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miércoles, 14 de noviembre de 2012

Argo



Argo es la historia de una gran mentira, de un film que nunca existió. Un film tan extravagante que sólo podía servir como tapadera para un rescate casi imposible.

 Sigo pensando que Ben Affleck debe retirarse como actor y dedicarse exclusivamente a la dirección. Argo es su tercera película como director tras las recomendables Adiós, pequeña, adiós y The town. Todas ellas evidencian que Affleck sabe elegir mejor sus proyectos como director que como actor. Su carrera actoral está llena de pésimas interpretaciones pero su carrera tras las cámaras demuestra que el tipo tiene ganas de contar buenas historias y sabe cómo hacerlo.
Argo es un excelente trhiller que parte de un interesante hecho real, la crisis de los rehenes que se produjo en Irán en 1979 con la invasión de la embajada norteamericana en Teherán y el secuestro de las personas que se encontraban en su interior. Pero seis norteamericanos del personal diplomático consiguieron escapar y refugiarse en la embajada canadiense. Argo trata de cómo se les intentó escapar mediante una peculiar misión.
Primeramente sorprende cómo Affleck nos sitúa en la convulsa Teherán de 1979, toda la época y las presiones geo-políticas del momento están perfectamente plasmadas en el film. El espectador no tiene ningún problema en entender el complejo entramado que era nuestro mundo en 1979. Una sucesión de decisiones fallidas por parte de los servicios de inteligencia estadounidenses les condujo a esta compleja situación, no olvidemos que estábamos aún en plena guerra fría, que sería posteriormente agravada con la invasión de Afganistán por la extinta URSS.


Affleck no nos entrega un documental, nada de sesudas reflexiones sobre el más que discutible papel de Estados Unidos en Oriente Medio en los últimos 70 años, tampoco es un drama sobre personas en situaciones extremas. Affleck elabora un film sorprendentemente ameno a la vez que didáctico y emocionante. Combinando hechos históricos e ironía Affleck nos entrega un film muy recomendable, con las dosis justas de humor y tensión. Consigue un ritmo trepidante e incluso sale airoso en escenas bastante tensas como las del bazar o la de la manifestación. Affleck aprovecha para rendir homenaje a esa fábrica de sueños falsos que es Hollywood y su gran mentira a la hora de vendernos una película (promociones, merchandising de todo tipo, etc). El film está lleno de homenajes y guiños hacia el cine de ciencia ficción de finales de los años 70 (especial ilusión me hizo descubrir a los cilones de la serie Galáctica o muñecos de Star Wars que aún conservo).

Por cierto, en el film no se menciona pero Ronald Reagan era el candidato republicano a las elecciones presidenciales frente al demócrata Jimmy Carter que optaba a la reeleción. Siempre se ha dicho que Reagan tenía muy buenos contactos en la CIA que podrían haber solucionado la crisis de los rehenes mucho antes (duró 444 tensos días) pero les interesaba que la crisis se alargara para perjudicar electoralmente a Carter. Por supuesto, Carter perdió las lecciones.

7




domingo, 29 de abril de 2012

A Crude Awakening - The Oil Crash

Gracias a Arny he descubierto este magnífico documental. ¿Cuánto van a durar las reservas de petróleo? ¿Existe alguna alternativa? ¿Estamos realmente preparados?. Si tienes hora y media, no dejes de verlo.



miércoles, 20 de febrero de 2008

Pozos de ambición (There will be blood)



No soy muy aficionado al cine de Paul Thomas Anderson. Su primera película Boogie Nights no estaba mal y nos hizo pensar que estábamos ante una nueva promesa. Magnolia no me pareció una película tan genial como muchos otros opinan, demasiado larga y dispersa. Punch-drunk love (Embriagado de amor) no me gustó nada, es un experimento insoportable que sólo consiguió irritarme.

Anderson es un tipo que sabe rodar y siempre tiene historias interesantes pero es tan peculiar (leáse aburrido o pedante) que no es fácil conectar con su cine. Comparte con Wes Anderson no sólo el apellido sino también unas ganas tremendas de hacer lo que le da la gana e innovar. Innovar, lo que se dice innovar… sí que innova. Pero también aburre.


Pozos de ambición narra los primeros 30 años del siglo XX en California en pleno boom del petróleo. El petróleo es el verdadero protagonista del film. No olvidemos que aún hoy el petróleo provoca guerras.

El personaje de Daniel Plainview (magistralmente interpretado por Daniel Day-Lewis) es un todo un filón, un verdadero superviviente, un tipo duro dispuesto a todo con tal de satisfacer su ambición. Una especie de Ciudadano Kane del petróleo.

En su camino encontrará la oposición de un joven predicador (Paul Dano) tan ambicioso y manipulador como él. La confrontación está servida. Durante varios años asistiremos a las trampas, zancadillas y venganzas entre ambos personajes.

A pesar de tener un argumento muy interesante, a mí la película me dejó frío. Las interpretaciones de Daniel Day-Lewis y Paul Dano son geniales y tiene escenas realmente maravillosas (el incendio, la iglesia, la mina) pero Anderson no ha sabido darle ni el ritmo ni la intensidad que la historia necesitaba.

Igual ha sido premeditado, pero Anderson aburre. La película está llena de escenas que no aportan nada. No logra engancharte en ningún momento ni por la gran factura técnica ni por la música ni la fotografía. Por otro lado, personajes interesantes (el hijo, los ayudantes, el hermano) quedan apenas esbozados, sin desarrollar, eclipsados por la arrolladora personalidad de Plainview.

Una pena. Esta historia y estos actores daban para mucho más.

6