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sábado, 26 de marzo de 2016

BATMAN V. SUPERMAN: EL AMANECER DE LA JUSTICIA

 

Ya tenemos entre nosotros el primer gran blockbuster del año y una de las películas más esperadas de la temporada: Batman v. Superman. Vayamos por partes: ¿Qué demonios es Batman v. Superman? ¿Es una secuela de El hombre de acero o un forzado cruce entre personajes de la editorial DC? Pues ambas cosas y ninguna de las dos.

domingo, 30 de marzo de 2014

300: El origen de un imperio


 Por mucho que me pese, Zack Snyder creó escuela con 300, su adaptación del cómic de Frank Miller.  La película fue un rotundo éxito y su estética ha dejado una marca innegable en películas y series de televisión posteriores (como la serie Spartacus, por poner sólo un ejemplo).

Si 300 narraba la gesta del rey Leónidas de Esparta y sus 300 soldados intentando frenar el paso del ejército del rey persa Jerjes en el desfiladero de las Termópilas allá por el 480 a.C. era de esperar que pronto se realizara una secuela. Sin embargo, han tardado 7 años en llevarla a cabo. 300: el origen de un imperio no es una secuela propiamente dicha, sino más bien un spin off o yo qué se, ya que narra hechos que ocurren antes (la batalla de Maratón en la Primera Guerra Médica), a la vez y posteriormente (La batalla naval de Salamina) al film original. Se podría interpretar como un complemento del primer film. Si 300 nos narraba la lucha en tierra, esta nueva entrega nos narra la lucha por mar entre las tropas de Jerjes y los griegos.
Esta vez a los mandos de la nave no está Zack Snyder sino el desconocido, al menos para mi, Noam Murro, quien se dedica a seguir con la estética y la forma de rodar fijada por Snyder. Obviamente, el film está saturado de sangre hecha digitalmente, miembros seccionados y pectorales hiperdesarrollados, aunque menos que en la primera entrega. Si bien es cierto que esta vez el apartado visual ya no nos impresiona tanto, al menos el film logra mantener el interés. En ese aspecto creo que es superior al original, toda la historia de la reina Gorgo en Esparta mientras su marido lucha en las Termópilas se me antojó un relleno inútil. Sin embargo, aquí las tramas están mejor hilvanadas y no hay rellenos de bulto.
 Quizás se deba a que la presencia de Eva Green cono Artemisa le haga subir enteros al film. Creo que este personaje es lo mejor de la película, una villana de una pieza, de esas que dejan huella. Incluso es capaz de eclipsar al propio Rey Dios Jerjes. Quizás sea el personaje histórico al que más elementos se le han añadido, pero este film está lleno de anacronismos y no debe ser tomado nunca como un film histórico, ni mucho menos. Las guerras Médicas son una excusa para ofrecer un gran espectáculo visual, nada más.
Puede que Sullivan Stapleton no tenga ni los abdominales ni el carisma de Gerard Butler (al cual se echa de menos) pero su Temistocles tampoco anda falto de personalidad. Puede que Leónidas tuviera las cosas muy claras, este Temistocles me pareció un personaje más interesante ya que conoce la culpa y la duda.



Lamentablemente, hay arengas un tanto forzadas (algo inevitable) y decenas de batallas. Pero la relación entre Artemisa y Temistocles hizo que el film se me hiciera mucho más llevadero que el original. No miré la hora en ningún momento, cosa que sí hice con 300. Yo pensaba que esta película iba a ser un mero calco de la original y me he encontrado que, a pesar de seguir los cánones visuales de la primera, su desarrollo está algo más elaborado y me ha gustado un poquito más.


5,5

martes, 9 de noviembre de 2010

Alan Moore o el Estado como enemigo


Ahora que ya ha pasado un tiempo desde el estreno de Watchmen, no está de más hablar un poco sobre su autor. Alan Moore está considerado como uno de los mejores escritores de cómic de todos los tiempos. En la década de los 80 Moore y Frank Miller (Sin city, 300) revolucionaron el género del comic de superhéroes. Éste era considerado un género menor, sólo apto para niños y adolescentes. Moore y Miller los elevaron a la categoría de adultos.


Los guiones del excéntrico, aficionado al esoterismo y misántropo Moore tenían una complejidad inusitada hasta entonces, sus personajes son mucho más complejos y no se pueden definir en una sola palabra. Conceptos como bien y mal dejan de ser absolutos y todo se hace relativo. Su técnica narrativa se sirve de recursos poco usados hasta entonces en el cómic: cartas, relatos paralelos, elipsis y continuos saltos en el tiempo, lo que convirte a sus guiones en pequeños puzles que el lector debe ordenar en su cabeza.

Otra principal característica de Alan Moore es su concepción del Estado como opresor, como enemigo del pueblo. El estado se supone que debe proteger los intereses de los ciudadanos, pero Moore no parece compartir esa idea. Como se dice en V de vendetta: "El estado debería tener a sus ciudadanos y no al revés."
De una ideología rayana en el anarquismo más radical, Moore tiñe sus historias de un pesimismo casi existencialista (el personaje de Rorschach de Watchmen es un buen ejemplo). Moore no cree en el estado (opresor por naturaleza) ni en los vigilantes que éste dispone para proteger al ciudadano. El superhombre de Nietzsche tampoco nos salvará, se aliará con el poder para oprimirnos. Moore aboga por los medios violentos como última vía para recuperar la libertad, quizás peque de radical o de ingenuo, pero sus obras están llenas de interesantes reflexiones.


En V de Vendetta, el personaje central (V) es un culto terrorista con tendencias sádicas que intenta acabar a base de explosivos con la dictadura en la que ha caído Gran Bretaña en un futuro. Moore exagera la realidad de la Gran Bretaña de primeros de los años 80, con la conservadora Margaret Thatcher recién llegada al poder, pero el tiempo le ha dado la razón en algunos aspectos. Para V la cultura es enemiga del poder, hace pensar al ciudadano, es mejor que se entretenga viendo la televisión controlada por el estado. La película era bastante correcta y fiel a la novela gráfica, pero Moore la despreció públicamente.

En From Hell, Jack el destripador es un cirujano real que comete sus crímenes por encargo de la reina Victoria (tesis quizás no del todo descabellada y ya apuntada anteriormente, como en la película Asesinato por decreto). La película (con Johnny Depp) tenía muy poco que ver con la novela gráfica y Moore renegó de ella esta vez con más razón que un santo..


El pesimismo crónico de Moore está igualmente patente en la desmitificadora La liga de los hombres extraordinarios. Los hombres extraordinarios tienen cualidades que realmente les hacen fuera de lo común, pero en manos de Moore tienen otros vicios y defectos que los devuelven al lodazal humano. Por poner unos ejemplos: El hombre invisible se aprovecha de su invisibilidad para abusar de colegialas, Allan Quatermain es un drogadicto decrépito y el capitán Nemo es un odiado terrorista. Moore no sólo reúne los mejores personajes de la literatura de aventuras victoriana sino que los desmitifica totalmente convirtiendo a su obra en un recomendable ejercicio de ironía británica. Ninguno de estos aspectos se reflejó en la (malísima) película. Una pena.

Así mismo, en Watchmen (¿la mejor novela gráfica de todos los tiempos?) los superhéroes son más una amenaza para la población que sus salvadores. Son seres humanos, con miedos e inseguridades. Moore no confía en ellos, no salvarán al mundo, provocarán su perdición o se erigirán en dictadores. Tampoco lo harán los gobiernos, quienes parecen encaminarse hacia una inevitable guerra nuclear. La complejidad de la obra y su pesimista mensaje dejaron asombrado al público cuando salió hace más de veinte años. Ni que decir tiene que la peli es bantante fiel al cómic pero tampoco le gustó a Moore.