El gran hotel Budapest


 Wes Anderson es ese director que se cree muy original y muy gracioso pero que yo hace tiempo que no le veo la gracia. Sus primeras películas tenían un pase gracias a que su humor absurdo me resultaba novedoso pero de eso hace ya 15 años. En este tiempo su cine ha evolucionado hacia lo estúpido (aún más si cabe) y a mí me ha dejado de hacer gracia.

 Cierto es que estamos ante un film preciosista: los maquillajes, los peinados, los decorados, los vestuarios, la fotografía, los encuadres o la dirección artística son simplemente asombrosos. Se puede decir que la excelente música de Alexandre Desplat es lo que da da algo de unidad a este crisol de situaciones absurdas, siendo lo más recomendable del film. Lástima que el guión no conectara con el espectador que escribe estas líneas. No me reí en ningún momento, como mucho esbocé alguna sonrisa esporádica, nada del otro mundo. ¿La película pretende ser un homenaje al cine de otras épocas o pretende reírse del espectador? Yo me inclino más por lo segundo. No entré en este peculiar universo de Wes Anderson.
Típico del cine de Wes Anderson: mucho envoltorio para unos personajes que no dicen nada.
 El gran hotel Budapest es un magnífico envoltorio para un vacío inmenso. Un film que es una tomadura de pelo. Me gustan los directores que tienen su propio universo y no se dejan arrastrar por la corriente, pero ser fiel al propio estilo puede ser una maldición como bien sabe Tim Burton.
 Ya no sé si Wes Anderson se ríe de sus personajes o de sus espectadores. Todo es tan naif y artificioso en esta película (por no llamarle chorrada) que me resultó exasperante. Pasada la media hora perdí el hilo y me empecé a aburrir sobremanera. Lo malo es que la cosa ya no remonta. Tiene algún gag (por llamarlo de alguna manera) curioso y algún momento en el que parece que la cosa se pone interesante, pero es un espejismo. Los aciertos son tan pocos y tan dispersos que no hay sensación de unidad ni de querer ir a ningún sitio. Esta película es un sinsentido tras otro, un quiero ser diferente y no puedo. Qué bonita y ensoñadora visión de la Europa de entreguerras y qué aburrida.

 Como agravante cabe señalar que estamos ante uno de los repartos más espectaculares de los últimos años. Lamentablemente, muchos actores se dedican a sobreactuar bajo toneladas de maquillaje. Un reparto estelar que incluye nombres de la talla de Adrien Brody, Bill Murray, Edward Norton, Harvey Keitel, Jeff Goldblum, Jude Law, Léa Seydoux, Mathieu Amalric, Ralph Fiennes, Saoirse Ronan, Tilda Swinton, Tom Wilkinson,  o Willem Dafoe. Todos ellos totalmente desaprovechado en un guión coral que no permite el lucimiento de casi ninguno de ellos. Especialmente sangrante me pareció el caso de Tilda Swinton, quien corre el peligro de caer en la auto parodia constante.

Una película diferente, sí, pero totalmente absurda.

4,5

 P.d.: sería realmente un crimen que esta broma de dudoso gusto ganara el Oscar a mejor película. Es muy probable que sí gane cualquiera de las otras categorías técnicas a las que opta ya que todo el apartado técnico está sobresaliente.

2 comentarios:

Only Bea dijo...

Creo que gano algún Oscar del tipo vestuario o así.
La verdad es que cuando salió también me pareció una película sin mucho sentido, solo viendo el trailer. No me atraía ni me atrae para nada.

Manuel De La Paz dijo...

Para mi, que me encanta lo visual, se me hizo en ese aspecto muy buena, de igual forma muchas de las bromas son muy elaboradas pero igual me divirtieron, la he visto una vez, creo que con eso basta, si la recomendaria porque es algo diferente a lo que llega siempre al cine, para mi es una buena pelicula.

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