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domingo, 28 de febrero de 2016

Spotlight

 
Viendo Spotlight me vino a la mente aquella excelente serie sobre periodistas llamada Lou Grant. Dicha serie tuvo un serio problema cuando con un episodio en el que abordaba el abandono y el desprecio sufrido por los veteranos de Vietnam a cargo de las instituciones y la sociedad en general. El episodio en concreto mostraba cómo a los veteranos se les trataba como parias en su propio país, habían ido a luchar a una guerra que muchos no consideraban justa y encima volvieron como perdedores. Lou Grant no era únicamente una serie sobre periodista sino que la misma serie tenía el espíritu combativo que se supone que debe tener el periodismo. Por cierto, el mismo tema de los veteranos fue tratado en Acorralado (First blood), la primera película sobre Rambo de Stallone, quien pronto se olvidó de la crítica del sistema y pasó a alabarlo pegando tiros contra los comunistas.
En mi opinión, el periodismo debe ser siempre incómodo para el poder. En su búsqueda de la verdad debe ser riguroso e inflexible. Sin embargo, todos somos humanos y la objetividad e imparcialidad absolutas son meras ilusiones. En verdad, el periodismo debería ser el cuarto poder, consistente en sacar a relucir los trapos sucios de los otros poderes (legislativo, ejecutivo y judicial).
El caso en el que se inspira Spotlight es un perfecto ejemplo de investigación periodística, por ello ganó el prestigioso premio Pulitzer. No es que los periodistas descubrieran una compleja trama sepultada bajo siete velos de misterio y corrupción política. Simplemente pusieron de manifiesto una verdad que muchos conocían y nadie quería señalar. Sigue siendo sorprendente cómo el incesante goteo de casos de pederastia que se había producido durante décadas dentro de la iglesia católica de Boston no había llegado a la luz pública. Sólo había que poner todos los datos juntos y tomar distancia para ver el conjunto.
Spotlight es buen cine de periodistas que sigue la estela de la genial Todos los hombres del presidente. Haciendo gala de un envidiable pulso que va creciendo progresivamente y sin grandes alardes ni trucos narrativos, Spotlight va tirando de la madeja de forma magistral. Con un ritmo pausado pero inflexible, el film va cogiendo carrerilla y se llega  a hacer apasionante. Algo realmente sorprendente si pensamos que el máximo responsable de esta película es un tipo que ha pasado sin pena ni gloria como actor, escritor y director, hasta la fecha. Thomas McCarthy ha sido un mediocre actor y un guionista del montón que solamente llamó algo la atención en circuitos independientes con aquella bienintencionada cinta llamada The visitor. Por suerte para todos, con Spotlight se revela como un escritor y director a tener en cuenta. Su film no tiene alardes de ningún tipo ni inventa nada, pero lo que hace lo hace bien, muy bien.

Me resultó reconfortante que dentro del guión de McCarthy no hay un villano claro, sí hay víctimas y encubridores pero no hay una visible cara a la que podamos identificar como el malo de la película. No hay un único culpable, no hay un rostro al que odiar. Es un villano invisible de decenas de caras que se sirve del miedo para tapar sus fechorías. El mal no tiene cara en Spotlight, es todo el sistema el que ha colaborado de una u otra manera.Parece que hoy en día ciertos pilares de la sociedad americana siguen siendo intocables. Acertadamente, tampoco los periodistas son representados como héroes de ningún tipo. Ese enfoque junto las interpretaciones del coral elenco de actores son las mayores bazas de Spotlight. Tanto Michael Keaton como Rachel McAdams o Marc Ruffallo están perfectos, no es que sus interpretaciones requieran de grandes esfuerzos físicos ni desplieguen todo un muestrario de emociones, pero resultan veraces. También el siempre más que cumplidor Stanley Tucci y Liev Schreiber componen unos personajes a la altura.

Buena película.

martes, 4 de marzo de 2014

El mayordomo (The Butler)


 Tras el triunfo de 12 Años de esclavitud en los Oscars, creo oportuno hablar sobre otra película reciente que también trató el tema del racismo pero con unos resultados totalmente distintos.

 Hay películas que parecen haber sido concebidas para llevarse un buen puñado de Oscars. Nada mejor para ello que narrar una historia real,  mejor aún si toca el tema del racismo. Si la trama está enmarcada en la Casa Blanca y los distintos presidentes de los últimos 50 años obtenemos el elemento patriótico que tanto gusta a los yanquis.  la cosa no acaba aquí, si sumamos a la ecuación un plantel de actores apabullante y poquito de moralina, obtenemos un film con muchas posibilidades de ser tenido en cuenta al menos en las nominaciones. Sin embargo, El mayordomo ha sido fracaso monumental.

El mayordomo es un quiero y no puedo. Un intento de película río que atrape y emocione al espectador que se queda a medio camino entre el tedio y la indiferencia. La historia no es mala y podría haber dado lugar a una buena película que realmente hubiera triunfado en los Oscar y en la taquilla. Sin embargo, ni los presidentes están bien retratados ni se narran datos relevantes o chocantes de las distintas administraciones. Los secundarios están poco y mal desarrollados e incluso la relación entre el protagonista y su familia deja bastante que desear.
 Más parece una película cuya única intención era la de contentar al lobby negro de Hollywwod, encabezado por la todopoderosa Oprah Winfrey (quien se reserva un importante papel en la película) Quien sabe, quizás el film no fuera más que un vehículo para que la presentadora consiga un prestigio que se le escapa como actriz .

 Lee Daniels (Precious) dirige esta historia sin demasiada convicción ni nada novedoso que aportar. Ni los presidentes están bien retratados, ni la relación del servicio con ellos, ni el traspaso de poderes, ni hechos fundamentales más allá de la lucha por los derechos civiles. Apenas se mencionan temas como la guerra fría o Vietnam. Parece un film destinado exclusivamente al público de color. Un Cuéntame como pasó destinado al público negro.

Sinceramente, otras muchas películas han tratado el tema de la esclavitud, el racismo o los derechos civiles de manera mucho más amena y atractiva. Al mayordomo le falta empatía con el espectador y ritmo. Incluso intenta descaradamente (y en vano) que soltemos una lagrimita hacia el final. El tono patriótico tampoco me resultó acertado.

 En cuanto a los actores, ni fu ni fa. No me convenció Forest Whitaker, lo vi frío y distante durante todo el film, quizás no fuera culpa suya. Oprah Winfrey sí creo que hace un esfuerzo por que se reconozca su facea como actriz y parece que quiere un Oscar a toda costa, Mo'nique se llevó la dorada estatuilla hace unos años por el anterior film de Daniels pero esta vez la jugada no les ha salido tan bien. Daniels repite con sus amigos las estrellas musicales Mariah Carey (casi irreconocible una vez más) y Lenny Kravitz dándoles unos pequeños personajes que se podrían haber desarrollado ampliamente pero se quedan en nada. Sus personajes aportan muy poco y los podrían haber interpretado cualquier actor de color, no entiendo cómo a la madre del protagonista se le da tan poco metraje. Quizás la Carey también buscaba el Oscar como actriz secundaria,  ya sabemos lo que les gusta premiar a actrices guapas haciendo de feas. Lamentablemente para la diva, su papel se quedó en nada en la sala de montaje. Quizás han intentado abarcar demasiado y en el montaje el film ha sufrido un duro recorte que lo ha dejado sin alma.

 Mención aparte merecen las apariciones de algunos presidentes. Parecen meras caricaturas. Obviamente, Kennedy (James Mardsen) se lleva la mejor parte y Nixon (John Cusack) aparece como un mezquino. Nada nuevo bajo el sol. Se nota que el film tiene una clara orientación política, siendo los presidentes republicanos mostrados como diablos y los demócratas como unos santos. Demagogia y maniqueísmo en estado puro. Todos sabemos a estas alturas que no hay tanta diferencia entre los dos partidos. Por cierto, me hizo gracia ver a John Cusack caracterizado como Nixon con una ridícula nariz de goma. Tampoco me resultaron creíbles Alan Rickman y a Jane Fonda como como Ronald Reagan y su esposa Nancy, simplemente de traca. Lo de Robin Williams como Eisenhower queda bastante más creíble sin llegar a ser verosímil.

 La lucha por los derechos civiles de los negros se merecía una película mejor.

4,5

lunes, 11 de octubre de 2010

Repo men




Repo men recoge ideas de otras películas y las regurgita en forma de una atípica película de acción futurista. Lo de los órganos artificiales no es muy novedoso y la estética del film por momentos parece calcada de Blade runner.
Es de agradecer que el propio autor de la novela participe en la adaptación, pero cuando la novela original contiene muy pocos elementos originales… el refrito está servido.

Repo men es un film que no sabe con qué tono quedarse y se queda en tierra de nadie. Empieza como una comedia negra pero luego muta a film de acción con tintes gore y el final parece propio del Terry Gilliam más desatado. La estética es un calco de Blade Runner e incluso alguna escena recuerda peligrosamente a la famosa escena del martillo de Old Boy. Al igual que en el argumento, con piezas no originales se ha construido un film que no acaba de funcionar, un film irregular que tiene demasiados cambios de tono y de ritmo, dejando al espectador con una sensación agridulce.
A mí Jude Law me cae mal debido a que Sienna Miller le abandonó cuando se enteró que se la estaba pegando con la niñera. Hay tipos que no saben lo que tienen. Pero lo peor es que un tiempo después la Miller parece haberle perdonado y ha vuelto con él. Hay tipos con suerte. Aparte de cotilleos estúpidos que no vienen a cuento, Jude Law no es un gran actor pero queda resultón. Ahora parece que ha dado un giro para interpretar a un héroe de acción. La verdad es que resulta convincente en las escenas de peleas, se ha preparado físicamente y no desentona cuando reparte mamporros.
Forrest Whitaker no se esfuerza demasiado, la verdad. Liev Schreiber tampoco se toma muy en serio su estereotipado personaje. Por su parte Alice Braga (que está hasta en la sopa últimamente) y Carice van Houten (Valkiria, El libro negro) no lo hacen mal.

4,5

sábado, 21 de agosto de 2010

SALT


El australiano Philip Noyce fue una vez un director prometedor. Suya es la interesante Calma total de cuando Nicole Kidman era una jovencita pelirroja de mandíbula cuadrada. El tiempo pasa por todos, la Kidman ya no tiene esa mandíbula ni Noyce ha logrado labrarse esa prometedora carrera en Hollywood.

Salt es su última película, una peli de acción al servicio de Angelina Jolie. Ella es la protagonista absoluta del film y su mayor reclamo comercial. Como thriller de acción el film no acaba de enganchar nunca, se deja ver pero no atrapa demasiado al espectador. La Jolie salta y corre de un lado para otro (siempre muy guapa, of course) pero al film le falta tensión. El guión intenta despistar al espectador pero fracasa y casi en todo momento éste va por delante de los acontecimientos.
Mucho agente de la CIA, mucho espía ruso encubierto que no se ha enterado que la guerra fría se ha acabado, mucho juego de identidades, mucha persecución y mucha fantasmada inverosímil. Lo más original del guión me pareció la forma en la que la protagonista inutiliza una cámara de seguridad usando su ropa interior. Vamos, que el guión no es gran cosa ni la dirección de Noyce está a la altura.

Hay buenas escenas de acción pero muy lejos de las vistas recientemente en la saga de Jason Bourne (verdadero referente del cine de acción de la última década). Al menos, la peli tiene el aliciente de durar sólo 100 minutos con lo que la cosa se ve sin problemas, pero yo le hubiera pedido algo más (sí, ese algo más que Nolan suele introducir en sus películas).

Igual el problema es la fría y sosa interpretación de la gran estrella Angelina Jolie, la chica puede ser muy guapa pero transmite bastante poco en las escenas de acción. El hecho de parecer un esqueleto andante tampoco le da mucha credibilidad como heroína. Le falta el carisma de un Bruce Willis para poner cara de póquer ante las imposibles escenas de acción. Yo la prefiero en films del estilo de El intercambio antes que en estas producciones palomiteras haciendo de fría máquina de matar. Supongo que si quiere continuar con su status de estrella debe ir alternando cine comercial de este tipo con proyectos más arriesgados (como hace su marido Brad Pitt). También aparece Liev Schreider (Resistencia, Lobezno) y un desaprovechado August Diehl (Malditos bastardos, Los falsificadores).

Un thriller que se pretende trepidante y se queda como un soso lucimiento de la estrella de turno. Pero mi mayor reparo es que se ve muy claro que con esta película pretenden crear una saga de acción sobre una Jason Bourne en femenino y creo que (lamentablemente) lo van a lograr.

4

martes, 5 de mayo de 2009

X-Men orígenes: Lobezno



La película narra el origen de lobezno desde su infancia a mediados del siglo XIX hasta nuestros días.

Siguiendo la estela de las películas de Bryan Singer sobre los X-Men (bueno, la tercera no era suya y se notaba) ahora nos van a contar el origen de cada uno de los personajes. A mí las películas sobre los X-Men me gustaron, era bastante complicado resumir 40 años de aventuras y un montón de personajes en sólo 2 horas y hacerlo de forma creíble. La cosa salió relativamente bien y encima fueron un éxito de taquilla con lo que las secuelas y precuelas estaban servidas.

La primera en llegar es la de Lobezno, creo que es el personaje más carismático y el que genera más simpatías (y mi favorito, por cierto). Pero detrás de las cámaras ya no está Bryan Singer.
A mí los anteriores films de Gavin Hood (a saber: Totsi y Expediente Anwar) me parecieron films más que correctos. Pero el paso de Hood al cine comercial palomitero me ha parecido un error. Supongo que el mérito no será todo suyo, con un guión así es muy difícil llevar la cosa a buen puerto. Supongo que Michael Bay hubiera hecho algo aún peor.

Al grano, la peli se sustenta únicamente sobre el innegable atractivo y carisma de Hugh Jackman. Él es la estrella absoluta de la función. Verlo saltando por los aires y destrozando todo lo que se pone a su paso es lo único salvable del film.
La dirección de Gavin Hood no es nada novedosa ni el guión sorprende lo más mínimo. Bueno, sí sorprende, pero por lo malo que es. El prólogo del film me pareció prometedor pero luego no se desarrolla suficientemente la relación entre los hermanos ni el conflicto moral del personaje principal. Por cierto, el eterno tema de Vietnam (¿Siempre Vietnam tiene que sacar lo peor de cada uno? ¿El resto de las guerras no son traumáticas?) y el típico grupo militar de élite me defraudaron bastante. Luego está el típico experimento militar comandado por el malvado de turno. Todo muy tópico y muy visto.

Por otro lado, hay personajes metidos con calzador (Gámbito, el experimento XI), otros no desarrollados (los abueletes, la novia, Dientes de sable) y varias peleas introducidas sólo para rellenar metraje. Me gustó el personaje de Liev Schreiber, creo que da el pego como villano aunque esté desaprovechado. Sí es cierto que el film enlaza con lo narrado en las pelis de X-men pero de forma bastante forzada (los últimos momentos del film chirrían bastante).

Tiene buenos efectos especiales (tampoco nada que no hayamos visto ya) y suficientes guiños como para que el público infantil / juvenil / friki y l@s fans de Hugh Jackman salgan medianamente content@s. El resto, deberían abstenerse.

Yo lo pasé bien en ciertas escenas de acción (el helicóptero, la chimenea) y el resto del tiempo rezaba para que la cosa mejorara. El personaje se lo merecía.

4,5

martes, 7 de abril de 2009

RESISTENCIA (Defiance)




Tras la ocupación de Polonia por los nazis, los hermanos judíos Bielski se ocultan en los bosques bielorrusos.


Edward Zwick es un director bastante competente que sabe darle emoción a las historias que narra (que no es poco). Incluso en un film tan vacío de contenido como El Último samurai nos llegaba a emocionar con esas batallas. Con Diamante de sangre la cosa mejoró bastante y con Resistencia parece que sigue por el buen camino.


La historia de la persecución de los judíos a manos de los nazis no es nueva y se han hecho grandes films sobre ello (La lista de Schindler, El pianista, etc) pero este film nos aporta una visión algo distinta. Se basa en la historia real de un grupo de judíos que no sólo se escondieron en los bosques, sino que también se levantaron en armas contra los invasores.


La historia avanza continuamente sin aburrir nunca y teniendo bastantes momentos de tensión y emoción. El film se centra en los personajes y en la lucha por la supervivencia sin llegar a ser demasiado dramático ni caer en el cine de acción puro y duro. Me recordó a El argentino en cuanto a film sobre guerrillas y sus penurias, aunque sus objetivos son totalmente distintos. Resistencia me gustó algo más, me metí más en la peli y me emocioné incluso.

Edward Zwick no nos da nada que no hubieramos visto ya otras veces (algunos momentos me recordaron a Bravehart o a Salvar al soldado Ryan), pero consigue que te identifiques con los personajes y les pilles cierto cariño. No realiza un pormenorizado estudio psicológico de los personajes sometidos a situaciones extremas ni hace una arenga patriotera sobre la libertad y todo ese rollo. También pasa muy de puntillas sobre la religión judía y sus costumbres, se limita a entretener contando una buena historia.

Creo que Daniel Craig está bien en su papel de líder del grupo. El tipo no es un mago de la interpretación, pero estos papeles de tipos duros pero sensibles le vienen muy bien. Liev Schreiber y Jamie Bell (Billy Elliot, King Kong) me sorprendieron gratamente.


Yo me lo pasé muy bien durante las 2 horas que dura la peli. No pasará a la historia pero es un film digno y muy entretenido.

7