Starship Troopers


Me preguntaban recientemente en un comentario mi opinión sobre Starship troopers. Pues debo decir que soy un declarado defensor de esta película, no es una obra maestra pero sí un film mucho más interesante de lo que parece a primera vista.

Bajo la apariencia de una película de acción descebrada y algo fascistoide, Paul Verhoeven elabora una acertada crítica a la sociedad actual y hacia ciertas derivas autoritarias y paramilitares. Quizás muchos no se dieran cuenta y sólo vieran un film de acción a lo Independence Day o chorradas similares, pero Starship troopers es algo más. Verhoeven ironiza sobre los tópicos del cine de acción. No en vano el guión es de Eduard Neumeier, responsable también de Robocop, otra película mucho más compleja de lo que parece. El guión se basaba en la controvertida novela homónima de Robert A. Heinlein publicada en 1959. Para muchos la novela de Heinlein era una apología del militarismo y fue acusada de glorificar innecesariamente la guerra.

Verhoeven utiliza a actores muy malos pero muy guapos para los papeles protagonistas. Toda una declaración de intenciones, como casi en cualquier blockbuster: los protagonistas deben ser jóvenes y guapos a rabiar, la dictadura de la belleza en este tipo de películas es la primera que denuncia Verhoeven. Desde luego Casper Van Dien, Denise Richards y Dina Meyer no son grandes actores, pero son guapos. Para el veterano instructor Verhoeven contrató a Michael Ironside, un tipo nada guapo pero con innegable carisma y cara de duro, con quien ya había trabajado en Desafío total. La belleza de los protagonistas contrasta con la extrema violencia y crueldad de alguna de las escenas.


 El film tiene un ritmo muy ágil y no pierde mucho tiempo en la introducción de personajes. Como en la novela, nunca sabemos realmente qué piensan o qué sienten, su identificación con los valores de su sociedad futura es total. No hay espacio para individualismos. Verhoeven tiñe su film bélico de un cinismo imperdonable, primeramente sitúa la capital del planeta en Buenos Aires, algo inusual: un film americano en el que no se hace gala de la supremacía norteamericana. Verhoeven viene a decir que el imperio americano no va a ejercer su hegemonía eternamente, nada permanece invariable en el tiempo. Roma cayó y América también caerá.


 Verhoeven es consciente de los tópicos del cine bélico de las últimas décadas y decide mostrarlos sin tapujos. El film no es un panfleto propagandístico más, es una crítica a las películas bélicas a base de evidenciar sus múltiples carencias. Primeramente se ve una sociedad militarizada en extremo, el servicio militar dura 2 años y sólo después de realizarlo se adquiere el status de ciudadano. Es el paso por el servicio militar lo que le da a uno la capacidad de decidir y votar, no es obligatorio pero sí necesario para tener un porvenir. Verhoeven viste a sus guapos actores de uniformes que recuerdan irremediablemente a los trajes nazis y un halo de fascismo impregna toda la sociedad que presenta en su film. Incluso los humanos se creen la raza superior frente a otras especies de otros mundos y están  dispuestos a expandirse por toda la galaxia.  No veo apología del fascismo en todo ello, más bien todo lo contrario. Verhoeven pone en evidencia muchas ideas que vemos diariamente en el cine bélico.

Luego se nos presenta una amenaza del espacio exterior bastante forzada, parece como si todo fuera una invención de las autoridades para mantener a la población bajo control. Ya se sabe que el miedo es la mejor manera de aumentar el consumo y de mantener a la población bajo control. Tanto el origen de la amenaza como su final neutralización parecen bastante sospechosos, casi parece que todo ha sido orquestado por el Estado. Otra velada alusión al nazismo es que los humanos se creen la raza superior y están  dispuestos a expandirse por toda la galaxia, algo en lo que chocarán con los arácnidos.

Todo lo anterior no quiere decir que el film no funcione como película de acción, todo lo contrario. Es un film divertido con estupendos y revolucionarios efectos especiales. Verhoeven se mueve como pez en el agua en las escenas de acción y nos regala escenas memorables como la de la invasión del fuerte (que recuerda irremediablemente a las viejos westerns del séptimo de caballería).

El estilo Verhoeven consiguió salvar esta película de la mediocridad frente a decenas de  films de ciencia ficción de los años 90.

6 comentarios:

Dr. Quatermass dijo...

Yo he visto la luz hace no mucho, la odié en su estreno, no la entendí. En una revisión muy reciente me ha parecido un entretenimiento "de lujo" que hay que saber leer entre líneas.

Un saludo

Mara Miniver dijo...


Bueno, con este comentario me estreno en este blog. A mí me gusta. Me parece muy entretenida y tiene el mérito de seguir teniendo "algo" que la hace única pese al paso del tiempo (las pelis con efectos especiales tienden a conservarse fatal). Además, que cuando la vi me hizo mucha gracia ver al Sargento Carver de "The Wire" combatiendo arácnidos...

Un saludo

Möbius el Crononauta dijo...

La tengo ahí a punto para ser revisitada. Ya no recuerdo mucho, pero en su día me pareció entretenida. Seguro que ahora veré más cositas escodidas por ahí.

saludos

León dijo...

Verhoeven siempre ha sido experto en metertela doblada mientras te hace pasar un rato de lo más entretenido:Aqui una película bélica que a la vez es homenaje/critica/parodia; en "El hombre sin sombra" y "Desafio total" el prota es el villano; "Robocop" es una metafora sobre la muerte. Y que decir de "El libro negro" para mí la mejor película de la década pasada. Imprescindible.
Felicidedes por el blog. Te invito a pasarte por el nuestro y a incluirlo en el lateral si te gusta.
Saludos

Esteban dijo...

Al fin alguien pone en su lugar este peliculón.

Estoy completamente de acuerdo contigo, a primera vista es "otra película de acción", pero entre lineas tiene una cantidad de mensajes no menores. La película se ríe del género todo el tiempo, aunque claro... pocos en su momento lo entendieron.

http://politocine.blogspot.com

Saludos!

Anónimo dijo...

Lo que me parece increíble es que muchos sesudos críticos y columinstas no se dieran cuenta de la carga satírica de la película desde un primer momento, algo que yo, con mis 18 años por aquel entonces, y nula formación cinéfila, cogí al momento. Siempre me pareció un peliculón, y siempre me extrañó que nadie más viera la desternillante carga paródica que encierra y nunca se haya puesto a la altura crítica (lo del público sí era más previsible) que se merece. La película es como un camino intermedio entre Independence Day y La vida de Brian si, claro, tienes la mínima formación y sensibilidad como para entrar en comunión con el director.

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