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viernes, 14 de febrero de 2014

Robocop (1987)


  Reconozco que soy fan incondicional de Robocop (película que vi en el cine con 12 años y me dejó alucinado). Robocop era un film de acción y ciencia ficción lleno de ironía y violencia. El holandés Paul Verhoeven dio el salto a Hollywood con este film tras la más que interesante Los señores del acero.

  Robocop no era sólo la violenta historia de un policía que es convertido en un cyborg (mitad humano/mitad máquina) sino que usaba la excusa de un futuro cercano para exponer problemas de la sociedad de la época. Problemas que 25 años después aún no hemos sido capaces de resolver e incluso me atrevería a firmar que se han acrecentado. Robocop resultó ser un film casi profético si tenemos en cuenta la quiebra actual de la ciudad de Detroit o nuestra creciente tendencia a las privatizaciones con la excusa de la crisis.
 Primeramente teníamos a unos servicios sociales que habían caído en manos privadas. La policía de Detroit ha sido privatizada (como siempre ha ocurrido en USA con la sanidad o la educación universitaria)  y se encuentran bajo la gestión de unas empresas que, obviamente, buscaban un beneficio económico. Así pues, a la compañía que controlaba a la policía (OCP) le interesaban más los beneficios que el bienestar de los ciudadanos. La misma OCP ha ideado un importante proyecto urbanístico para crear una nueva mega ciudad llamada Delta-City. Obviamente el poder político no será un problema (son fácilmente corruptibles) pero hay que controlar las manifestaciones, huelgas y protestas ciudadanas en contra de la OCP. También la creciente ola de crímenes y disturbios del viejo Detroit debe ser controlada para que el proyecto sea viable. Ya sabemos que en épocas de crisis la libertad cede terreno ante la seguridad. Por todo ello deciden crear a un superpolicía que no les planteara problemas como una huelga ni tuviera problemas de absentismo. Nada mejor que un policía-robot.

 Pero Robocop no es sólo una critica a la privatización de los servicios públicos. Verhoeven introduce anuncios televisivos realmente irónicos, cuando no absurdos, para dejar en evidencia el enorme poder de la publicidad y cómo la gente se cree cualquier cosa que salga en televisión. Esta manipulación mediática parece ir de la mano con una corrupción política generalizada. Todo ello parece ser originado por una ambición humana desmesurada que tiene su máxima expresión en el capitalismo salvaje que se refleja en el film.

Robocop es creado por las clases dirigentes (empresarios que controlan al poder político) para controlar a las masas, no para protegerlas. Los robots no han dado buen resultado al no saber discernir a los criminales por lo que parece obvio que el superpolicía deberá tener una parte humana. El agente Alex Murphy (Peter Weller) es gravemente herido en acto de servicio (en una escena brutal) y se convertirá, sin su consentimiento, en el candidato ideal. En su cerebro se implantarán tres directrices directamente basadas en las tres leyes de la robótica que IsaacAsimov ya planteó a principios de los años 40.

El hecho de tener una cuarta directiva oculta en su programación (consistente en no oponerse ni atacar a ningún directivo de la OCP) evidencia que Robocop es un instrumento del poder para oprimir al pueblo. Lo que realmente convierte a Robocop en un héroe no son sus habilidades robóticas, sino su capacidad de sobreponerse a la programación  impuesta por la empresa. Robocop está programado para hacer cumplir la ley (o así lo venden) pero no puede actuar contra ningún miembro de la corrupta empresa que lo ha creado. Es su parte humana la que acaba imponiéndose y la que le convierte en un héroe al final del film. Él mismo responde con su nombre humano cuando se le pregunta cómo se llama en la escena final. Ha tomado conciencia de sí mismo, no es sólo una máquina, su parte humana se ha impuesto.

Así pues, Robocop no era sólo una violenta película sobre un superpoli, era mucho más complejo que todo aquello. Pero como pasaría posteriormente con Starship Troopers, Verhoeven fue capaz de incluir esta dura crítica al sistema en un Blockbuster aunque mucha gente no se diera cuenta. Incluso Robocop y Starship troopers son considerados por muchos como películas que hacen apología del fascismo cuando, en mi opinión, hacen todo lo contrario.

 Para el reparto se buscaron actores no muy conocidos, creo que fue todo un acierto. Para el personaje de Alex Murphy/Robocop se eligió al casi desconocido Peter Weller, un actor cuya carrera posterior ha sido bastante discreta (quizás lo más destacable sería su intervención en El almuerzo desnudo de David Cronenberg) pero aquí creo que está muy bien. Para el personaje de la bella acompañante del héroe se eligió a Nancy Allen, una apuesta arriesgada ya que Allen se alejaba bastante de los cánones de belleza del cine comercial. SU personaje no es sólo un bonito florero al que el héroe debe salvar. En el tratamiento de los personajes femeninos Verhoeven también ha sido bastante inconformista.


El traje diseñado por Rob Bottin (que ya nos dejó alucinados con sus diseños para La cosa), la violencia extrema del film y la épica música de Basil Poledouris ayudaron a hacer de Robocop una experiencia altamente recomendable. Una de mis películas de ciencia ficción favoritas de los años 80 (tengo la trilogía en DVD y me acabo de comprar el action figure) y unas de las que mejor han soportado el paso del tiempo.
 En breve hablaremos del malogrado guión de Frank Miller para las secuelas y hasta del remake que hoy se estrena.

martes, 14 de mayo de 2013

Iron man 3


 Pues nada, esta franquicia sobre Iron man se cierra de la misma manera que se inició, sin ninguna pretensión excepto hacer pasar un buen rato. Los fans de la saga no saldrán decepcionados y los que no disfrutaron las dos primeras entregas tampoco lo harán con la tercera.

 Iron man 3 es más de lo mismo, es cierto que se centra más en el personaje de Tony Stark y sus problemas personales pero sigue siendo cine palomitero apto para todos los públicos. Iron man 3 es puro espectáculo hueco lleno de efectos especiales y vertiginosas escenas de acción, alguna realmente espectacular. Lo que salva a estas películas es la interpretación de Robert Downey Jr., así de claro. Estas películas interpretadas por  Nicholas Cage o Keanu Reeves serían insoportables. Las tablas y la sorna de Downey son un valor añadido a esta franquicia destinada al público juvenil que la hace disfrutable para el resto de públicos.

  Shane Black toma el relevo en la dirección a Jon Favreau quien en esta entrega se limita a actuar (bastante mal, todo hay que decirlo). El director de  Kiss Kiss Bang Bang (interpretada por Robert Downey Jr) hace un trabajo digno, su estilo apenas se nota en el film (es lo que se pretende en un blockbuster, que no se note la mano de su director, esto no es cine de autor). El film se ve sin problemas y tiene un ritmo adecuado, pasando sus más de 120 minutos sin apenas darte cuenta. Tengo que reconocer que no me gustó el inicio del film, todo lo referente al jefe de seguridad (Jon Favreau) me pareció ridículo. Se nota que han intentando buscar un equilibrio entre la comedia y la peli de superhéroes algo más seria, pero la comedia ha salido ganando. Realmente no vemos pasarlo mal a Tony Stark, siempre le queda una bravuconada por decir, aunque lo haya perdido todo. lamentablemente los villanos no son demasiado interesantes. El mandarín parece que va a ser un villano a la altura pero se desinfla a mitad de metraje. Por cierto, ¿no debería ser chino El mandarín? aquí lo han convertido en un fantoche con pinta de terrorista islámico. Parece que comercialmente es mejor que el villano no sea chino, China es una gran potencia con un gran mercado, mejor no enfadarles. Hay muchos más cines en China que en Oriente Medio.

 La película es una sucesión de chorradas sin sentido y frases ingeniosas del macarra de Tony Stark, pero divierte lo justo. No llega al nivel de Los Vengadores, pero es sin duda uno de los blockbusters del año. Esperemos que Marvel siga por este camino.

 No le pidan nada a esta película, déjense llevar por el niño que llevan dentro y puede que pasen un rato más que aceptable. 

5