Arrástrame al infierno (Drag me to hell)


Tras estar unos años metido en el cine comercial con saga de Spider-man, Sam Raimi parece que ha querido desquitarse y ha vuelto al cine de terror de serie B con el que triunfó en los ochenta. Pelis como Posesión infernal o Terroríficamente muertos contaban con muy pocos medios pero resultaban muy entretenidas y crearon escuela.

La cosa es que Arrástrame al infierno funciona bastante bien. No aporta nada nuevo al género de terror pero al menos entretiene sobradamente. La peli se ve con agrado, tiene buenos sustos y el ritmo no decae en ningún momento. Por lo menos a mí me hizo pasar un rato de lo lindo.
Raimi sabe cómo desarrollar una historia no del todo original, hace años leí un libro de Stephen King llamado Maleficio cuyo argumento y desarrollo es muy parecido al de este film.

Raimi se muestra cómodo y ágil dentro del género que le vio nacer como director, sin ataduras comerciales que obliguen al film a buscar una catalogación de apta para menores de 7 ó 13 años. Raimi sigue usando de forma imaginativa baratos efectos visuales (las sombras, el viento) que siguen siendo muy efectivos. Quizás lo cutre de ciertos efectos sea algo que haga al film todavía más entrañable y divertido. Hay cables poco disimulados y mucho maquillaje, algo que siempre ha funcionado en el cine de terror más clásico. Aún me acuerdo de los patéticos resultados de Soy Leyenda al intentar recrear digitalmente a los vampiros/zombies y la risa que provocaban. Mejor sacar un buen partido a los efectos de toda la vida que usar grandes presupuestos sin nada de imaginación.


Raimi nos regala algunas escenas propias de su mejor cine (el parking, el cementerio, el velatorio), escenas realmente desagradables o violentas, pero siempre rodadas con un negro sentido del humor marca de la casa que nos hace disfrutar de ellas. El tono casi de comedia que Raimi imprime a su puesta en escena es algo que se echaba de menos en el cine de terror moderno.
Por cierto, me gustó mucho que por una vez los bancos se vean acosados por sus clientes, aunque sea sólo en el cine. Es una experiencia gratificante.

Alison Lohman me gustó en su papel de sufrida protagonista, tiene una cara bastante expresiva y no cae en la sobreactuación ni el grito estridente. También Justin Long (La jungla 4, ¿Hacemos una porno?) está bastante correcto como el novio de la chica. Aunque la estrella de la función creo que es la veterana Lorna Raver, su papel de Sylvia Ganush es desde ya un clásico del género gracias a una acertada caracterización y a la mala leche propia del mejor Raimi.

Así pues, Raimi sigue siendo un tipo muy a tener en cuenta dentro del cine de terror. No busca nuevos caminos sólo divertirse rodando una peli de miedo que nos haga pasar un buen rato. Objetivo cumplido.
6


4 comentarios:

Alfredo dijo...

Opinamos lo mismo, es un producto típico de la factoría raimi, y no aporta nada nuevo, pero es jodidamente entretenida, ¿qué me dice del momento casimeta mojada en el cementerio? La verdad es uqe estos chicos han tenido algo con algún banquero porque jooer no dejan títere con cabeza. Además, concentra todas las claves de este autor de género en este largometraje.

tomas dijo...

Para mi es como un Evil Dead, pero algo más flojo. Eso sí, de acuerdo con lo de la Lohan y la anciana.

Saludos.

AntWaters Daza dijo...

Por fin leo una crítica de una película que he visto.

A mí también me gustó;

sin embargo...

El final.., pero bueno, supongo que no se puede tener todo.

Ahora mismo me viene la escena en que está la protagonista atendiendo a alguien en el banco y la mano del cliente que tamborilea sobre la mesa, se convierte en la de la anciana.

Un saludo con dentadura propia

Luis Cifer dijo...

Totalmente de acuerdo, no es una maravilla pero entretiene y tiene el toque justo de mala baba. La anciana y todos sus complementos son de los mejor del cine de terror de estos últimos años.

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