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lunes, 27 de abril de 2015

El dulce porvenir (The Sweet Hereafter,1997)


 Atom Egoyan es un director con una sensibilidad muy especial. Sus primeras películas versaban sobre sentimientos tan universales como el amor paterno pero eran tratados con una sutileza y una delicadeza sin igual. Tras Exótica, Egoyan nos presentó esta no menos notable película.


¿Como continuar con tu vida tras la pérdida irreparable de un hijo? ¿Cómo  puede sobrevivir una comunidad que ha perdido a todos sus niños? Un desgraciado accidente de autobús en el que perecen todos los niños de un pueblo de Canadá le sirve a Egoyan para mostrar las complicadas relaciones entre los habitantes de la población.



 Al inicio del film vemos al personaje de Ian Holm (El señor de los anillos, Alien) atrapado en un tren de lavado, no es una escena que aparentemente nos diga mucho ni parece aportar nada de interés a la trama posterior. Sin embargo, sirve para hacernos a la idea de cómo se siente el personaje, es un hombre atrapado que no puede avanzar en la vida. Su hija aún vive pero la ha perdido irreparablemente y su  existencia no tiene ya ningún sentido excepto, quizás, evitar que otras personas se sientan tan desamparadas como el.  Por eso se dedica a paliar (aunque sea económicamente) el dolor de las familias que han perdido a sus hijos. Sin embargo, ¿contra quién debe ir dirigida la demanda?. En un acto de pura desesperación, las familias y el abogado se embarcarán en un viaje en busca de los responsables de un desgraciado accidente que quizás no tuviera responsable alguno. Quizás todo se debió a la mala suerte o a un cúmulo de casualidades. La base del caso es francamente débil pero la familias deciden aferrarse a algo por improbable que sea. Desean que su tragedia tenga un responsable, un sentido. La vida no puede golpearte de esa manera sin más.

  Los intereses de los abogados, los relatos de las familias y el dolor se entrecruzan configurando un film único y excepcional, que dice mucho más de lo que parece y deja en la mente del espectador un buen puñado de escenas memorables. Quizás ello se deba a que los personajes están muy bien desarrollados, todos tienen matices y están sujetos a múltiples interpretaciones. Ninguno parece ser de una sola pieza, todos tienen algo que ocultar y ninguno esta exento de culpa.
 Escenas como la de el accidente (realmente aterradora sin llegar a mostrar nada), el diálogo en el avión o la narración del incidente de la picadura de araña están tratadas con una extrema delicadeza. Son de esos momentos en los que uno sabe que el cine se ha creado precisamente para momentos así. Para emocionar y sacar lo mejor de nosotros mismos.
 No es difícil suponer que el autobús siniestrado simbolizaba el futuro del pueblo, en él iban a la escuela todos los niños del pueblo. Tampoco nos cuesta demasiado suponer las motivaciones de la única superviviente a la hora de negarse a colaborar con la demanda. Egoyan no juzga a sus personajes, sólo muestra sus actos sin intentar justificarlos, dejando que sea el espectador quien saque sus propias conclusiones. 

Una película totalmente recomendable.

7,5

domingo, 28 de noviembre de 2010

Chloe



Chloe no deja de ser un thriler erótico más, como hemos visto otros muchos, no es nada del otro mundo ni despierta mayor interés aparte de sus actores ( o, mejor dicho, actrices).

El director canadiense de origen armenio Atom Egoyan ha vivido mejores momentos. Suyas son joyas como Exótica o El dulce porvenir, pero lleva un tiempo que parece que no levanta cabeza, no encuentra el proyecto adecuado que le devuelva al olimpo de los directores. La historia de Chloe no es muy original (es un remake del film francés Nathalie X) y el buen saber hacer de Egoyan tras las cámaras tampoco es suficiente para dar vida a un guión demasiado evidente.

Egoyan elabora un film sobre el paso del tiempo dentro de una pareja, cómo la costumbre y las mentiras se van instalando en el seno familiar. Los hijos ya son adultos y la mujer que interpreta Julianne Moore se siente desplazada y mayor. Sospecha que su marido le es infiel y decide salir de dudas de una forma un tanto peculiar. No es un mal inicio pero el guión comete el error de ser demasiado obvio, pronto adivinamos los pasos que van a ir dando cada uno de los personajes y en el desarrollo de la trama no hay casi sorpresas. Al menos, logra entretener lo justo, tiene alguna buena escena, el ritmo es adecuado y no aburre nunca aunque intuyamos lo que a pasar. Algo es algo.

Tampoco se puede decir que sea un digno thriller erótico, le falta tensión sexual a pesar de los esfuerzos de las actrices. No basta con vestir tacones o llevar o no llevar ropa interior. El erotismo es otra cosa, es algo indefinible y subjetivo que en este caso yo apenas he visto. Este género tuvo su época dorada en los años 80 y 90 (Atracción fatal, Instintio básico, Acoso) pero que ahora parece estar definitivamente muerto. En Chloe hay poca pasión y alguna escena de sexo bastante light, nada que pase a los anales del género, una pena.
A mí me recordó a Eyes wide shut, con la que Chloe guarda más de una paralelismo. En ambos films una pareja puede venirse abajo por algo tan simple como una sospecha o una fantasía. Elementos tan etéreos pero tan contundentes que pueden derrumbar una convivencia de bastantes años. En la búsqueda de la anhelada certeza o la venganza de un hecho no comprobado, uno de los cónyuges inicia un peligroso viaje sin retorno. A mí me gustan estos films que tratan de bucear en lo más oscuro de las relaciones de pareja. Lo típico de chico encuentra chica no me motiva.
Por cierto, me irritó que el film se sume a esta nefasta tendencia de que los protagonistas sean millonarios, esta historia hubiera funcionado perfectamente en una familia de clase media, pero la familia del film vive en una casa de diseño y conduce coches de lujo, algo que no aporta nada al film y hace que nos distanciemos algo de los personajes. Al menos, en mi caso.

Una vez más, lo que salva a esta película es Julianne Moore (A ciegas, Un hombre soltero), ella solita es capaz de hacernos creíble su personaje y todas las dudas que le rodean. Cuando hablamos de Jennifer’s body ya comentamos que Amanda Seyfried podría hacerle sombra a Megan Fox en cuanto a belleza (en calidad interpretativa creo que le lleva bastante ventaja) y en Chloe lo demuestra sobradamente. El que no demuestra nada es un Liam Neeson que parece ya totalmente irrecuperable tras tanto Equipo A y tanta Furia de titanes.

Sólo por el recital de Julianne Moore y la perturbadora belleza de Amanda Seyfried le voy a dar un
5,5