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lunes, 30 de enero de 2017

La ciudad de las estrellas (La La Land)


¿Tiene cabida un musical como La La Land hoy en día? ¿No son los musicales cosa del pasado?

lunes, 19 de enero de 2015

Birdman (o La inesperada virtud de la ignorancia)



 Cuenta la leyenda que Johnny Weissmüller murió creyéndose Tarzán y que Bela Lugosi se creía realmente un vampiro hacia el final de sus días (las drogas son muy malas, amigos). A veces se produce una identificación tal del actor con su personaje que es realmente difícil distinguirlos. Esperemos que tal cosa no le acabe ocurriendo a Michael Keaton y su Birdman.

 La identificación de Keaton con su personaje no puede ser mayor. Keaton fue el Batman de Tim Burton en sus dos películas sobre el personaje. Nunca me gustó Keaton como Batman, sólo a Burton se le ocurriría hacer un Batman canijo y un Joker gordo. Pero Keaton no supo aprovechar la fama que le dio el hombre murciélago y su carrera se hundió. Igualmente su personaje en Birdman, Rigan Thompson, rechazó seguir interpretando al superhéroe Birdman y su carrera se fue al traste. Ambos (Keaton y Thomson) acabaron siendo adictos al alcohol y a los peluquines. Ahora Michael Keaton/Riggan Thomson intenta demostrar que no están acabado. Así pues, ambos (actor y personaje) se lo juegan todo a una carta que los situará en la cresta de la ola o los sepultará definitivamente en el olvido. No voy a contaros lo que ocurre con Riggan Thomson pero Keaton está magnífico en su última oportunidad.

 No olvidemos que los actores de cine comercial son despreciados por sus compañeros del teatro. Generan millones de dólares pero no tienen prestigio, prostituyen su talento (en el hipotético e improbable caso de tenerlo) por unos efímeros fama y dinero. Es por ello que estrellas del cine comercial se refugian en el cine independiente o el teatro en busca de reconocimiento y prestigio. Parece ser que, ironías del destino, la jugada le ha salido bien a Michael Keaton, está en el mejor personaje de su carera y ya le ha valido el globo de oro. Incluso Birdman es firme candidata a los Oscars de este año con nueve nominaciones.  Ya sabemos lo que les gusta a los de Hollywood mirarse el ombligo y divagar sobre sí mismos. Les fascina ver el mundillo del cine y el teatro retratados en la pantalla, da igual que los pongan a parir. Casi les gusta tanto como relanzar las carreras de actores olvidados. Sirva como ejemplo Michael Keaton.


 ¿Qué ha movido al director mejicano Alejandro Gonzáles Iñárritu a escribir y dirigir Birdman?  ¿Estaba cansado de ver cómo películas infames son las más taquilleras y cómo penosos actores son considerados estrellas? Yo diría que sí. El cine es (o debería ser) un arte además de una industria.
  Iñárritu ha sido valiente (osado más bien) y ha hecho un film visceral que se nota que le ha salido de las tripas (o más abajo), ha cargado contra todo aquello que le ha dado la gana: actores, críticos, industria, público, etc. Bravo por él, necesitamos más directores así. Se ha quedado tan ancho y encima parece que su película está gustando mucho a la crítica (contra la que lanza unas cuantas puyas) y los académicos. Por primera vez Iñárritu introduce la ironía y el humor negro en su cine, algo que le era muy necesario a su mortecina filmografía. Al menos, nadie puede negarle a Iñárritu que no haya intentado ser original y romper su propio estilo. Birdman es una negrísima autoparodia del mundo del espectáculo.

 Iñarritu arremete violentamente contra el cine comercial, personificado en Spider-man y Transformers. Ya sabemos que Hollywood es una industria que vomita siempre la misma basura para un público idiotizado a cambio de grandes beneficios. Todo pasa tan rápido hoy en día que dejas de ser una estrella cuando aún eres joven, imposible mantenerse siendo (casi) imposible volver a reflotar tu carrera. Cuando dejas de ser trending topic eres olvidado. Los quince minutos de fama de Warhol nos parecen mucho hoy en día.


  Birdman está lleno personajes que parlotean sin parar en ese microuniverso de camerinos y pasillos del teatro. Al espectador le cuesta entrar en la película, una vez que entras la cosa mejora y se disfruta pero AVISO: no es un cine para todo tipo de paladares. Que nadie piense que va a reírse con esta ácida comedia o que va a ver un film de superhéroes al uso.
Birdman adolece de demasiada cháchara y algunos bajones de ritmo. Tampoco esa especie de realismo mágico creo que sea del agrado de muchos espectadores. Yo pasé un buen rato pero acabé algo aturdido, se me hizo algo dura por momentos, sus dos horas de intensos diálogos me dejaron casi exhausto. Por cierto, yo acabé harto de la percusión de Antonio Sánchez, menudo peñazo de música. Quizás la intención era que el espectador se sintiera tan aturdido y confuso como el personaje principal, en ese caso es un éxito. La fotografía de Lubezki me pareció muy acertada a pesar de la complejidad que representaba la forma de rodar las escenas.


 En el irregular y caótico guión casi todos los actores tienes momentos en los que te ponen los pelos de punta. A parte de Michael Keaton, están sobresalientes Emma Stone (Amazing Spider-man), Naomi Watts (King Kong) y Edward Norton (El increíble Hulk). Como vemos, todos ellos tienen culpas que expiar por haber participado en el cine comercial y de súper héroes. Una vez más, Birdman nos ofrece una identificación entre actores y sus personajes.

 La forma de Birdman va unida de forma indivisible con lo narrado. Esta historia no tendría sentido de no estar contada en un único (y falso) plano secuencia. Ya en 1948 Alfred Hitchcock intentó rodar La soga en un único plano secuencia, como si de una obra de teatro se tratara. Las limitaciones técnicas se lo impidieron, parece ser que los rollos de las cámaras no duraban más de 10 minutos, por lo que La soga tiene varios cortes hábilmente disimulados por el mago del suspense. Casi 70 años después Iñárritu lo vuelve a intentar con un falso plano secuencia lleno de trucos digitales. Su plano secuencia tiene momentos realmente sublimes y escenas que se hacen demasiado largas, estupendos momentos de gran intensidad que contrastan con salidas de tono del tamaño del Empire State.
 Viendo Birdman no sólo me acordé de La soga, también me vinieron a la mente películas de grandes maestros como John Cassavetes (Opening night), Peter Bogdanovich (¡Qué ruina de función!), Woody Allen (Balas sobre Broadway) o Bob Fosse (All that jazz). En todas ellas asistimos a los miedos, miserias y dudas de los actores antes de una función. Así pues, la propuesta de Iñárritu no es totalmente novedosa ni en su temática ni en su forma de narrarla. Su innegable mérito reside en su mala leche y en su valentía.

 Iñárritu ha cuadrado el círculo, ha atacado al sistema y a éste le ha encantado. Sólo por ello vale la pena echarle un vistazo a Birdman.

7



sábado, 20 de diciembre de 2014

Magia a la luz de la luna (Magic in the Moonlight)


Fiel a su cita anual, Woody Allen regresa a la cartelera con Magia a la luz de la luna.

 El maestro Allen nos propone esta vez una ligera comedia que plasma la lucha entre lo racional y lo irracional. En un tono desenfadado Allen nos propone una comedia romántica ambientada en los felices años 20. Su historia gira en torno a  un prestigioso mago profesional que tiene como afición desenmascarar a videntes y estafadores varios. Sin embargo, el encuentro con una médium a la que intentará desenmascarar (Emma Stone) hace que entre en juego algo tan irracional e incontrolable como el amor. Ésa será la variable que hará que todo el racional mundo de nuestro protagonista se tambalee.

El protagonista encarnado por Colin Firth tiene bastantes similitudes con el gran Houdini e incluso el que fue considerado su sucesor: James Randi. Para Allen está claro que este mundo es un lugar terrible que, analizado únicamente con la razón, nos aboca irremediablemente a la desesperación. Allen parece abogar por la creencia de que el hombre moderno acaba deprimido y necesitado de ayuda psicológica. Su eterno personaje de escritor judío no practicante asiduo al psicoanalista es un ejemplo de ello. Cuando el hombre rechaza la creencia en lo sobrenatural y abraza como única guía la razón está condenado a la depresión. Es por ello que la tanto religión como la superstición sirven a las mentes más débiles para ser felices. Son meros engaños que cumplen su propósito de hacer la existencia más llevadera. El tema no es nuevo en la filmografía de Allen pero aquí lo muestra de forma más obvia que nunca. Un tema serio y controvertido que Allen trata en forma de comedia ligera y amable, sin provocar grandes risas pero sin perder nunca el tono desenfadado. Una hábil manera de quitarle hierro a un asunto tan delicado como el de las creencias.

 Allen sigue tan en forma como viene siendo habitual en estos últimos años, ya nadie espera de él grandes obras maestras pero mantiene el tipo muy dignamente e incluso a veces sorprende gratamente. Sus diálogos siguen rebosando vida y su película fluye sin hacerse nunca pesada. El maestro neoyorkino sigue cáustico y corrosivo aunque en apariencia estemos ante una amable comedia. Se permite incluso un chiste sobre la pedofilia nada más empezar el film, clara alusión a las recientes acusaciones de una de las hijas de Mia Farrow. Así es Allen.

 Ni que decir que la dirección de actores es simplemente sublime, todos están francamente bien. Colin Firth da una lección de interpretación que recuerda a los galanes las comedias clásicas  tipo Cary Grant. Por su parte, Emma Stone me sorprendió gratamente. Ambos forman una pareja bastante convincente.

No estamos ante una de sus mejores obras pero sí ante un film más que digno. Magia a la luz de la luna tiene escasas ambiciones pero ofrece un agradable visionado y algún destello de genialidad. Aun con todo es muy superior a la mayoría de películas que se estrenan en nuestras carteleras.

6,5

miércoles, 6 de agosto de 2014

The Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro


 Dejemos las cosas claras: esta nueva trilogía sobre Spider-man me parece del todo innecesaria.

 No me gusta lo de los padres de Peter, por muy espectacular que sea la escena inicial. No me gustan los villanos, ese Electro (un desastroso Jamie Foxx) es más un pobre enfermo mental que un villano al uso, y Rino (Paul Giamatti) apenas parece. Por su parte, la encarnación de El duende verde me provocó indignación. Me aburre la omnipresente y todopoderosa Oscorp. Igualmente, la relación paternal entre Norman y Harry Osborn no me gusta cómo está resuelta. ¿Dónde esta JJ Jameson? yo le sigo echando de menos.


 No todo va a ser negativo en esta nueva saga sobre nuestro arácnido amigo. Sí me gustan las modificaciones que se le han hecho al traje, el partido que se sacan a los lanza-redes, la presentación (aunque sea de tapadillo) de La gata negra, lo del niño, los guiños a villanos como Octopus o El buitre (se pueden ver sus trajes fugazmente). Podemos afirmar que el film intenta aunar demasiados elementos de las distintas etapas del trepamuros con bastante poca fortuna.

 El director Marc Webb (500 días juntos) ya no debe contar la manida historia de los orígenes de Spider-man y ello le da mayor libertad a la hora de desarrollar las tramas. La relación entre Peter y Gwen Stacy está bien llevada pero ese enfoque adolescente y algunas fallidas escenas de humor le hacen perder enteros. El uso de canciones pop, algunas metidas con calzador, es una evidencia de la orientación juvenil de la película. Al fin y al cabo, Disney ha comprado Marvel. Tampoco podemos olvidar que Sony Pictures usa el film para vender sus productos, lo que explica la enorme cantidad de productos de Sony que aparecen en pantalla, uno de los casos más descarados de product placement. Todos los móbiles, cámaras y portátiles del film son Sony. Incluso el logo de Sony aparece en los anuncios de Times Square. Sólo falta ver a Spidey con el logo de Sony en el traje como si fuera un corredor de Fórmula-1.

  Ya que Sony usa esta franquicia como medio para publicitarse, era de esperar que la presentación de otros personajes como Electro fuera bastante cochambrosa. Lo de El duende verde me produjo indignación y vergüenza ajena, la verdad es que bueno de Dane Dehaan resulta patético hacia el final del film. Lo de Rino se queda en un simple cameo y evidencia que todos los villanos de esta trilogía van a tener su origen en Oscorp (qué rollo). Tampoco resulta convincente la relación entre dos personaje de orígenes tan distintos como Peter y Harry Osborn.

Por suerte, la cosa va de menos a más y hacia el final podemos asistir a algunas escenas dignas de una buena película de superhéroes. Me gustó el enfrentamiento final y cómo está resuelto el asunto de Gwen Stacy (que no voy a desvelar para quien nunca haya leído un cómic de Spider-Man). Al final va a ser casi el único acierto haber adaptado este personaje a la gran pantalla, su plasmación resulta mucho mejor que la realizada por Sam Reimi en su anterior trilogía (superior en casi todos los aspectos).

Por lo demás, hay buenos efectos especiales, el divertido cameo de Stan Lee y poco más en este desigual batiburrillo arácnido.

4,5

lunes, 29 de octubre de 2012

The amazing spider-man



¿Quién necesitaba otra película sobre Spider-man? Nadie, las tres películas de Sam Raimi no estaban mal (excepto la tercera) y están muy recientes aún en la memoria (la primera es del año 2002 y la última del 2007). Tampoco los efectos especiales han evolucionado tanto en estos 5 años como para hacer mucho más espectaculares los vuelos del trepamuros entre los rascacielos. Así pues, no hacía falta volver sobre el personaje y mucho menos volver a contarnos sus orígenes. Este reboot (o reinicio o vuelta a empezar) parte con el problema de que es totalmente innecesario.


Otro problema añadido es que detrás de las cámaras no hay un veterano director con un estilo propio (aunque sometido a los dictados del cine comercial) como el Raimi de la saga original. Aquí dirige Marc Webb, un joven director cuya opera prima 500 días juntos me gustó mucho, pero que ahora se ha enredado en la red de este innecesario blockbuster sobre el hombre araña y ha salido bastante mal parado. Es Amazing Spider-man  un film de estudio sin hueco para el lucimiento del director. Los problemas no acaban aquí, en el guión se ha permitido el lujo de modificar los orígenes del personaje clásico adaptándolos a los nuevos tiempos tipo las colecciones ultimate, vamos, volver a contar  los inicios de los personajes Marvel clásicos pero adaptados a la época actual, no olvidemos que las primeras hazañas del trepamuros se publicaron en los años 60. No me gustó todo el rollo de implicar a los padres de Peter Parker con la corporación Osborn ni cómo muere el tío Ben. Me gustó mucho más en la original. Tampoco me pareció creíble que todo el mundo descubra quien demonios se esconde bajo la máscara de nuestro vecino Spider-man, casi queda ridículo que se quite tanto la máscara.
En el guión se hace alusión a la responsabilidad y a las consecuencias de los actos y bla bla bla... pero no hay ni una pincelada de ironía o humor y hay tantas coincidencias que no hay quien se lo crea (que ya es decir). Además, ciertos personajes desaparecen de la trama sin motivo quedando como meras comparsas desdibujadas, creando en el espectador una sensación de improvisación o simple chapuza.


  En cuanto a los actores,  el Peter Parker encarnado por Andrew Garfield es un chaval insufrible, gesticulante y con un toque outsider del cual el original carecía completamente. Lo de que vaya en skate no me parece mal, tampoco lo de los lanza-redes me acaba de disgustar, en eso han sido fieles al cómic. El cambio del diseño del traje casi lo veo lógico aunque me quedo con el de toda la vida. Vale que Emma Stone está radiante con esa diadema y con esas minifaldas conjugadas con botas y leotardos (aquí han sido también fieles a la imagen de los cómics originales) y resulta una Gwen Stacy bastante más creíble que la encarnada por Bryce Dallas Howard en Spider-man 3. Lamentablemente, el villano de turno carece de carisma y parece de todo menos aterrador, este Lagarto interpretado por Rhys Ifans no está a la altura y de ello se resiente todo el film.


Pero todo lo mencionado anteriormente tendría perdón y lo pasaríamos por alto si el film fuera trepidante y divertido, pero no es el caso. Yo me aburrí, algo que nunca me había pasado con ninguna de las tres películas de Raimi.

 Resumiendo, se puede ver pero no supera a las anteriores, ni siquiera a la tercera entrega que era la más floja con diferencia. Supongo que su único propósito era iniciar una nueva franquicia, cosa que sí han logrado.


4

domingo, 18 de octubre de 2009

ZOMBIELAND



Debido a que una plaga ha convertido a casi toda la población en zombies, ya no existen los países. El protagonista es un chico que no es que fuera un triunfador con las chicas (cuando las había) ni un héroe, pero ahora se ha vuelto un metódico superviviente. Su unión con otro superviviente que se arriesga tontamente por buscar un tipo específico de pastelito se verá afectada por el encuentro con dos hermanas en apuros.

Uh eh… ya sé que decir que el tema zombie está más acabado que Milli Vanilli puede sonar mal en un blog y puedo ser amenazado de muerte por afirmaciones tan gratuitas como ésta (os juro que ya me amenazaron con matarme por escribir que Resident evil 3 era una basura, que lo es). Lo cierto es que hay mucho Friki por el mundo que sigue pensando que el cine de zombies es la hostia y que no hay nada mejor en el universo que rodar a cuatro tipos con maquillaje andando como momias en busca de carne fresca. Que sí, que las primeras de Romero tenían su gracia, que yo también lo pasé de miedo con REC, pero el genero está muy agotado, sigue siendo divertido pero a mí el cuerpo me pide una renovación desde hace años.

No es que Zombieland sea la tan ansiada renovación, pero tiene un toque irónico con el que conecté fácilmente. Ya desde los logrados títulos de crédito Ruben Fleischer va destrozando uno a uno todos los tópicos del género. Al igual que Jennifer’s body o Arrástrame al infierno, Zombieland parece saber lo que el espectador de este tipo de cine espera y no duda en dárselo, pero con un toque de ironía y mala baba que me hizo disfrutar desde el principio.
Los chistes sobre comida basura, el papel de los inocentes niños, las referencias a Hannah Montana o a los penosos blockbusters que nos traumatizaron de críos hacen de el guión todo un acierto. El contraste entre los distintos personajes hace que el film se vea sin problemas. No es un film que se queda grabado en la memoria pero se ve rápido y no aburre nunca.

El único pero que le pondría es que no da nada de miedo, es más una comedia que una peli de terror. De hecho, de terror no tiene casi nada, hay algún zombie sediento de sangre y tal pero no diría yo que es cine de terror. Obviamente, recuerda a Shaun of the dead pero creo que tienen estilos distintos.

La aparición de Bill Murray en un papel totalmente auto paródico (los que mejor se le dan últimamente) me pareció otro acierto y lo mejor del film. Por otro lado se agradece mucho volver a ver a Woody Harrelson en un papel a su medida, se le nota que se divierte haciendo estos papeles de tipos duros, se le ve más cómodo que en papeles más convencionales (Transsiberian, 7 almas). En cuanto a Emma Stone, pues es muy guapa y da bien el papel de chica mona al igual que Jesse Eisenberg da el pego como pardillo.
Lo dicho, un film para pasar el rato, nada más.

5