3 Bodas de más



Javier Ruiz Caldera (Spanish movie, Promoción fantasma) sigue intentado hacerse un hueco dentro del terreno de la comedia española. Sus películas hasta la fecha no me fascinan, creo que abusa demasiado de chiste fácil. 3 bodas de más fue la película española más vista en 2013 con casi un millón de espectadores. Algo tendrá, me dije yo y me dispuse a verla sin ningún tipo de prejuicio.

 La película no es gran cosa, nada de alta comedia con desarrollo de personajes, sutiles chistes ni elaborados gags. Todo en esta película es bastante zafio y de trazo grueso, ya sabes: chistes sexuales a porrillo y el ya habitual caca, culo, pedo, pis. Incluso se permite un chiste sobre una persona inválida que me resultó difícilmente digerible. A pesar de saber que estamos ante una comedia desenfadada, hay ciertos temas a los que no les veo la gracia por ningún lado.
 El problema no es que los chistes sean bastante soeces, cosa que se podría perdonar fácilmente si cumplieran su cometido de hacer reír (como en Torrente 4), sino que sólo te ríes en un par de momentos y el resto del tiempo no pasas de la sonrisa (como mucho). A pesar de contar con actores de más que probada solvencia para el humor como Paco León o Berto Romero, la película no consigue mantener el ritmo. Tiene realmente tres golpes buenos de humor y uno de ellos te lo destripaban en un trailer que emitían hasta en la sopa en una aplastante campaña publicitaria.


 Javier Ruiz Caldera comete el error de pretender hacer algo más que una simple comedia (uno de los géneros más difíciles, por cierto) a la española. Intenta darle un toque romántico al asunto originando una de esas bochornosas escenas que dan vergüenza ajena, me refiero a la cancioncilla de Europe (grupo al que acabé odiando cuando era crío). Tampoco la repetitiva estructura del guión (boda 1 / boda 2 / boda 3) y los momentos escatológicos como el del servicio ayudan a que la película levantara el vuelo. Quizás estoy siendo demasiado exigente con una comedia que sólo aspiraba a hacer pasar un rato agradable, no sé.

 Por suerte, el film se sustenta en la siempre eficiente Inma Cuesta, siendo el guaperas Martiño Rivas bastante más flojo. La química entre ellos es practicamente la misma que entre una gamba y un vaso de leche. Paco León hace de Luisma con rastas y Quim Gutierrez ya empieza a encasillarse en este tipo de personajes. Siendo el personaje más efectivo a la hora de hacer reír el de Rossy DePalma.

Realmente entiendo el éxito de esta película, el público se ríe tres veces y ya es mucho con la que está cayendo. Se nota que la gente quiere divertirse y olvidarse de la crisis durante un rato. Sin embargo a mí el film me supo a poco, espero que 8 apellidos vascos sea más divertida.

Floja.

4,5

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