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jueves, 14 de noviembre de 2013

CRUCE DE CAMINOS (The Place Beyond The Pines)


 Tras la excelente Blue Valentine, esperaba casi ansioso la siguiente obra de Derek Cianfrance. Sin embargo, la cosa no ha funcionado igual de bien en esta ocasión. Quizás Derek Cianfrance ha sido esta vez demasiado ambicioso.

La cosa no empieza mal, con un Ryan Gosling que ya empieza a estar encasillado en sus papeles de tipo duro (como en Drive o en Sólo Dios perdona, ambas de Nicolas Winding Refn) y con su peculiar historia con Eva Mendes. Todo lo concerniente al personaje de Gosling me parece lo mejor del film y podría haber funcionado perfectamente como un film aparte. Hay que destacar las pintas que le caen al bueno de Gosling en este film. Como en Drive, la imagen de su personaje tiene mucho de icónico (con esos tatuajes y esas camisetas del revés son geniales). A mí me recordó a otros iconos moteros del cine como los de Marlon Brando en Salvaje (The wild one, 1953) o el chico de la moto interpretado por Mickey Rourke en La ley de la calle de Coppola.

 Pero cuando se cruza en su camino el personaje de Bradley Cooper el film pierde algo de un interés que definitivamente cae por los suelos en el último tercio del film. Los giros del guión (algunos bastante previsibles) nos llevan de un sitio a otro dando tumbos sin saber muy bien hacia dónde vamos durante casi dos horas y media. Lamentablemente, cuando el film acaba seguimos sin saber qué nos querían contar o a dónde querían llegar con esta historia en tres actos. No es un mal film pero va perdiendo fuelle conforme avanza dejando una sensación amarga cuando aparecen los títulos de crédito.

 Abarcar demasiado no suele ser bueno y a esta película le sobra bastante metraje (como la última e innecesaria media hora). No llega a hacerse aburrida aunque sí parece ir a la deriva durante un buen rato. Quizás tampoco la moraleja del film (suponiendo que haya una) sea lo suficientemente atractiva como para invertir  2 horas y 20 minutos. Ya sabemos que el destino se lo labra cada uno y que cada acción que realizamos puede tener repercusión en nuestras vidas y en las de muchos otros. También sabemos que muchas veces la diferencia entre un héroe y traidor no es tan grande. Opino Cruce de caminos apunta temas interesantes pero nada que no hayamos visto anteriormente mejor desarrollado.

Otro problema añadido es el casting, no puede ser más tópico. ¿Ray Liotta otra vez haciendo de poli corrupto? No puede ser. ¿Ryan Gosling haciendo de tipo duro parco en palabras? No me digas. ¿Eva Mendes haciendo de chica buen(orr)a metida en problemas? Pues sí. Quizás el casting no sea el más adecuado, a pesar de que todos los actores cumplen con su cometido, ya están muy vistos en este tipo de personajes. Sólo Bradley Cooper se sale algo del esterotipo.

Decepcionante.

5

lunes, 26 de noviembre de 2012

Holy motors



  Holy motors no es una película convencional, no es una película que cuente una o varias historias. Holy motors intenta contar muchas cosas, demasiadas, y lo hace de manera surrealista y fascinante.

Holy motors no es un film para espectadores acostumbrados a que todo tenga sentido, a que todo encaje. Holy motors es un experimento, una deliciosa locura que se disfruta mucho más si no le buscas un sentido ya que, probablemente, no lo tenga. Holy motors es un homenaje al cine, desde sus prometedores inicios hasta su preocupante presente y su más que incierto futuro. Por supuesto que el cine seguirá, necesitamos que nos cuenten historias, pero ya nada será igual.


Desde la primera y onírica escena, Holy motors deja claro que el cine es un barco a la deriva atiborrado de espectadores adormilados que ven siempre la misma película. La sala de cine se ve amenazada por unos peligrosos perros que deambulan por el patio de butacas, las grandes productoras de basura vigilan que nadie despierte. Leos Carax aboga por abofetear al espectador  y despertarle de su letargo, necesitamos imaginación e ideas. Carax se sirve de un surrealismo salvaje cercano al mejor Buñuel para ofrecernos multitud de símbolos, algunos totalmente imposibles de interpretar. Puede que el futuro esté en los videojuegos y en el cine digital, pero siempre necesitaremos historias. El protagonista viaja en limusina por París representando diversos papeles sin motivo aparente. Son encargos, alguien le contrata para que él represente personajes necesarios. Puede que no haya espectador pero el trabajo debe realizarse. El trabajo del actor Denis Lavant es simplemente alucinante, a pesar de tener un físico tan peculiar, el tipo sabe meterse en la piel de once personajes de manera pasmosa. Su forma de expresar la psique a través de los movimientos de los personajes es toda una lección de interpretación.
 El film elabora la parábola sobre que todos somos actores, todos actuamos delante de los demás, todos llevamos varias máscaras puestas a lo largo del día. Quizás por ellos el protagonista apenas es interesante cuando no actúa, cuando es él mismo. Cuando se encuentra con un antiguo amor, no sabe cómo actuar ni que decir, no tiene personalidad y deja pasar su última oportunidad. Aunque puede que también esté actuando, no hay manera de saberlo.

Por cierto, me gustó Kylie Minogue y su peculiar número musical (¿ya he dicho que esta peli es una locura?), Kylie interpreta a otra actriz dispuesta a llevar su personaje hasta sus últimas consecuencias. También me gustó la aparición (que no interpretación) de Eva Mendes en un pasaje brutal que todavía no soy capaz de encontrar un significado, quizás sea un error intentar que todo encaje en un film así de desquiciado.
Lamentablemente, Carax parece perder el rumbo intencionadamente y algunas innecesarias excentricidades hacen a su film perder varios enteros, no sé a qué viene el diálogo final entre limusinas ni alguna otra cosilla más. No sé cómo explicarlas ni les veo el sentido, pero ya he dicho que no todo debe encajar.
Puede que la desconcertante trama del film no sea de fácil asimilación por el espectador medio acostumbrado a las pelis de Stallone pero si le das una oportunidad puede que Holy motors no sólo te sorprenda, puede que, con suerte, te fascine. A mí me pasó.

De regalo os dejo un momento memorable del film, la versión con acordeones del clásico del blues de RL Burnside, Let my baby ride.

 

7