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miércoles, 26 de octubre de 2011

El embrujo de Shanghai (2002)


Cada uno tiene su espinita clavada en contra del cine español, la mía provene de hace casi 20 años, cuando Belle Époque le arrebató injustamente el oscar a la mejor película extranjera a la china Adiós a mi concubina (esa joya de Chen Kaige). El film chino me emocionó y me gustó mucho, todo lo contrario que el film de Fernando Trueba.


A partir de entonces le tengo cierta tirria a este director, no es culpa suya que los académicos de Hollywood den los Oscar hasta arriba de opio, ya lo sé. Pero no puedo evitarlo ya que él fue involuntario partícipe de una de esas tantas injusticias que los Oscars perpetran cada año. El caso es que no había visto yo el film El embrujo de Shanghai de Fernando Trueba y el otro día me encuentro que está empezando en la cadena pública (sin cortes). Así pues, decido verla (pensaba ver Cars 2, pero tendrá que esperar a otra ocasión).

La peli de Trueba se basa en el libro homónimo de Juan Marsé (que no he leído, mea culpa) y se nota que intenta seguir un estilo narrativo sacado directamente de un buen material de partida. Con un presupuesto holgado y los típicos actores españoles, Trueba elabora una historia que se deja ver pero que no atrapa ni fascina al espectador en ningún momento. Sus intenciones son buenas pero es incapaz de llevar esta historia a buen puerto. Sólo los diálogos del personaje de Fernando Fernán Gómez logran sacar del tedio al espectador, un personaje bastante típico, por otro lado: el típico republicano asqueado en contra del régimen de Franco. Un personaje que seguro que está mucho mejor tratado en la novela que en el guión, del que desaparece sin dejar huella.
Trueba usa una vez más a la eterna vieja guardia de actores del cine español de los años 80 y 90, me refiero a gente tan experimentada (o encasillada) como Antonio Resines o Jorge Sanz. Yo eché de menos a Marivel Berdú. Respecto a Ariadna Gil, no está mal pero no hay quien se la crea como china. Me convencieron mucho más Eduard Fernández y Rosa María Sardá.

El fallo es de Trueba, quien se demuestra totalmente incapaz de dotar de ritmo a la película y narra la historia sin el brío y la pasión necesarios. Trueba falla estrepitosamente a la hora de sumergirnos en ese mundo oscuro de la posguerra (sí, otra película más sobre la postguerra) visto a través de los ojos de un niño. Su narración es confusa y deja al espectador con un palmo de narices y la sensación de que le han tomado el pelo al no saber rematar el film. Trueba ha hecho buen cine cuando cuenta con un buen guión como el de Rafael Azcona en La niña de tus ojos, pero en El embrujo de Shangai Trueba se mete a guionista y no da la talla. Dicen que este era un proyecto de Víctor Erice que pasó a manos de Trueba por decisión de los productores, gran error.

Y perdona, Fernando, realmente no tengo nada en tu contra, ya te he perdonado lo de Adiós a mi concubina.



martes, 1 de diciembre de 2009

Celda 211

Juan Oliver se presenta en su puesto de trabajo como funcionario de prisiones un día antes de lo previsto para irse familiarizando con el lugar. Pero su visita se verá complicada por un motín.


A mí las películas de personas encerradas y/o sometidas a situaciones extremas me suelen gustar bastante (siempre que estén bien construidas). Celda 211 es un buen film que se podría enmarcar dentro de este grupo.


Ya desde la primera escena Daniel Monzón nos deja claro de qué va su película: dolor, sangre y muerte. No es celda 211 una película fácil de ver, ni una peli para adolescentes, es un negrísimo thriller carcelario. Uno de los mejores thrillers que hemos visto en años. Una película que desde el minuto 1 te sorprende y atrapa.


Celda 211 tiene un ritmo trepidante perfectamente conseguido y mantenido durante todo el metraje. Monzón elabora todo un castillo de naipes sustentado en un guión excelente y unas interpretaciones muy ajustadas (nada de histrionismos). Hay secundarios magníficos que parecen sacados directamente de una galería de máxima seguridad (probablemente muchos extras sean ex convictos). También el hecho de haber rodado en una cárcel abandonada le da mucha veracidad a la película. Los diálogos resultan frescos y las situaciones complicadas están muy bien resueltas. Los continuos giros argumentales logran mantener al espectador clavado al asiento, sufriendo y padeciendo.

Hay que decir que la peli es muy dura tanto en su lenguaje como en ciertas escenas de violencia, pero en un drama carcelario era de esperar. Avisados estáis los de estómago débil y las embarazadas.


Daniel monzón sorprende por cómo se maneja con total soltura dentro del thriller carcelario, dando un paso de gigante respecto a toda su filmografía anterior. Monzón lleva la trama con pulso firme e implacable, manteniendo al espectador con el corazón en un puño durante todo el film. Tanto en las difíciles escenas de tumultos como en las escenas de tensión Monzón sabe estar en su sitio y sale airoso del envite.


Especial mención creo que se merece todo el elenco actoral, todos están muy bien. Incluso Antonio Resines demuestra que sabe hacer papeles dramáticos sin caer en el esperpento cuando tiene un buen personaje entre las manos. Pero el que se lleva el gato al agua es Luis Tosar que compone un personaje tan extremo que fácilmente podría caer en el ridículo pero que nos resulta totalmente creíble gracias a una interpretación memorable. Su Malamadre es ya todo un clásico. Igualmente Alberto Ammann en su papel de Juan Oliver (alias Calzones) resulta bastante creíble y nos arrastra en su dura evolución personal a lo largo de toda la peli. Igualmente Marta Etura nos provoca una enorme ternura.


Celda 211 no sólo es un thriller totalmente recomendable, es la prueba de que en España se puede hacer buen cine de género. Un cine que plantea importantes preguntas al espectador a la vez que lo entretiene.

Olvidemos los prejuicios ante el cine español y disfrutemos de esta buena película.

7,5