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jueves, 4 de febrero de 2016

Steve Jobs

 En 2013 nos llegó el film Jobs que era un telefilm mediocre con intenciones de biopic. Jobs no estaba a la altura del personaje al que retrataba. Steve Jobs necesitaba de un tratamiento mucho más complejo. Ya entonces eché de menos en la escritura del guión a Aaron Sorkin, uno de los mejores guionistas de los últimos años, el tipo responsable de El ala oeste de la Casa Blanca o La red social. Parece que los astros me han escuchado y finalmente Sorkin ha escrito un guión sobre Steve Jobs.

Sorkin ha vuelto a realizar un trabajo excelente que retrata una vez más a uno de los hombres más influyentes de las últimas décadas. A Sorkin parece interesarle el poder y sus entresijos pero también cómo la gente influyente no puede escapar de las miserias del resto de los mortales. El estilo Sorkin está presente en cada línea de diálogo y se nota. Los personajes hablan sin parar mientras deambulan de un lado a otro en una frenética carrera contra el reloj. No deja de ser curiosos que Sorkin haya elegido los momentos previos a tres presentaciones cruciales de Jobs para retratar a su personaje. Sorkin no opta por el biopic al uso en el que se nos cuentan los hechos de forma ordenada o con el uso de flashbacks. Sorkin se centra en momentos clave de la vida de Jobs y los usa sabiamente para reflejar el mundo en el que vivimos. Son en esos instantes de caos y prisas en los que Sorkin se mueve como pez en el agua, sus diálogos resultan vibrantes y rezuman verosimilitud. El constante ir y venir de personajes dota a su libreto de un ritmo trepidante que puede ser excesivo algunas veces. El film parece escrito a modo de una frenética obra de teatro, dando todo el protagonismo al texto y los actores para narrar esta tragedia sobre el hombre moderno. Sin embargo, la jugada esta vez no le ha salido tan redonda a Sorkin como con su biopic sobre el creador de Facebook. En Steve Jobs que tanta verborrea incontenida y tanta repetición de esquemas pueden hacer que algunos espectadores pierdan el hilo.

Sorkin presenta un Jobs controvertido con múltiples luces y sombras, algo que ya hizo con el Zuckerberg de La red social. Jobs se nos presenta como un gran publicista que sabía lo que la gente quería y como un gran líder capaz de llevar a sus colaboradores más allá de donde ellos mismos pensaban que eran capaces de llegar. Jobs aparece en el film como un visionario atrapado en la rueda de la sociedad, siempre atendiendo a las demandas de los demás y siempre negándose a ellas. Como si cediendo o dejándose convencer dejara de ser él mismo. Tranquilos, los no iniciados en la historia de Steve Jobs o la historia de la informática no deben temer, esta película (como La red social) versa sobre personas, no sobre ordenadores.  Que no se me olvide, me gustaron mucho el inicio con las imágenes de archivo de Arthur C. Clarke (2001) y la mención a Alan Turing.

Si el guión de Sorkin está a la altura del personaje, tras los mandos tenemos al irregular Danny Boyle, capaz de lo mejor y lo peor. Yo hubiera preferido repetir el tándem Sorkin-Fincher pero no ha sido posible. Lo que Fincher tiene de contenido e introspectivo, Boyle lo tiene de excesivo. Boyle dota aquí a la película de un ritmo trepidante que puede hacerse irritante por momentos. Su estilo nervioso y la ambientación entre bambalinas me indujeron a pensar que Boyle se había dejado influir demasiado por Birdman. Ya he comentado que, al igual que en el film de Iñárritu, muchos espectadores pueden verse sobrepasados por el aluvión de palabras que les caen desde la pantalla como si de una cascada se tratara. Quizás la dirección de Boyle no alcance los niveles del guión pero, al menos, no lo estropea.

 Lo que sí está a la altura es la pareja de actores formada por Michael Fassbender y Kate Winslet. Ambos son de los mejores actores de su generación y aquí demuestran una vez más el porqué. También Jeff Daniels y Seth Rogen están francamente bien.
Sinceramente, creo que Steve Jobs podría formar junto con La red social y Her una interesante trilogía sobre cómo la tecnología está modificando la forma de relacionarnos. Dos de ellas se centran en las personas cuyos inventos han modificado seriamente nuestra forma de comunicarnos y la otra es una mirada a un posible futuro cercano. Creo que las tres vienen a decirnos que, paradójicamente, cada vez estamos más aislados en un mundo interconectado.


No estamos ante un biopic al uso, de hecho, no tiene nada de biopic. Me da por pensar que el propio Steve Jobs le hubiera encantado esta película.

viernes, 21 de septiembre de 2012

Donnie Darko (2001)


La típica y manida historia del chico conoce chica y salva al mundo tiene múltiples versiones. Cuanto más extraña y retorcida, más me gusta. Donnie Darko es una recomendable película que no tuvo mucha suerte en su día pero a la que el tiempo está convirtiendo en una auténtica película de culto.


Donnie Darko es un adolescente normal (suponiendo que tal cosa exista) que ha sido elegido (o eso cree él) para una importante misión: debe salvar al universo antes de que éste se destruya. La premisa no es novedosa, pero sí el tratamiento. Si en su Ulises James Joyce trasladaba a lo mundano las aventuras del mítico héroe de La odisea, Donnie Darko es la traslación de la mitología griega al universo de la ciencia ficción con toques a lo David Lynch más perturbado. El nombre de Lynch tenía que aparecer ya que todo en el film tiene un aire surrealista y oscuro. Está lleno de presagios, personajes extraños, oráculos y singulares pruebas que nuestro héroe debe superar.

No sabemos si nada de lo que Donnie ve o hace es real, como tampoco entendemos hacia dónde demonios le llevan sus extrañas visiones. Puede que nuestro héroe esté soñando o puede que sea un esquizofrénico (lo de ver conejos gigantes no es un buen síntoma), o puede que realmente el universo dependa de él.

 Obviamente, el film está abierto a múltiples interpretaciones. Las pistas que el guión va dejando al espectador son tan intrigantes como insuficientes y sólo al final el espectador es capaz de sacar alguna conclusión respecto a todo lo que ha visto (seguro que a muchos fans de Crepúsculo se les quedará la cara desencajada). No voy a divagar sobre los significados de los números en el film, los agujeros de gusano, los viajes en el tiempo, los buzones, la Abuela Muerte, los vectores corporales de agua y los universos paralelos.Ya sé que existen en internet varias explicaciones a la película, yo no pienso deciros mí teoría, prefiero que cada uno saque sus propias conclusiones (que es más divertido) ni pienso explicar nada sobre la trama ni el significado de la misma. Quien haya visto la peli sabe que es demasiado compleja para resumirla y quien no la haya visto no se merece que yo se la destripe.



Donnie Darko es sin lugar a dudas la mejor película con diferencia del director Richard Kelly, el cual logra una atmósfera irreal más que sugerente, un ritmo adecuado y consigue sorprender gratamente al espectador. Kelly inundó su película de guiños y referencias tanto cinéfilas como musicales, valgan como ejemplo la alusión al coche de Regreso al Futuro o la inclusión de canciones de los años 80 como The killing moon de Echo and the Bunnymen, Mad World de Tears for fears o Under the milky way de The Church. Muchos saludaron a su película como una obra maestra, yo no diría tanto, pero es un film notable y valiente. A mí me parece una de las películas más originales y atrevidas de los últimos 15 años (junto con El club de la lucha) dentro de lo que se podría llamar cine comercial.


 Curiosamente, Donnie Darko empezó muy mal su carrera comercial. Su estreno en salas de cine estaba previsto para finales del año 2001, pero el 11-S se interpuso en su camino. En una escena del film hay un accidente de avión, hecho que provocó que la peli fuera directamente al mercado de vídeo para no herir sensibilidades. Un hecho fortuito de mala suerte que casi parece una broma macabra del destino hacia la película.

Lamentablemente, Richard Kelly no ha vuelto a sorprendernos con ninguna de sus películas posteriores (más bien todo lo contrario), el talento que este tipo parecía poseer se esfumó por arte de magia. Tampoco la innecesaria segunda parte (S. Darko) estuvo ni mucho menos a la altura. Donnie Darko es un film de estructura circular y finito en su laberíntica complejidad, no necesita explicación más allá de sí misma ni su trama daba para una saga.


Donnie Darko no es un film sobre adolescentes con la hormonas alborotadas, no es un film sobre elegidos para salvar al mundo, no es un film de terror ni un film surrealista. Es todo eso y nada de eso. Es Donnie Darko, no os la perdáis.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Hazme reír (Funny people)

George Simmons es el rey de la comedia pero una mala noticia le hará plantearse su existencia. Tiene fama y dinero pero está solo.


A mí me gustan las películas sobre cómicos y sus miserias. Me acuerdo de Lenny, la genial película de Bob Fosse con Dustin Hoffman sobre el padre de los monólogos, Lenny Bruce. También me gustó mucho El rey de la comedia de Scorsese con Jerry Lee Lewis, que era una ácida reflexión sobre los cómicos y su obligación de ser graciosos a toda costa. Desde luego Funny people bebe algo de estas dos pelis pero con el toque propio de su autor. Judd Apatow, responsable de Virgen a los cuarenta, nos trae una extraña comedia que se queda a medio camino entre la sátira y la comedia romántica sin acabar de encajar en ninguna de las dos categorías.

Primeramente el guión se centra en las miserias de las estrellas hollywoodienses actuales, sus comedias estúpidas y sus monólogos en convenciones de redes sociales. Igualmente la fama y sus consecuencias del personaje principal están tratadas de forma bastante ácida. No parece que Apatow sienta mucho apego por estas estrellas de la comedia.

Estrellas como el mismo Adam Sandler que interpreta aquí a un personaje muy parecido a sí mismo, auto parodiándose de forma muy gratificante. A mí me ha parecido el mejor y más complejo papel de Sandler en toda su carrera, es cierto que hace reír mucho cuando está encima de un escenario pero fuera puede resultar bastante patético y manipulador. No es un personaje habitual dentro de una comedia, pero ya he dicho que Hazme reír tampoco es una comedia habitual.
Por otro lado tenemos a los jóvenes cómicos llenos de ilusión que admiran al gran George Simmons y anhelan la fama y el dinero de éste. Fama y dinero que Simmons desprecia. La casualidad pondrá en contacto ambos mundos haciendo que las escenas cómicas se alternen con otras algo menos optimistas.

Tiene momentos de buena comedia moderna: hay monólogos muy divertidos (el de Tom Cruise, facebook), cameos divertidos (Eminem, James Taylor), chistes soeces a porrillo y situaciones muy cómicas (el médico sueco). Sandler y Seth Rogen (¿Hacemos una porno?) demuestran que no sólo son grandes nadadores en las aguas de la comedia, sino que saben mantenerse a flote en otras aguas teñidas de cinismo y cierta amargura. Por su parte, Jonah Hill (Supersalidos) sigue explotando su innegable potencial para la comedia.

Durante casi todo el metraje Judd Apatow no pierde el norte y nos entrega una tragicomedia muy lograda, pero lamentablemente no consigue mantener el rumbo durante las 2 horas y media que dura. Quizás ese sea el problema, quiere abarcar demasiado (comedia alocada, crítica a la fama, comedia romántica, drama) haciendo al film un poco pesado y disperso. Dos horas y media son demasiadas para una comedia.

La última parte (en plan comedia romántica) se nos hace bastante innecesaria y lastra a todo el conjunto. No se hace aburrida pero hace bajar el nivel y sobra. Además Leslie Mann (mujer de Judd Apatow en la vida real) no me convenció demasiado y Eric Bana está bastante histriónico siendo el más flojo del reparto con diferencia. Es una pena que un film que mantenía un tono muy acertado se eche a perder en este último tramo.

Resumiendo, un buen intento pero que se dispersa demasiado dejando un peculiar sabor agridulce.

5