Fast & Furious 6 (A todo gas 6)

 


La saga de Fast and furious parece dispuesta a seguir quemando rueda mientras le quede combustible. Cuando la franquicia parecía ya agotada, la quinta entrega fue un soplo de aire fresco y parece que ha marcado la pauta a seguir en el futuro. Esta sexta parte es más de lo mismo pero llevado todo aún más al extremo. No hay quien se la tome en serio pero como mero divertimento es de lo más estimulante.


 Quizás alguno se sorprenda, pero debo reconocer que me lo pasé bien con esta película. La testosterona y los esteroides nunca me han resultado atractivos, por lo que sigo sin verle la gracia a personajes como los encarnados por Vin Diesel y esa mole de músculos llamada Dwayne Johnson. No me pone ver tíos cachas en pantalla, aún menos cuando sus diálogos son de lo más ridículo. Pero ya sabíamos a lo que veníamos, esta franquicia se ha hecho famosa por sus espectaculares escenas de persecuciones sobre ruedas y sus fantasmadas. No ofrece mucho más, no tiene sentido analizar sus diálogos ni la coherencia de sus inverosímiles guiones y acrobacias. Sólo cabe disfrutar con sus adrenalíticas escenas y el rugir de los motores.

Al menos, en esta entrega parece que se han dado cuenta de la repetición de esquemas y han buscado a unos villanos a la altura. De hecho son muy parecidos a la gran familia de Dom Toretto (Vin Diesel). Esta vez no se enfrentan a mafiosos de poca monta y a ineptos policías, se enfrentan a un grupo de temerarios profesionales. Todo un reto. La excusa para volver a la acción es tan ridícula como siempre (es lo de menos). Toretto (el tipo más macarra y duro del universo, capaz de salir de un avión en llamas sin un rasguño) sigue siendo un sentimental que no puede abandonar a un miembro de su familia. Ahora resulta que estos peligrosos delincuentes son buena gente e incluso rezan antes de comer dando gracias al Señor. Ver para creer. Al final esta saga que iba de transgresora va a tener un mensaje bastante conservador. Incluso se hace apología del sacrificio por la persona amada (no sin antes pegarle dos tiros al villano de turno).

 Como era de esperar, F6 es una mera sucesión de escenas de acción, persecuciones, músculos, frases lapidarias, música disco, chicas en biquini, chistes sin gracia y más músculos. Y así hasta el apoteósico final en la interminable pista de un aeropuerto: 15 minutos intentando despegar a toda velocidad, no sé si hay una pista tan larga en todo el mundo. A mí me recordó a los tiros a puerta de Oliver y Benji. Por cierto, lo de las leyes de la física nunca les ha importado un bledo a los responsables de esta saga, pero en esta película se han pasado varios pueblos más de lo habitual.

 El director Justin Lin sigue siendo entregando espectaculares escenas de acción a toda velocidad, por algo son suyas 4 de las 6 películas (hasta ahora) de la franquicia. Sabe lo que su público quiere y se lo entrega en bandeja. Zapatero a tus zapatos. Desde luego, esta franquicia va a seguir, no hay más que ver los títulos de crédito finales para saber por dónde van a ir los tiros. Yo apuesto por que acaben cruzando esta saga con Los Mercenarios, Michelle Rodríguez estaría perfecta haciendo de hija de Stallone (lleva toda la vida en ese papel). Ni que decir que las interpretaciones están a la altura de lo esperado, lamentables, entre lo ridículo y lo absurdo. Lamentablemente, parece que a Elsa Pataky no le han dado demasiada cancha en esta saga y su personaje queda aquí en un segundo plano. Tampoco nos perdemos nada.
 Me resultó curioso que varias escenas del film se desarrollen en España. Buena idea, con la cantidad de autopistas y aeropuertos que tenemos infrautilizados (gracias a nuestros políticos) podríamos usarlos como escenarios para rodajes. Así les daríamos algún uso, quizás volvamos a atraer rodajes a gran escala como pasó con Almería y los spaghetti western.

Lo dicho, no busquéis lógica alguna y dejaos embriagar por el olor a gasolina y rueda quemada. Sólo así podréis disfrutar de esta gran tontería.

2 comentarios:

Cinemagnific dijo...

Si uno va a lo que va, va a lo que va. A mi esta saga me distrae cuando me apetece acción absurda y distracción testosterónica para echar el rato.

Anónimo dijo...

Exacto, ya hay otras ocasiones para pensar sobre la condición humana y el destino del hombre. Aquí sólo hay acción y carreras.

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