La vida secreta de Walter Mitty


Odio a Ben Stiller y sus comedias que pretenden ser graciosas sin serlo. No me cae bien el tipo ni me hace reír su cine, no me hace gracia.

 Con La vida secreta de Walter Mitty, Ben Stiller vuelve a la dirección (lo que mejor se le da) y nos presenta este remake del clásico interpretado en 1947 por Danny Kaye (un cómico mucho mejor que Stiller) y Virginia Mayo. Stiller actualiza la trama y la adapta a los tiempos que corren. Su film habla de soledad y de sueños incumplidos pero también de la indecisión que nos hace echarnos para atrás justo cuando nuestros sueños están a nuestro alcance. Vamos, una bienintencionada fábula sobre la búsqueda de los sueños con una estupenda fotografía y hermosos paisajes. Celofán del caro para una vuelta más de tuerca al manido sueño americano.

En contra de lo esperado, Stiller consigue que veamos el film con cierto interés, incluso (oh, sorpresa!) en un par de momentos nos fascina. Probablemente ayudó la elección del tema Space Oddity de David Bowie (una de mis canciones favoritas) para que me viera arrastrado por el torbellino de emociones que propone el film. La verdad es que es una canción maravillosa que me eleva del suelo cada vez que la oigo. Sea como fuere, lo que no pasaba de ser una peli del montón pasó a ser una gozada a partir de la escena del helicóptero. Reconozco que pasé un buen rato durante la parte central del metraje, si bien es cierto que la cosa se desinfla con un desenlace que se veía venir.

El uso de las canciones es efectivo sin embargo al final acaba siendo un poco repetitivo, quizás una emotiva banda sonora tradicional basada en un score original hubiera funcionado mejor. Aún así, la citada canción de Bowie y la del grupo islandés Of monsters and men funcionan  perfectamente fusionándose con las imágenes logrando su objetivo.


 Stiller dirige de forma eficiente, ya he mencionado que me gusta más como director que como actor de comedia. No es que el tipo innove nada pero sí es un director correcto y dota a su película de buen ritmo. No le vi la gracia al chiste a costa de Benjamin Button, ahí se le ve la mano demasiado al Stiller humorista y a punto está de cargarse el film.
 Tengo que menciona que el McGuffin (en este caso un negativo fotográfico) resulta un tanto ridículo e inverosímil. Empezar toda una aventura vital por un negativo me parece que es pedirle demasiado a la credulidad del espectador. Pero ya decía Hitchcock que el McGuffin no tiene por qué se verosímil ni siquiera existir, es una excusa para empezar una aventura, es una meta que nuestro héroe debe lograr. Lamentablemente en esta película el espectador adivina la ubicación del McGuffin mucho antes que el protagonista. El espectador intuye (al menos yo lo hice) desde el primer momento la ubicación exacta del negativo. Stiller comete el error de tomar al espectador por idiota. Busca sorprenderle en vez de hacerle pensar y fracasa.

Un film irregular, con momentos emocionantes pero que pecar de dejar todo demasiado mascado al espectador. A pesar del paquete que le tengo a Stiller, la voy a aprobar.

6

Por cierto, me surgió una duda mientras veía esta película: ¿está patrocinada por la revista Life?. La verdad es que no se puede hacer una mayor propaganda de una revista. No se trata de product replacement ni de publicidad subliminal, es algo descarado que forma parte del núcleo esencial del film.


1 comentario:

Esteban dijo...

Lo mejor que ha hecho en su carrera este Ben Stiller ha sido la dirección de "The cable guy" con Jim Carrey. A esta la verdad que no creo que le dedique minutos de mi vida... Quizás en unos cuantos años je je

Saludos!
Esteban
http://politocine.blogspot.com

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