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viernes, 3 de mayo de 2013

The lords of Salem



 Qué queréis que os diga, Rob Zombie me gusta más como rockero que como director.  Su fascinación por lo macabro casi se podría decir que raya en lo obsesivo. El tipo le echa ganas y tanto su música como su cine parten de lugares comunes ( monstruos, satanismo, gore, sexo, etc) pero su formula acaba resultando repetitiva.

El problema del Zombie director es que su cine me parece siempre un refrito de obras anteriores. No basta con mezclar las referencias a los clásicos del terror con ríos de sangre descontrolados y personajes extremos. Su cine es conscientemente sacrílego y trangresor, lo que lo hace muy poco aconsejable para el público mainstream. Sabe remover estómagos, sin duda, pero no le veo capaz de crear ese clásico del terror moderno que parece pretender crear. Mucho homenaje y mucha sangre pero poca originalidad. Ya su primera película La casa de los 1.000 cadáveres me pareció un refrito de La matanza de Texas dirigido por un tipo hasta las cejas de ácido. La cosa mejoró algo con su secuela Los renegados del diablo, pero sus remakes de Halloween son sólo eso, remakes.


Ahora Rob Zombie ataca de nuevo con The Lords of Salem, un refrito descarado de La semilla del diablo (Rosemary's baby), el clásico de Roman Polanski. Por mucho que Zombie introduzca elementos satánicos bastante más explícitos (y evidentes) como la chica cabalgando sobre una cabra, su film es un remake encubierto y manchado de sangre de la mítica cinta de Polanski. Así de claro. Pero lo que realmente hacía notable al film de Polanski era que el espectador nunca estaba seguro de lo que estaba pasando, no había ninguna prueba de los paranormal, todo son indicios y sospechas pero no hay ninguna certeza. Todo podría ocurrir en la mente de la protagonista (o no). Polanski evitaba todo elemento de la iconografía satánica  En el film de Zombie no hay tal sutileza ni existe duda ninguna, Zombie juega con todos lo elementos tradicionalmente asociados al satanismo y la brujería, sólo deja fuera la imagen de las bruja volando en una escoba. No es capaz de crear un universo propio, sólo se recrea en lo ya conocido, evidenciando su falta de verdadero talento.

 No sólo de la obra maestra de polanski bebe Rob Zombie, los planos de pasillos recuerdan inevitablemente a El resplandor de Kubrick. Y es que Polanski y Kubrick son palabras mayores. Dudo mucho que dentro de 30 años nadie hable del cine de Rob Zombie, aunque nunca se sabe. Hay mucho aficionado al gore suelto por la red.


Pero la cosa no queda ahí, el film tiene una primera hora bastante tediosa, le cuesta arrancar demasiado. Zombie se eterniza con una presentación de personajes que es bastante clásica sólo alterada por algún susto a lo Insidious o Sinister. Es en un última media hora cuando Zombie nos introduce de lleno en su particular universo de terror mostrando todo su imaginario sobre brujería y satanismo. Ni siquiera en eso me pareció original. El film es en su parte final un complejo ritual sangriento a base de provocadoras imágenes surrealistas propias del mejor Jodorowsky. Lástima que esta herética orgía de sangre llegué demasiado tarde y el espectador esté deseando que la cosa acabe cuando antes. Esperar una hora para ver este bizarro videoclip me parece excesivo.


Del reparto, cabe destacar que Rob Zombie sigue la estela de Tim Burton (otro amante de los monstruos y las chicas guapas) y se empeña en sacar en todas sus películas a su esposa, Sheri Moon Zombie. Sheri está mejor que otras veces pero sigue sin ser una actriz creíble. La chica es mona y entendemos que le guste a Zombie, pero como actriz se le dan mejor los gritos que los diálogos.

 Supongo que esta peli hace 15 años me hubiera impactado, pero ahora me ha dejado indiferente. Rob Zombie sigue atascado en sus influencias sin ser capaz de convertirse en un verdadero creador.
Fallida, una vez más.
4,5