Killer Joe



William Friedkin pasará a la historia por haber rodado dos obras maestras: El exorcista (1973) y French connection (1971). De todo aquello hace 40 años y durante estas 4 últimas décadas la carrera de Friedkin ha sido más bien mediocre. Quizás no ha encontrado proyectos adecuados o simplemente se ha tumbado a la bartola viviendo de las rentas. Su talento, que lo tiene, no aparecía en la mayoría de sus film, que parecían dirigidos por un piloto automático. Por suerte para nosotros, Friedkin demuestra en Killer Joe que aún le queda algo de vida en las venas.


Killer Joe adapta la obra de teatro homónima de la ganadora de un Pulitzer Tracy Letts. Podría ser la típica película de cine negro sobre una familia de white trash que intentan cobrar un suculento seguro de vida cometiendo un crimen. Nada nuevo bajo el sol. Pero esta historia huye de los convencionalismos y tiene los suficientes giros como para que en las manos adecuadas sea un film brillante.

 Se puede decir que Killer Joe es buen cine negro, parte de situaciones y propuestas de sobra conocidas pero avanza peligrosamente por el filo de la más absoluta incorrección. La familia protagonista, paletos texanos nada menos, no son unas lumbreras y toman unas decisiones tan inesperadas como peligrosas. La idea de contratar a un policía que se gana un sobresueldo como asesino tendrá más de una consecuencia inesperada, sobretodo si el asesino contratado es mucho más peligroso e inestable de lo que podría parecer.

Pero killer Joe no es sólo cine negro, es un film que refleja las miserias del ser humano de forma brutal. Sus personajes son todo un muestrario de la estupidez y la avaricia humana. Ninguno de ellos se podría calificar como normal (aunque ya sabemos que tal cosa no existe) o moralmente recomendables. El fiero retrato de la miseria humana no estaría completo sin la avaricia, el egoísmo, la locura y la lujuria. Todo un cóctel explosivo que explotará sin remedio ante los ojos del atónito espectador en una escena final simplemente inolvidable por varios motivos que no voy a desvelar. Sólo os diré que prometo no volver a comer pollo en lo que me queda de vida.


 El origen teatral del film no es ningún problema, las escenas tiene vida propia gracias a una interpretaciones impecables. Tanto Emile Hirsch como Thomas Haden Church o Juno Temple están fantásticos en sus personajes. Pero el rey de la función es Mathew McConaghey, quien nos brinda el que es hasta la fecha el mejor papel de su carrera. Nunca me ha gustado este actor, siempre me ha parecido una cara bonita con poco que aportar, pero aquí está soberbio. Su complejo personaje llena la pantalla y acaba comiéndose literalmente a sus compañeros de reparto. McConaughey podría haber caído en el ridículo o la sobreactuación pero consigue hacer creíble un personaje realmente extremo. También hay que destacar a la recuperada Gina Gershon en un papel que le viene como anillo al dedo. Sólo su primera aparición en el film ya nos da una idea de lo bizarra que va a ser la trama.

 William Friedkin dirige con mano maestra, dando una lección de contención y estilo que ya quisieran muchos jóvenes realizadores, esta truculenta historia en otras manos hubiera sido todo un festín de sangre, saltos en el tiempo y voces en off que aportan poco pero quedan cool. Friedkin deja hablar a los personajes y les da espacio para evolucionar. La valentía de Friedkin se materializa en la escena final de film, una escena durísima, casi insoportable, de ésas que no se olvidan fácilmente, que demuestra que su director tiene todavía la maestría y el pulso necesarios como para ponerle los pelos de punta al espectador.

Un film injustamente olvidado que merece convertirse en todo un clásico del cine negro moderno.

7,5

3 comentarios:

Dr. Gonzo dijo...

Yo la vi hace unos meses pero no me enteré de casi nada por culpa de unos subtítulos traducidos por un primate, sin sentido alguno.

A ver si cuando la editen en España puedo verla decentemente, porque pese a no enterarme de un carajo, me gustó.

Anónimo dijo...

muy buena, gran escena final.

manipulador de alimentos dijo...

'Killer Joe' es una peli de ambiente de lo más ominoso, también un pelín sórdida y cínica a paladas, de sabor de cine negro de los antiguos, un thriller con sus vueltas inesperadas, con gran ritmo, y personajes memorables. La escena del muslo de pollo es de las que no se olvidan. Matthew McConaughey, en su papel de sucio polícia reconvertido en asesino a sueldo, algo no muy sencillo de plasmar,da realmente miedo a pesar de lo exagerado del tono. El chaval está bien y el padre está espectacular en su palurdez. Me ha parecido que la peli ha pasado bastante desapercibida y no se lo merece. Un saludo!!!

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