Vamos con otra joya del cine mudo a cargo de Laurel y Hardy.
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jueves, 2 de abril de 2015
jueves, 26 de febrero de 2015
Big Business (1929)
Aquí os dejo esta joya de Laurel y Hardy, por estos lares conocidos como El gordo y el flaco. Esta vez la pareja de cómicos más famosa del cine se meten a vendedores. La cosa no puede acabar bien.
miércoles, 20 de agosto de 2014
¡Armas al hombro! (Shoulder Arms, 1918)
Ya que estamos en el centenario de La Primera Guerra Mundial, os dejo el film ¡Armas al hombro! de ese genio del cine y del humor universales que fue Charles Chaplin. En esta película su eterno personaje se las arregla en las trincheras de la gran guerra en Francia e incluso consigue capturar al káiser. A pesar de estar ambientada en un ambiente tan poco divertido y de la cruda situación mundial del momento, Chaplin se las arregló para hacer reír al público con esta genial historia.
domingo, 10 de febrero de 2013
Blancanieves
Menuda faena, Bablo Berger llevaba varios años intentando sacar este proyecto cuando salió The artist y se llevó buena parte de la gloria que Blancanieves merecía. Son puñaladas del destino que hay que afrontar. Obviamente, The artist y esta Blancanieves comparten más de un aspecto y su fecha de estreno corre en contra de la cinta española.
Blancanieves adapta libremente el celebérrimo cuento de los hermanos Grimm y lo traslada a la España de los años 20, concretamente nos lleva a una Andalucía de toreros y folclóricas. La cinta no huye de los tópicos sino que parece encontrarse cómoda en ellos. El mundo del toreo (del cual no soy aficionado, más bien todo lo contrario) sirve perfectamente de escenario para esta españolización del cuento clásico. A diferencia de otras versiones recientes, esta Blancanieves es una película de raza y con raíces. Berger parece revindicar los tópicos más rancios y no hace concesiones a la comercialidad. Su film es un cuento áspero, duro, lleno de momentos trágicos y nada complaciente. Que nadie se espere un relato para niños o una tontería edulcorada para adolescentes. Berger une el tópico taurino con el relato gótico y nos ofrece un cuidadísimo producto en el que forma y contenido son inmejorables e inseparables. La negrura de la historia se fusiona con lo tétrico de algunas imágenes, Berger parece haber creado algo que podríamos llamar el gótico andaluz. A mí siempre me ha parecido que las peinetas, los abanicos y otros elementos de la cultura hispánica como la Semana Santa tenían bastante potencial tétrico.
Que un film sea mudo no significa que sea ligero o naif, sí tiene elementos propios de los inicios del cine como maquillajes excesivos, la tendencia a la sobreactuación o los famosos carteles explicativos de la trama. Las poderosas imágenes en blanco y negro unidas a la música de Alfonso Villalonga confieren un film único en nuestra filmografía. No es un film perfecto, el ritmo decae hacia la mitad y es posible que 104 minutos sean demasiados, pero es un proyecto arriesgado que ha salido más que decente.Me gustó cómo se van adaptando los diversos hechos del cuento al mundo taurino (los siete enanitos toreros, la enfermera que acaba casándose con el torero) y cómo se evita caer en un forzado y de sobra conocido happy end (algo muy valiente por su parte). También me pareció muy acertado que se hayan eliminado los elementos mágicos del cuento, aquí la manzana no está envenenada por un conjuro sino por una inyección con veneno. Mención aparte merece Maribel Verdú como la pérfida madrastra obsesionada por la moda y salir en el Lecturas, se nota que se lo pasó bien durante el rodaje, algo que siempre es de agradecer en estos papeles tan estereotipados. La Verdú está excesiva en cada gesto y en cada mirada pero su papel así lo requiere.
También hay que destacar la presencia de Daniel Giménez Cacho ( uno de mis actores favoritos desde que lo descubrí en Profundo Carmesí), Ángela Molina e Inma Cuesta. Otros actores creo que están sobreactuados como Josep María Pou o Macarena García pero, como en el caso de Maribel Verdú, es la propia naturaleza de la película la que exige esos excesos.
6,5
¿18 nominaciones a los premios Goya (o cómo se llamen) son demasiadas? Puede ser, esto de los premios y las nominaciones no hay quien lo entienda. Hombre, técnicamente creo que este año no tiene rival. Respecto a las interpretaciones, ya he comentado que el formato del film tiende hacia el exceso en los gestos y las miradas y puede ser un arma de doble filo.
¿Es mejor Blancanieves que The artist? No, en mi opinión es inferior. The artist me emocionó en varios momentos pero esta Blancanieves no llegó a tanto.
jueves, 1 de marzo de 2012
Le Voyage dans la Lune (1902)
Seguimos con escenas imprescindibles de los orígenes del cine. Aquí os dejo el film de Georges Méliès El viaje a la luna de 1902. Todo un prodigio de imaginación que ya tiene 110 años y que ha sido recientmente homenajeado por Scorsese en su film La invención de Hugo.
De regalo, un estracto del mismo film en el que cada fotograma fue coloreado a mano. La música pertenece al proyecto de banda sonora que han elaborado para este film el grupo francés Air.
domingo, 26 de febrero de 2012
La invención de Hugo (Hugo)
La primera película de Martin Scorsese para toda la familia es un sentido y emotivo homenaje a los primeros tiempos del cine y, concretamente, a la obra y milagros de Georges Méliès.
Scorsese sabe que es uno de los últimos maestros del cine y que ya no tiene nada que demostrar, así pues esta película es un saludable cambio de estilo, algo que siempre es de agradecer. Ya desde los primeros planos del film con ese París de los años 30 recreado por ordenador y ese vertiginoso travelling digital por el andén nos damos cuenta que no estamos ante un film habitual del director de Toro salvaje o Taxi Driver.
El film no debe entenderse como un film de aventuras (que hay más bien pocas) o una película para el gran público sin más, Hugo es otra cosa. Quizás no sea un film en la que la maestra mano de Scorsese sea fácilmente reconocible (más bien todo lo contrario) pero es un film recomendable por motivos muy distintos a los que su autor nos tiene acostumbrados. Scorsese da un triple salto mortal con esta película y sale airoso. Ni este tipo de historia, ni los efectos digitales, ni el 3D son prácticas habituales para este veterano director, pero el tipo sale victorioso del envite. Por momentos pensé que esta historia hubiera sido más adecuada para un director como Tim Burton, pero, por suerte, no ha sido así. Burton, probablemente, se hubiera quedado en la espectacularidad visual olvidándose de lo realmente importante: la historia.
Scorsese no deja que el complejo entramado técnico y visual le aparte de su objetivo: contar una historia. La espectacular fotografía (a base del contraste entre tonos ocres y azules) es sin duda la mejor del año y los efectos visuales son inmejorables. Mucho ha avanzado técnicamente el cine desde los tiempos de Méliès, pero los sentimientos son los mismos. Se pueden provocar de maneras mucho más sofisticadas (véase la emocionante escena del autómata) o con la simple mirada de un actor, pero los sentimientos no han variado. Scorsese usa las últimas tecnologías para mostrarnos los trucos iniciales de primer cine, trucos casi de magia, artesanales que hoy nos parecen ingenuos. Se nota cierta nostalgia de esa época de innovación y riesgo frente a la época actual en la que todo está calculado al milímetro.
Por cierto, el film está lleno de referencias cinéfilas, ya desde la misma carátula nos recuerda a la escena de Harold Lloyd colgado de un reloj. Scorsese nos regala escenas de Chaplin, Douglas Fairbanks, Harold Lloyd o Buster Keaton; en un intento de que las nuevas generaciones conozcan a estos pioneros del cine que no deben caer en el olvido. Bravo por Scorsese y su labor didáctica con este film. Una curiosidad: Scorsese hace un cameo en el film como fotógrafo. Otro detalle: el guitarrista que aparece en el film sólo usa tres dedos de su mano izquierda, clara alusión a Django Reinhardt.
En cuanto a los actores pues me quedo con la pareja protagonista, me encantó la pareja formada por los jóvenes Chloë Moretz (Kick ass, 500 días juntos) y Asa Butterfield (El niño con el pijama de rayas), ambos está sobresalientes. Sus personajes no son niños idiotas (cosa que es de agradecer aunque no muy habitual en el cine) y sus interpretaciones son simplemente brillantes. También los veteranos Ben Kingsley (el tipo es clavado a Méliès) y Christopher Lee aportan su granito de calidad al film. El que menos me gustó fue Sacha Baron Cohen (Borat, Brüno) ya que opino que su personaje desentona bastante.
Ahora vamos con el problema del film: técnicamente es perfecto y sus intenciones son inmejorables pero como película algo no acaba de funcionar para que sea perfecta. Hay veces que el todo es más que la suma de las partes o algún engranaje no funciona. Hugo es una buena película de entretenimiento de ésas que ya no se hacen entre tanto Transformers, tanto vampiro gilipollas y tanta adaptación de cómic, pero no es la gran película que está a punto de ser. Algo falla o no acaba de cuajar. La historia está narrada e interpretada de forma perfecta pero no consigue emocionar al espectador todo lo que se pretende. Puede que 128 minutos sean demasiados o que el ritmo no sea el adecuado hacia el final o que el insoportable inspector de la estación interpretado por Sacha Baron Cohen tenga demasiada relevancia o que las historia paralelas de los personajes que pululan por la estación no acaban de interesarnos. No sé, disfruté mucho del film mientras lo estaba viendo pero al finalizar me pareció que no me había dado todo lo que prometía.
Lo dicho, un buen film, pero no es una obra maestra (por poco).
¿Mi quiniela para los Oscars? Hugo se llevará los técnicos y The Artist los importantes. No deja de ser paradójico que ambas películas sean homenajes al cine mudo. Algo huele a nostalgia en el cine actual.
7
martes, 21 de febrero de 2012
Escenas memorables: Harold LLoyd y la escena del reloj.
Esta mítica escena pertenece al film de 1923 Safety Last (El hombre mosca). Yo la vi de crío, cuando emitían cine mudo en la tele, y me dejó fascinado. Una delicia que vale la pena recuperar.
El personaje de Harold Lloyd debe llegar a lo alto de un edificio sin pasar por la recepción para que su prometida siga creyendo que es un directivo. No se les ocurre otra idea que trepar por el exterior del edificio. La inevitable persecución policial complicará el asunto y Lloyd deberá escalar todo el edificio.
Como anécdota cabe destacar que Lloyd usó un doble experto en escalar edificios y que en sus escenas había una plataforma de seguridad que iba ascendiendo a la par que el actor. El efecto de esta escena, mezcla de humor y suspense, convirtió a Harold Lloyd en el actor más famosos y mejor pagado de los años veinte.
sábado, 28 de enero de 2012
The artist
La mayor revolución que ha sufrido el cine en toda su historia no fue el color, ni el cinemascope, ni los efectos digitales, ni el 3D. La mayor revolución del cine fue la llegada del sonoro. La fusión de imagen y sonido dio origen al cine moderno, sepultando para siempre al cine mudo. Toda una industria tuvo que adaptarse a los nuevos tiempos.
The artist es una película francesa de 2011 que recrea esta revolución que supuso la llegada del sonoro en 1927. Pero lo hace desde el punto de vista del cine mudo. The artist es una película a la antigua usanza, muda y en blanco y negro. Todo un homenaje al buen cine clásico americano de los años 20 y 30 del pasado siglo. El film relata un Hollywood idílico e idealizado: nada de escándalos sexuales como el de Fatty Arbuckle ni se hace referencia al nefasto código Hays. Así pues, el film es una fábula un tanto edulcorada de un tiempo pasado.
The artist demuestra lo equivocados que estamos muchas veces cuando nos dejamos llevar por elaborados diálogos y rebuscadas moderneces. Esta película demuestra que para narrar una buena historia no es precisa tanta palabrería, es suficiente con una buena historia y unas buenas interpretaciones, ni siquiera se precisan líneas de diálogo (se basta y se sobra con unos cuantos letreros).
El film tiene un regusto a nostalgia que traspasa la pantalla. Yo no soy un nostálgico ni creo que cualquier tiempo pasado fue mejor, pero sí creo que antes se hacía mejor cine que ahora.The artist es un trozo de cine clásico transportado en el tiempo hasta nuestros días. Es una gran película llena de sentimientos y emociones que demuestra que estos últimos no han variado en el último siglo. Puede que la forma de narrar haya variado pero las emociones siguen siendo las mismas. The artist logra emocionar sólo con las miradas de sus protagonistas, ni siquiera es necesario oír sus voces.
No podemos evitar identificarnos con los protagonistas, la estrella del cine mudo George Valentin (¿inspirado en Douglas Fairbaks?) y la estrella emergente Peppy Miller. Ellos son las dos caras del éxito. Los nuevos tiempos demandarán un nuevo tipo de cine, dejando obsoleto a todo lo anterior. El cine mudo no pudo competir con el sonoro y muchas de sus estrellas no supieron adaptarse.
Quizás esta historia no sea nueva y resulte algo simple pero está contada de forma tan perfecta que es imposible no verse atrapado por la trama desde el primer minuto. Tanto la ambientación como la música son magníficas, dignas herederas de ese buen cine al que intenta emular y homenajear. Pero lo que hace a este film algo especial es la acertada dirección de Michel Hazanavicius (un total desconocido para mí) y el montaje preciso como un reloj suizo. No sobra ni falta un solo plano ni una sola toma, el film es perfecto técnicamente hablando. También juega a su favor que no se excede en su duración, hora y media es más que suficiente para que el experimento no acabe cansando al espectador, media hora más de metraje hubiera sido fatal.
En cuanto a los actores, Jean Dujardin y Bérénice Bejo forman una pareja tan encantadora y seductora como las parejas del mejor cine clásico. Tienen una química asombrosa entre ellos y transmiten una enorme empatía con el espectador, algo que que se perdió hace muchas décadas con actores como Cary Grant o Katharine Hepburn. Personalmente he de reconocer que he caído hechizado por la sonrisa de Bérénice Bejo (con y sin lunar).
Muchos considerarán a esta película una rareza, yo la considero una buen película. Vean The artist, amigos, no se arrepentirán.
8
lunes, 14 de diciembre de 2009
Garras humanas (The unknown, 1927)

A principios de los ochenta Javier Gurruchaga y su Orquesta Mondragón popularizaron una gran canción de extraño título que iba de un hombre que se mutilaba para conseguir el amor de su amada. La canción se llamaba Garras humanas y estaba basada en la película muda de 1927 y de mismo título en castellano.
El cine mudo adolecía de muchas deficiencias técnicas, el séptimo arte estaba aún dando sus primeros pasos pero ya había pioneros que demostraban ir sobrados de talento. Uno de ellos era Tod Browning. Browning es más conocido por títulos como Freaks (La parada de los monstruos) o Drácula (con Bela Lugosi). Son grandes films que dejaron una huella imborrable en todo el cine posterior (sobre todo en el fantástico y terror) pero hoy prefiero hablar de Garras humanas.
Principalmente hay que destacar que la historia de Garras humanas es tan pasional y exagerada que parece una novela romántica del siglo XIX. Temas como los amores imposibles, el honor o el destino aún estaban muy presentes a principios del siglo XX.
Nuestro protagonista aparenta ser un lanzador de cuchillos mutilado pero en realidad es un cruel criminal perseguido por la justicia. Su crueldad no le impide caer enamorado locamente de una bella mujer que odia que la manoseen (Joan Crawford). Tan locamente que estará dispuesto a todo por conquistarla. Ni que decir que un personaje tan extremo era idóneo para Lon Chaney, conocido como el hombre de las mil caras.

Chaney preparaba a conciencia sus papeles y no tenía reparos en sufrir durísimos castigos corporales para preparar sus personajes. Chaney incluso se preparaba él mismo sus caracterizaciones y se fabricaba dolorosos mecanismos para modificar las facciones de su cara. Son antológicas sus caracterizaciones para El jorobado de Notre Dame o El fantasma de la Ópera.

En Garras humanas Chaney disimulaba sus brazos ajustándolos fuertemente contra su cuerpo, provocándole intensos dolores. Tengamos en cuenta que aún no había efectos especiales de ningún tipo (y menos digitales) ni departamentos de maquillaje. Muchos de los pegamentos y materiales usados por Chaney eran altamente tóxicos y cancerígenos, pero eso se descubrió bastantes años después de que Chaney muriera de cáncer de pulmón. Precisamente Chaney era el candidato de Browning para Drácula, pero su muerte obligó a buscar un sustituto, siendo el húngaro Bela Lugosi el elegido. Lugosi no hablaba ni una palabra de inglés y se aprendió el texto fonéticamente. Todo ello unido a la afición de Lugosi a ciertas sustancias configuraron una interpretación tan hierática y artificial que ha pasado a la historia del cine.
Volviendo a Garras humanas, Chaney despliega todas sus artes interpretativas. Chaney realiza una memorable interpretación pasando de las miradas tiernas a las pérfidas en sólo un segundo, de la risa más alegre al llanto más descorazonado, dando todo un recital de histrionismo y contención a la vez. Hoy su interpretación sería calificada de excesiva, pero en el cine mudo no había refuerzos interpretativos como el tono de los diálogos o la música. Sólo la expresión corporal. Por eso muchas veces los maquillajes y los gestos son excesivos, grandilocuentes, para dar mayor énfasis. Era un mal heredado del teatro, donde el espectador no puede acercarse al actor para ver mejor la expresión de su cara, por eso ciertas interpretaciones teatrales o del cine mudo pueden llegar a parecernos exageradas vistos hoy día.
A parte de la impresionante interpretación de Lon Chaney, la dirección de Browning es también memorable. Browning se maneja perfectamente en el grotesco ambiente circense. Como en Freaks, Browning opta por personajes al margen de la sociedad y la ley que viven en un microcosmos (el circo) en el que imperan otras leyes, a veces crueles. Los personajes del circo (hombre forzudo, lanzadores de cuchilos, payasos) son tratados con una mirada piadosa pero no exenta de dureza. Eso sí, en Garras humanas Browning rebajó algo el tono y los personajes del circo no son tan extremos (o extraños), dando una visión algo más normal del circo. En otras palabras, hay menos fenómenos de la naturaleza.
La fantástica fotografía en blanco y negro crea un ambiente irreal casi de fábula que se combina perfectamente con la truculenta trama del film.
Creo que esta película no está editada en DVD y dudo que sea fácil de encontrarla, pero os invito a buscarla (ya sabéis cómo), vale la pena.
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