
Reconozco sin ruborizarme que Stallone fue uno de los héroes de mi infancia, hay que ver la de vueltas que da la vida. Personajes como Rambo y Rocky tenían algo que nos fascinaba de críos. Igual era la forma de hablar de Stallone, esa mirada esquiva con tendencia a mirar al infinito o la forma en la que se empecinaba en algo. Todo empezó con Rocky, la película que encumbró a Stallone y supuso una losa para toda su carrera posterior. Rocky no deja de ser una crítica al sueño americano vestida de alabanza.
Rocky es un boxeador de origen italiano demasiado mayor para lograr nada, es un fracasado, un sonado. Trabaja cobrando deudas para un prestamista mientras los chicos del barrio se ríen de él y de sus ridículos discursos. Su mejor amigo,Paulie, es un borracho cuya hermana Adrian es el amor platónico de Rocky. Pero América es así, hasta el mayor tarugo tiene su oportunidad para triunfar. Por un capricho del destino Rocky tiene la oportunidad de pelear con el campeón mundial de los pesos pesados, Apollo Creed, y optar al título. Una oportunidad demasiado tentadora como para dejarla pasar. Algo así sólo pasa en América, la tierra de las oportunidades. Rocky intentará cambiar su vida y se entrenará hasta la extenuación para coger su último tren. La escena de Rocky entrenando por las calles de Filadelfia con la famosa música de Bill Conti son inolvidables. Lo que parece increíble va tomando forma y hasta el espectador cree que es posible ganar el combate.
Rocky es un canto al esfuerzo, a la lucha aunque no haya posibilidad real de ganar. En la escena final Rocky y su amada Adrian se ven rodeados por una vorágine mediática, pero a ellos no les interesa la fama, sólo quieren estar juntos. Al diablo el título, la fama y el dinero. A pesar de los golpes de la vida, Rocky encuentra el amor.
Realmente Stallone (que nunca ha sido un gran actor) está más que correcto interpretando a este personaje que no creo que sea muy distinto a cómo era él en aquella época: un actor de segunda que ya se hacía mayor para llegar a ser una estrella. Lo que es la vida, Rocky Balboa fracasó en su combate pero Stallone triunfó interpretando a este sencillo perdedor. Lamentablemente, Stallone vio el filón comercial y decidió estirar su personaje hasta límites irrisorios. En las sucesivas e innecesarias entregas Stallone convirtió la crítica al sistema en apología del mismo. Rocky Balboa finalmente ganó el título, se hizo millonario, humilló a los rusos por venganza, se retiró con honores e incluso volvió a ponerse los guantes una vez retirado (todo por la pasta). La visión ácida del capitalismo se tornó propaganda. La quinta entrega me parece paradigmática de la propaganda más descarada y bochornosa. Sinceramente, la saga nunca debería haber pasado de la cuarta entrega.
Siempre nos quedará Rocky, la original.

