domingo, 30 de marzo de 2014

300: El origen de un imperio


 Por mucho que me pese, Zack Snyder creó escuela con 300, su adaptación del cómic de Frank Miller.  La película fue un rotundo éxito y su estética ha dejado una marca innegable en películas y series de televisión posteriores (como la serie Spartacus, por poner sólo un ejemplo).

Si 300 narraba la gesta del rey Leónidas de Esparta y sus 300 soldados intentando frenar el paso del ejército del rey persa Jerjes en el desfiladero de las Termópilas allá por el 480 a.C. era de esperar que pronto se realizara una secuela. Sin embargo, han tardado 7 años en llevarla a cabo. 300: el origen de un imperio no es una secuela propiamente dicha, sino más bien un spin off o yo qué se, ya que narra hechos que ocurren antes (la batalla de Maratón en la Primera Guerra Médica), a la vez y posteriormente (La batalla naval de Salamina) al film original. Se podría interpretar como un complemento del primer film. Si 300 nos narraba la lucha en tierra, esta nueva entrega nos narra la lucha por mar entre las tropas de Jerjes y los griegos.
Esta vez a los mandos de la nave no está Zack Snyder sino el desconocido, al menos para mi, Noam Murro, quien se dedica a seguir con la estética y la forma de rodar fijada por Snyder. Obviamente, el film está saturado de sangre hecha digitalmente, miembros seccionados y pectorales hiperdesarrollados, aunque menos que en la primera entrega. Si bien es cierto que esta vez el apartado visual ya no nos impresiona tanto, al menos el film logra mantener el interés. En ese aspecto creo que es superior al original, toda la historia de la reina Gorgo en Esparta mientras su marido lucha en las Termópilas se me antojó un relleno inútil. Sin embargo, aquí las tramas están mejor hilvanadas y no hay rellenos de bulto.
 Quizás se deba a que la presencia de Eva Green cono Artemisa le haga subir enteros al film. Creo que este personaje es lo mejor de la película, una villana de una pieza, de esas que dejan huella. Incluso es capaz de eclipsar al propio Rey Dios Jerjes. Quizás sea el personaje histórico al que más elementos se le han añadido, pero este film está lleno de anacronismos y no debe ser tomado nunca como un film histórico, ni mucho menos. Las guerras Médicas son una excusa para ofrecer un gran espectáculo visual, nada más.
Puede que Sullivan Stapleton no tenga ni los abdominales ni el carisma de Gerard Butler (al cual se echa de menos) pero su Temistocles tampoco anda falto de personalidad. Puede que Leónidas tuviera las cosas muy claras, este Temistocles me pareció un personaje más interesante ya que conoce la culpa y la duda.



Lamentablemente, hay arengas un tanto forzadas (algo inevitable) y decenas de batallas. Pero la relación entre Artemisa y Temistocles hizo que el film se me hiciera mucho más llevadero que el original. No miré la hora en ningún momento, cosa que sí hice con 300. Yo pensaba que esta película iba a ser un mero calco de la original y me he encontrado que, a pesar de seguir los cánones visuales de la primera, su desarrollo está algo más elaborado y me ha gustado un poquito más.


5,5

viernes, 28 de marzo de 2014

Cuando todo está perdido (All is lost)


 En los últimos años estamos asistiendo a propuestas cinematográficas bastante extremas en busca de dar originalidad al cine de aventuras. Hemos visto películas de supervivencia sobre un tipo enterrado dentro en un ataúd, de un joven atrapado por una roca, otro conviviendo en una barca con un tigre o unos astronautas perdidos en el espacio. Todas son propuestas válidas y atractivas siempre que estén bien desarrolladas. Este año pasado hemos tenido esa joya del cine del espacio y aventuras que es Gravity pero también ha habido otra propuesta que, a priori, debería ser tenida en cuenta y ha pasado bastante desapercibida.

 La originalidad de Cuando todo está perdido radica en que sólo hay un único actor intentado sobrevivir en el océano. Sin embargo cuando ese actor es Robert Redford es cuando la cosa se pone aún más interesante.  No olvidemos que Redford tiene actualmente 77 años y es una leyenda del séptimo arte. Todo un sex symbol durante décadas que nos regaló grandes interpretaciones en films clásicos como (entre muchos otros) Descalzos por el parque, El golpe, Dos hombres y un destino, Todos los hombres del presidente, Brubaker, Memorias de África o Jeremías Johnson. Todas estas películas son maravillosas y si no las has visto te estás perdiendo buena parte del mejor cine de los últimos 50 años. Tú mismo.
  Robert Redford no ha sido sólo un excelente actor sino que además ha desarrollado una brillante carrera como director con películas como Gente corriente, Un lugar llamdo Milagro, El río de la vida o Quiz Show. Un hombre que lo ha sido todo en el cine pero que, como su personaje en Todo está perdido, se resiste y sigue luchando. Redford lleva bastantes años interpretando papales mediocres en malas películas (como otros mitos del celuloide como DeNiro o Pacino) y con Cuando todo está perdido parece reivindicar que se pueden escribir buenos personajes para actores de su edad. Yo me conformaría con que escribieran buenos papeles para cualquier edad. Resumiendo, Redford demuestra que aún tiene mucho que decir a su edad. Esta película es todo un reto tanto físico como interpretativo para cualquier actor y Redford sale airoso en ambos aspectos.


 El director J C. Chandor salta de las oficinas de los tiburones financieros que nos mostró en su primer y recomendable película (Margin call) a las aguas del océano índico. Chandor no pierde tiempo en presentarnos al único personaje de su película y va directo a la acción. No sabemos ni su nombre ni a qué se dedica en la vida. Se supone que tiene familia, está jubilado y se dedica a navegar por placer, pero no sabemos nada más. Ya desde la primera escena vemos a nuestro protagonista en problemas y teniendo que emplearse a fondo para sobrevivir. Chandor imprime durante la primera hora un muy buen ritmo sin dejar apenas un minuto de descanso al espectador. Durante todo este tiempo da muestras de un estupendo pulso narrativo y dominio del lenguaje cinematográfico, prescindiendo de recursos como la voz en off (sólo en el prólogo) e incluso de la música.

 Sin embargo, tras una primera hora encomiable, pasado este tiempo la peli se desinfla y se hace algo pesada. Reconozco que miré el reloj un par de veces, quizás la cosa no daba para hora y tres cuartos, con hora y media hubiera bastado (Gravity no pasa de la hora y media). La bajada de ritmo es importante y la estructura se resiente, entra agua en la embarcación y a punto está de hundirse. Quizás consciente de que su película empieza a hacer aguas, Chandor introduce la música como elemento para dar énfasis y emoción. Sin embargo, la música me pareció un horror y produce el efecto totalmente opuesto al deseado. Lo mejor que se puede decir de la música en una película es que pase desapercibida, que lleve al espectador de la mano hasta las emociones que quieren infundirle pero sin que éste se dé cuenta. Al contrario que en Gravity, la música se nota demasiado ya que desentona con las imágenes y les resta emotividad. Una pena que una propuesta así de arriesgada y bien resuelta se vaya parcialmente a pique en su último tramo.


Chandor se la juega con esta película de supervivencia senior que le ha salido razonablemente bien pero dista de ser excelente.

6

miércoles, 26 de marzo de 2014

Las aventuras de Peabody y Sherman

 Dreamworks, el estudio creado por Spielberg, Katzenberg y David Geffen, sigue luchando hacerse con el trono del cine de animación. Aún anda lejos de Pixar (actualmente en horas bajas), Disney (que ha remontado espectacularmente con Enredados, ¡Rompe Ralph! y Frozen) y el estudio Ghibli del maestro Miyazki (Mi vecino Totoro, Ponyo en el acantilado, Nausicaä). Pero lo sigue intentando.


Las aventuras de Peabody y Sherman es un correcto film de animación que entretiene a toda la familia. Ni más ni menos. No es que revolucione el género ni nada por el estilo, pero te hace pasar un rato ameno si consigues no marearte con sus vertiginosas escenas. Es una peli de aventuras con viajes en el tiempo que provocan entuertos y paradojas que hay que resolver. Todo ello aderezado con un ritmo endiablado y un poquito de ambiente familiar (a pesar de que la familia esté formada por un perro científico que adopta a un niño) y algunos toques de humor. Lo de los viajes en el tiempo no es nada novedoso pero sigue dando mucho juego en pantalla.

 Al film le falta bastante para ser redondo. Se queda en la aventura contada de forma frenética y en la moralina fácil. Todo el mensaje a favor de la familia está muy bien pero resulta algo forzado y pedante. Yo me sentí un poco incómodo en un momento del final en que los protagonistas son vitoreados por las masas. Es algo muy yanqui que aún no se han dado cuenta que no gusta igualmente al resto del mundo (creo que les importa un bledo).

Me parece loable que intenten acercar ciertos personajes históricos a los más pequeños, siempre he pensado que se aprende mucho más jugando que estudiando y el cine puede ser una buena forma de aprender. Este film no pretende ser didáctico pero me resultó muy curioso su empeño por mostrar pasajes de la historia (aun que no estén del todo claros como la guerra de Troya). El film toma como excusa pasajes de la historia y personajes de la cultura y la ciencia para vertebrar un film de aventuras, nada que objetar. Al menos, puede servir para que a los más pequeños les suene la revolución francesa o el antiguo Egipto.

Un film correcto, bien hecho y bien intencionado, pero que no deja huella ni en los peques ni en los mayores.

5,5

Alanis Morissette: Thank You

viernes, 14 de marzo de 2014

Dallas buyers club


Jean-Marc Vallée es un director que me sorprendió muy gratamente hace unos años con C.R.A.Z.Y., una más que interesante película que recomiendo a todo el mundo. Ahora se atreve con la historia real de Ron Woodroof, un duro vaquero que fue diagnosticado de Sida a mediados de los años ochenta y al que sólo le dieron 30 días de vida.


 Vallée es un director que huye de etiquetas y ofrece su articular visión, dando como resultado un cine distinto y atrevido. El tipo tiene personalidad en un negocio en el que tal cosa escasea cada vez más. Dallas buyers club podría haber sido un telefilm barato o un dramón parcialmente a perder por las modernas manos de un director con aspiraciones de independiente. Vallée evita caer en esos errores y consigue crear su propio estilo.

 Hay que reconocer que Ron Woodroof personificaba al antihéroe perfecto: drogadicto, putero, homófobo, irresponsable y un peligro público en todos los sentidos. Su vida cambió al descubrir que tenía Sida pero lejos de rendirse decidió dedicar el tiempo que le restase a mejorar las condiciones de vida de los seropositivos (y de paso lucrarse con ello). Woodroof no es mostrado nunca como un santo ni siquiera como una buena persona. Es un traficante que encuentra un gran negocio en los fármacos ilegales para el Sida. Puede que Woofroof no fuera un santo pero las autoridades sanitarias y los laboratorios tampoco lo son. Enfrascados en eternos procedimientos para la venta de fármacos, las autoridades y los laboratorios parecían no darse cuenta que a los pacientes de Sida se les acaba el tiempo y no tenían ya nada que perder. Puede que un medicamento no estuviera debidamente comprobado ni autorizado pero ya no les podía causar ningún daño.
El film explora perfectamente esa época a mediados de los años ochenta en la que el Sida era una plaga mortal de la que apenas se sabia nada más allá de que se cebaba en homosexuales y drogadictos. El propio Woodroof debió aprender la naturaleza de su enfermedad frente a sus propios prejuicios. Al convertirse en un paria Woodroof aprenderá forzosamente a ver la vida desde otro punto de vista. En su transformación se relacionará con personas a las que antes despreciaba, dejando de lado sus prejuicios y aprendiendo a valorar a las personas por su interior y no su apariencia exterior ni su sexualidad.

Todo este aprendizaje es narrado por Vallée de forma impecable, con un ritmo que no decae nunca. El film engancha no sólo por el saber hacer del director sino que quizás lo que realmente más fascine del film es la soberbia transformación física de un Matthew McConaughey espléndido. McConaughey es el motor del film, sólo puedo calificar de magnífica su interpretación del decrépito y famélico Woodroof.  McConaughey , un actorcillo que iba de guaperas y al que no podía soportar, se está especializando en papeles de vaqueros del sur (Bernie, Killer Joe, Mud) y realmente borda este tipo de papeles. Tampoco se queda corto Jared Leto en su papel de travestí fan de Marc Bolan (T-Rex). Ambos se merecen todos los elogios y premios que están recibiendo.

A mí el film me gustó.



jueves, 13 de marzo de 2014

The walking dead, decepción en serie


Reconozco que cogí esta serie desde el principio y la he seguido prácticamente al día. Sin embargo, en mi humilde opinión, ya no vale la pena perder el tiempo con The walking dead.  Con todo el torrente de series de factura intachable y gran calidad que hay hoy en día, hay que dejar hueco para otras propuestas.

La serie empezó bien, la adaptación del cómic de Robert Kirkman contaba con el propio fundador y venía de la mano de un valor seguro como Frank Daranbont (La niebla). Sin embargo, las expectativas se han convertido en decepción. Vayamos por temporadas. La primera temporada tuvo un arranque fantástico, por fin veíamos una serie sobre zombies, una temática no habitual dentro de las series televisivas. La carga de sangre y violencia la convertían en la serie ideal para todo aficionado al cine de zombies y el terror en general.  por cierto, siempre me chocó que no tuvieran tapujos al mostrar casquerías varias, cabezas explotando o desmembramientos, mientras se mostraban terriblemente pudorosos en cuanto a sexo y desnudos. La clasificación para mayores de 18 años ya la tienes asegurada, un poco de sexo no hubiera restado audiencia. Tal y como se ha demostrado con otras series recientes como Spartacus, Boardwalk empire o Juego de Tronos, el tono adulto le sienta muy bien a la televisión moderna. Sin embargo, Kirkman ha decidido rebajar el tono en general de su serie respecto del cómic. Sigue habiendo mucha violencia explícita pero no hay rastro de sexo.
 Los cinco primeros capítulos fueron  espectaculares (ese final del primer episodio con Rick atrapado en un tanque rodeado de caminantes fue brutal) pero el sexto fue un final de temporada decepcionante. Todos quisimos creer que era un paso en falso y que no sería la tónica habitual en el futuro. Nos equivocamos.
La segunda temporada fue la de la granja de Hershel. Tuvo un buen arranque con unas hordas de caminantes por la carretera pero la desaparición de Sophia y su búsqueda fue una trama que se estiró demasiado. Siete episodios buscando a la niña por todo el estado y luego resulta que la tenían en sus narices. Fue un final impactante para la mitad de la temporada pero evidenció que las cosas se estaban estirando demasiado. Lo mismo ocurrió con el culebrón de Shane y el embarazo de la mujer de Rick. Al igual que los personajes, la serie se acomodó demasiado en un mundo sin piedad.  Al menos, el final de la temporada fue bastante digno.

La tercera temporada fue la de la cárcel y la que más evidenció las diferencias con el cómic. El grupo de Rick se asentó en una prisión que hubo que vaciar de peligros previamente. Sin embargo, el gran villano de la serie estaba por llegar. El gobernador de la serie difiere (para mal) de el del cómic. Todo el tono de la serie fue muy descafeinado. Michonne es un personaje que mola (hay que ver cómo corta cabezas esta moza), pero su enemistad con El Gobernador tiene un origen muy distinto. En el cómic, Michonne es torturada y violada salvajemente por el Gobernador, posteriormente ella se vengará torturando y mutilando a su agresor (concretamente, le saca un ojo para acto seguido seccionarle un brazo y el pene). Tampoco hemos de olvidar que El Gobernador le corta una mano a Rick. Nada de ello ha aparecido en la serie. No es que yo sea un sádico ni que disfrute viendo o leyendo tales hechos, pero…la verdad es que mola mucho más la crueldad del cómic que la ñoñería de la serie. Si en los libros de George. R. Martin se amputa un miembro a un personaje, ten por seguro que tal hecho aparecerá en la serie Juego de Tronos, tal cosa no ocurre en Walking dead. Si partes un buen material, no lo eches por tierra continuamente, leñe. El final de la temporada fue, realmente, un decepcionante paso en falso.

 En la cuarta temporada, la decepción es la tónica general. Episodios enteros en los que la trama no avanza. Se sacaron de la manga lo de la epidemia y un par de episodios (totalmente prescindibles) dedicados exclusivamente al Gobernador. Puro relleno. Es ahí cuando pensé seriamente por primera vez en dejar de ver la serie, pero decidí darle una última oportunidad. Las variaciones sobre el original me siguen defraudando cada vez más. En su segunda mitad es cuando la cosa ya ha sido realmente lamentablemente.  El grupo se ha dispersado y es hora de episodios dedicados en exclusividad a los personajes por separado. Muchos episodios se hacen aburridos y uno se siente engañado. La gota que ha calmado el vaso ha sido el episodio dedicado a Daryl y Beth. Aburrido y ñoño como un episodio de Violetta. Diálogos sonrojantes que no interesan a nadie y, lo que es peor, no llevan a ningún sitio. Al final el grupo se reúne, como ya todos suponíamos, pero dejan la acción en suspense para la siguiente temporada de una manera bastante chapucera (sólo así se me ocurre sacarse de la manga los recuerdos de Rick en los que vuelve a aparecer el bueno de Hershel con la única intención de rellenar minutos sin llegar a ningún sitio).

 La fórmula se ha agotado y mi paciencia también. Yo me paso a True detective.

miércoles, 12 de marzo de 2014

Joven y bonita (Jeune et jolie)


 Me gusta el cine morboso y retorcido de François Ozon tipo En la casa. Ozon es un voyeur y lo mejor de su cine es que consigue convertir en voyeurs a los espectadores.

 Vayamos por partes, a mí Joven y bonita me recordó a Belle de Jour de Luis Buñuel. En ninguna de las dos cintas entendemos qué es lo que hace dedicarse a la prostitución a las protagonistas. Lo tienen todo pero nada les apasiona. Su vida es tan fácil y aburrida que deben de complicársela (a ellas y a los que les rodean) dedicándose a algo tan sórdido como la prostitución (de lujo, eso sí). Aquí el drama es mayor ya que la protagonista es menor de edad y, si bien la interpretada por Catherine Deneuve en el film de Buñel era una mujer formada, esta chica parece tener bastantes aspectos de su personalidad que necesitan perfilarse todavía.  La joven modelo Marine Vacth posee una gélida belleza que compite en frialdad con la de Catherine Deneuve.


 ¿Es tan traumática la primera experiencia sexual de la protagonista como para que se desencante del mundo adulto? ¿Decide en ese momento que los hombres son seres sobre los que ejerce una notable influencia y decide sacar provecho de ello? ¿Qué significa la visión de sí misma que tiene en la playa durante su primer contacto sexual?. En definitiva, ¿Qué busca la protagonista prostituyéndose? ¿Busca la protección del padre ausente? ¿Para qué quiere el dinero? Son múltiples las interpretaciones y dudo de que ninguna sea totalmente satisfactoria.

 Me gustó cómo está narrada la relación entre los dos hermanos y cómo la familia se resiente cuando salen a la luz las actividades de la hija adolescente. Ozon retuerce la trama sin buscar que entendamos lo que ocurre en la cabeza de la protagonista. Más bien parece que disfruta guardándose ases en la manga. Ozon juega con el espectador una vez más. Sabe que su historia nos fascina aunque no comprendamos las motivaciones de su protagonista, ella misma ya nos resulta fascinante en su doble vida.
Joven y bonita no llega al nivel de En la casa, se deja ver sin problemas y no aburre (que ya es mucho hablando de cine francés) pero se queda a medio camino de ningún lugar. Quizás era ésa su intención.

6


martes, 11 de marzo de 2014

Old boy


Definitivamente Spike Lee ha perdido el rumbo. El que fuera l'enfant terrible del cine norteamaericano de finales de los años ochenta parece estar inmerso en una enorme crisis creativa. Lee ya sólo acepta encargos como si no tuviera nada nuevo que contar. La industria blanca lo ha fagocitado. Ya no hace joints, hace films.

 Es evidente que el tono reivindicativo de sus primeros tiempos ya no procede, recordemos que hay un negro en la Casa Blanca y estar 30 años llamando racista a todo el mundo puede resultar aburrido, aunque muchas veces no le falte razón. Puede que Spike Lee esté dolido porque Tarantino le haya robado el puesto como el chico malo de Hollywood, pero yo opino que el Woody Allen negro debería dejar de mirarse el ombligo con encargos y volver a escribir sus propias historias (suponiendo que tenga algo interesante que contar). Me imagino que no hay nada menos apasionante para un director que hacer un remake. Puestos a ello, Spike Lee se atreve ni más ni menos que con Old boy, el film de culto de Park Chan-wook ( Sympathy for Lady Vengeance, ThirstStoker) y una de las propuestas cinematográficas más radicales que recuerdo.


En este remake yanqui Lee ha modificado bastantes elementos del guión dejando a la historia original muy mermada en cuanto a su impacto sobre el espectador. Lee ha domesticado la historia para que sea digerible por buena parte del gran público, alejándose años luz de las extremas violencia y crueldad del film original. Al menos, no cae en la estupidez de muchos remakes ni toma al espectador por idiota pero, en comparación con la original, su Old boy sale perdiendo por goleada. Es la visceralidad del original la que la hizo única, el film de Spike Lee es uno más de venganzas con final inesperado.

 Es el sentido oriental de la venganza llevada a sus últimas consecuencias una de las características del cine surcoreano, al trasladarlo a occidente la cosa no acaba de funcionar de igual modo. Es cierto que el original era demasiado excesivo en todos los sentidos pero por ello se ha convertido en un film de culto. Esta nueva versión no pasa de ser un entretenimiento aceptable. Me gustaron ciertas modificaciones, no se han limitado a volver a rodar plano a plano sino que se han introducido variaciones que no siempre surgen el efecto esperado. El final pretende ser sorprendente (y puede que lo sea para algunos espectadores) pero nada puede igualar al final original.  El listón estaba demasiado alto.


Los personajes no tiene ni el carisma ni la fuerza de los originales, no están mal pero no dejan de ser meras fotocopias descafeinadas. Josh Brolin hace un buen papel y se nota que se trabajó el personaje en lo físico, pero queda muy lejos de la rabia contenida del personaje original. Tampoco el gran villano de la función está a la altura, si el original resultaba repulsivo, aquí el interpretado por Sharlto Copley resulta patético con ese vestuario ridículo y esos gestos impostados. Parece un vilano de Austin powers. Otro que desentona bastante es un Samuel L. Jackson con cresta y vestido de mamarracho. Me gustó bastante más el personaje interpretado por Elisabeth Olsen, hermana pequeña de las insufribles gemelas Olsen y bastante mejor dotada que sus hermanas en todos los sentidos. Vamos, que sale desnuda.

  Se nota el saber hacer de Spike Lee tras la cámara, el tipo sabe rodar y su film tiene un ritmo trepidante que hace agradable su visionado. Sin embargo, el resultado desmerece bastante respecto del original.  Me resultaron divertidos algunos guiños al film original (el pulpo) e introduces elementos orientales (el buda, la chica del paraguas, etc) sin venir a cuento, a modo de homenaje al cine oriental (digo yo). Sin embargo, es triste decir que las novedades que aporta sólo sirven para edulcorar la trama. No aporta nada de valor a la historia, sólo la hace más digerible.
 Por cierto, un par de detalles que me hicieron daño a la vista mientras veía el film:
Primero: el film está lleno de productos de Apple mostrados sin ningún pudor. Spike Lee ha caído de lleno en uno de los product replacement más evidentes y zafios de la historia reciente. Segundo: la famosa escena del martillo está resuelta de forma más que eficiente excepto por el detalle de que se nota demasiado que algunos extras se esperan a golpear y/o a ser golpeados.


Un remake innecesario más en el que la personalidad de su director se ha visto diluida en un buen puñado de dólares.

5

viernes, 7 de marzo de 2014

jueves, 6 de marzo de 2014

Prisioneros (Prisoners)


 El canadiense Denis Villeneuve me sorprendió muy gratamente con Incendies. Reconozco que tenía ganas de ver su nueva película y no me ha defraudado en absoluto, incluso ha superado mis expectativas.

 Prisioneros es un intenso drama que gira sobre el secuestro de unas niñas y el esfuerzo por los padres y la policía por encontrarlas. Comparte cierto enfoque con las excelentes Memories of murder y Zodiac en el tratamiento de los hechos. También me vino a la cabeza Mystic river, ya que las temáticas de ambos films son parecidas. Sin embargo, desde el minuto 1 Prisioneros demuestra tener personalidad suficiente para atraparte y te va llevando por un buen número de sobresaltos y giros más o menos inesperados.

El sufrimiento de los padres y su desesperación les harán agarrarse a un clavo ardiendo y la más leve esperanza les llevará por caminos que nunca hubieran imaginado. El film plantea interesantes cuestiones morales y éticas de difícil respuesta. ¿Hasta dónde estamos dispuestos a llega por salvar a nuestra familia? ¿Qué separa a una persona normal de un monstruo? ¿El fin justifica los medios?

Todos los actores están correctos, me gusta mucho más Hugh Jackman cuando hace este tipo de papeles que cuando se pierde en chorradas palomiteras tipo Lobezno. Está estupendo como este padre al que se le acaba el tiempo y está dispuesto a cualquier cosa para recuperar a su hija. Por momentos, el espectador no puede evitar verse identificado con él mientras en otros se siente horrorizado. Tampoco los padres de la otra niña secuestrada (Terrence Howard y Viola Davis) tienen una actitud ejemplar, no participarán en ciertos métodos pero tampoco los van a detener. El dilema moral está sembrado para el espectador. Villeneuve parece preguntar todo el rato al espectador: ¿Y tú qué harías?


 Por otro lado tenemos a un peculiar policía encarnado por Jake Gyllenhaal que comete el error (tan común en las películas) de prometer a los padres de las chicas que las encontrará. Como su personaje en Zodiac, el tipo acabará obsesionado con el caso y se verá atrapado en un laberinto sin salida de pistas falsas y cabos sueltos. Reconozco que me gustan mucho este tipo de pelis sobre casos realmente desconcertantes y complejos como las ya citadas Memories of murder y Zodiac.

Villeneuve nos entrega un film oscuro (casi trágico) que traspasa la pantalla y nos obliga a preguntarnos qué haríamos nosotros en esa situación. Nos hará pasar un buen rato y nos hará pensar. Buen drama que huye de los convencionalismos.

7

Trailer de Under the skin

No sé que pensar de este film. Tiene buena pinta a juzgar por el trailer pero ya sabemos que son engañosos y me temo que va a ser una actualización del film The man who fell on earth. Reconozco que la filmografía del director Jonathan Glazer no me apasiona, más bien todo lo contrario. Scarlett Johansson me gusta algo más. Parece ser que Scarlett interpreta a un extraterrestre que se dedica a seducir a hombres para alimentarse de ellos (o algo así) y está repleta de escenas de sexo y desnudos varios de la antigua musa de Woody Allen. Miedo me da.

martes, 4 de marzo de 2014

El mayordomo (The Butler)


 Tras el triunfo de 12 Años de esclavitud en los Oscars, creo oportuno hablar sobre otra película reciente que también trató el tema del racismo pero con unos resultados totalmente distintos.

 Hay películas que parecen haber sido concebidas para llevarse un buen puñado de Oscars. Nada mejor para ello que narrar una historia real,  mejor aún si toca el tema del racismo. Si la trama está enmarcada en la Casa Blanca y los distintos presidentes de los últimos 50 años obtenemos el elemento patriótico que tanto gusta a los yanquis.  la cosa no acaba aquí, si sumamos a la ecuación un plantel de actores apabullante y poquito de moralina, obtenemos un film con muchas posibilidades de ser tenido en cuenta al menos en las nominaciones. Sin embargo, El mayordomo ha sido fracaso monumental.

El mayordomo es un quiero y no puedo. Un intento de película río que atrape y emocione al espectador que se queda a medio camino entre el tedio y la indiferencia. La historia no es mala y podría haber dado lugar a una buena película que realmente hubiera triunfado en los Oscar y en la taquilla. Sin embargo, ni los presidentes están bien retratados ni se narran datos relevantes o chocantes de las distintas administraciones. Los secundarios están poco y mal desarrollados e incluso la relación entre el protagonista y su familia deja bastante que desear.
 Más parece una película cuya única intención era la de contentar al lobby negro de Hollywwod, encabezado por la todopoderosa Oprah Winfrey (quien se reserva un importante papel en la película) Quien sabe, quizás el film no fuera más que un vehículo para que la presentadora consiga un prestigio que se le escapa como actriz .

 Lee Daniels (Precious) dirige esta historia sin demasiada convicción ni nada novedoso que aportar. Ni los presidentes están bien retratados, ni la relación del servicio con ellos, ni el traspaso de poderes, ni hechos fundamentales más allá de la lucha por los derechos civiles. Apenas se mencionan temas como la guerra fría o Vietnam. Parece un film destinado exclusivamente al público de color. Un Cuéntame como pasó destinado al público negro.

Sinceramente, otras muchas películas han tratado el tema de la esclavitud, el racismo o los derechos civiles de manera mucho más amena y atractiva. Al mayordomo le falta empatía con el espectador y ritmo. Incluso intenta descaradamente (y en vano) que soltemos una lagrimita hacia el final. El tono patriótico tampoco me resultó acertado.

 En cuanto a los actores, ni fu ni fa. No me convenció Forest Whitaker, lo vi frío y distante durante todo el film, quizás no fuera culpa suya. Oprah Winfrey sí creo que hace un esfuerzo por que se reconozca su facea como actriz y parece que quiere un Oscar a toda costa, Mo'nique se llevó la dorada estatuilla hace unos años por el anterior film de Daniels pero esta vez la jugada no les ha salido tan bien. Daniels repite con sus amigos las estrellas musicales Mariah Carey (casi irreconocible una vez más) y Lenny Kravitz dándoles unos pequeños personajes que se podrían haber desarrollado ampliamente pero se quedan en nada. Sus personajes aportan muy poco y los podrían haber interpretado cualquier actor de color, no entiendo cómo a la madre del protagonista se le da tan poco metraje. Quizás la Carey también buscaba el Oscar como actriz secundaria,  ya sabemos lo que les gusta premiar a actrices guapas haciendo de feas. Lamentablemente para la diva, su papel se quedó en nada en la sala de montaje. Quizás han intentado abarcar demasiado y en el montaje el film ha sufrido un duro recorte que lo ha dejado sin alma.

 Mención aparte merecen las apariciones de algunos presidentes. Parecen meras caricaturas. Obviamente, Kennedy (James Mardsen) se lleva la mejor parte y Nixon (John Cusack) aparece como un mezquino. Nada nuevo bajo el sol. Se nota que el film tiene una clara orientación política, siendo los presidentes republicanos mostrados como diablos y los demócratas como unos santos. Demagogia y maniqueísmo en estado puro. Todos sabemos a estas alturas que no hay tanta diferencia entre los dos partidos. Por cierto, me hizo gracia ver a John Cusack caracterizado como Nixon con una ridícula nariz de goma. Tampoco me resultaron creíbles Alan Rickman y a Jane Fonda como como Ronald Reagan y su esposa Nancy, simplemente de traca. Lo de Robin Williams como Eisenhower queda bastante más creíble sin llegar a ser verosímil.

 La lucha por los derechos civiles de los negros se merecía una película mejor.

4,5

lunes, 3 de marzo de 2014

Consideraciones sobre los Oscars 2014

El selfie más célebre de la historia. Las estrellas son como niños.

 Este año creo que había algo más de calidad entre las nominadas a mejor película que en años anteriores. No ha ganado mi favorita, Gravity. No pudo ser, parece que el lobby de color cada día tiene más fuerza y el Oscar a mejor película se lo ha llevado 12 años de esclavitud, otra buena película.

 No era la mejor, en mi modesta opinión, pero es un buen film sobre la esclavitud y contaba con unas excelentes interpretaciones. ¿Sólo con el Oscar a mejor guión adaptado y el de actriz secundaria ya es merecedora del Oscar a mejor película? Juzguen ustedes mismos.

Ya he mencionado que mi favorita era Gravity y considero justos cada uno de sus Oscars, puede que sean en el apartado técnico pero la dirección de Alfonso Cuarón era indudablemente la más arriesgada y compleja del año. Cuarón ha demostrado que las películas de aventuras y del espacio (sean o no de ciencia ficción) pueden pueden ser emotivas y llegar a lo más profundo del espectador. Bravo por Cuarón y por Gravity. Lo de Sandra Bullock estaba difícil, se lo regalaron hace pocos años y no era cuestión de dárselo otra vez por mucho que ahora se lo mereciera más. Además, Cate Blanchett es mucha Cate Blanchett y en Blue Jasmine estaba espectacular, qué clase tiene esta mujer. El bueno de Woody Allen no se ha llevado el Oscar a mejor guión original (tampoco creo que le importe con el lío que tiene montado) que fue sorprendentemente para Her, de Spike Jonze. Coincido plenamente en que este guión es de los mejorcito del año, una acertada radiografía de las relaciones personales en la era de las telecomunicaciones. Nunca pensé que la estatuilla dorada fuera para un guión así, a veces estos conservadores de Hollywood te sorprenden.
 O puede que ya no sean tan conservadores: una gala presentada por una lesbiana, el Oscar a mejor película va para una película dirigida por por un director de color, el Oscar a la actriz secundaria otorgado también a una actriz de color, el Oscar a mejor actor principal  por interpretar a un enfermo de sida, el de actor secundario por interpretar a un travestí, el mejor guión original va sobre un friki que se enamora de un ordenador, etc. Algo está cambiando (para bien) en Hollywood. Esperemos que no se pasen de frenada, tranquilos, estamos hablando de América, todo forma parte de un plan. Una necesaria limpieza de imagen.



Me alegro también por Matthew McConaughey (estaba cantado, lleva una carrera imparable en los últimos años) y Jared Leto. Ambos en dura pugna con Leonardo DiCaprio (El lobo de Wall Street) el primero y Michael Fassbender (12 años de esclavitud) el segundo. Se da la casualidad que los cuatro son grandes actores y muy guapos, ya sabemos que las estatuillas suelen ir a parar a los más guapos de entre los nominados. El caso de McConaughey es más que curioso, junto con Sandra Bullock era uno de los actores que yo más detestaba debido a su aparente falta de dotes interpretativas. Siempre encasillado en papeles de chico guapo en comedias románticas, los que más dinero dan, McConaghey dio recientemente un giro a su carrera y empezó a tomarse en serio esto de actuar. Este Oscar por su papel en Dallas buyers club constata que el tipo tenía talento. Dallas buyers club es un film que, como Her, debería haber tenido más repercusión. Son films pequeños que ampliamente superan a las grandes producciones. Otra película pequeña en presupuesto pero grande de espíritu era Nebraska pero se ha ido de vacío debido a su falta de ritmo, a mí se me hizo pesada a pesar del carisma de sus personajes. Veo que no he sido el único.

En cuanto a la mejor película de animación, mi corazoncito estaba dividido. No me apasionó Los Croods y hay un par que aún no he visto, por lo que me decantaba por Gru 2 (era la más divertida del lote). Pero mis hijos están en plena fiebre Frozen y me fascinan sus números musicales por lo que celebro que se lo haya llevado la peli de la factoría Disney. Por ello me alegro que ganará Let it go (Suéltalo en la versión española), llevo semanas cantándola a todas horas y mis hijos se saben todas las canciones de Frozen de memoria. La de Pharrell Williams para Gru 2 estaba francamente bien pero yo me decantaba por la de Frozen. La canción que era un horror es la U2, que se retiren de una vez. Me llena de orgullo y satisfacción que por segunda vez les nieguen el Oscar, la anterior fue por aquel peñazo de canción para Gangs of New york de Scorsese. Por cierto, Scorsese se fue con las manos vacías. Nunca ha tenido suerte con estos premios. Al menos también se fue con las manos vacías La gran estafa americana que no pasa de ser una imitación del cine de Scorsese. Eso sí que hubiera sido humillante, casi tanto como llevarte el Oscar por un remake tras 30 años de carrera.

Lo de mejor película extranjera estaba cantado, La gran belleza se lo merecía, y punto.

 Por cierto, esto de la ceremonia de entrega no deja de ser una pantomima para lucir moda de alta costura. Un pase de modelos a todo lujo en el que no faltan los diseñadores de siempre. Glamour dicen que se llama tal cosa, pues eso, para ellos todo.

Lo dicho, quizás se deba a que coincido bastante con los premios entregados pero me ha parecido que este años la calidad ha sido algo mayor. A ver si la tendencia continúa en años venideros.

domingo, 2 de marzo de 2014

Her

Spike Jonze (Donde viven los monstruos, Cómo ser John Malkovich, El ladrón de orquídeas) es un director al que siempre hay que tener en cuenta. Es un culo inquieto, un visionario que busca constantemente historias que se salgan de lo convencional. Los resultados de sus películas son irregulares, no siempre da en el clavo, pero sus intenciones siempre son encomiables.

En Her, Spike Jonze escribe y dirige una inteligente y sutil historia que nos habla sobre la soledad en la sociedad actual. No es sólo la historia de un tipo que se enamora de una computadora, sino que va mucho más allá y nos habla de la terrible soledad que se va apoderando poco a poco de esta sociedad tan tecnológica. Cada día estamos más interconectados y enredados (nunca mejor dicho) en redes sociales pero nos sentimos más solos. Hay menos contacto real (físico y/o emocional) con nuestro entorno. Toda nuestra tecnología no puede curar los dolores del alma. De todo ello va Her, un film que parte de una premisa más que atractiva y que está perfectamente desarrollada por Jonze. Puede que hoy nos parezca algo bizarro que alguien se acabe enamorando de un sistema operativo pero no me extrañaría que algo así esté pasando ya mismo, conozco algunas personas que adoran su móvil hasta límites más allá de lo saludable. Cuando las relaciones personales se basan  más en el medio y no en el fin, puede que algo esté fallando.
 Joaquin Phoenix interpreta magistralmente a Theodore, un tipo solitario que está intentado superar una ruptura emocional y que paradójicamente se dedica a escribir cartas de amor para otras personas (una especie de Cyrano de Bergerac moderno). Su trabajo consiste en falsificar las emociones de otros. El mundo que Jonze nos presenta es un lugar aparentemente afable y hermoso, muy limpio y moderno, pero en el que la gente es incapaz de comunicarse y expresar sus sentimientos. Parece como si en la era de la información no hubiera hueco para los sentimientos reales. Más que para comunicarnos, los avances informáticos nos aíslan de los demás.



Es cuando Theodore entra en contacto con este nuevo sistema operativo (con la sugerente voz de Scarlett Johansson, prohibido terminantemente ver este film doblado) cuando descubre a la compañera perfecta. La relación romántica entre Theodore y Samantha (que así decide llamarse dicho sistema operativo a sí mismo) es narrada por Jonze de una de las maneras más imaginativas de los últimos años. Las escenas sexuales entre ambos están tratadas con gran delicadeza y sutileza, Jonze funde en negro la imagen dejando a la imaginación todo el trabajo.

Puede que Samantha sea intuitiva, capaz de evolucionar y aprender, sin embargo, nunca tendrá un cuerpo físico. Parece que cierta fisicidad será siempre necesaria en las relaciones humanas. Sin embargo, Theodore decide engañarse para seguir adelante y no será el único. No olvidemos que Theodore no es perfecto, no es una máquina que se adapta a la personalidad de la otra parte y está condenado a repetir los mismos errores que le han hecho fracasar en el pasado.

Jonze rueda con su peculiar manera habitual, nada es casual y todo elemento visual tiene su significado (ya sea la imagen de un búho atrapando al protagonista o el decorado de un ascensor). Por si fuera poco, Jonze sabe sacar lo mejor de sus actores. Joaquin Phoenix está perfecto aunque es Scarlett Johansson la que se lleva la mejor parte a pesar de no salir ni un segundo en pantalla. Sólo a través de la voz es capaz de transmitir una sensualidad y una proximidad para las que su presencia física podría haber sido un impedimento. Un acierto de Jonze el no mostrar a esta actriz, la imaginación siempre es más estimulante que la realidad. También me gustaron Amy Adams, Rooney Mara y Olivia Wilde que vienen a representar a las mujeres reales en la vida del protagonista, todas muy diferentes entre sí.


 Her es una recomendable metáfora sobre la soledad que plantea preguntas interesantes aunque quizás no aporte respuestas o no fuera ésa su intención. Una vez más, Jonze invita a la reflexión y considera al espectador suficientemente inteligente como para llegar a sus propias conclusiones. Esperemos que no se equivoque.


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