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lunes, 7 de abril de 2014

3 Bodas de más



Javier Ruiz Caldera (Spanish movie, Promoción fantasma) sigue intentado hacerse un hueco dentro del terreno de la comedia española. Sus películas hasta la fecha no me fascinan, creo que abusa demasiado de chiste fácil. 3 bodas de más fue la película española más vista en 2013 con casi un millón de espectadores. Algo tendrá, me dije yo y me dispuse a verla sin ningún tipo de prejuicio.

 La película no es gran cosa, nada de alta comedia con desarrollo de personajes, sutiles chistes ni elaborados gags. Todo en esta película es bastante zafio y de trazo grueso, ya sabes: chistes sexuales a porrillo y el ya habitual caca, culo, pedo, pis. Incluso se permite un chiste sobre una persona inválida que me resultó difícilmente digerible. A pesar de saber que estamos ante una comedia desenfadada, hay ciertos temas a los que no les veo la gracia por ningún lado.
 El problema no es que los chistes sean bastante soeces, cosa que se podría perdonar fácilmente si cumplieran su cometido de hacer reír (como en Torrente 4), sino que sólo te ríes en un par de momentos y el resto del tiempo no pasas de la sonrisa (como mucho). A pesar de contar con actores de más que probada solvencia para el humor como Paco León o Berto Romero, la película no consigue mantener el ritmo. Tiene realmente tres golpes buenos de humor y uno de ellos te lo destripaban en un trailer que emitían hasta en la sopa en una aplastante campaña publicitaria.


 Javier Ruiz Caldera comete el error de pretender hacer algo más que una simple comedia (uno de los géneros más difíciles, por cierto) a la española. Intenta darle un toque romántico al asunto originando una de esas bochornosas escenas que dan vergüenza ajena, me refiero a la cancioncilla de Europe (grupo al que acabé odiando cuando era crío). Tampoco la repetitiva estructura del guión (boda 1 / boda 2 / boda 3) y los momentos escatológicos como el del servicio ayudan a que la película levantara el vuelo. Quizás estoy siendo demasiado exigente con una comedia que sólo aspiraba a hacer pasar un rato agradable, no sé.

 Por suerte, el film se sustenta en la siempre eficiente Inma Cuesta, siendo el guaperas Martiño Rivas bastante más flojo. La química entre ellos es practicamente la misma que entre una gamba y un vaso de leche. Paco León hace de Luisma con rastas y Quim Gutierrez ya empieza a encasillarse en este tipo de personajes. Siendo el personaje más efectivo a la hora de hacer reír el de Rossy DePalma.

Realmente entiendo el éxito de esta película, el público se ríe tres veces y ya es mucho con la que está cayendo. Se nota que la gente quiere divertirse y olvidarse de la crisis durante un rato. Sin embargo a mí el film me supo a poco, espero que 8 apellidos vascos sea más divertida.

Floja.

4,5

martes, 19 de febrero de 2013

Grupo 7


Tengo que reconocer que mi corazoncito cinéfilo para los premios Goya de este año estaba con grupo 7. Mi favorita no era Blancanieves ni la excelente Lo imposible. Al final, de las 16 estatuillas a las que era candidata Grupo 7 sólo se llevó los 2 merecidos premios a los actores secundario (Julián Villagrán) y revelación (Joaquín Núñez), ambos excelentes. Me supo a poco, muy poco.

Grupo 7 es un thriller policíaco a la española. Un film de policías y traficantes a la vieja usanza de series tipo Corrupción en Miami (muy de moda en los años en los que se sitúa la acción de Grupo7 ) pero entre las calles de la ciudad de Sevilla pre Expo 92.
Ahora todo nos parece muy lejano, pero hace 25 años este país estaba asolado por la epidemia de la heroína mientras intentábamos demostrar al mundo que éramos capaces de ser un país moderno. Lamentablemente ha pasado el tiempo y ahora vemos que todo aquello era un sueño, pero fue bonito mientras duró. Para construir ciertos sueños hace falta mucho trabajo de campo y de eso se encarga el Grupo 7, de limpiar de droga el centro de Sevilla. Una Sevilla mostrada sin contemplaciones, en ruinas, inundada de descampados y poblados infestados de yonquis. Una Sevilla que se prepara a marchas forzadas para un evento que quizás no sirva para nada (como así parece que fue). No está exenta la cinta de cierta crítica social hacia las autoridades y la desaforada obsesión por las obras faraónicas de dudosa utilidad y rentabilidad.

 Al grano, el film se me hizo ameno y me gustó mucho. La trama de este grupo de policías y su lucha contra ese enemigo imbatible que es el narcotráfico está muy bien rodada. Asimismo, el retrato de los personajes me pareció muy conseguido. No sólo presenta unos personajes en una situación concreta sino que sabe darles vida y les hace evolucionar mediante unos diálogos perfectamente creíbles (algo poco habitual en nuestro cine). Por cierto, nada en el film es blanco o negro, todo tiene matices. Los buenos no son perfectos y tienen múltiples aristas que al espectador le gustaría pulir: son impulsivos, violentos, están frustrados, beben demasiado y mienten.

 El trabajo tras la cámara de Alberto Rodríguez (7 vírgenes, After) es espectacular, sabe dotar de una adrenalina muy especial a las escenas de persecuciones y tiroteos mientras es capaz de conseguir momentos íntimos con una pasmosa facilidad. Gran trabajo el de este director que merece ser reconocido desde ya como uno de los mejores de este país en cuanto a dirección de actores. Para muestra un botón: Antonio de la Torre está fantástico en un personaje contenido que se expresa a base de silencios. Pero yo me quedo con la pareja formada por Joaquín Núñez y Estefanía de los Santos (perfecta en su papel de Kaoba), la intensidad de sus escenas me parecieron lo mejor que se ha visto en el cine español en este año. También me gustó mucho Inma Cuesta, ya viene siendo habitual.

Mis mayores dudas sobre el film recaían en la capacidad del ídolo de masas adolescentes Mario Casas para resultar creíble como duro policía. Para mi sorpresa, debo admitir, y no me duelen prendas en hacerlo, que el muchacho está más que correcto, quizás su personaje no vibre con la intensidad de los secundarios pero no desentona. Al menos, no es sólo una cara bonita, de eso ya vamos sobrados en el cine español.

Recomendable.

7

Una lástima que no se llevara más premios. Como a los protagonistas del film, los premios no han hecho justicia con esta película y no la han tratado como se merece.

domingo, 10 de febrero de 2013

Blancanieves


Menuda faena, Bablo Berger llevaba varios años intentando sacar este proyecto cuando salió The artist y se llevó buena parte de la gloria que Blancanieves merecía. Son puñaladas del destino que hay que afrontar. Obviamente, The artist y esta Blancanieves comparten más de un aspecto y su fecha de estreno corre en contra de la cinta española.

Blancanieves adapta libremente el celebérrimo cuento de los hermanos Grimm y lo traslada a la España de los años 20, concretamente nos lleva a una Andalucía de toreros y folclóricas. La cinta no huye de los tópicos sino que parece encontrarse cómoda en ellos. El mundo del toreo (del cual no soy aficionado, más bien todo lo contrario) sirve perfectamente de escenario para esta españolización del cuento clásico. A diferencia de otras versiones recientes, esta Blancanieves es una película de raza y con raíces. Berger parece revindicar los tópicos más rancios y no hace concesiones a la comercialidad. Su film es un cuento áspero, duro, lleno de momentos trágicos y nada complaciente. Que nadie se espere un relato para niños o una tontería edulcorada para adolescentes. Berger une el tópico taurino con el relato gótico y nos ofrece un cuidadísimo producto en el que forma y contenido son inmejorables e inseparables. La negrura de la historia se fusiona con lo tétrico de algunas imágenes, Berger parece haber creado algo que podríamos llamar el gótico andaluz. A mí siempre me ha parecido que las peinetas, los abanicos y otros elementos de la cultura hispánica como la Semana Santa tenían bastante potencial tétrico.

Que un film sea mudo no significa que sea ligero o naif, sí tiene elementos propios de los inicios del cine como maquillajes excesivos, la tendencia a la sobreactuación o los famosos carteles explicativos de la trama. Las poderosas imágenes en blanco y negro unidas a la música de Alfonso Villalonga confieren un film único en nuestra filmografía. No es un film perfecto, el ritmo decae hacia la mitad y es posible que 104 minutos sean demasiados, pero es un proyecto arriesgado que ha salido más que decente.


Me gustó cómo se van adaptando los diversos hechos del cuento al mundo taurino (los siete enanitos toreros, la enfermera que acaba casándose con el torero) y cómo se evita caer en un forzado y de sobra conocido happy end (algo muy valiente por su parte). También me pareció muy acertado que se hayan eliminado los elementos mágicos del cuento, aquí la manzana no está envenenada por un conjuro sino por una inyección con veneno. Mención aparte merece Maribel Verdú como la pérfida madrastra obsesionada por la moda y salir en el Lecturas, se nota que se lo pasó bien durante el rodaje, algo que siempre es de agradecer en estos papeles tan estereotipados. La Verdú está excesiva en cada gesto y en cada mirada pero su papel así lo requiere.

También hay que destacar la presencia de Daniel Giménez Cacho ( uno de mis actores favoritos desde que lo descubrí en Profundo Carmesí), Ángela Molina e Inma Cuesta. Otros actores creo que están sobreactuados como Josep María Pou o Macarena García pero, como en el caso de Maribel Verdú, es la propia naturaleza de la película la que exige esos excesos.

6,5


¿18 nominaciones a los premios Goya (o cómo se llamen) son demasiadas? Puede ser, esto de los premios y las nominaciones no hay quien lo entienda. Hombre, técnicamente creo que este año no tiene rival. Respecto a las interpretaciones, ya he comentado que el formato del film tiende hacia el exceso en los gestos y las miradas y puede ser un arma de doble filo.

¿Es mejor Blancanieves que The artist? No, en mi opinión es inferior. The artist me emocionó en varios momentos pero esta Blancanieves no llegó a tanto.

miércoles, 30 de mayo de 2012

La voz dormida



Basada en la novela homónima de Dulce Chacón, La voz dormida nos narra la historia de una joven que abandona su Córdoba natal para estar cerca de su hermana que está presa en la capital.

 La voz dormida es otra película más sobre la guerra civil y sus consecuencias. Otra mirada más sobre la opresión brutal e inmisericorde a la que fueron sometidos los perdedores. Otra historia de sufrimiento y penurias en la España de la postguerra. Pues sí, todos estos tópicos están presentes en La voz dormida. No aporta nada nuevo en su temática ni en su desarrollo y se podría tildar de maniquea y tendenciosa pero es un film bien hecho que logra su objetivo de conmover al espectador.
Benito Zambrano (Solas) dirige esta historia sin ningún tipo de adorno o modernez innecesaria. Este tipo de historias ganan enteros cuanto de forma más sencilla se narran. La dirección artística y el vestuario consiguen transportarnos a la época, formando un conjunto muy homogéneo al servicio de la historia. Historia que no es imparcial, ni lo pretende. Zambrano entrega un film militante y coherente con sus ideas políticas, un film de denuncia que quizás pierda la deseable imparcialidad de todo film histórico (una utopía) en favor del homenaje a las víctimas de la represión franquista. Zambrano sabe que este tipo de dramas carcelarios no están de moda y que estas historias ya están muy vistas, pero le da igual, no pretende innovar nada sino evitar que este oscuro pedazo de nuestra historia caiga en el olvido.

Cine español de Post guerra: recogidos, curas y caras de pena.
Una vez más, Zambrano demuestra que su mayor baza es dirigir actrices, aquí consigue sacarles unas interpretaciones llenas de naturalidad. A mí me fascinaron los ojos azules de María León, había visto a esta actriz en alguna serie de televisión y la verdad es que en esta película me sorprendió muy gratamente. Tiene una innegable bis cómica (le viene de familia, su hermano es Paco León, el Luisma de Aída) pero también una gran capacidad de transmitir naturalidad y emocionar con su mirada. Creo que el film gana enteros cuando aparece ella en pantalla. También Inma Cuesta me resultó creíble. El resto del coral reparto femenino está bien, quizás algunas actrices están desaprovechadas debido a que sus personajes quedan algo desdibujados. Los actores no me gustaron, no me resultaron tan convincentes como sus compañeras de reparto.

 Una vez más Benito Zambrano nos entrega una buena película sobre mujeres gracias a su especial sensibilidad para emocionar al espectador. Y no, no lloré, pero casi.
6


Una reflexión gratis en tiempos de crisis: Por muy duras que se pongan ahora las cosas, nuestros abuelos las pasaron peor, bastante peor. Ya sé que no es un gran consuelo, pero nunca está de más conocer nuestra historia y qué nos ha  conducido hasta la situación actual.

lunes, 4 de julio de 2011

Primos


Primos es la tercera película de Daniel Sánchez Arévalo tras las interesantes Azuloscurocasinegro y Gordos. Si estas dos películas eran una peculiar mezcla de drama y comedia, Primos se inclina decididamente hacia esta segunda vía.


Parece que Daniel Sánchez Arévalo ha escrito su película más optimista evitando profundizar en los dramas que inevitablemente apunta el guión. En el film hay elementos de sobra como para hacer un dramón de cuidado (abandonos, alcoholismo, traumas) pero Sánchez Arévalo los aborda de forma desenfadada y optimista, optando por la comedia. El guión es un buen retrato de esos tipos entrañables que Arévalo sabe retratar en sus guiones, siendo a su vez un fiel reflejo del ambiente festivo patrio: fiestas patronales, verbenas, ferias, litros, resacas y playa.

La verdad es que Primos es muy entretenida y te hace pasar un buen rato. No es la típica comedia española llena de chistes facilones y cicas sin ropa (bueno… algo hay de ambas cosas). Obviamente hay elementos que funcionan mejor que otros pero el conjunto es un agradable bálsamo contra la crisis. Ciertos personajes parecen tener vida propia debido a la naturalidad con la que están escritos los diálogos y la acertada elección de los actores. La vis cómica de Quim Gutiérrez y su química con Inma Cuesta (Águila roja) hacen ganar enteros al film.
Obviamente no faltan Ni Raúl Arévalo ni Alberto Sanjuan que parecen ser los talismanes de este director. Ambos están francamente bien y dan bastante credibilidad al asunto. Algún otro personaje como el primo traumatizado interpretado por Adrián Lastra me pareció algo forzado al principio, demasiado impostado quizás, pero va ganando enteros conforme pasa el film y acaba siendo un elemento clave. La escena del barco pirata me pareció bastante lograda. También he de destacar que el niño está muy bien, no da repelús ni queda pedante en un personaje infantil bastante alejado de lo habitual.
Lo que menos me gustó fue la escena de la actuación musical, me parece una concesión a esta moda ridícula de acabar las pelis con una actuación (como en Que se mueran los feos). Estas escenas provocan vergüenza ajena en las pelis norteamericanas y aquí me pareció bastante forzada a pesar del empeño de los actores.

Daniel Sánchez Arévalo apuesta por la comedia y gana una vez más.

6