Torrente 5: Operación Eurovegas


 Santiago Segura sigue siendo el tipo más listo del cine español y el que mejor sabe vender su cine. No es el que tiene más talento (o al menos no lo ha demostrado todavía) pero es innegable que sabe darle al público lo que quiere.
El problema es que ya son 5 películas de Torrente y la cosa ya no hace tanta gracia. Ya sabemos a lo que nos enfrentamos y la capacidad de sorpresa se reduce drásticamente. La caspa y la grasilla pueden tener su gracia durante un tiempo, sin embargo ya toca recoger velas y dar por finiquitada la franquicia más exitosa del cine español. A otra cosa, mariposa.

 Segura parece entender esta entrega como una enésima sucesión de cameos y gags (unos más afortunados que otros pero en general bastante menos logrados que en la entrega anterior). Segura se repite y, lo que es peor, esta vez su humor no ha estado a la altura. No ha querido ser tan escatológico y su película no resulta tan graciosa (mala cosa cuando para hacer reír tenemos que usar el caca, culo, pedo, pis). Supongo que los fans de Segura encontrarán esta quinta entrega adorable y una muestra más de un estilo inequívoco pero yo debo reconocer que me aburrí. A mí me resultó tan flojita como la tercera entrega.
  Ni el hilo argumental del robo a lo Ocean's Eleven, ni la crítica social a la situación del país están bien desarrollados. Lo de ver una España en el futuro fuera de Euro y con una Cataluña independiente podría haber dado mucho juego, pero se queda en meros apuntes. Tampoco actores como Carlos Areces o Julián López se mueven un ápice de sus personajes de sobra conocidos. Todo resulta manido y acartonado (aún más) en esta entrega. Una pena, con lo que me divertí yo con la cuarta.
 Quizás se deba a que a mí Jesulín de Ubrique me resulta bastante menos gracioso que Paquirrín (siendo ambos personajes por los que no siento ninguna atracción, más bien todo lo contrario). Pero si hasta sale la mujer del torero y hay una coña con su ex. Tampoco ayuda la estructura repetitiva del film (una imitación cutre de Misión imposible y James Bond). Además, meter con calzador a innumerables amiguetes hace que la historia se resienta y no discurra con la necesaria fluidez. Al film le falta chispa y esos momentos desternillantes de anteriores entregas.  Reconozco que sólo me reí con el gag del camión de butano, la verdad es que Florentino Fernandez está sembrado. El resto de la peli apenas me sacó una sonrisa. Por ejemplo, la aparición de Andrés Pajares y Fernando Esteso juntos en escena después de tantos años me resultó totalmente decepcionante. No es que uno esperara gran cosa (qué menos que una risa) pero los diálogos no están a la altura. Leñe, esta pareja de canallas nos ha hecho reír a varias generaciones de españoles y uno se esperaba algo mejor de Santiago Segura. Pero no. Esteso resulta de todo menos gracioso y Pajares tampoco tiene unas líneas de diálogo que puedan a hacer sombra a las de su época dorara a finales de los 70 y principios de los 80. El tiempo pasa para todos y hay que reconocer que esta saga empieza a oler a rancio más de lo que ya lo hacía en sus inicios.

 Es curioso volver a encontrarse con Neus Asensi o Chus Lampreave como si Segura quisiera cerrar el círculo que inició con el primer Torrente. Una especie de despedida con mirada a los orígenes. Amén.
¿Qué pinta Alec Baldwin en este engendro rebosante de caspa? No tengo ni idea, quizás a su mujer española le gustara esta saga y le hiciera gracia colaborar, la verdad es que no está en uno de sus mejores papeles. Al menos se esfuerza en que se le entienda en castellano.

 Torrente 5 es una mera excusa para enlazar cameos y gags por lo general bastante escasos de gracia.

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