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jueves, 18 de agosto de 2011

La cosa (The thing, 1982)

Vi La cosa cuando tenía unos 10 años en Sábado cine y cada vez que la veo me provoca una terrible sensación de soledad y aislamiento. Una base científica en mitad de la Antártida puede resultar tan claustrofóbica como una nave espacial en mitad del espacio.


En 1938 John N. Campbell publicó un relato corto titulado Who goes there? en el que unos científicos en la Antártida se ven acosados por un extraterrestre que adopta la forma y los recuerdos de sus víctimas. Este hecho no se reflejó en la primera adaptación del relato El enigma de otro mundo de 1951 y todo un clásico de la ciencia ficción, pero sí se reflejó en el film de John Carpenter: La cosa. Supongo que el avance de los efectos especiales fue fundamental para decidirse a adaptar un argumento así de complejo.

Opino que La cosa es la mejor película de John Carpenter. Puede que el tipo tenga otras pelis de ciencia ficción y/o terror bastante dignas, pero La cosa es la que más me gusta. En un momento dado el guión da un giro maestro que desconcierta casi tanto como los acongojantes bichos de Rob Bottin: el protagonista MacReady (Kurt Russell) desaparece de escena. Toda la identificación y la confianza que el espectador deposita en el protagonista queda en el aire, empezamos a dudar sobre qué le habrá pasado a nuestro héroe. Nos sentimos como un miembro más de la expedición, no se puede confiar en nadie, ni siquiera en el supuesto héroe. Estamos solos frente a una amenaza sin forma definida.

Como en Psicosis de Hitchcock, este golpe de efecto nos desconcierta y aterroriza mucho más que cualquier asesinato a sangre fría. Nuestro punto de apoyo desaparece dejándonos desamparados como si cuando éramos pequeños nuestra madre nos soltara de la mano en un gran centro comercial. Después de todo lo que hemos visto, nadie está seguro ni de sí mismo. La desconfianza y la tensión traspasan la pantalla y se apodera del espectador. MacReady reaparece al poco tiempo pero ya no nos podemos fiar de él. ¿Es él o es el ser extraterrestre que ha adoptado su apariencia?
Una de las escenas más tensas que recuerdo haber visto de niño pertenece también a este film, es la de los análisis de sangre: sabemos que alguien de los presentes es (o puede ser) la amenaza pero desconocemos quien. Poco a poco se irá comprobando la humanidad de cada uno de los presentes en un tenso proceso hasta que ocurre lo inevitable. Es entonces cuando vemos de lo que es capaz la criatura cuando se siente acorralada, una orgía de latéx salida de la mente de Rob Bottin (Fight club, seven, Robocop). Los diseños de criaturas de Bottin me parecen aterradores incluso hoy día.
Supongo que sin el éxito previo de films como Star Wars o Alien, nunca se hubiera rodado esta película. El extraterrestre de La cosa me parece más mortífero que el de Alien. Probablemente sea el depredador perfecto, con un camuflaje casi imposible de detectar.


Siempre me ha parecido curioso que nunca se realizara una segunda parte de esta peli, un final tan sorprendente y abierto se brindaba a seguir con la trama. He leído bastante sobre proyectos de segundas partes que nunca vieron la luz. A lo más que se llegó fue a realizar un video juego.
Ahora nos van a atacar con una precuela que narra lo ocurrido con la primera expedición que tiene la desgracia de toparse con La cosa. No me atrae mucho, la verdad, han metido una chica guapa como reclamo (Mary Elizabeth Winstead, vista en Scott Pilgrim y Death proof) y ya sabemos cómo va a acabar la peli. Pero el tráiler tiene buena pinta (a pesar de no innovar nada respecto al original) y supongo que la acabaré viendo.



La cosa, imprescindible peli de ciencia ficción.

martes, 16 de agosto de 2011

Están vivos (They live,1988)


John Carpenter es un director capaz de lo mejor y de lo peor. Tuvo su momento de gloria a finales de los 70 y principios de los 80 con films como La cosa o La noche de Halloween. Pero a mediados de los 80 su carrera empezó a decaer sin remedio (salvo honrosas excepciones). El film que nos ocupa no deja de ser una buena idea bastante desaprovechada.




Basado libremente en un relato corto de Ray Nelson titulado "A las 8 de la mañana" Están vivos es una curiosa cinta de ciencia ficción con toques de denuncia social y un impagable humor negro. La premisa de que la crisis económica y el desempleo son causados por una clase dirigente que desea tener al ciudadano medio controlado no es nueva. Que el capitalismo es un gran monstruo que se alimenta de la pasividad y conformismo de las masas adormecidas es algo que todos sabemos. Que desde los medios de comunicación intentan controlarnos para que consumamos es otra obviedad que no merece discusión alguna. Pero en esta peli se le da a todo ello una interesante vuelta de tuerca creando una peculiar teoría de la conspiración: seres no humanos dirigen los hilos de nuestra economía y nuestra política (que no dejan de ser la misma cosa). La idea recuerda a Platón y al mito de la caverna y fue desarrollada posteriormente en films como Matrix. La realidad que percibes está controlada por las clases dirigentes, que desean que seas sólo ganado dócil. Todo lo concerniente al control de las masas mediante los medios de comunicación o los mensajes subliminales me parece lo más interesante del film.
No deja de ser curioso que el protagonista sea un parado de larga duración, un sin techo que va viajando en busca de un empleo. El film muestra las miserias de la América de Reagan, esa white trash que se quedó sin empleo en la crisis de los años 80 y a la que Reagan recortó las ayudas. El film identifica directamente al mal con los políticos, los ricos y las fuerzas del orden. Ahí es nada, un mensaje bastante revolucionario, la verdad, a veces parece que el guión lo hubiera escrito Fidel Castro. La revelación que recibirá el protagonista (gracias a un objeto de consumo muy popular en los 80 como unas gafas de sol) le hará tomar conciencia del problema, aceptando que estaba dormido hasta entonces y decidiendo pasar a la acción.

Lamentablemente, el film pierde bastante interés cuando convierte en una peli de tiros. Supongo que el objetivo de Carpenter era presentar una peli de acción con una trama algo más trabajada que lo habitual y no hacer una encubierta denuncia de la sociedad actual a través de una peli de acción. Además, me mola que los héroes del film sean unos obreros de la construcción, el proletariado al poder.
El guión es ameno pero tiene más agujeros que un colador (demasiadas casualidades) y los actores no ayudan demasiado. El protagonista Rody Piper era campeón de lucha libre y sus musculos están mucho más desarrollados que su talento interpretativo, no nos engañemos. El tipo está cachas pero no tiene el carisma de Kurt Russel, creo que su elección fue un error importante.Tampoco la chica de la peli (Meg Foster) es muy expresiva que digamos, su gélida belleza hace que nunca acabemos de confiar en ella (algo que sí hace el protagonista). Una persona con ese peinado y esas hombreras no puede ser de fiar, ni ahora ni en 1988.

Parece que a Carpenter le interesan más las escenas de tiros y batallas que la denuncia social. Una pena, a esta idea se le podría haber sacado mucho partido, pero el último tercio del film echa por tierra la correcta presentación del problema. De una forma bastante simplona se nos explica todo el entramado que subyace bajo la sociedad y se mete a los protagonistas en el centro neurálgico de todo el meollo. Menuda casualidad, hasta la chica trabaja allí.

No deja de ser un film divertido que conserva todo el encanto de esta serie B ochentera que muchos reivindican hoy día, pero yo me hubiera ido más por el lado sociológico y no por el bélico. Las analogías entre lo presentado en el film y la realidad son hoy día aún más evidentes que en 1988.

Curiosa

Por supuesto, se está preparando un remake a cargo de Matt Reeves (quien ya adaptó Déjame entrar).