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martes, 22 de diciembre de 2009

FOOD, INC.


¿De dónde proviene la comida que compramos en los supermercados? Si nunca te has hecho esta pregunta, quizás es mejor que no veas este documental. Pero si te pica la curiosidad puedes encontrarte con algunas sorpresas.

Food, Inc. es un documental que bucea en las pantanosas aguas de los productores de alimentos en Estados unidos. No creo que en otros países la situación sea tan alarmante pero seguro que no andamos muy lejos. Desde luego la administración norteamericana y los todopoderosos lobbies salen bastante mal parados. Era de esperar.

El problema reside que mientras Super size me o los films de Michael Moore también indagan en los aspectos más turbios de la primera potencia mundial, éstos lo hacen con bastante ironía y cierto humor negro, logrando una estimable labor didáctica y un entretenimiento bastante logrado.

Pero Food, inc. no logra ser todo lo ameno que debiera, es demasiado alarmista (igual el tema así lo requiere) pero como film resulta disperso, intentando tratar demasiados temas, y se olvida de entretenernos. Casi me recordó más a Una verdad incómoda, el escalofriante documental de Al Gore sobre el cambio climático, creo que Food, Inc. tira más por ese camino de asustar al espectador sin darle un segundo ni siquiera para una leve sonrisa.

El film de Robert Kenner se centra en ciertas técnicas industriales que

se aplican de forma feroz a la producción de alimentos. Unas técnicas organizativas y productivas que pueden funcionar muy bien para producir ladrillos pero que pueden resultar muy peligrosas cuando se trata de alimentar a todo un país. Especialmente escalofriante me pareció el testimonio de una familia que no puede comprar frutas y verduras por ser éstas muy caras, se deben conformar con hamburguesas y comida basura que sale mucho más barata. Ahora en el mundo industrializado las clases más desfavorecidas son las más obesas, ver para creer.

El documental hace un recorrido por las granjas de pollos y vacas, donde se les trata como simple materia prima, incluso modificando su alimentación tradicional y originando nuevas enfermedades muy peligrosas para el ser humano. No pienses que la producción agrícola tiene un panorama algo más alentador. A mí me dejó bastante mal cuerpo, la verdad. Supongo que era eso lo que se buscaba.

Quizás prefieras no ver este documental, probablemente vivirás mucho más tranquilo.

5

viernes, 1 de mayo de 2009

Sicko


Con dos años de retraso nos lleva el nuevo documental de Michael Moore, autor de Bowling for Columbine y Fahrenheit 9/11. Esta vez se centra en el sistema sanitario norteamericano y sus multiples miserias.


Desde las compañías de seguros americanas y sus trucos para no pagar la implantación de un dedo a un señor que ha perdido 2 en un accidente (le obligan a elegir qué dedo quiere que le reimplanten, el otro va a la basura) hasta los bomberos que ayudaron en el rescate de las torres gemelas. La radiografía que Moore realiza es sensacionalista y demagoga (tengo que reconocerlo) pero totalmente necesaria.
Un sistema sanitario basado exclusivamente en el beneficio económico no me parece ni lo mejor ni lo más avanzado. No creo que se deba hacer negocio puro y duro con la salud de los ciudadanos. En Europa existe eso que se llama estado de bienestar, si bien es cierto que no funciona a la perfección, al menos si te amputas un dedo no te obligan a hipotecar tu casa para pagar la atención médica. Moore compara audazmente el sistema norteamericano con el cubano, el británico o el francés dando un resultado desolador.

El documental que me hizo reír y casi llorar en varias ocasiones a lo largo de sus 2 horas, que se pasan realmente rápido. Moore está acertado y genial en su ácida crítica de los aspectos más deplorables de la principal potencia económica mundial. Pero también está excesivamente centrado en sí mismo y en parecer gracioso. Por momentos parece que su persona es más importante de la denuncia que intenta hacer. Él parece en todos los carteles, todas las escenas del documental y es su mejor agencia publicitaria.

Obviamente a Michael Moore se le ve el plumero anti-Bush. Ahora, dos años después de su estreno, este film ha perdido algo de fuelle: Bush ya no está y Obama va a instaurar la sanidad pública, o lo va a intentar, veremos si le dejan. Pero eso no empaña los terribles testimonios que Moore presenta.

Si piensas que la Seguridad Social de tu país es una porquería, no dejes de ver este mordaz documental.
6,5

miércoles, 29 de abril de 2009

La historia completa de mis fracasos sexuales (A Complete History of My Sexual Failures)



La verdad, tiene mérito lo que ha hecho el director Chris Waitt. Lo de visitar cámara en mano a sus ex novias para hacer un documental sobre por qué fracasaron sus relaciones no deja de ser curioso.

Y duro. Recibir durante casi todo el metraje acusaciones de todo tipo por parte de las mujeres que han compartido tu vida debe ser duro. Hasta su madre lo pone verde y con razón.Pero encima tener el valor de incluirlas en el documental es realmente digno de elogio o síntoma de una autoestima muy baja.
Supongo que esa es la clave, los continuos abandonos (totalmente justificados) provocan en el director un sentimiento de inferioridad que sólo puede vencer encontrando las causas de esos abandonos. Quizás no hacía falta haberlo grabado todo y filmar un documental, no sé, pero entonces no habría documental.

Hay escenas que provocan vergüenza ajena y otras que te hacen sentir pena por el realizador. Momentos como los del viagra o la sesión de sado rozan lo esperpéntico y quedan algo forzados. Incluso por momentos uno llega a preguntarse si realmente el director puede ser realmente tan desastre.

La verdad es que el film se ve con agrado y te hace pasar un buen rato. No es un documental al uso ni un estudio sociológico en toda regla, parece más un documental patrocinado por la MTV. Tampoco tiene la calidad de Super Size me o los documentales de Michael Moore o cualquiera de National Geographic. Pero sí tiene buenos momentos, sobretodo gracias a la total falta del pudor. Aunque a veces te hace preguntarte si este tipo es realmente tan tonto o se lo hace.

Entretiene y no pretende moralizar.

6

sábado, 28 de febrero de 2009

W.



La historia de cómo George W. Bush llegó a presidente y cómo se convirtió en el presidente peor valorado de la historia.



El 11-S cambió muchas cosas en Estados Unidos y en el mundo entero. Una de las cosas que se derrumbaron junto con las torres gemelas parece ser que fue la ácida crítica de Oliver Stone hacia el gobierno norteamericano.


Tras las duras denuncias de épocas de presidentes anteriores como JFK o Nixon, ahora Oliver Stone se ha atrevido con una película sobre un presidente americano mientras éste aún estaba gobernando. Desde luego, valor no le falta.


El problema es que la película no es todo lo irónica o cínica que cabría pensar viniendo de quien viene. George W. Bush no es presentado ni como un tirano ni como un idiota. Yo, sinceramente, me esperaba una película con mucha más mala uva. Stone parece domesticado y muestra a W. como un niño rico a la sombra de su padre y que no sirve realmente para nada. Pero no lo convierte en una caricatura ni acaba de reírse de él. Más que reírse de Bush, Stone hace una sutil crítica a un sistema y una clase política en la que alguien sin ningún mérito ni talento especial puede llegar a presidente si tiene los contactos necesarios.


Stone no hace leña del árbol caído (quizás hubiera sido demasiado fácil). Puede que W. no haya destacado nunca en nada y que ser hijo de otro presidente le allanara el camino hasta la presidencia pero no toda la culpa es suya. Hay una nación que lo eligió como presidente, dos veces.


El estilo de Stone sigue estando latente: esos continuos saltos temporales, ese montaje endiablado, esos diálogos geniales y esa ironía marca de la casa aparecen en el film, si bien bastante rebajados de tono. La película se deja ver pero no fascina ni de lejos como otras biografías de Stone (Nixon, Alejandro) quizás porque el personaje esta vez no es tan fascinante o porque simplemente nos resulta demasiado cercano.


Nixon tuvo su Vietnam (y su Watergate) y aún hoy genera polémica y films sobre su gestión (El desafío, Frost contra Nixon). Pero Bush no creo que genere muchas películas más allá de las de Oliver Stone o Michael Moore (Fahrenheit 911 o Sicko). Al menos Nixon tuvo que dimitir, Bush se ha ido de rositas. Al menos, las guerras de Irak y Afganistán sí están generando películas interesantes (Hurt Locker).


Volviendo a la peli, Stone se toma su tiempo en mostrarnos los entresijos de la política exterior norteamericana y sus desastrosas consecuencias bajo el mandato de W. La importancia del petróleo queda patente en una de las estupendas escenas del gabinete de gobierno de Bush. Las extensas escenas de dicho gabinete me parecen de lo mejor de la película. En ningún momento se plantean los costes en vidas humanas. Bush hijo se nos presenta obsesionado por acabar con Saddam Hussein (algo que su padre tuvo al alcance de su mano y se negó) aunque hubiera otros países potencialmente mucho más peligrosos.

También ciertas anécdotas de la vida del presidente 43 son narrados de forma bastante franca (las novatadas universitarias, el incidente de la galleta, su alcoholismo, su fe) sin ensañarse con el personaje ni caer en el sarcasmo. Muchos aspectos polémicos de su mandato se han omitido deliveradamente (Guantánamo, torturas, el día del 11-S). Lástima que el incidente del zapatazo en Afganistán se produjera después de estrenarse la peli, hubiera sido un gran final.


Los actores están muy bien, ha predominado la interpretación frente al parecido físico. Josh Brolin compone un George W Bush muy creíble (nada caricaturesco), atormentado por no llegar a la altura de su padre y finalmente exultante al acabar con Saddam, aunque la alegría le durará poco. El resto del reparto está muy bien,yo destacaría a Ellen Burstyn como Barbara Bush, James Cromwell como George H. W. Bush, Richard Dreyfuss como Dick Cheney y Jeffrey Wright como Colin Powel. Me sorprendió la caracterización de Thandie Newton (Misión imposible 2, Rocknrolla) como Condoleezza Rice (apenas tiene frases de diálogo pero el maquillaje logra un parecido asombroso). Elizabeth Banks como Laura Bush aparece poco, la verdad.


Un film valiente y bien hecho pero demasiado condescendiente.
6

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