Locke


 Definitivamente, las películas con planteamientos extremos se han convertido en tendencia. Tras films sobre una persona atrapada en una roca (127 horas) o una persona enterrada (Buried), ahora nos toca el turno de un único personaje conduciendo en su coche. Un único actor y un único escenario es todo lo que el británico Steven Knight necesita para clavarnos al asiento.

 Estas propuestas tan arriesgadas corren el serio peligro se resultar aburridas pero no es éste el caso. Locke es un film que se basa en un buen guion sin trampas evidentes ni forzados giros argumentales en busca de sorprender al espectador. El británico Steven Knight (guionista de Promesas del Este) escribe y dirige esta película y se nota su implicación en el proyecto.

 Si tenemos una buena historia, ya tenemos un buen punto de partida sobre el que construir la película. Luego necesitamos un buen actor que sepa transmitir los matices y la evolución anímica que sufre su personaje durante la trama. Por suerte, en Locke contamos con Tom Hardy, un buen actor todo terreno que igual se embarca en cine de acción (El caballero oscuro: la leyenda renace, Warrior) que en proyectos más arriesgados como el que nos ocupa.  Son impresionantes las escenas de diálogo con el vacío asiento trasero o la empatía que consigue transmitir el amigo Hardy. Con muy pocos recursos, Hardy sale airoso de este complejo envite.


Ivan Locke no es un personaje de un solo trazo, es una persona mucho más íntegra de lo que parece en un principio. No es un tipo perfecto ni un héroe pero no está dispuesto a caer en los mismos errores que su padre. Por mucho que le pese, va a hacer frente a sus miedos y a asumir responsabilidades. Locke no ha de salvar al mundo ni evitar que estalle ninguna bomba, su carrera contra reloj es mucho más mundana y, por lo tanto, cercana al espectador. En apenas hora y media debe arreglárselas, sin dejar de conducir, para dar un giro radical a su vida a través de llamadas telefónicas.

Aunque no se les vea, el resto de actores aportan la suficiente credibilidad a sus personajes únicamente a través de sus voces. En un film basado casi exclusivamente en conversaciones telefónicas es imprescindible que las voces de los actores transmitan verosimilitud.

 Si tenemos un buen guión y buenos actores ya sólo debemos preocuparnos que detrás de la cámara esté un tipo que sepa rodar esta historia sin aburrir al espectador. Knight sabe colocar la cámara dentro del habitáculo de un coche logrando unos encuadres muy acertados. También cabe destacar el excelente trabajo de fotografía. Los planos de las luces del tráfico reflejadas en los cristales del auto me sorprendieron gratamente. Por suerte, el montaje consigue dar el ritmo adecuado y hacer vibrante lo rodado.

Locke no es un film perfecto pero es arriesgado y honesto.

6,5

1 comentario:

Anónimo dijo...

uff se me hizo algo larga, mejor verla en video

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