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miércoles, 11 de marzo de 2015

Invencible (Unbroken)


 La segunda película como directora de Angelina Jolie narra la increíble historia real de  Louis Samperini, un hombre que vivió la gloria de las olimpiadas al cautiverio a manos de los japoneses pasando por un naufragio en el Pacífico.

 Lamentablemente, la película de Jolie no está a la altura de la epopeya vivida por Samperini. A Jolie le faltan tablas y personalidad para embarcarse en un proyecto así. A su falta de personalidad tras la cámara debemos sumar un guión en que han colaborado demasiadas manos, hasta los hermanos Coen han estado involucrados aunque no se note en nada su sello personal. El problema del guión es que es demasiado plano y sin matices. No consigue que empaticemos con los secundarios, resultando un retrato de personajes bastante pobre, hay secundarios que parece que van a tener cierta relevancia pero luego desaparecen sin motivo y sin dejar huella emocional alguna en el espectador. No se desarrolla la relación de Zamperini con su hermano ni con sus compañeros de cautiverio. El guión se limita a dejar clara la ascendencia italiana para definir al personaje como si con eso bastara. El guión se ha centrado en la gesta y no ha sabido plasmar las relaciones humanas. Le falta ese toque de emoción que es necesario en toda historia de este tipo.

 Unbroken parece un cruce entre Kon-tiki y Feliz Navidad Mr Lawrence. Una excepcional historia contada de forma rutinaria. Jolie se dedica a rodar de forma anodina y sin nada original que aportar. Su estilo me recordó al de estas últimas películas de Clint Eastwood como en El intercambio (en la que trabajó Jolie) o Banderas de nuestros padres. Ni la excelente fotografía de Roger Deakins ni la música de Alexandre Desplat consiguen evitar el naufragio del film pasada la hora de metraje.  El tramo final se hace pesado y repetitivo. Jolie no consigue emocionar al espectador por mucho que lo intente, más bien le aburre. Tampoco el inexpresivo actor Jack O'Connell contribuye mucho a que nos identifiquemos con su personaje. Tampoco creo que esté conseguido el tratamiento del villano interpretado por la estrella del pop nipón Takamasa Ishihara.  No entendí la curiosa relación con el sargento entre preso y carcelero.

  Mención aparte merece un clímax del film bastante lamentable, la típica escena en la que el preso demuestra su superioridad ante su carcelero. Solo faltaba que el resto de presos le aplaudieran para tener la típica escena de exaltación del patriotismo yanki. Un recurso que pretende emocionar y poner en pie al púbico y a mí me provocó vergüenza ajena. Soy así.

Quizás esta película haya llegado demasiado tarde, incluso para Samperini que murió poco antes del estreno a los 97 años, y ya hemos visto demasiadas películas de este estilo.

Fallida. Me entristece pensar lo que esta historia podría haber sido en manos de un director más experimentado.

5

domingo, 2 de enero de 2011

TRON: Legacy


El paso del tiempo es lo que tiene, que a veces nos hace creer que cualquier tiempo pasado fue mejor. Y no siempre es así.

Tron, la original de 1982, fue un film revolucionario por su estética que nos fascinó a todos de críos, pero que visto hoy día deja bastante que desear. Ha envejecido realmente mal. Si exceptuamos su premisa inicial, su trama no era nada del otro mundo ni tampoco el desarrollo del guión era nada digno de mención. Si quitamos las persecuciones de motos y la estética de videojuego, a Tron no la recordaría nadie. De hecho, en su día fue un fracaso comercial que hizo a la Disney desistir de proyectos de este tipo. Pero la crisis creativa actual nos puede llevar a considerar como obras maestras películas del pasado que no lo son, ni mucho menos. Tron no era la obra maestra del cyber-punk ni fue el peliculón que muchos nos quieren hacer ver. Tampoco su secuela, casi treinta años después, es nada del otro mundo.

Tron Legacy es un regreso al mundo mostrado en el original, no hay ideas nuevas ni grandes novedades, sólo hay más medios y más espectacularidad visual. La verdad es que el film es apabullante visualmente y los aficionados al film original se lo pasarán en grande encontrándose otra vez con los transportes y las carreras de motos de la original. Pero no disfrutarán con los nuevos elementos ya que no los hay. Tron: Legacy es una actualización del original pero no aporta nada nuevo. Es un intento digno por parte del director novato Joseph Kosinski, quien no marea ni confunde al espectador con un jugador de vídeo juegos. Al colega se le nota cierto buen hacer, pero el guión flojea y lastra bastante el film.
Las carreras de motos y las batallas con los discos siguen estando y son lo mejor del film pero no han sido capaces de desarrollar una trama que enganche al espectador. El guión es tan simple que creo que se puede resumir en 4 palabras: más de lo mismo. Un bueno joven e inexperto en busca de algo (su padre), una chica le ayuda y un malo se interpone en su camino. La verdad es que yo eché de menos un tratamiento de la trama algo más sofisticado. Todos los elementos clásicos los presentan al principio, dejando las explicaciones (entre aburridas e incoherentes) para el tramo medio del film, logrando que el espectador se pierda o se aburra esperando que vuelvan las carreras de motos. Cuando el empaque visual se pasa, sólo queda un pobre guión. Por cierto, la lucha con naves se parece demasiado a la de Star Wars (Sam, a la torreta!).

Me parece un lujo la participación de Jeff Bridges y Bruce Boxleitner repitiendo los papeles de la original, sin ellos la cosa hubiera perdido muchos enteros. Me gustó menos el intento de rejuvenecer digitalmente el rostro de Bridges para el personaje de CLU, me parece que no ha quedado del todo bien, se ve artificial e inexpresivo.
Creo que las caras de Garrett Hedlund y Olivia Wilde son reales, que no están hechas por ordenador, pero no puedo afirmarlo. El que está fatal es Michael Sheen (El desafío, Unthinkable), su personaje parece un imitador de David Bowie que se ha pasado con las pastillas, da grima.

Lo de contratar al dúo francés Daft Punk para realizar la banda sonora me parece todo un acierto, conocida es su pasión la música techno de los años 80. No han inventado nada pero lo d reciclar se les da bastante bien.

Lo dicho, un film que no aporta nada nuevo pero lo presenta en un envoltorio fascinante.
5