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jueves, 9 de febrero de 2017

Manchester frente al mar (Manchester by the Sea)


Manchester frente al mar puede dar la sorpresa este año en la ceremonia de los Oscars. Sin embargo, que las 6 nominaciones a los Oscars no os confundan, no es un film que agrade a todo tipo de público. No estamos ante una propuesta complaciente con el espectador, todo lo contrario. Avisados estáis. Manchester frente al mar se podría definir como un ensayo sobre el dolor y la culpa. Una historia así podría haberse enfocado como una comedia negra o un lacrimógeno drama con emociones a flor de piel. Pero Kenneth Lonergan se ha salido por la tangente y entrega una propuesta muy contenida y sobria. Quizás demasiado. Tanto que se acerca al radical universo de Giorgios Lanthimos (Canino, Langosta) aunque nunca resulta tan impenetrable.

Que nadie espere salir reconfortado con este film, todo lo contrario. A veces la vida es una mala perra y Manchester frente al mar habla de ello. De cómo un hecho fortuito puede arruinar tu vida irremediablemente. De cómo tu vida se convierte en un inodoro atascado y te deja sin ganas de seguir adelante. Todo ello narrado con un sobrio tono narrativo. Al igual que el helado entorno del film, las emociones de Leee Chadler (Casey Affleck) parecen haberse congelado. No sabemos el motivo, a priori, pero el guión sutilmente nos va dando pistas de lo sucedido hasta que se nos muestra hacia la mitad del film en una desgarradora escena. Es entonces cuando mejor comprendemos al protagonista y surge la empatía hacia este personaje hasta entonces hermético e incomprensible. Todo toma otra perspectiva. Otro desafortunado suceso le obliga a reencontrarse con todo aquello que quiere olvidar, debe volver a su antiguo hogar y a encontrarse con lugares y personas que le evocan una vida anterior más feliz o, simplemente, cuando tenía una vida. Todos los demás han rehecho su vida, pero él es incapaz, sabe que no hay vuelta atrás, solamente le queda la culpa.
Manchester frente al mar es un drama de un hombre devastado por dentro que ha perdido la capacidad de sentir. La culpa lo martiriza y debe seguir viviendo a pesar de no tener ya nada por lo que seguir haciéndolo. Un personaje así de herido necesitaba un trabajo titánico de contención gestual que permitiera transmitir el sufrimiento del protagonista a través de los silencios y miradas perdidas de un gran actor. Y Casey Affleck lo es. El pequeño de los Affleck se rebela una vez más como un tipo sobrado de talento, cierto que su cara aniñada era un hándicap al inicio de su carrera pero ésta ha avanzado a pasos de gigante. Probablemente esté ante el personaje de su vida y no ha desaprovechado la ocasión. Casey Affleck transmite dolor y culpa mientras se erige como el pilar fundamental de la película. Él es Manchester frente al mar y muy posible ganador del Oscar de este año a mejor actor principal.

La relación con su sobrino (Lucas Hedges) se nos antoja como el enfrentamiento entre dos personajes que sufren, no se entienden y no tienen más remedio que convivir, al menos, durante un tiempo. Dicho enfrentamiento podría darnos escenas cómicas pero Lonergan lo evita deliberadamente. A base continuos flashbacks somos testigos de los cambios producidos en la vida de los personajes. Sentimos el contraste y sentimos la pérdida y la ausencia. Manchester frente al mar no deja hueco para la redención, ya es muy tarde para eso. Ni siquiera la fe que parece haber redimido a cierto personaje funciona con Leee Chadler. Todo está perdido. Manchester frente al mar es también un portentoso retrato de la cotidianidad más mundana. Sirva de ejemplo esa escena en la que tío y sobrino no recuerdan donde han aparcado el coche o ese batería que se adelanta. No aportan nada a la trama pero nos acercan a los protagonistas. A pesar de su duro argumento y su metraje (más de 2 horas) el film no aburre gracias a un acertado ritmo y la verosimilitud de las interpretaciones. Interpretaciones de las que destaca, a parte de Affleck, una Michelle Williams en estado de gracia. Ya sabemos que estos papeles lacrimógenos gustan mucho a los académicos, veo justa su nominación a pesar de aparecer poco en pantalla. Por cierto, me llevé una grata sorpresa al reencontrarme con Matthew Broderick, actor al que le había perdido la vista.

Resumiendo, Manchester frente al mar es una sobria reflexión sobre la culpa.
6'5

domingo, 9 de noviembre de 2014

Interstellar

 Tenía que pasar, como todos los directores con ciertas aspiraciones, Christopher Nolan ha intentado realizar su propia 2001



 Hasta ahora a Nolan muchos le acusaban de pomposo y creerse demasiado trascendente, tales acusaciones se hacen irrefutables en Interstellar. Nolan une como nadie espectáculo y complejidad argumental.  Interstellar es demasiado ambiciosa y pretende abarcar demasiado, correcto, pero también es un espectáculo sublime.


 El guión de los hermanos Nolan parte de un argumento nos recuerda a muchas otras películas de ciencia ficción como la citada 2001, Señales, Contacto, Sunshine o Gravity, pero es capaz de aportar su particular visión. A estas alturas es muy difícil lograr una historia original que sorprenda al gran público pero para eso se supone que están los cineastas como Nolan. Sin ir más lejos, el año pasado Alfonso Cuarón nos sorprendió con la maravillosa Gravity que debido a su simpleza argumental era tremendamente entretenida sin dejar de ser una gran película sobre el espacio. Gravity fue un triunfo en toda regla mientras Interstellar es algo mucho más ambicioso.

 Intestellar es una buena película que dudo mucho que hubiera sido mejor si hubiera sido algo menos ambiciosa. Todo lo concerniente a la familia del protagonista, la granja, el abuelo, el dron y demás me resultó un tanto fuera de lugar la primera vez que la vi pero me acabó convenciendo tras un segundo visionado. Entiendo lo que Nolan pretende al introducir el aspecto sentimental en una película de ciencia ficción pero esta vez no he conectado con su propuesta. ¿Puede que el amor paterno sea una variable que debamos tener en cuanta a la hora de pensar en futuro de la raza humana?


 Nolan dirige con mano maestra y sabe crear emoción y tensión en el espectador como nadie en el cine actual. A pesar de sus casi tres horas y un epílogo demasiado largo a mí el film me mantuvo clavado al asiento y en tensión durante todo el metraje. Interstellar tiene momentos que harán las delicias de los aficionados al género de la ciencia ficción y de cualquier persona un pco sensible. Nolan se ha puesto trascendente en grado sumo y nos habla del futuro de la raza humana, el instinto se supervivencia, la familia, la gravedad y los agujeros de gusano en un film simplemente asombroso y emocionante.


 En el segundo visionado entendí mejor las motivaciones de los personajes de Matt Damon y Cassey Affleck. Incluso la química entre Matthew McConaughey y Anne Hathaway me resultó mucho más lograda. Mención aparte se merecen los robots del film, con esa peculiar apariencia me resultaron poco creíbles, la verdad, y no dejaron de recordarme a los androides de Naves misteriosas pero con mejores efectos especiales.
 Siempre es de alabar que una película no trate al espectador de idiota, pero irse al otro extremo tampoco es la mejor opción. Nolan debe creerse que todos los espectadores somos expertos en física, yo ni siquiera puedo leer morse o binario por lo que ciertos pasajes de la trama se escaparon a mi entendimiento. Si hablamos de cinco dimensiones la cosa se me complica aún más. He tenido que verla dos veces para entenderla en toda su complejidad científica (soy de letras) y caer rendido a sus pies.

 Debo destacar la magnífica banda sonora del alemán Hans Zimmer. Es uno de sus mejores trabajos, una partitura  al vez minimalista y grandilocuente que por momentos me recordó a (era inevitable) a 2001. Ese leitmotiv que recorre toda la película a base de unas pocas notas que se repiten incesantemente en un crescendo colosal sólo lo puedo catalogar de sublime. Una partitura hipnótica que eleva la cinta más allá de la estratosfera. Nolan da un gran protagonismo a la banda sonora de Zimmer y, como hace habitualmente, sube deliberadamente el volumen de la música hasta niveles casi excesivos. La energía que proyecta su música sobre las imágenes les da un dramatismo y una halo épico desbordante. .

Interstellar es toda una experiencia.

8

viernes, 16 de noviembre de 2012

El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford (The assassination of Jesse James by the coward Robert Ford)



 Cada país tiene sus mitos sobre los que vuelve una y otra vez. Nosostros tenemos al torero y la folclórica. Los yanquis tienen el psicópata, el gángster y el forajido del viejo oeste. Una vez más Jesse James volvió a la gran pantalla, esta vez encarnado por Brad Pitt.

Andrew Dominik (Chooper) elabora una buena película llena de bellas imágenes y momentos calmados sólo salpicados por algunos estallidos de violencia. Dominik no opta por el western crepuscular a lo Sam Peckimpah sino que desarrolla un estilo propio que podríamos clasificar de western desmitificador o épico con los pies en el barro. Un estilo influido por el cine de Tarantino (esos personajes que hablan sin parar sobre anécdotas insignificantes) y por el cine de autor independiente. Dominik nos ofrece bellísimas escenas de una plasticidad difícilmente superable (la llegada del tren) pero también intenta desarrollar los personajes y sus luchas internas.

 Dominik presenta un Jesse James convertido en padre de familia  y casi como un héroe romántico de mirada melancólica a través de los ojos de un casi siempre comedido Brad Pitt. Su contradictorio Jesse James tiene mucho de icono y de mundano. Es un personaje impredecible y lleno de contrastes, es astuto y cruel como buen forajido, sí, pero también un entregado padre de familia que comete errores e incluso es capaz de llorar. Quizás Brad Pitt sea el actor ideal para interpretar este tipo de personajes icónicos debido a su innegable atractivo y magnetismo en pantalla, pero nunca acabamos de entender a su personaje. Lo que más se le puede reprochar a este film puede ser que tras más de dos horas no seamos capaces de entender del todo el comportamiento de Jesse James. ¿Por qué confía en un tipo como Robert Ford? ¿Por qué se deja asesinar tan vilmente? ¿Acaso decide dejarse matar? ¿Qué le empujaría a ello? Dominik deja muchas preguntas sin responder.

 En contraste, Robert Ford (Casey Affleck) está mejor desarrollado o, al menos, sus motivaciones se nos hacen más comprensibles. Es presentado como un joven donnadie que busca ser aceptado y tratado como un igual por su ídolo de la infancia pero será rechazado una y otra vez. Cuando conoces a tus ídolos te das cuenta que no son tan inalcanzables y que quizás no sean dignos de tanta devoción. Ya sabemos que del amor al odio hay sólo un pequeño paso. Tampoco todo el mundo sirve para ser un famoso forajido. Ford ansiaba la fama pero le faltaban agallas, sus asesinatos se producen todos por la espalda (de ahí lo de cobarde), e intentó hacerse un hueco entre los forajidos pero distaba mucho de ser uno de ellos. No todos estamos hechos para ser leyendas ni estamos dispuestos a pagar el precio.



Dominik se muestra como un director con talento y un peculiar estilo propio, sabe dirigir y sabe dónde colocar la cámara. Se centra en los diálogos y los personajes aunque a veces el ritmo se resienta. El film es lento, muy lento a veces, el ritmo pausado juega a veces a su favor dando estupendos planos y escenas con voces en off acompañados por la excelente música de Nick Cave. Pero otras veces el ritmo juega en su contra haciendo innecesarios algunos momentos y alargando la trama en exceso. Sus dos horas y media se pueden hacer excesivas.

 Los amantes del cine cocinado a fuego lento la paladearán y la encontrarán deliciosa, los aficionados al cine nervioso la encontrarán exasperante.

6,5


miércoles, 16 de febrero de 2011

El demonio bajo la piel (The killer inside me)



A mí las películas sobre fríos asesinos suelen gustarme cuando están bien hechas. El demonio bajo la piel es una de ellas. El film se centra en el asesino más que en las pesquisas para capturarlo, entramos en su mente y asistimos a la espeluznante frialdad con la que comete sus crímenes. Si el asesino es un agente de la ley con la cara de niño bueno de Casey Affleck la cosa nos produce un desasosiego aún mayor.




La película adapta la novela de Jim Thompson que ya tuvo una versión cinematográfica en 1976. Partiendo de una buena historia la cosa es siempre más fácil. Esta versión de 2010 es una película pausada y tranquila, acorde con el ritmo de vida del lugar donde se desarrolla la acción. Es en estos sitios tranquilos en los que nunca pasa nada en los que ocurren los peores crímenes.
El demonio bajo la piel narra la historia de un ayudante del sheriff que empieza a perder el control frente a una irrefrenable sed de venganza y muerte. La cosa se complicará y el cerco policial se estrechará a su alrededor, pero no por ello perderá los nervios. La impasible sangre fría del personaje, capaz de asesinar sin ningún remordimiento a quien más ama puede resultar de lo más perturbadora. igualmente, ciertas escenas de sexo y/o violencia pueden ser un poco excesivas para los espectadores más sensibles.
Cassey Affleck se mete en la envenenada piel de tan complejo personaje y sale airoso. Su aspecto de buen chico que nunca ha roto un plato es el complemento ideal para un personaje así de contradictorio. Consigue transmitir las emociones justas que el personaje necesita, sin sobreactuar ni exagerar los gestos o las miradas, dotando al personaje de muchos matices. No es que nos aterre como Anthony Hopkins en El silencio de los corderos, pero sí logra inquietarnos bastante. También destacaría yo las actuaciones de dos chicas monas que aquí demuestran que además saben actuar (cuando el guión lo exige): Jessica Alba y Kate Hudson. Ambas ceden parte de su atractivo físico en este film en pos de unas interpretaciones bastante creíbles. Quizás de rubias estén más guapas, pero aquí cumplen como actrices.

Por su parte, Michael Winterbotton sigue siendo un director interesante que no teme afrontar proyectos arriesgados. Aquí cumple nos entrega un film que parece de otra época. Un más que correcto film de cine negro, perfectamente ambientado y rodado. Por momentos me recordó al estilo narrativo de los hermanos Coen, pero bastante más oscuro y violento. Winterbotton retrata fríamente las escenas violentas, logrando sorprender y desconcertar al espectador en más de un momento. Concretamente, la escena final es de las más irónicas de los últimos años.
Esta historia en manos de David Lynch o los hermanos Coen hubiera sido algo muy distinto, en manos de Winterbotton creo que tiene el tono justo. Es lo suficientemente violenta, negra e irónica como para no gustar a la mayoría del público y ser obviada en los Oscars, pero los amantes del extinto buen cine negro la encontrarán deliciosa.

Recomendable
7

sábado, 12 de febrero de 2011

I'm still here

¿Qué pasaría si una estrella de Hollywood se cansara de actuar? ¿Qué pasaría si su hastío fuera tal que decidiera emprender una carrera como cantante de rap? ¿Qué pasaría si decidiera grabar un documental que plasmara esa transformación? Las respuestas a todas estas preguntas están en I’m still here.

Aprovechando la promoción de su último film como actor (Two lovers) el actor Joaquin Phoenix declaró estar harto de la interpretación, de hacer malas películas por dinero, de prostituir su arte en películas que son basura. Puede que fuera un montaje, pero algo de razón no le faltaba. Desde luego su intención de abandonar el cine para iniciar una carrera musical reciclado en rapero provocó más risas que aplausos. Puede que el cine sea una decadente industria sin nada de pretensión artística, pero opino que hay mejores maneras de luchar contra ello.
En una estrategia arriesgada, Phoenix y su cuñado Casey Affleck (Adiós, pequeña, adiós) se inventaron un personaje y deciden llevarlo a sus últimas consecuencias. En el film asistimos a las burlas que los periodistas y colegas vertieron sobre el cambio de Phoenix, parodias, entrevistas bochornosas o la penosa actuación musical de JP en un local. También la famosa aparición en el show de Letterman era parte de la elaborada farsa. Pero la farsa evidencia ciertos terribles aspectos sobre la fama y la presión que ejerce la sociedad sobre los famosos.

Tengo que reconocer que nunca me ha gustado Joaquin Phoenix, me parece un actor muy limitado y poco expresivo. Aquí su inexpresividad le viene muy bien a su decadente personaje (que casi siempre está colocado) y se nota que se tomó la farsa muy en serio. Casi demasiado. Phoenix decide plasmar su propia decadencia física, mental y social. Phoenix desnuda su alma para dejarnos ver sus miedos y frustraciones a pesar de tener fama y dinero. Phoenix realiza una soberbia interpretación de sí mismo (algo paradójico, lo sé), mostrándose como un hombre atrapado por su propia fama, asfixiado por su imagen pública, un hombre cansado de la tiranía del público y al que la sociedad no permite cambiar.

Desde luego, Phoenix es muy valiente y tiene un mérito innegable, no parece
importarle degradar su imagen pública y caer en el patetismo. Pero aparte de la original premisa y su interpretación, el film no tiene grandes logros. Está bien como reflexión sobre la fama pero yo no le vi la gracia. Cassey Affleck no es un gran director y muchas escenas incluidas en el metraje no parecen tener mucho interés, la verdad. Mucha cháchara sobre cosas triviales que pretenden ser profundas y mucha reflexión que no lleva a ningún sitio. Por otro lado el film no es especialmente ameno, le falta ritmo y a mí se me hizo largo. Un poco más de humor o ironía le hubiera venido bien. Además el final me parece un poco chapucero, como si no supieran cómo acabar el film y echando mano a una imagen metafórica muy manida (el agua como origen de la vida).

Yo nunca me creí que Phoenix fuera a dejar de actuar, ni me creí que fuera a dedicarse a la música, el film para mí no es más que una broma (sin demasiada gracia) hacia los medios. Un cebo en el que algunos picaron evidenciando su falta de rigor y la necesidad de hablar de algo, cuanto más raro mejor. A pesar de que ciertas ideas me parecen acertadas, lo peor que puedes hacer con este falso documental es tomártelo en serio.

4,5




domingo, 19 de octubre de 2008

Adiós pequeña adiós



En su primera película como director Ben Affleck nos narra la investigación del secuestro de una niña de 4 años. El hecho de que dicha niña se parezca a la tristemente célebre Madeleine generó una estúpida polémica alrededor de la cinta. La niña es rubita y muy mona, como hay miles en todo el mundo. No sé si el parecido fue intencionado pero no afecta a la calidad de la película.

Al lío, la peli se ve con interés y sorprende gratamente. Parece que va a ser la típica película de investigación policial pero tiene varios giros que hacen la trama cada vez más emocionante e impredecible. Los personajes son más complicados de lo que parecen a simple vista y el film acaba siendo una interesante reflexión sobre la familia y el derecho a ser feliz.

 Ben Affleck adapta correctamente la novela de Dennis Lehane (escritor también de Mystic river), no se complica (Eastwood tampoco lo hizo) y la cosa funciona realmente bien. Affleck no es ningún genio ni nadie le exige nada pero sabe que partiendo de una buena historia ya tiene mucho camino andado hacia el éxito. Hasta su hermano Casey Affleck da el pego como blando investigador que nadie toma en serio (esa cara de niñato ayuda). Morgan Freeman cumple (en piloto automático) y Ed Harris está bien hasta con peluca.

Ben Affleck debería retirarse como actor y seguir dirigiendo. Creo que como director puede darnos bastantes más alegrías.
7