Guilty Of Romance



El director japonés Sion Sono nos ofrece su particular versión de Belle de Jour de don Luis Buñuel. No son pocas las coincidencias y paralelismos entre ambas películas. En ambas, una aburrida ama de casa inicia una doble vida fuera de su matrimonio. A partir de ahí, el desarrollo de ambos films es diametralmente opuesto. Sono nos ofrece una macabra historia de sexo y caída a los infiernos con todo lujo de escabrosos detalles.

  Sono es excesivo y fascinante a partes iguales, en lo estético y en lo argumental. Elabora un film bizarro, incómodo,  por momentos interesante y por momentos exasperante. Los japoneses son así, no conocen las medias tintas.


 Sono nos presenta la historia de tres mujeres muy distintas entre sí relacionadas por un macabro crimen. No estamos ante un film de investigaciones criminales ni un thriller al uso. Hasta bien avanzada la trama no sabremos quien es la víctima ni quien el asesino. Sono critica la opresiva sociedad japonesa, en la que está mal visto expresar las emociones incluso en la intimidad del hogar. Sono expone abiertamente la doble moral dentro del matrimonio, basado en el respeto y la obediencia más que en la confianza y el amor. La protagonista Izumi (Megumi Kagurazaka) ama apasionadamente a su marido, pero teme contradecirle y no desea molestarle con sus deseos y anhelos. Ha basado su existencia en complacerle pero ella también tiene sentimientos y deseos. En su búsqueda de libertad, nuestra protagonista se introducirá en una peligrosa espiral de sexo y emociones fuertes. Su mentora será una profesora de universidad (Mizuno Miki) que se prostituye no por dinero sino para solventar los traumas que arrastra desde niña y para demostrar una curiosa teoría que haría las delicias de Freud. ¿Ya he dicho que todo es bastante bizarro en ente film?. Conforme avanza la trama, la cosa se desmadra y deja de hacer pie en el fondo de la cordura y se adentra en el mar de las sensaciones y las (más bajas) pasiones.

La trama detectivesca realmente nunca acaba de atrapar al espectador, más interesado en la caída a los infiernos de la bella Izumi. El film funciona en dos planos paralelos que sólo al final se acaban encontrando, aunque quizás ya sea demasiado tarde para la paciencia del espectador no iniciado.

Sono sabe contar historias y sabe presentar y desarrollar los conflictos interiores de los personajes, pero tarde o temprano se va a los extremos y el espectador deja de comprender el motivo de las acciones mostradas en su film. A todo ello hemos de sumarle que al film le sobran algunos minutos y podemos añadir que Guilty of romance es un hueso demasiado duro para la mayoría de los espectadores. Pero los que sean capaces de roerlo encontrarán un morboso manjar no apto para todo tipo de paladares.

Guilty of romance es, indudablemente, un film arriesgado. He de reconocer que a mí me gustan este tipo de películas insanas.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me gustó mucho a pesar de que se hace pesada por momentos. Menudas escenitas de sexo...

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