Orígenes (I Origins)


 Me gustan las películas que le hacen cuestionarse al espectador su forma de entender la existencia. No voy a ponerme metafísico pero me parece estimulante intentar ir más allá del mero divertimento (contra el que no tengo nada en contra siempre que se haga con cierta dignidad).


 Dentro de los directores que buscan hacernos pensar hay de todo, desde soporíferos en extremo a locos fascinantes. El bueno de Mike Cahill es un nuevo valor a tener en cuenta. I Origins es una historia bastante atractiva que tiene los suficientes puntos de interés como para que su visionado se haga de lo más ameno. No es ninguna maravilla pero tiene unos cuantos giros de guión que te mantienen atento durante todo el metraje.

 El film plantea el siempre interesante debate entre la ciencia y la superstición. La motivación del personaje principal, un científico interpretado por Michael Pitt,  parece ser refutar la idea de Dios a base de datos objetivos. Sin embargo, sus propias experiencias le harán dudar de sus convicciones. Una vez más estamos ante el mundo espiritual enfrentado a la razón. Cahill nos propone que consideremos el ojo humano como espejo del alma o como signo de la evolución de las especies. ¿Algo tan complejo como un ojo puede ser resultado de la evolución o debe haber sido creado por algo divino? Vayamos más allá: ¿Es el amor simplemente un conjunto de sensaciones del cerebro destinadas a la reproducción y supervivencia de la especie? ¿O es algo más? Todo ello me pareció de lo más estimulante. Me gustó cómo se muestra el dilema de una mente científica que se enfrenta a algo totalmente inverosímil. Cahill parece incidir en cómo la mente humana se niega a cambiar sus creencias (ya sean en la ciencia o en la superstición) incluso teniendo evidencias más que suficientes para ello.

 El problema es que Cahill tiene muy claro por qué opción se decanta y no deja ningún resquicio a la duda razonable. El espectador se ve subyugado por el misterio que plantea pero sus conclusiones me parecieron algo maniqueas. Cahill reviste su historia de una solemnidad y una trascendencia que puede hacernos olvidar que estamos ante una película, nada más. Y una bastante tramposa, algo que no es malo si buscas divertir al personal (El sexto sentido sería un buen ejemplo de ello) pero que resulta irritante si se busca convencer al espectador de algo.
 Avanzada la trama Cahill nos presenta como evidente lo indemostrable y ahí radica su trampa. Me gustó la anécdota sobre el Dalai Lama que se narra en el film pero la forma en la que se le da la vuelta me resultó bastante demagoga.

 Personalmente, no sé si existe ese mundo espiritual (nada me hace pensar tal cosa) ni me acabo de creer lo de la reencarnación. Me creo más a los científicos que a cualquier parapsicólogo/charlatán del tres al cuarto. Vamos, que a mí esta película no me ha hecho creer en lo paranormal como parece ser que era la intención del amigo Cahill. Tampoco me ha hecho creer en fantasmas ninguna película de fantasmas de las miles que he visto, ni George A. Romero con todas sus pelis sobre zombies me ha convencido de la existencia de estos. La diferencia es que Romero sólo pretendía divertirnos con sus entrañables seres en busca de carne fresca y Cahill parece querer convencernos de la existencia de lo sobrenatural.

 Una consideración final. ¿Qué significa el número romano del título? ¿Inicia este film una trilogía? Puede ser, hay algunos cabos que quedan sueltos (como el señor del ascensor) que nos hacen pensar que estamos ante un proyecto que se va a extender más allá de este film. Puede que Cahill crea que es un iluminado divino y necesite más películas para convertir a toda la raza humana en creyentes de su nueva fe. Cosas más raras hemos visto (qué le pregunten a Tom Cruise y John Travolta).

  Un film tramposo y tendencioso pero se ve con interés. Recomendable para los fans de Iker Jiménez.


5,5

P.d. Os dejo con esta curiosa canción incluida en I Origins que resume bastante bien el espíritu del film.


1 comentario:

Esteban dijo...

Me pareció una película mentirosa, pinta de algo científico y acaba cayendo en la charlatanería barata. Reencarnaciones, espíritus y todo eso. Ahora, pese a mi profunda decepción (sumado a una cantidad importante de absurdos del guión) concuerdo en que es en general atractiva gracias a sus giros (no muestra las cartas hasta bien entrado el trámite) y te pasas un buen rato con ella.

Saludos!
Gran blog el tuyo.
Te dejo el mío ya que tb la he comentado hace unos días:
http://politocine.blogspot.com

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