La llave de Sarah (Elle s'appelait Sarah, 2010)



Nada, continuo con mi molesta costumbre de hablar de películas que no ve nadie. En este caso creo que es una pequeña pena que esta película no haya tenido más repercusión. No es que sea de obligada visión, pero sí que La llave de Sarah es un film recomendable con el que vale la pena perder dos horas de nuestro valioso tiempo. No todo va a ser fútbol.

La llave de Sarah es un film francés dirigido por Gilles Paquet-Brenner que adapta la novela de Tatiana de Rosnay). El film nos sitúa en el agitado verano de 1942 en el seno de una familia judía en el París ocupado por los nazis. Obviamente, las cosas no se pondrán nada fáciles para la familia de nuestra niña protagonista, la Sarah del título. Pero el acierto de la película es que nos transporta 60 años en el tiempo hasta que una periodista americana que investiga uno de los hechos más vergonzosos y menos conocidos de la Segunda Guerra Mundial. Nuestra protagonista en el presente (Kristin Scott Thomas) descubre casualmente qué le ocurrió a la familia que ocupaba el apartamento en el que ahora ella va a vivir. La investigación se tornará en toda una obsesión por conocer la verdad y el paradero de aquellos personajes que una vez vivieron en ese lugar. Las dos líneas temporales (separadas por más de medio siglo) acaban atrapando al espectador casi por igual.

El film no es fácil de ver, yo me emocioné varias veces, hay algún momento bastante angustioso (sobretodo si eres padre) que te lo hace pasar francamente mal. Reconozco que estoy sensible con el tema y que todo lo que tenga que ver con el holocausto y los niños me afecta especialmente. Pero este film logró captar mi interés gracias a una interesante historia bien llevada. Paquet-Brenner sabe que la novela que adapta tiene mucho potencial y no arriesga con moderneces ni cae en excesos (que podría haberlo hecho fácilmente). Tampoco busca los aspectos más escabrosos, centrándose en narrar de forma eficiente la historia.
 Y vaya si lo consigue, yo puse la peli un día entre semana a ver que tal estaba y me estuve hasta casi la una de la mañana. No la vi entera pero me pasé todo el día siguiente dándole vueltas a la peli y a su posible conclusión. Lamentablemente, los veinte minutos finales decaen un poco y el final del film no está a la altura de lo esperado. Tras tantas emociones y tragedias a lo largo del film la conclusión decepciona un poco y puede que le sobren minutos. Opino que el esclarecimiento de los hechos más teribles se deberían haber dejado para el final, logrando así un efecto mucho más impactante y evitando que el interés decayera. Pero es sólo una opinión.

El film propone una reflexión sosegada sobre el pasado y cómo nos afecta en nuestras vidas, incluso lo que hicieron personas a las que nunca conocimos. Quizás nunca conozcamos realmente a nadie. La llave de Sarah no es un film perfecto pero está bien, aunque intuyo que la novela es mucho mejor.

3 comentarios:

Ana dijo...

Lo primero, perdón por colarme en tu blog; he paseado muchas veces por él pero al ver esta entrada no he podido evitar comentarte que estoy totalmente de acuerdo contigo. Cayó el libro en mis manos por casualidad y me encantó, y según lo terminé vi la película, que pese a tener tan reciente la lectura, también me enganchó. Cualquiera de las dos es recomendable, aunque dura, puesto que seguir viendo la parte tan violenta e irracional en ocasiones del ser humano, las historias de nuestra Historia, que no se cuentan, remueven sentimientos e ideales... Felicidades por tu blog.
Ana

JuanRa Diablo dijo...

Tu forma de contarla me ha atraído mucho, pero me frena bastante el tener que ver sufrir a algún niño, cosa que también me supera.
En The road lo pasé de pena por este motivo.
Jo, uno se hace padre y le cambia el chip.

Anónimo dijo...

Coincido contigo Leci. Muy dura si eres padre. Buena película. No sé qué tiene el cine francés últimamente pero todas las películas que veo me gustan. Besos.

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