Spectre


La saga de James Bond cierra con Spectre el ciclo iniciado con Casino Royale en el que se nos ha narrado los orígenes del espía más famoso del cine. Las cuatro películas interpretadas por Daniel Craig han servido para revitalizar al personaje y adaptarlo a los tiempos actuales. Con desigual resultado pero balance positivo, podemos decir que las películas de Craig han devuelto cierto prestigio a una franquicia que realmente lo necesitaba. No son grandes películas pero sí superan con creces lo ofrecido por la mortecina franquicia en las décadas inmediatamente anteriores.


 Spectre recupera el ya mítico inicio con los círculos, el cañón de la pistola y 007 disparando a la cámara. Un claro mensaje de que el mito ya está creado, las tres anteriores han servido para contarnos el origen de un personaje que ya está perfectamente modelado. Acto seguido el film nos sorprende con un plano secuencia, algo inédito en esta saga. No es que sea el alucinante plano secuencia de Orson Welles en Sed de mal pero nos recuerda que tras la cámara no está un director cualquiera sin personalidad sino un tal Sam Mendes. Mendes es un director de sobra reputado que repite tras Skyfall y aporta su buen oficio al mito. Mendes se marca uno de los inicios más adrenalíticos de toda la saga con esa escena del día de los muertos en la ciudad de México. Luego el film sigue la senda iniciada por Skyfall y que tan buenos resultados les dio, al menos en taquilla. Asistimos a una nueva era en la que los espías están obsoletos y en las que su trabajo lo puede hacer la tecnología. Un claro peligro de cierre se cierne sobre los agentes 00 pasando a ser sustituidos por programas de vigilancia y contraste de datos. Estamos una vez más ante la interesante disyuntiva entre libertad y seguridad. Puede que James Bond ya no tenga hueco en el mundo moderno y sea una vieja reliquia, como ese Aston Martin de 1962. Como premisa no está nada mal. Tampoco defrauda ese Bond que se define a sí mismo como asesino y que admite beber demasiado. Estamos ante un Bond más humano que nunca. Bond tiene un pasado que lo persigue y sabe que su tiempo se acaba. Se podría decir que estamos ante un James Bond crepuscular.

 Spectre tiene cosas muy positivas. Me resultó agradable volver a encontrarme con un esbirro de esos carismáticos de los que tanto se benefició la saga. No es que Dave Bautista nos haga olvidar al esbirro de Goldfinger pero su personaje nos aporta algún momento memorable (como la escena del tren). La saga se debate entre la modernización y el homenaje a las constantes que la han hecho grande. Sirva como ejemplo el personaje de Q. Q ha pasado de un anciano inventor de artilugios a un joven informático algo friki que casi podría formar parte del elenco de The big bang theory. Adaptarse o morir. Por cierto Ben Wishaw está genial como Q. El guión está plagado de momentos que nos hacen rememorar pasajes de las primeras películas de la franquicia. La pelea en el tren recuerda a Desde Rusia con Amor, el helicóptero recuerda a Sólo para sus ojos, etc No es posible innovar tras 50 años repitiendo esquemas pero sí se puede intentar lavarles la cara.

Reconozco que el casting femenino me parece muy acertado, vamos, que no podrían haberlo elegido mejor. Tanto Mónica Bellucci como Léa Seydoux me parece buenas actrices además de ser realmente atractivas (requisito este último indispensable para ser chica Bond). Bellucci llega algo tarde a la saga y su aparición es demasiado breve pero aun así consigue inquietar al personal masculino de la sala (ese plano sobre la cama es inolvidable). Léa Seydoux está correcta en su papel de moderna chica Bond que no es únicamente una desvalida damisela en peligro que necesita la figura del macho protector. Esta saga acierta de pleno al mostrarnos personajes femeninos que no son meros floreros indefensos. Ya no lo fue la M de Judi Dench y no lo es la Moneypenny de Naomie Harris.

Otro tema ¿ha sido buena opción recuperar a la organización Spectra? ¿Y Blofeld? La verdad, creo que están metidos ambos con calzador y no se ve coherencia con las entregas anteriores. Se intentar vertebrar estas 4 películas desde los espectaculares créditos iniciales (no me gusta la canción de Sam Smith, por cierto) usando las fotos de los villanos de turno de cada una de ellas. La unión con Skyfall está bien lograda vero el vínculo con Quantum me parece demasiado forzado. Vamos que, como Star Wars, esta franquicia peca de haberse ido escribiendo sobre la marcha, improvisando. No olvidemos que la coherencia nunca ha sido un punto fuerte de las películas sobre 007.

Los villanos son claves en esta saga y parece que los villanos de la era Craig no dan la talla. Tampoco la da el interpretado por Christoph Waltz por mucho que acabe siendo el típico villano parlanchín que antes de intentar acabar con 007 le da un paseo por sus instalaciones y le cuenta todos sus planes. Ahí sí que podían haber innovado algo más. Su presentación en penumbra está muy conseguida, gran trabajo de fotografía, pero luego el personaje resulta bastante poco aterrador. Waltz está totalmente desaprovechado y no parece creerse nunca a su personaje. Como ya ocurrió en Quantum of solace y Skyfall, no me gustó el final del villano, me pareció poco espectacular. Está muy bien rodado y montado (como toda la película) pero acabar así con el villano me pareció algo facilón. No olvidemos cómo acaba Silva en la anterior entrega, apuñalado vilmente por la espalda. Leñe, un villano de 007 se merece morir en una escena que nos corte la respiración y en la que el héroe también corra peligro. No hace falta subirse a lo más alto del Golden Gate o al techo de un avión, pero esa manera de acabar con el villano me supo a poco. Otro hándicap del film: 2 horas y media son demasiado. El ritmo tiene algunos altibajos, nada importante, pero yo acusé el paso de los minutos. Al final me queda un sabor agridulce, estamos ante una buena película de acción y me gustó pero yo me esperaba algo más para cerrar este ciclo.


Y ahora, la gran pregunta: ¿Volverá Daniel Craig a interpretar a James Bond? Sinceramente, por mucho que diga que prefiere cortarse las venas antes de ponerse el esmoquin, creo que Craig volverá a ser 007 al menos una vez más. Los productores saben que el carisma de este tipo no es fácilmente reemplazable y todos sabemos que incluso Sean Connery dijo nunca jamás tras Thunderball y regresó al personaje un par de veces más (mediante suculentos cheques, of course).

1 comentario:

Zinefilo dijo...

Me alegra poder volver a leer tus críticas se han echado de menos.

Saludos.

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