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jueves, 21 de agosto de 2014
Anarchy: La noche de las bestias (The Purge 2: Anarchy)
Reconozco que la primera entrega no me acabó de convencer, partía de una buena idea pero su desarrollo dejaba mucho que desear. Por suerte, en esta segunda parte James DeMonaco ha enmendado buena parte de los errores y ha desarrollado las posibilidades de una premisa que da bastante juego. Los graves disturbios que están ocurriendo actualmente en Ferguson (Misuri) nos pueden llevar a pensar que quizás no estemos tan lejos de la singular premisa de esta saga.
En esta segunda entrega nos encontramos a un grupo de personas que, por diferentes motivos, están fuera de sus casas en la noche de la purga. Al fin vemos todo aquello que en primera parte sólo se intuía. Asistimos al caos, la muerte y la destrucción inherentes a una noche en la que todo vale. El film se ve sin problemas e incluso atrapa sobremanera en su apasionante primera media hora. Luego tiene algunos altibajos cuando el film parece un refrito de Los guerreros de la noche (The warriors, 1979) y se convierte en un producto más previsible. Aún así sigue siendo un entretenimiento aceptable.
Esta segunda parte se aleja de los cánones del cine de terror moderno de la original, hay menos sustos pero el ambiente de terror e inseguridad está mucho más logrado. Se profundiza en las conexiones entre el poder político y el económico que han llevado a esta feliz idea de una noche en la que el asesinato es legal. No faltan referencias a la cultura de la violencia y las armas instaurada en Estados Unidos ni a la lucha de clases, si bien están un tanto llevadas al extremo.
No me acabó de convencer cierto personaje que parece sacado de un film de Chuck Norris o Charles Bronson, el típico justiciero en busca de venganza casualmente experto en todo tipo de armamento y técnicas de lucha. Le da un aire de peli de acción al uso en detrimento de la crítica social y el mal rollo. Por cierto, sigue habiendo máscaras molonas (y maquillajes propios del Joker de Nolan) que parece se van a convertir en la seña de identidad de la saga.
DeMonaco va más lejos en este film, lo que lo convierte en una propuesta superior y más entretenida que su predecesora.
5,5
jueves, 18 de julio de 2013
La noche de las bestias (The Purge)
En un futuro cercano todo crimen cometido durante una noche al año, conocida como La purga, quedará impune. Ni la policía ni las ambulancias estarán disponibles bajo ningún concepto.
Obviamente, los ajustes de cuentas y las venganzas se levan a cabo en esta noche en la que todo vale y a nadie se le pedirán responsabilidades de ningún tipo. Tal medida fue tomada para erradicar la violencia de la sociedad durante el resto del año, siendo esta noche una válvula de escape y un gran negocio. ya sabemos que el miedo es un gran multiplicador del consumo. Aquéllos que tienen el suficiente dinero se dedican a invertir en seguridad para evitar problemas en La purga y los que no tienen dinero ni manera de protegerse son presas fáciles. Buena premisa no exenta de múltiples interpretaciones.
Lamentablemente, una vez más tenemos que hablar de un film de terror que se queda en una interesante premisa mal desarrollada. The purge (¿Quién ha sido el insensato que ha titulado la película como La noche de las bestias?) sigue la estela de films como Paranormal Activity, Insidious o Sinister. Nada nuevo ni especialmente efectivo. Me aterra mucho más que la premisa del film se convierta en realidad que todo lo que sucede en la cinta. Tal y como va la cosa, no me extrañaría que algo así llegara a ocurrir en el país de las barras y estrellas. El aumento del uso de armas de fuego, el creciente presupuesto en seguridad, los vigilantes callejeros, la pérdida de libertades para ganar seguridad, etc son temas que no se desarrollan debidamente en el film. Son un simple pretexto para enmarcar un desarrollo no demasiado original. Una pena.
Parece que los guionistas sólo pretenden asustar al público con los manidos sustos de siempre y no quieren que éste piense. Ya sabemos que nunca es conveniente analizar un film pero en este hay varios puntos que me hicieron saltar todas las alarmas mientras lo estaba viendo: ¿Por qué llevan máscaras los malos si en esa noche está todo permitido y nadie les va a acusar de nada? Entiendo que las máscaras son un recurso para dar temor al espectador, pero en el contexto de la película tiene poco sentido. ¿Por qué tanto empeño en atrapar a una persona en concreto cuando hay miles iguales en cualquier ciudad? ¿Por qué la familia protagonista es tan buena gente que no hay quien se lo crea? Los buenos lo son de una pieza, dudan pero finalmente eligen el camino correcto y asumen sus consecuencias. No me lo acabo de creer.
Puestos a pensar este film me recordó a la estupenda Perros de paja del gran Sam Peckimpah (en la que la persecución y acoso a una familia está mucho mejor presentada) e incluso a la reciente Los extraños o La habitación del pánico. Demasiadas referencias.
James DeMonaco pierde la oportunidad de hacer un film de terror con algo más de miga que lo habitual y se decanta por el lado fácil y los sustos previsibles. Al menos, el film se hace ameno y se pasa en un suspiro, lo cual siempre es buena señal.
En cuanto a los actores, parece que Ethan Hawke le ha cogido el gusto a estos films de terror tras Sinister. Tanto Hawke como Lena Heady (Juego de tronos, Dredd) están correctitos, sin más.
Lo dicho, para pasar el rato y olvidar rápidamente.
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