Memento



 Leonard Shelby (Guy Pearce) es un agente de seguros incapaz de generar nuevos recuerdos a partir del trauma generado por el asesinato de su esposa.

 Nuestra personalidad (nuestra relación con los demás) se basa principalmente en la capacidad de actuar frente a estímulos externos, capacidad que depende directamente de lo que hemos aprendido del mundo exterior. Pero si fuéramos incapaces de crear nuevos recuerdos, viviríamos anclados en el pasado y sin información ante los nuevos estímulos. La existencia de nuestro protagonista es una completa tortura ya que no sabe cómo ha llegado hasta ahí o cómo ha conseguido la información que él mismo se tatúa en su cuerpo para tenerla siempre presente. Un curioso truco para tener a mano ciertos conceptos, aunque no sepa si realmente son ciertos, sólo sabe que una vez fueron considerados por sí mismo como certezas (aunque realmente algunos no lo sean). Cuestiones ya de por sí complicadas como en quién confiar o qué es verdad y qué es mentira se tornarán en verdaderos dilemas imposibles de resolver.
Todo ello confiere un carácter de total dependencia y fragilidad a nuestro protagonista, un hombre sin memoria pero con un objetivo claro: vengar la muerte de su esposa. Una tarea titánica en su permanente estado de confusión.

  Christopher Nolan  (tras su debut con Following) decidió llevar a cabo este complejo proyecto en la que mezcla el cine negro con el trhiller psicológico. Nolan se sirve de un elaborado guión (como sería habitual en él) y de un montaje enrevesado (una constante sucesión de avances y retrocesos  en el tiempo) que obligan al espectador a estar atento a cada detalle mientras se ve sumergido en una terrible pesadilla. A través de esta singular estructura narrativa, Nolan sitúa siempre al espectador en un punto de la narración en el que se encuentra tan desorientado como el propio protagonista.
 He aquí el mayor logro del film: conseguir que la sensación de desamparo del protagonista sea compartida por el espectador. Nolan demuestra que en el cine la forma de narrar una historia es tan importante como la historia misma.

 Si te gusta que te lo den todo mascado, no te gustará este film, te parecerá excesivamente complicado y puede que no le veas el sentido. Pero si te gusta que te hagan pensar, Memento te puede resultar fascinante mientras intentas juntar todas las piezas de este enrevesado rompecabezas contado en sentido inverso.

 Una arriesgada pirueta narrativa difícilmente superable.

1 comentario:

Éowyn dijo...

Buenos días!!

La película la vi hace tiempo y he de reconocer que me dejó loca!

Está muy bien. Quizás la vuelva a ver más adelante.

Feliz Domingo.

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