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miércoles, 16 de julio de 2014

Godzilla


 Gareth Edwards ya demostró con Monsters que poseía una particular visión del cine de catástrofes. Ahora da el salto a las grandes superproducciones y se enfrenta ni más ni menos que al reto de adaptar al gran monstruo por antonomasia: Godzilla.

 Pongámonos en antecedentes, Godzilla es todo un mito en japón. No olvidemos que Japón sufrió la detonación de dos bombas atómicas en 1945. En la serie de películas que se iniciaron en los años 50, Gozdilla fue despertado de su letargo y mutado en un monstruo gigante por la radiación generada en dichas detonaciones nucleares. Para los japoneses Godzilla vino a ser la representación de la amenaza nuclear. Los americanos originaron el monstruo. En la terrible adaptación yanqui perpetrada por Roland Emmerich, Godzilla debía su origen a las pruebas nucleares francesas en Mururoa de mediados de los años 90. Como podéis observar, la cuestión es echarle la culpa a otro. Y ahora, tras los recientes acontecimientos de Fukushima, parecía el momento ideal para retomar esta metáfora del terror a la radiación nuclear.


 Por suerte, este Godzilla de 2014 está a años luz de aquella bazofia de 1998 del impresentable de Roland Emmerich, muy probablemente una de las mayores basuras con forma de película de la historia reciente (y mira que hay de dónde elegir). Lo de Edwards es otra cosa, con unos efectos especiales asombrosos nos pretende entregar un film de catástrofes equilibrado y emocionante. Para ello nada mejor que 200 millones de dólares y un director joven pero con experiencia en películas de monstruos en las que éstos se ven muy poco.

 Este Godzilla pretende ser un blockbuster épico y emotivo, al estilo del Batman de Nolan o El hombre de acero. Hay luchas de monstruos y destrucción masiva pero todo está puesto al servicio de la historia y los personajes. Tanto que cuando realmente empiezan las tortas entre los monstruos, éstas apenas se ven. A mí me gustó mucho cómo se evita deliberadamente mostrar claramente a los monstruos para crear mayor tensión, pero supongo que a muchos fans del cine de grandes cataclismos les habrá decepcionado. Esto no es Pacific Rim (por suerte), el enfoque es totalmente distinto, siendo en este Godzilla mucho más humano. Esta es una película  de personas que intentan sobrevivir en medio de una catátrofe generada por unos monstruos gigantes, no es un film sobre monstruos gigantes, su papel es secundario en la trama. Los monstruos son la amenaza, pero no son lo principal del film. Cabe destacar que, al menos, Godzilla vuelve a ser bueno y no el villano de la función.

 En este Godzilla se nota mucho respeto por el original japonés, se hacen varios homenajes a ese tipo de films e incluso se ha respetado bastante el diseño original del monstruo, que no por entrañable resulta más creíble. La verdad es que no resulta verosímil un monstruo con esas pintas (que está muy gordo, vamos). En el original japonés era un señor con un disfraz, pero ahora se lo podrían haber currado algo más. En ese aspecto están mucho más trabajados los Mutos, los malos de la función.

 Hay fallos garrafales, sí, como era de esperar en este tipo de películas, del tipo: os pillamos en un área prohibida y os llevamos al centro de control sin motivo. Así mismo hay explicaciones científicas realmente bochornosas (monstruos que se alimentan de radiación), sólo les faltaba venir de otra dimensión a través de una brecha submarina. Si estamos ante un film de aventuras y ciencia ficción, se le pueden perdonar los fallos de verosimilitud. Lamentablemente, conforme avanza la película ésta se hace algo previsible y aburrida. Cuando finalmente vemos claramente a los monstruos destrozando ciudades pueden ser demasiado tarde para muchos espectadores. No fue mi caso. Afortunadamente, el drama humano evita caer en lo absurdo (a pesar de que hay demasiada casualidad) y en lo previsible (aunque todos sabemos el final casi nos convencen de que no va a ser así ).
 Un toque que definitamente demuestra que no estamos ante un blockbuster para adolescentes lo podemos encontrar en la escena del salto desde el avión. Es una escena que crea gran confusión en el espectador, a lo que contribuye indudablemente el espeluznante Réquiem de Györgi Ligeti ya usado por el maestro Kubrick en la parte final de 2001. Podían haber enfocado esta escena como la típica de acción con la típica música de este tipo de películas, pero han optado por la solución más arriesgada.
 Por cierto, tampoco hay ni rastro de patriotismo barato en el film. Parece que nuestras plegarias han sido oídas.
Este bicho al final me va a caer bien.
 Quizás el mayor problema del film sean sus dos horas de duración y que el actor principal sea un tipo tan flojito como Aaron Taylor-Johnson. En el film hay un buen reparto pero la mayoría de ellos no están aprovechados. Sirva como ejemplo la pareja formada por Juliette Binoche (¿qué hace esta señora en esta película?) y Bryan Cranston (Breaking bad) que tiene una de las escenas más emotivas de la película al inicio del film y luego aportan más bien poco. Lo mismo se puede decir de Ken Watanabe y Sally Hawkins (otra excelente actriz que se ha pasado a los blockbusters por el cheque), ambos personifican una pareja de científicos con bastante poca química entre ellos, por cierto. La guapa Elizabeth Olsen cumple con su personaje de abnegada esposa del héroe.

 Resumiendo, un épico y digno blockbuster que va de más a menos pero que salva los muebles muy dignamente.

6

lunes, 8 de octubre de 2012

COSMOPOLIS


Eric Packer (Robert Pattinson) es un broker de Nueva york que decide cruzar toda la ciudad para cortarse el pelo.

Los proyectos de David Cronenberg pueden gustar más o menos pero hay que reconocer al veterano director canadiense que siempre arriesga en cada nueva película. La idea de adaptar la novela Cosmopolis de  Don DeLillo no deja de ser arriesgada, la novela es una traslación del Ulises de James Joyce  a Nueva York, transcurre casi enteramente en el interior de una limusina y el protagonista es bastante insufrible. Si alguien era capaz de sacar algo en claro de un proyecto así, ése parecía que era David Cronenberg.
 El cine de Cronenberg siempre ha buceado en las miserias del ser humano. El hastío existencial es una de las constantes de su cine y por ello este proyecto parecía ideal para él. En films suyos como Crash se planteaba muy bien el sinsentido de la existencia moderna y cómo los protagonistas buscaban alicientes para hacer su existencia más llevadera. Crash y Cosmopolis tienen más de un aspecto en común. Pero el nihilismo que en Crash me fascinó, en Cosmopolis me ha aburrido. Cronenberg adapta la novela pero no otorga vida alguna a sus imágenes dando lugar a un tostón de cuidado.

La peli es un tostón ya que la novela era ya un tostón importante. Si adaptas un material aburrido es muy difícil que la cosa salga bien. Todos los diálogos del film resultan tan artificiales y sin vida que exasperan y sacan de quicio a los 15 minutos. Las tres reglas de acción, lugar y tiempo se siguen casi a pies juntillas en Cosmopolis pero la historia no está a la altura. Supongo que Cronenberg, que de tonto tiene poco, aceptó este encargo para cargar ganar dinero y le atrajo la idea de criticar a los brokers que viven totalmente aislados del mundo real y de las consecuencias de sus transacciones. Muy bien, pero aburre a las vacas. Cronenberg ya falló en Un método peligroso y rompió una buena racha que llegó a su cénit en Promesas del este.

¿El capitalismo se ha colapsado?¿El mundo se va pique por la acción temeraria de los mercados controlados por niños ricos como el protagonista de este film?  Probablemente, pero que encima no nos aburran contando su mísera existencia.  El sopor en el que el film sumerge al espectador es algo sólo comparable con el de El árbol de la vida.
Ya sabemos que el dinero no da la felicidad (la compra) y que quien lo tiene todo no desea nada y acaba aburrido, pero se puede contar de forma mucho más amena. Que Eric Packer busque un punto de apoyo, algo real, a lo que aferrarse mientra su mundo virtual de finanzas y miles de millones se hunde es una buena metáfora, pero no es suficiente para mantener en pie todo un film.
La historia contiene otras interesantes metáforas y símbolos: un psicólogo te diría que la limusina simboliza el útero materno en el que el protagonista se siente a salvo, aislado del mundo exterior. Las constantes revisiones médicas podrían ser síntoma de sobrepotección familiar en la infancia que ha derivado en un Transtorno obsesivo conpulsivo (TOC), etc. También el simbolismo de las ratas también me parecen muy interesante, nuestra economía se basa en símbolos, le damos un valor al oro o a una acción en bolsa, pero es un valor simbólico, no es real. El capitalismo es cruel e injusto, ya lo sabíamos, pero se ha contado mejor recientemente en films como Margin Call o Inside job. 

 Tanto diálogo nihlista-existencialista vacío y absurdo me pareció una solemne tomadura de pelo. Así de claro. Al menos, en la novela DeLillo crea la tensión necesaria para el lector esté expectante ante cada nueva visita a la limusina o qué demonios va a pasar con Packer, pero en el film de Cronenberg no hay tensión, sólo hay tedio y una verborrea desmesurada. Nos importa un bledo lo que le pase al protagonista, sólo queremos que el film acabe lo antes posible. Por suerte, no dura tres horas.

Robert Pattinson tendrá que esperar otra oportunidad para convencernos de que es un buen actor (cosa que dudo mucho).  En Cosmopolis está frío e inexpresivo, incluso más que en Crepúsculo. Quizás con un actor que supiera mover los músculos de la cara, la peli fuera más llevadera. Lo siento por las fans del ladrillo Robert Pattinson que se metan al cine para ver a su ídolo. Esta película es un verdadero tormento para cualquier persona y más para adolescentes ávidas de ver en pantalla al chico más sexy del momento. Pobrecitas, la que les espera.
 Paul Giammati sí es un buen actor que nos lo ha demostrado muchas veces, aquí está bastante acertado pero su personaje realmente consigue ponerte de los nervios casi más que el de Pattinson y aparece ya cuando hace rato que deseamos que esta tortura de film termine. También aparece Juliette Binoche como prostituta de lujo, ni fu ni fa.

 Hacedme caso, jovencitas, no perdáis vuestro tiempo con esta película.

3

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Copia certificada (Copie conforme)

El primer film europeo del director iraní Abbas Kiarostami no es un film fácil. Es un film atípico sobre personas hablando de arte. No es una película para todos los paladares, quizás muchos opinen que hay demasiados diálogos y que éstos son demasiado abstractos. ¿Demasiada elucubración sobre las maneras de entender el arte y la vida? Puede ser.


Llegados a un punto del film, la aparente trivialidad se torna profundidad en apenas unos segundos, cuando nos damos cuenta que estamos presenciando algo mucho más intenso de lo que habíamos pensado. Los personajes no son tan superficiales como parecen. Saben que la vida pasa y que puede ser mejor vivir una ilusión (una copia) que afrontar la dura realidad.

Kiarostami nos entrega esta interesante película que se sustenta sobre un buen guión, bellos pasajes de la Toscana y unas excelentes interpretaciones de sus actores principales. El barítono William Shimell debuta en el cine con este personaje y lo hace de forma muy convincente, mientras Juliette Binoche demuestra ser una de las mejores actrices del momento. Sólo por el recital interpretativo de la Binoche vale la pena ver la película. A través de su mirada nos contagiamos de su ilusión, sentimos su preocupación, y sufrimos con su desesperación y su dolor. Todo un recital interpretativo que ya quisieran muchas divas de Hollywood.
Lamentablemente, el film se hace lento en su recta final y el espectador puede perder el interés. Los actores siguen estando geniales pero realmente la trama no da más de sí. Aviso para amantes del cine de acción: el film puede hacerse pesado y desconcierta en sus últimas escenas. Por suerte, tiene la duración justa.

El film es ambiguo y está abierto a múltiples interpretaciones. No da respuestas, sólo ofrece posibilidades mientras juega deliberadamente con el espectador, quien debe decidir si entra o no en el juego. El espectador no sabe con qué quedarse, nunca queda clara cuál es la realidad y cuál es la copia. Los espejos situados hábilmente en los encuadres nos hacen pensar en sí lo que estamos viendo es real o un reflejo. Como en un film de Lynch, cualquier interpretación es válida.

¿Qué creo yo que nos quiere decir Kiarostami con este film?: No todos podemos vivir la vida plenamente, hay veces que nos tenemos que conformar con lo que tenemos. No siempre (casi nunca, diría yo) podemos retener a nuestro lado a la persona amada. Hay veces en la vida en la que no podemos quedarnos con el original y tenemos que quedarnos con una copia (o un reflejo) de la realidad. Mejor eso que nada, ¿no?

6,5

lunes, 16 de agosto de 2010

CACHE (2005)


"La mejor película del año", "Aterradora", "El suspense se reinventa". Ya sabemos que las frases publicitarias suelen ser tan grandilocuentes como falsas. Aburrida, lenta, pretenciosa, vacía, éstos son algunos de los calificativos que se me ocurren a mí respecto a este film de Michael Haneke. Tan fría y aburrida que me llegó a cansar al poco rato (y eso que yo me veo sin pensar todo lo que llega a mis manos.) Se me hizo muy difícil de ver. Siento no coincidir con los fans acérrimos del director austríaco, esta vez no coincidimos. Ya sé que es ir en contra de la crítica generalizada pero no puedo evitarlo.

Ni siquiera creo que sea original, la idea me parece copiada directamente de Carretera perdida de David Lynch (por lo de los vídeos enviados de forma anónima), pero el desarrollo es totalmente distinto. Partiendo de la misma premisa, Lynch desarrolló una película estupenda y Haneke un ladrillo.

Entiendo que Haneke no quiera ser obvio y nos sugiera ciertos temas antes que abordarlos frontalmente, es su estilo y me parece muy bien, otras veces le ha funcionado bastante mejor. Pero su obsesión por el pasado y sus consecuencias en el presente me parece ridícula. Intentar extrapolar una anécdota personal a toda la población europea me parece pedir demasiado. Que sí, es cierto que toda Europa se ha aprovechado de la mano de obra barata venida de la inmigración y que muchos europeos ahora tienen miedo de los extranjeros, pero se pueden tratar estos temas de forma mucho más amena. No digo yo que lo haga mediante una comedia o un thriller con Bruce Wilis, pero con un poquito de ritmo hubiera bastado. Si la peli tiene puntos de interés y grandes actores… pero es muy aburrida.

¿Es Haneke el agitador de la moral burguesa europea? ¿El fustigador del racismo latente en Europa? ¿El mejor narrador de la culpabilidad latente y los estallidos de violencia cotidianos? No sé, aquí yo sólo vi un director incapaz de hilvanar una historia mínimamente interesante.
¿Esos eternos planos secuencia en los que no pasa nada? ¿Ese personaje que se suicida sólo por fastidiar? ¿Esos cabos sueltos se suponen que nos deberían de intrigar y remover la conciencia pero que sólo te dejan indiferente? ¿Pretende Haneke que nos pongamos a pensar durante los títulos de crédito sobre la sosez que hemos visto? Para todo ello deberíamos estar despiertos.

Igual es que hay que ver la peli cabeza abajo o a doble velocidad para ver algún significado oculto. Es posible que yo sea demasiado insensible o muy torpe como para ver la terrible poesía de Haneke. Puede ser, lo más probable.
Otras películas de autor recientes (como Canino) me han gustado mucho más, les he visto un propósito. Anda que no he disfrutado yo con buen cine "raro": desde Lynch a Jodorowsky pasando por Herzog o Buñuel. Pero este tipo es muy aburrido y esta película una estafa.

Lo que más me gustó son las interpretaciones de Juliette Binoche y Daniel Auteil intentando poner cara a una trama ridícula que no hay por donde cogerla. Sus personajes viven acomplejados y atemorizados por algo totalmente indefinido. Menuda papeleta para un actor, interpretar un problema que no hay manera de entenderlo ni tiene sentido.

3 (por la gran pareja de actores Binoche y Auteuil, totalmente desperdiciados).