando, no puede ser, deben ser así en la vida real. Por momentos creemos que Snowtown no es una peli sino un documental grabado con cámara oculta. Unas interpretaciones tan ajustadas no parecen salidas de un guión establecido ni de unos ensayos, parecen salir espontáneamente.

Un film sórdido y brutal, avisados estáis.


2 comentarios:

Sidhe dijo...

En el fondo, nunca sabes quien tienes al lado (ni si tú vas a perder el norte). Tema duro y controvertido.

La busco y comento, un saludo Luis.

Anónimo dijo...

uy que mal rollo me han dado esas fotos tan poco truculentas, creo que voy a abstenerme de ver esta cosa.

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