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viernes, 16 de junio de 2017

Wonder woman



 Por mucho que esté protagonizada y dirigida por mujeres, Wonder Woman no va a suponer la liberación de la mujer en el cine de entretenimiento, ni mucho menos. 

lunes, 8 de diciembre de 2014

The zero theorem


  La buena noticia que suponía el regreso de Terry Gilliam a ese futuro distópico que tantas alegrías nos dio con Brazil y 12 monos se ha tornado en decepción una vez visionado The zero theorem.

 Seamos claros, The zero theorem es un tostón de cuidado, casi de la magnitud de Cosmopolis. Multitud de ideas poco desarrolladas que se pierden entre una falta de concreción y la estética habitual de Terry Gilliam.  El film nos ofrece un mundo controlado por la tecnología en el que las relaciones personales se han vuelto superficiales, cuando existen. Grandes corporaciones controlan la vida de los ciudadanos, que son meros consumidores sin voluntad. La premisa, sin ser novedosa, puede ser perfectamente válida. El problema viene cuando el guión es incapaz de sacarle partido.
El guión de Pat Rushin es un compendio de ideas apenas apuntadas y no elaboradas, un quiero y no puedo. Tras una prometedora presentación de personajes y de ese futuro distópico controlado por la tecnología, el guión es incapaz de captar la atención del espectador, a quien la anodina vida del protagonista y sus miserias nunca acaban de interesar. Tampoco los acontecimientos narrados consiguen atrapar nuestra atención, más bien todo lo contrario, son tan dispersos y confusos que acabamos por desconectar.
 Me gustó el hecho de la religión mayoritaria sea una cosa infantil mientras que el protagonista es casi como un monje que vive en una antigua iglesia. Toda esa metáfora sobre la religión me resultó muy inteligente, pero se desarrolla muy poco.


Sobre personas con problemas obsesionadas con el sentido de la vida yo os recomiendo Pi, fe en el caos, la película de Aranofsky es una propuesta mucho más radical pero al menos tiene algo que contar. The zero theorem es una película existencialista de ciencia ficción no tiene nada claro a dónde quiere llegar no cómo hacerlo. No creo que el problema sea del loco de Giliam, su film está bien dirigido y su estética casa perfectamente con la trama (si bien es inevitable que nos recuerde a Brazil). De hecho, lo más destacable del film es la estética que Gilliam impone a toda su obra. Hasta ahora Giliam había conseguido no caer en el error de Tim Burton de convertir a sus películas en vacíos envoltorios. Sin embargo, al dejar la escritura del guión en manos ajenas, Gilliam nos ofrece su película más endeble e inconsistente. Como la mente de su protagonista, todo el film es un completo caos que no lleva a ningún sitio. No es que cada espectador pueda sacar sus propias conclusiones, sino que no hay ninguna conclusión que sacar de esta batiburrillo de ideas inconexas.


 En cuanto a los actores, Christoph Waltz está francamente bien pero su esforzada interpretación no es suficiente para levantar este pesado ladrillo. También aparece Tilda Swinton haciendo el ridículo como empieza a ser habitual en ella últimamente. Tampoco la breve aparición de Matt Damon consigue hacer interesante el film. Entre tanta filosofada vacía sobre la existencia humana lo único estimulante del film es la presencia de Mélanie Thierry (Babylon AD), el resto  me resultó mortalmente tedioso.

 Me extraña que Terry Gilliam haya aceptado rodar un guión ajeno que desperdicie de tal manera la, a priori, atractiva premisa inicial. Totalmente prescindible.

4

sábado, 11 de febrero de 2012

War horse (Caballo de batalla)



War horse es la nueva película de Steven Spielberg tras Las aventuras de Tintín. Ahora nos narra las aventuras y desventuras de un caballo en medio de la Primera Guerra Mundial.

 Steven Spielberg ha sido uno de los mejores directores de las últimas 4 décadas. Ya en los setenta nos dejó magníficas películas como El diablo sobre ruedas, Tiburón o Encuentros en la tercera fase. Luego en los años 80 nos emocionó con E.T. y de la mano de su amigo George Lucas nos trajo la saga de Indiana Jones. Su cine ofrecía calidad y comercialidad a partes iguales. El público acudía en masa a las salas de cine pero la crítica le era algo desvaforable.
Pero Spielberg decidió que no sólo era capaz de darnos entretenimiento de primera, quería ser capaz de emocionar al espectador. Así empezó a alternar proyectos más personales, llegaron melodramas como El color púrpura, El imperio del sol y Always.
 En los años 90 siguió ofreciendo entretenimiento con Parque Jurásico pero el ansiado reconocimiento de la crítica llegó finalmente con sus dos obras maestras : La lista de Schindler y Salvar al soldado Ryan. Spielberg  se perfilaba como un autor maduro, capaz de grandes pelícuas de evasión y de grandes dramas. Sin embargo, ya en los 90 y posteriormente Spielberg se embarcó en films fallidos como Hook, Amistad, I.A., Minority Report, La terminal o La guerra de los mundos. Films que no son malos pero no estaban a la altura de lo que se esperaba del rey Midas de Hollywood.

 El problema de Spielberg es que cada vez de forma más frecuente sus películas dan vergüenza ajena, a mí me pasa. Unos ejemplos: En La lista de Schindler Spielberg incluye un innecesario epílogo en el que los actores del film ponen piedras sobre la tumba de Oscar Schindler acompañados por los personajes reales a los que interpretan. Un innesario intento de emotividad que hace que la peli pierda bastante. En Salvar al soldado Ryan, Spielberg vuelve a incluir un epílogo que da bastante grima, el del señor mayor llorando mientras se pregunta si  ha sido digno del esfuerzo que muchos hicieron por salvarle. La escenita me pareció simplemente bochornosa. Un acceso de sentimentalismo que queda ridículo. Un ejemplo más de lo qie intento explicar, imaginaros que el final de Tiburón fuera una escena en la que los dos supervivientes  llegan  nadando a la playa y todo el pueblo sale a recibirles entre aplausos y vítores. Hubiera sido un final patético para una gran película. Así es War horse.


 En War horse Spielberg demuestra que definitivamente, ha perdido el rumbo. Cuando vimos Tintín pensamos que Spielberg seguía siendo un maestro del cine de aventuras, pero al ver War horse nos damos cuenta que Spielberg se ha vuelto más sentimental que nunca. Spielberg he hecho un film familiar que busca desesperadamente la lágrima desde el primer plano. Pero el estilo no es el adecuado.  War horse parece una mezcla de El hombre tranquilo, ¡Qué bello es vivir! y Lassie. Spielberg abusa de recursos que les quedaban bien a John Ford o a Frank Capra, pero en 2012 quedan anticuados y ridículos. Me explico, esa masa popular que se congrega para ver al protagonista pasarlas canutas y que le vitorea cuando consigue su objetivo da vergüenza ajena y ya no es creíble. Hay otras maneras mucho mejores de emocionar al espectador que apelar al instinto gregario del ser humano. Spielberg vuelve a estropear su film por ese tono pastelón y ñoño del film. No recuerdo un film tan cursi desde Sonrisas y lágrimas o Siete novias para siete hermanos.

 En su intento de emocionar, Spielberg nos presenta a unos personajes demasiado planos, sin matices. O son muy buenos o son muy malos, no hay término medio. Tampoco les dedica el tiempo suficiente. El montaje es muy acelerado, hay muchas cosas que contar  y no hay espacio para un desarrollo adecuado de los personajes. Los actores hacen un gran trabajo (menos el protagonista, Jeremy Irvine, que parece lelo), pero ya desde la escena de la subasta vemos que el rancio tono melodramático de la historia va a acabar por asfixiar todo lo demás. Por supuesto, la mano del director se nota y la peli tiene escenas de batallas muy logradas  y movimientos de cámara espectaculares pero no es suficiente.
El problema es que el film técnicamente está muy bien pero el tono infantil del film lo echa todo por tierra. Spielberg se empeña en no mostrar ni una gota de sangre ni una víscera, para ello recurre a trucos (el aspa del molino) y forzados cortes de montaje (el parto) para convertir en infantil esta historia de guerra. Como cuando en la reedición en DVD de E.T. transformó digitalmente las pistolas de los policías en sprays, una vez más su deseo de llegar al mayor número de espectadores le ha jugado una mala pasada. No sabe que los niños de ahora prefieren a Bob Espoja antes que ir al cine a llorar.


 Otro que debe buscar otro camino (o retirarse directamente, que ya tiene 80 años) es el bueno de John Williams. Este señor ya cansa. Yo he sido fan de sus composiciones pero ya no puede ser más repetitivo. Su banda sonora para War horse se parece demasiado a muchas otras de su autor y no consigue aportar ni una sola melodía que se recuerde al acabar el film. Está nominado al Oscar, como siempre, y es toda una institución, pero hay que saber retirarse a tiempo.

 Otro que no está a la altura es el director de fotografía habitual de Spielberg, el genial Janusz Kaminski, la fotografía de este film es tan maravillosa que no hay quien se la crea. El atardecer de la escena final es totalmente artificial y aberrante, de un naranja chillón calcado de Lo que el viento se llevó. Un horror. Entiendo que Spielberg vuelva la vista atrás hacia melodramas de los años 30 y 40, pero han pasado 80 años.

Pastelón indigesto, sólo recomendable para amantes de la lágrima fácil y el azúcar.