La teoría del todo (The theory of everything)


Stephen Hawking es el físico más célebre de nuestro tiempo. Él opina que su fama es inmerecida y se debe únicamente a una exageración de los medios de comunicación ya que sus aportaciones son mucho menos relevantes para la ciencia que las de Newton o Einstein. Tenga razón o no, su figura está instaurada desde hace años en nuestro imaginario colectivo, así lo corroboran sus apariciones en Los Simpson o The big bang theory.

 Tras deslumbrarnos con el fascinante documental Man on wire, el director James Marsh se atreve con la adaptación del libro autobiográfico de Jane Wilde, primera esposa del científico Stephen Hawking. Podemos olvidarnos de grandes disertaciones sobre el tiempo y el espacio. Sí hay algo de ello pero no estamos ante un film de aspiraciones didácticas sino más bien ante el biopic de una pareja. El hecho de que Hawking sea un conocido científico y esté postrado en una silla de ruedas por una terrible enfermedad no hace sino reforzar el sentimiento de ternura que destila la película.
 El film se centra en la fuerza de voluntad y el esfuerzo por vencer a las adversidades más que en los estragos de la enfermedad. La teoría del todo es principalmente una historia de superación. Superación no sólo contra una enfermedad degenerativa incurable (a Hawking le dieron 2 años de vida hace más de 40) sino también contra el reto de encontrar una teoría que explique el origen del universo a la vez que intenta llevar una vida lo más normal posible.


 Por suerte para nosotros, Marsh no se centra únicamente en la enfermedad como tampoco lo hace en las complejas teorías de Hawking, a Marsh le importa más la realidad de una mujer que decide dejar su carrera profesional por cuidar a su marido y su agotador día a día. Al estar basada en el libro escrito por Jane, el film se centra en ella permitiendo al espectador entender su frustración y sus deseos de vivir así como su sentimiento de culpa. Obviamente la degeneración física de Hawking y los continuos cuidados que precisa se llevan parte del metraje pero Marsh nunca busca la lágrima fácil. Un equilibrio realmente complicado que esta película consigue. Marsh no busca héroes ni villanos en esta historia ni culpa a nadie, sólo expone una historia de la forma más neutral posible aunque paradójicamente lo hace con bastante delicadeza. La historia de esta pareja es el eje central del film, una pareja que es azotada en su mejor momento por una enfermedad terrible que postrará a Hawking para siempre en una silla de ruedas y le privará del habla. Pero no sólo Hawking sufrirá su enfermedad, su esposa fue esa gran mujer en la sombra que hay siempre detrás de todo hombre.

  La historia avanza de forma fluida, sin parones ni bajadas de ritmo. Lo que hace que el visionado del film, a pesar de la dureza del drama que narra, se haga de lo más ameno. Me gustó especialmente como el guión contrasta la mente científica de Hawking (socialista, ateo y republicano) con las fuertes creencias católicas y el carácter conservador de Jane. Para Hawking la idea de Dios es incompatible con la ciencia mientras para Jane Dios es el origen de todo. Puede parecer imposible que dos personas tan opuestas pudieran llegar a enamorarse y formar una familia, pero así fue.

 Quizás lo que destaque sobre todo los demás aspectos del film sea la transformación física de Eddie Redmayne (Los miserables), un actor que nunca me había llamado la atención, la verdad, me parecía bastante insulso. Sin embrago, es increíble la capacidad de mimetización que ha logrado este actor con su personaje. Además, con apenas una mirada consigue una enorme empatía con el espectador. Un trabajo sobresaliente que a buen seguro le valdrá una nominación al Oscar y probablemente lo gane. Ya sabemos lo que les gusta a los de Hollywood premiar a actores por interpretar a personajes reales con discapacidades. Pero si Eddie Redmayne sorprende gratamente, no menos sobresaliente está Felicity Jones en el papel de abnegada esposa del famoso científico.
Imagen real de la familia Hawking-Wilde.
 No estamos ante un biopic convencional no sólo por el hecho de que Hawking no sea una persona convencional sino por la delicadeza con la que está tratada su historia.

6'5


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Sólo una pequeña aclaración, Hawking es el físico más famoso de nuestro tiempo, eso ni dudarlo, pero hay varios vivos mejores que él. Por otro lado no es "tenga razón o no", Hawking está a kilómetros de Einstein y a años luz de Newton. No hay comparación posible entre Newton y Hawking. Es más, no hay nadie que se compare a Newton, no sólo en física sino en toda la ciencia, pero esa es otra historia.
En lo otro muy bien. La película es excelente. Saludos.

Anónimo dijo...

Sin dudas, una de las mejores películas del 2014. Sobresaliente fotografía y banda sonora. Muy bien narrada y dirigida. Mención aparte merece el cast: sólido, sin fisuras, notable. Y más aún la pareja protagónica: una excelente Felicity Jones y un extraordinario Eddie Redmayne. Una historia de amor como las de antes, clásica. Una historia de vida. Muy pero que muy recomendable: 9 puntos.

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