El supuesto relanzamiento de la franquicia Alien que
supuso el regreso de Ridley Scott a la saga con Prometheus se ha quedado finalmente
en nada. Una pena.
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martes, 30 de mayo de 2017
jueves, 4 de febrero de 2016
Macbeth
Otros Macbeth ha habido en el cine y casi todos ellos interesantes. Yo me quedo con los de Orson Welles y Akira Kurosawa (su Trono de sangre es una adaptación de Macbeth al Japón feudal). Este Macbeth de Justin Kurzel es una adaptación visualmente poderosa y subyugante que adolece de una peligrosa falta de ritmo pasada su primera mitad.
Esta inmortal tragedia de Shakespeare gira en torno a la codicia, la traición, el crimen y los remordimientos. La historia de Shakespeare retrata una Edad Media cruel ya que se inspiró la historia de un rey escocés. Una maquiavélica conspiración se cierne para usurpar el trono de Escocia y Macbeth no puede evitar caer en la tentación al tener tan cerca la posibilidad de ser coronado rey. Las dudas de Macbeth son disipadas por su mujer, una auténtica arpía dispuesta a todo por lograr su objetivo. Tal es la codicia de Lady Macbeth que incluso está dispuesta a condenar su alma eternamente con tal de ver a su marido convertido en rey. La verdad es que la Lady Macbeth de Marion Cotillard me resultó fascinante por su determinación y su capacidad para manipular a su marido. Que grandísima actriz es esta señora.
El director australiano Justin Kurzel (quien ya me dejó descolocado con la brutal Snowtown) ha sido bastante respetuoso con el texto. De hecho, la estética no resulta ridículamente moderna sino que encaja perfectamente con la historia. Kurzel no olvida elementos fundamentales de la obra de Shakespeare y que coinciden plenamente con sus propias obsesiones como la extirpe que prolonga en el tiempo sus crímenes como una espiral de violencia sin fin. Como ya vimos en su anterior film, los mismos pecados pueden pasar de padres a hijos durante generaciones.
Debo destacar la representación de las brujas, simplemente espectrales y misteriosas, siempre envueltas en una nube de humo y cenizas que les otorga un aire irreal a sus escenas. Kurzel huye de las grandes masas y los efectos digitales para recrear grandes batallas. Hábilmente se decanta por la niebla y el humo que nos sumergen en la confusión reinante en una confrontación en campo abierto. La escena de la batalla final está resuelta de forma soberbia.
Por muy impactantes que sean las imágenes y muy sobresaliente que sea todo el apartado técnico, pasada la primera hora la película puede convertirse en una tortura para el espectador no iniciado en Shakespeare. Ni el buen hacer de esa gran pareja de actores formada por Michael Fassbender y Marion Cotillard consigue ahuyentar el tedio. Los diálogos se hacen soporíferos por momentos y ello hace que desconectemos de la película. Por suerte, la cosa mejora y vuelve a coger un brío aceptable hacia el final aunque puede que sea demasiado tarde para muchos espectadores.
Una verdadera lástima que este bache de ritmo acabe lastrando a esta más que atractiva y poderosa adaptación de Macbeth.
Steve Jobs
En 2013 nos llegó el film Jobs que era un telefilm mediocre con intenciones de biopic. Jobs no estaba a la altura
del personaje al que retrataba. Steve Jobs necesitaba de un
tratamiento mucho más complejo. Ya entonces eché de menos en la escritura
del guión a Aaron Sorkin,
uno de los mejores guionistas de los últimos años, el tipo responsable de El ala oeste de la Casa Blanca o La
red social. Parece que los astros me han escuchado y finalmente
Sorkin ha escrito un guión sobre Steve Jobs.
Sorkin ha vuelto a realizar un
trabajo excelente que retrata una vez más a uno de los hombres más influyentes
de las últimas décadas. A Sorkin parece interesarle el poder y sus entresijos
pero también cómo la gente influyente no puede escapar de las miserias del
resto de los mortales. El estilo Sorkin está presente en cada línea de diálogo
y se nota. Los personajes
hablan sin parar mientras deambulan de un lado a otro en una frenética carrera
contra el reloj. No deja
de ser curiosos que Sorkin haya elegido los momentos previos a tres
presentaciones cruciales de Jobs para retratar a su personaje. Sorkin no opta por el biopic
al uso en el que se nos
cuentan los hechos de forma ordenada o con el uso de flashbacks. Sorkin se
centra en momentos clave de la vida de Jobs y los usa sabiamente para reflejar
el mundo en el que vivimos. Son en esos instantes de caos y prisas en los que
Sorkin se mueve como pez en el agua, sus
diálogos resultan vibrantes y rezuman verosimilitud. El constante ir y
venir de personajes dota a su libreto de un ritmo trepidante que puede ser
excesivo algunas veces. El film parece escrito a modo de una frenética obra de
teatro, dando todo el protagonismo al texto y los actores para narrar esta
tragedia sobre el hombre moderno. Sin embargo, la jugada esta vez no le ha
salido tan redonda a Sorkin como con su biopic sobre el creador de Facebook. En Steve Jobs que tanta
verborrea incontenida y tanta repetición de esquemas pueden hacer que algunos
espectadores pierdan el hilo.
Sorkin presenta un Jobs
controvertido con múltiples luces y sombras, algo que ya hizo con el Zuckerberg
de La
red social. Jobs se nos presenta como un gran publicista que sabía lo que
la gente quería y como un gran líder capaz de llevar a sus colaboradores
más allá de donde ellos mismos pensaban que eran capaces de llegar. Jobs
aparece en el film como un
visionario atrapado en la rueda de la sociedad, siempre atendiendo a
las demandas de los demás y siempre negándose a ellas. Como si
cediendo o dejándose convencer dejara de ser él mismo. Tranquilos, los
no iniciados en la historia de Steve Jobs o la historia de la informática no
deben temer, esta película (como La
red social) versa sobre personas, no sobre ordenadores. Que
no se me olvide, me gustaron mucho el inicio con las imágenes de archivo de Arthur C. Clarke (2001) y la mención a Alan Turing.
Si el guión de Sorkin está a la
altura del personaje, tras los mandos tenemos al irregular Danny Boyle, capaz de
lo mejor y lo peor. Yo hubiera preferido repetir el tándem Sorkin-Fincher pero
no ha sido posible. Lo que Fincher tiene de contenido e introspectivo, Boyle lo
tiene de excesivo. Boyle dota aquí a la película de un ritmo trepidante que
puede hacerse irritante
por momentos. Su estilo nervioso y la ambientación entre bambalinas me
indujeron a pensar que Boyle se había dejado influir demasiado por Birdman.
Ya he comentado que, al igual que en el film de Iñárritu, muchos espectadores pueden
verse sobrepasados por el aluvión de palabras que les caen desde la pantalla
como si de una cascada se tratara. Quizás la dirección de Boyle
no alcance los niveles del guión pero, al menos, no lo estropea.
Lo que sí está
a la altura es la pareja de actores formada por Michael Fassbender y Kate Winslet. Ambos son de los mejores actores de su
generación y aquí demuestran una vez más el porqué. También Jeff Daniels y Seth
Rogen están francamente
bien.
Sinceramente, creo que Steve Jobs podría formar junto con La red social y Her una interesante trilogía sobre cómo la
tecnología está modificando la forma de relacionarnos. Dos de ellas se centran
en las personas cuyos inventos han modificado seriamente nuestra forma de
comunicarnos y la otra es una mirada a un posible futuro cercano. Creo que las
tres vienen a decirnos que, paradójicamente, cada vez estamos más aislados en
un mundo interconectado.
No estamos ante un biopic al uso, de hecho, no tiene nada de biopic.
Me da por pensar que el propio Steve
Jobs le hubiera
encantado esta película.
martes, 10 de junio de 2014
X-men: Días del futuro pasado
En un futuro no muy lejano, los Centinelas están diezmando a la población mutante, sólo un plan desesperado puede salvar a los X-men de la extinción.
Como lector infantil que fui de los cómics de la Patrulla X que editaban los de Fórum a mediados de los años 80, debo admitir que las primeras adaptaciones cinematográficas a cargo de Bryan Singer no me entusiasmaron. Eran pelis correctas que se quedaban algo cojas a la hora de trasladar las aventuras del cómic a la pantalla. Era casi imposible llevar a buen puerto un proyecto así, la existencia de demasiados personajes hizo que muchos quedaban desdibujados o casi ausentes (Tormenta, Rondador nocturno o Coloso por citar sólo tres) ante el protagonismo de Lobezno.
Sin embargo, la cosa empeoró cuando Bryan Singer abandonó la franquicia en la tercera película y acabó en desastre con las películas sobre Lobezno. Tras 15 años desde la primera película y con la lección aprendida tras el éxito de La primera generación o LosVengadores, los de Marvel parecen haber puesto toda la carne en el asador con esta nueva película sobre los X-men. Se han añadido toques de humor y una sana ironía que ayudan a tomarse nunca el film demasiado en serio (error en que sí cayó El hombre de acero). Primeramente, adaptar la clásica historia Días del futuro pasado escrita por Chris Claremont (quien tiene un cameo en el film) y dibujada por John Byrne en 1981 ha sido todo un acierto. Si partes de un buen material ya tienes mucho terreno ganado. Personalmente, yo tenía muchas ganas de ver a los centinelas en pantalla.
Bryan Singer ha retornado a la franquicia y se nota. No olvidemos que estamos ante un blockbuster, probablemente ante el blockbuster del verano y uno de los más solventes del año, quizás sólo superado por El capitán América: el soldado de invierno. Es la película sobre mutantes más redonda hasta la fecha y en la que se nota que han intentado atar todos los cabos sueltos mostrados en las anteriores entregas. Por cierto, me he debido de perder algo, ¿no había muerto el profesor Charles Xavier en X-men 3? Yo sigo sin entender cómo demonios ha resucitado en el futuro. Ya sabemos que es mejor no buscarle la lógica a este tipo de películas, son pura diversión sin mayores complicaciones. Sólo podemos pedirles que sea divertidas, estén bien presentadas y no tomen por idiota al espectador. Creo que en este caso se han cumplido las tres premisas.
A priori, tanto viaje en el tiempo y tanto super poder podrían haber dado un ladrillo de cuidado, pero el guión es lo suficientemente desenfadado y ameno como para que las dos horas y cuarto del film se te pasen volando. No hay parones de ritmo ni patriotismo barato ni grandes fantasmadas (ejem, a ver si me explico, toda la peli es una fantasmada). Por suerte.el mensaje anti racista y a favor de la convivencia sigue estando presente. También me sorprendió gratamente cómo se trata el tema de la adicción de Charles Xavier aunque el tema se zanja de forma un tanto apresurada, el plano de la aguja por la que empieza a brotar líquido me encantó. No me esperaba algo así en un film de este tipo. Puede que el cine de super héroes haya madurado definitivamente tras el Batman de Nolan.
Quizás el ritmo se quiebre algo en el último tercio y el clímax no esté lo suficientemente logrado pero el film cumple a la perfección en su labor de entretener.
Por suerte, X-men: Días del futuro pasado sigue jugando con la eventual intervención de los mutantes en acontecimientos de la historia reciente. Esa recreación de algunos pasajes de la historia me sigue pareciendo bastante divertida (ahora resulta que hasta Kennedy era mutante). Como viene siendo habitual, a Nixon le toca la peor parte. No se puede tomar esta película como una lección de historia pero (al igual que en Watchmen) puede servir para conocer algunos hechos que la generaciones más jóvenes quizás desconozcan.
La aparición de las dos generaciones de actores que interpretan a los respectivos protagonistas nos ofrece la posibilidad de ver en la misma película a buenos actores como Ian McKellen y Michael Fassbender interpretando a Magneto. Ambos están correctos aunque lo de McKellen casi se podría considerar un cameo. La intervención de todos los actores que han dado vida a los mutantes a lo largo de la franquicia (aunque sea muy brevemente) es un valor añadido que le otorga a la película la necesaria cohesión. Este film está perfectamente integrado en el universo mutante y eso siempre es de agradecer. Por su parte, Hugh Jackman sigue derrochando carisma en la piel de Lobezno incluso con camisa estilo años setenta. Sólo cabe destacar que a Jennifer Lawrence le queda genial la escamosa piel azul de Mística. Para cerrar el apartado de intérpretes, me agradó la inclusión de Peter Dinklage (el impagable Tyrion Lannister de Juego de tronos) como el villano de la función.
Un film divertido que ofrece ese algo más que todo buen aficionado al cine de aventuras anda buscando.
5,5
sábado, 8 de febrero de 2014
El consejero
Cormac McCarthy es un buen escritor (suyas son las novelas La Carretera o No es país para viejos que han tenido más que aceptables adaptaciones al cine) pero como guionista deja bastante que desear. McCarthy parece no haberse dado cuenta que de una mala novela se puede hacer una excelente película (en eso era un genio Hitchcock) y de una buena novela se puede hace una pésima película (lo más habitual). Son medios distintos con técnicas narrativas distintas.
La historia de El consejero no es nada nuevo pero el guión de Cormac McCarthy es todo un despropósito: aburrido y lioso a partes iguales. Lleno de personajes con mucho atractivo potencial que no es desarrollado. Tampoco la dirección de Ridley Scott (que debería haberse retirado hace varios lustros) ayuda demasiado. Scott está muy mayor y ya no es capaz de sacar partido a este tipo de historias, se queda en la superficie y no profundiza en las motivaciones de los personajes ni sabe narrar una historia de forma que atrape al espectador. Scott se queda en la bella fotografía y se limita a dejar hablar a los personajes en unos interminables y anodinos diálogos que se supone deberían de ser interesantes pero al espectador sólo le provocan bostezos. ¿A qué viene la anécdota del parabrisas? ¿Para qué un diálogo tan largo sobre diamantes? ¿Qué aporta el enfrentamiento en el club entre el abogado y un antiguo cliente? Demasiados caminos que no llevan a ninguna parte y demasiados callejones sin salida.
Por suerte, el film no dura 3 horas, con 2 le es más que suficiente a Scott para aburrirnos soberanamente. Sirva de ejemplo la ridícula cháchara que el personaje de Rubén Blades suelta por teléfono, su interlocutor acaba llorando no sabemos si por la tensión del momento o por la sarta de idioteces que tiene que oír. Opino que esta historia se podría haber narrado de otra manera y haberle dado un ritmo del cual carece totalmente. Una pena.
El Consejero es el típico ejemplo de película en la que las interpretaciones están mejor que la película en sí. Mala cosa que ocurre mucho últimamente. Con este plantel de buenos actores y estrellas de renombre tenemos unas interpretaciones aceptables que consiguen levantar una historia que se cae por su propio e inconsistente peso. Tampoco es que los actores den lo mejor de sí, están correctos y punto. Ni Michael Fassbender ni Brad Pitt están al nivel habitual, ambos están infinitamente mejor en 12 años de esclavitud. Aquí se dedican a sacar su estela de estrella a relucir y poco más. Tampoco la pareja Javier Bardem (que parece encasillado en personajes horteras) y Penélope Cruz (encasillada en mujer florero) dan lo mejor de sí. Me gustó Cameron Díaz, creo que es la primera vez que la veo actuar. Está bien en su papel de arpía implacable, ya se le van notando los años y ya era hora de empezar a tomarse en serio lo de actuar. Nunca es tarde si la dicha es buena aunque sea en films tan malos cono el que nos ocupa.
El consejero es una mala película, aburrida y totalmente fallida.
4
viernes, 3 de enero de 2014
12 años de esclavitud (12 Years a Slave)
Cuando parecía que ya estaba todo dicho sobre el tema de la esclavitud, llega el director británico y de color Steve McQueen y da un nuevo y sorprendente giro de tuerca a tan espinoso asunto.
McQueen rueda de forma academicista la historia de Solomon Northup, un hombre libre que fue secuestrado y vendido como esclavo en 1841. Una historia sobrecogedora que en manos de McQueen adquiere el dramatismo justo ya que huye premeditadamente de la lágrima fácil. McQueen apuesta por hacer pensar al espectador antes que únicamente hacerle llorar (aunque en mi caso logró ambas cosas).
McQueen no se limita a narrar un hecho real, intenta emparentarlo con la situación del mundo actual. Si Spielberg nos contó el año pasado las tretas que Lincoln llevó a cabo para abolir la esclavitud y Tarantino usó la esclavitud de escusa para otra genial bufonada de las suyas, McQueen nos muestra que la esclavitud no era un tema que preocupara especialmente a la sociedad de la época. Incluso al protagonista no le preocupaba demasiado, él era un hombre libre y culto que vivía alejado de la barbarie esclavista del sur. Nuestro protagonista se creía fuera de peligro y no hacía nada por liberar a los esclavos. No era su problema. McQueen usa sabiamente los flashbacks para contrastar la actitud del protagonista ante estos temas antes y después de caer en desgracia. Se podría entender que el protagonista es una metáfora del pueblo americano y del mundo en general, que sólo nos preocupa un problema cuando nos afecta directamente (racismo, paro, terrorismo, hambre, esclavitud, etc). Estamos demasiado acostumbrados a mirar para otro lado. ¿Acaso no es esclavitud las condiciones laborales en países asiáticos en los que se fabrican nuestros juguetes tecnológicos?
El plano en el que McQueen nos muestra deliberadamente que la cárcel del protagonista está justo al lado de la Casa Blanca no deja lugar a dudas: el crimen se cometía en el sur pero el negocio se fraguaba en el norte. Se podrían trazar sin problemas similitudes con múltiples problemas actuales como al inmigración ilegal o la explotación a la que es sometida la mano de obra ilegal o, rizando el rizo, la similitudes entre la esclavitud y los campos de concentración del régimen nazi. Todas ellas podrían ser válidas y deberían hacernos reflexionar que no estamos tan lejos de la barbarie.
A mí la película me entretuvo y me pareció muy correcta. Todo el guión está muy bien hilvanado, no hay parones de ritmo en ningún momento y tiene escenas realmente sobrecogedoras a pesar de no buscar el llanto a toda costa. Obviamente, en la película hay vejaciones, castigos y latigazos, era inevitable y el espectador debe saber a qué se enfrenta. Algunas escenas son tremendamente duras pero considero que son necesarias y están abordadas de forma excelente.
McQueen no innova en su forma de rodar ni contar una historia que todos conocemos. Se podría decir que es demasiado academicista y frío (fiel a su estilo) pero, al menos, no se pierde con moderneces ni alarga el film hasta las 3 horas. Yo veo más que correcto su enfoque de la historia. lo único que no me gustó del film es que no está bien plasmado el paso del tiempo, no hay elipsis narrativas que indiquen el tiempo transcurrido entre una y otra escena. Podría pensarse que que Solomon fue esclavo unos pocos meses y no 12 años. Salvando este detalle, creo que el film es inapelable.
Me gustó especialmente cómo se aborda la manera en la que Solomon se las tiene que ingeniar para sobrevivir, aprendiendo a reprimir sus instintos y a agudizar su ingenio. La escena del farol en mitad de la noche con Fassbender me pareció de una tensión casi insoportable, simplemente magistral.
También me pareció muy acertada la manera de enfocar las distintas motivaciones de los distintos dueños de las plantaciones de algodón. No todos eran tan crueles ni trataban de igual forma a sus esclavos pero ninguno hacía nada por cambiar el sistema. También es destacable el profundo carácter religioso de todos ellos, paradojas del ser humano.
A parte de una buena historia, un buen guión y una soberbia forma de rodar, el film cuenta con unas excelentes interpretaciones de todo el elenco actoral. Merecen mención Chiwetel Ejiofor (quien transmite con su mirada todo esa frustración de Solomon), Lupita Nyong'o (como la esclava objeto de deseo del patrón) y Michael Fassbender. En especial, este último consigue traspasar la pantalla con esas crueldad y violencia latentes que pueden hacer su aparición en cualquier momento. Varios Oscars de este año ya tienen dueño. Me gustaron también mucho las breves pero decisivas apariciones de Paul Dano y Brad Pitt.

Steve McQueen ha hecho quizás la película definitiva sobre la esclavitud ahora que los neo conservadores del Tea Party están radicalizando su discurso. Han pasado más de 150 años para que finalmente hubiera un presidente negro en Estados Unidos pero muchos prejuicios y desigualdades aún deben ser abolidos.
7'5
domingo, 5 de agosto de 2012
Prometheus
Por fina ha llegado la esperadísima precuela de Alien a manos de Ridley Scott.
Ridley Scott ha vuelto por la puerta grande a la ciencia ficción, pero era de ilusos esperar que volviera a revolucionar el género. Scott está muy mayor para revolucionar nada, pensemos que sólo ha hecho tres grandes películas en su vida (algo que muchos no pueden decir) y que la más reciente de ellas tiene 30 años. Scott debe retirarse y dejarnos tranquilos. Su dirección en este film se parece más a las de Alien contra Predator que a las de su Alien original. Toda la atmósfera y la tensión que se destilaban en la Nostromo han desaparecido totalmente en la Prometheus. Scott ha aceptado este encargo y se ha dedicado a rodarlo con buen oficio pero con muy poca alma.
Por cierto, antes que se me olvide, todo ese rollo del origen del hombre, los ingenieros y demás chorradas no sirven más que para contentar a cuatro pirados que niegan las evidencias científicas ya que en su libro sagrado pone otra cosa. La ciencia y la religión nunca han sido buenas amigas. En este guión han intentado rizar el rizo y hacer un film filosófico-espacial-aventurero pero se han olvidado de lo que todos los espectadores queríamos ver: terror. Prometheus se ve sin problemas y es un gran espectáculo visual, pero no provoca terror. Hay elementos que enganchan directamente con la película original, pero no hay nada del estilo de la misma. Prometheus no pasará a la historia por ningún motivo ni será recordada dentro de 30 años, no tiene mérito alguno más allá de intentar emular a un film que cambió la historia del terror y de la ciencia ficción. Prometheus es una mala copia realizada por el director original (doble crimen) pero que más parece cualquiera de sus múltiples imitadores.
La cosa pinta mal ya desde el prólogo, ese humanoide me parece totalmente fuera de lugar y los efectos especiales me parecen casi de risa. ¿No había otra manera mejor de representar a ese ser? Cutre es la palabra. ¿Qué aporta a la historia?
Luego Scott nos mete en faena pero no se toma el tiempo que se toma en Alien, parece que tiene prisa y presenta a los personajes a brochazos, a muchos apenas les conocemos en todo el film y otros mueren sin una línea de diálogo. El ritmo tampoco es el acertado, la acción avanza muy lentamente durante buena parte del metraje para hacerlo a trompicones hacia el final. ¿Seguro que Scott ha dirigido esta película? Sí que está mal este señor. Desde luego, parece que le han recortado mucho metraje a esta película, hay cosas que no se acaban de entender y escenas que no están bien resueltas. Es como si tuvieran miedo a que la película se pasara de las dos horas de duración. Sinceramente, si está bien hecha, la duración no es un problema para una película palomitera. Lo de que muchos personajes tomen decisiones totalmente absurdas merece todo un artículo aparte. Por cierto, el planeta en el que transcurre Alien y en el que transcurre Prometheus no es el mismo, el de Alien era LV-426 y el de Prometheus es LV-223. Prometheus no es pues un retorno al planeta que dio origen a todo, es un nuevo inicio que justifica que muchas cosas no concuerden con lo mostrado en Alien.
Si el prologo es malo el epílogo es aún peor: una chapucera inclusión de un viejo conocido que echa por tierra todas las idioteces que se han venido diciendo de que esta película no era una precuela y que era independiente y tal y tal. Los planos finales del film (ridículas luces estroboscópicas incluidas) ponen las cartas sobre la mesa en una insultante y patética concesión a los fans de la peli original. Prometheus es incapaz de crear sus propios elementos y recurre insistentemente a situaciones y personajes de la original, fracasando en su intento de tener personalidad propia.
Además, no se resuelven muchas dudas ya planteadas en Alien (¿33 años no son suficientes?) sino que se crean aún más con la esperanza de crear otra saga. Esto del cine es un negocio, amigos. Y que nos tomen por tontos empieza a ser bastante habitual. Con todo lo que se había escrito, especulado y filosofado, al final Prometheus no es ni un remake ni una precuela de Alien. Como ya hemos dicho, es un nuevo inicio para una nueva franquicia que necesitaba enlazar desesperadamente con un clásico moderno como Alien. Para ello, nada mejor que volver a contar con su director y con el diseñador del monstruo más célebre del espacio: H. R. Giger. Lamentablemente, ambos llevan décadas viviendo de las rentas.
Del film me quedo con el espectacular aspecto visual y con las interpretaciones de Noomi Rapace y Michael Fassbender. Sus personajes son unos claros reflejos de los de la teniente Ripley y el androide Ash. Nada nuevo bajo el sol, pero son lo más destacable del film. Rapace transmite una fuerza de voluntad increíble a su personaje y compone una heroína destinada a dar mucho que hablar. Fassbender dota a su androide de una peculiar personalidad que es muy de agradecer, su fijación por Lawrence de Arabia no lleva a ningún sitio pero es curiosa. De Charlize Theron sólo puedo decir que está preciosa hasta de mujer fría como el espacio exterior, lo de interpretar no tocaba esta vez.
A Prometheus le faltan el terror de la primera película, así como la espectacularidad y la diversión de la segunda, se parece más a la tercera o a la cuarta entregas. Decepcionante.
domingo, 8 de abril de 2012
Shame
Ya sé que Shame llega envuelta en una cierta polémica debido a su trama, ciertamente no es un film para todos los públicos, pero tampoco es tan escandaloso como se nos quiere hacer pensar. Es más, para mí es un film profundamente religioso, me explico tras el salto...
Se puede hacer un film religioso de muchas manera, lo habitual es destacar las virtudes y los parabienes de las personas con fe. Por muy mal que lo pasen, al final la fe compensa y el cielo les espera a los hombres de buena voluntad. Pero Shame nos muestra todo lo contrario. Shame es una terrible mirada al abismo al que se encamina esta sociedad sin valores ni creencias. Nos muestra a unos personajes perdidos en el océano del dinero y el sexo. No hay hueco para la familia o el compromiso, mucho menos para cualquier sentimiento religioso. La idea de Dios ha sido sustituida por el dinero y/o el sexo. Nietzsche dijo aquello de "Dios ha muerto", pero la sociedad actual ha creado unos cuantos vellocinos de oro no exentos de peligros. La religión da esperanzas y fuerzas a mucha gente, quizás erradicar la religión de la sociedad no sea tan buena idea como Nietzsche predijo.
En Shame las múltiples escenas de sexo son mostradas ante el espectador sin ánimo erotizante, el sexo es presentado de forma cruda como un impulso animal que no lleva a ningún sitio, dejando un terrible vacío tras su consumación. El protagonista se ve inmerso en una espiral de sexo que no conduce a ningún sitio, cada vez necesita más y cada vez le satisface menos. Sus vanos intentos de salir de ese círculo vicioso (nunca mejor dicho) son totalmente infructuosos, el miedo al compromiso y a formar una familia (a sentar la cabeza, vamos) le imposibilita ante cualquier relación sentimental.
¿El personaje de Michael Fassbender puede ser una metáfora de nuestra sociedad? Se podría decir que sí. Es un personaje enfermo y herido, sin rumbo y sin esperanza. Lo más paradójico es que parece una persona normal e incluso es apreciado por sus compañeros de trabajo, pero conforme el film avanza nos vamos dando cuenta de sus miserias. El film no pretende ensalzarlo, más bien todo lo contrario, la mirada del director hacia este personaje es casi paternalista, apiadándose de él.
¿Cual es la verdadera clave que le confiere un sentido religioso Shame? La última palabra que se pronuncia en todo el film. En un llanto ahogado por el dolor, el desesperado protagonista suplica una salida a aquello que tenía muy olvidado desde hace años.
¿Es Steve McQueen un director transgresor? Pues no tanto como muchos pueden pensar, quizás más en la forma que en el fondo. Su estilo visual y narrativo es más que correcto. Consigue que el film no se haga aburrido y te haga pensar. Yo me quedo con las escenas del cortejo en el metro, las que abren y cierran el film. Parecen la misma pero hay ciertos matices que las hacen muy diferentes.
6
sábado, 3 de diciembre de 2011
Un método peligroso (A dangerous method)
Un método peligroso se centra en la relación entre el padre del Psicoanálisis, Sigmund Freud, y uno de sus más aventajados discípulos y posterior revisionista de sus teorías, Carl Jung. El caso de la joven rusa Sabina Spielrein servirá para ponerlos en contacto, mientras el caso de otro paciente, Otto Gross, servirá para tambalear los cimientos de su amistad y mucho más.

El film es formalmente tan académico que casi parece obra de otro director. Cronenberg no se sale por la tangente y rueda eficientemente un complejo guión lleno de constantes referencias a términos de psicoanálisis que quizás sean un poco duros de digerir para los no iniciados. Como aficionado a la psicología, el film me gustó por la cantidad de temas que trata y la forma tan pulcra de hacerlo, pero como aficionado al cine me pareció lento y falto de brío. No basta con basarse en un interesante hecho real ni exponer complejas teorías, hay que saber darle forma de película, moldear todo ello para hacerlo interesante a ojos del espectador. El reto era enorme y Cronenberg no consigue darle el ritmo adecuado a la historia. Así como Freud estudió la mente humana usando sólo métodos científicos, rechazando la magia y la superstición, Cronenberg nos presenta un film frío, aséptico, sin alma. Supongo que a Freud le hubiera encantado esta peli.
Hablando en plata, el film se hace algo pesado y denso. Es tan frío que se deja ver pero no sirve para aprender gran cosa de la psique humana ni se le coge cariño a ninguno de los personajes. Ni la historia de amor engancha ni la película se hace apasionante en ningún momento. Se sigue con interés sólo por las excelentes interpretaciones de los actores mientras el espectador espera que surga algo que haga que la trama se ponga interesante.

Una pena, creo que con este punto de partida se podría haber hecho un gran film. El guión apunta cosas muy interesantes de la relación entre Jung y Freud pero no profundiza en ninguna. En el film se ven escenas en las que retrata cómo el discípulo contradice al maestro, el criterio de autoridad, el paso de la admiración a la negación, la fijación por Freud por explicar el sexo como el origen de todos los problemas mentales, el antisemitismo que afloraba en Europa a principios de siglo XX; así como episodios psicóticos, conductas sádicas, etc; todo ello muy interesante y pocas veces representado de forma fría y analítica en un film, sólo Cronenberg parece atreverse a ello. Pero le falta garra.
Cronenberg sí acierta de pleno con el retrato del joven Carl Jung que desea aplicar los métodos de Freud y seguir explorando los secretos de la mente humana. Jung se debate entre la admiración por su maestro y su propias conclusiones, entre el amor a su esposa e hijos y el amor prohibido por una paciente, entre sus creencias y la ciencia, entre la moral imperante y sus deseos. El film se podría ver como el proceso de evolución y la toma de decisiones de un joven, en definitiva: el paso a la madurez. Nadie ha hablado aún de la felicidad.
Pero al espectador no iniciado todos estos elementos le parecerán confusos y poco interesantes. Quizás sí se logre hacer que alguien se aficione a la psicología, pero dudo que el gran público esté interesado, la verdad. ¿Qué sentido tiene estudiar la mente humana cuando puedes ver Sálvame deluxe y olvidarte hasta de tu propia existencia?
¿Qué decir de los actores? Pues que están todos francamente bien, Keira Knightley está en su mejor interpretación, por momentos parece que se va a exceder con los gestos y esa forma de desencajar la mandíbula pero nunca llega a ocurrir. Incluso su extrema delgadez le sienta bien a su personaje. Viggo Mortensen compone perfectamente un Freud arrogante y seguro de sí mismo, quizás demasiado. Por su parte, Michael Fassbender está muy bien como Carl Jung. También Vincent Cassel da el pego como Otto Gros, a pesar de que aparece poco en pantalla.
Así pues, Un método peligroso es un film fallido y falto de alma, sólo recomendable para aficionados a la psicología.
domingo, 12 de junio de 2011
X-Men: Primera generación

El origen de los X-men y la inicial amistad entre el profesor Charles Xavier y Magneto bien merecía ser contada en un film como el que nos ocupa. Una peli es mero entretenimiento palomitero con intenciones de blockbuster pero que no traiciona al material en el que se inspira ni trata al espectador de idiota. X-men: primera generación es una película muy entretenida y una delicia para los aficionados a los cómics. Una peli que sabe que es la quinta de una saga y que homenajea a sus antecesoras a la vez que encaja perfectamente con lo narrado previamente. Vemos el origen de elementos clave de la saga como el casco de Magneto, cerebro o el avión de los X-men. También hay cameos de Tormenta y Lobezno, que dan al film bastante coherencia.


La película parte de la impactante primera escena que ya vimos en el primer film sobre los X-men, pero la completa dando un sentido distinto al posterior personaje de Erik. Incluso el espectador siente por momentos mucha más afinidad por Magneto y sus intenciones que por el resto de mutantes. Es un punto muy hábil del guión el de hacernos dudar entre qué bando elegir. A mí el personaje de Erik me recordó al de Anakin Skywalker, alguién que elige un bando movido por la ira y el rencor. El personaje de Charles Xavier se nos muestra bastante menos interesante, ha tenido un pasado mucho más fácil, está más definido desde el principio, no duda, y tiene menos matices. La relación entre ambos personajes no está quizás suficientemente bien llevada, nunca se ve que sean verdaderos amigos ni que su relación sea tan fraternal. Creo que se debería de haber profundizado más por ese lado en vez de presentar a tanto adolescente guaperas. Mística sale bastante mejor parada en esta película, su
personaje se desarrolla mucho más y es el segundo en interés tras Erik/Magneto. En la primera trilogía apenas decía una palabra. Quizás el mutante menos logrado sea Hank McCoy/Bestia, el tipo no sólo es un mutante de pies grandes sino que además es un físico, científico y diseñador de aeronaves fuera de serie, demasiada cosa incluso para una peli de ciencia ficción palomitera.

Matthew Vaughn (director de Kick ass) se estrena con nota dentro del cine de mutantes. Su peli no aburre en ningún momento ni cae en el peligro de las escenas de efectos especiales sin sentido. Toda la ambientación en la guerra fría y la crisis de los misiles de Cuba está muy lograda, logrando que el film no sea sólo una peli para adolescentes sedientos de gente volando por los aires. La trama tiene el suficiente empaque como para gustar a todo tipo de público, incluso a los no iniciados en el cómic.
La cosa flojea en alguna escena cuando se pone en plan juvenil con chicos y chicas guapos pero por suerte no cae en el rollo baboso de Crepúsculo. Retoma el pulso y nos entrega un final a la altura: lleno de acción, dramatismo y efectos especiales. Lo que todos esperábamos.
En cuanto a los actores, yo destacaría el carisma de Michael Fassbender (Centurión, Malditos bastardos) que es un digno portador del casco de Magneto, no es fácil resultar convincente en un personaje así. James McAvoy está también correcto y creíble como Charles Xavier a pesar de su carita de niño bueno. El que más me ha gustado ha sido el casi olvidado Kevin Bacon en un papel tan excesivo como divertido casi en la línea de los villanos clásicos de 007. Jennifer Lawrence (Winter's bone) demuestra que es algo más que una cara guapa, encarnando a una Mística llena de matices, miedos y dudas. De January Jones (Sin identidad) sólo puedo decir que es un florero precioso con unas piernas interminables. También son muy guapas Zoe Kravitz y Rose Byrne pero aquí no demuestran nada más, otra vez será.

Sin ser una maravilla, entretiene y es la peli de mutantes que más he disfrutado.
5,5
jueves, 9 de septiembre de 2010
Centurión

Neil Marshall es un director británico que intenta hacer un cine que pueda competir con las grandes producciones de Hollywood contando con mucho menos presupuesto y a base de escenas sangrientas. Suyas son Dog soldiers, The descent (su mejor película, con una primera media hora muy decente) o Doomsday. Marshall suele partir de buenas ideas, sabe rodar y ofrece unos entretenimientos aceptables pero se le va la mano con la hemoglobina, olvida las interesantes premisas argumentales y acaba ofreciendo vacíos espectáculos sangrientos. Vamos, que parece un alumno macarra de Ridley Scott.
Centurión es otro ejemplo de todo ello, es un violento film de aventuras ( o de romanos) con alguna escena bastante conseguida y un ritmo que no decae nunca (algo es algo). Pero, por algún motivo, no deja de tener un halo a serie B británica en ningún momento. A pesar de los costosos planos aéreos y los bellos paisajes, nunca nos llegamos a tomar en serio la película. Igual es lo mejor, si te olvidas de las patadas a la historia (alguna personaje parece vestida de forma totalmente anacrónica) y las mutilaciones, puedes pasar un rato entretenido entre vísceras y vertiginosos movimientos de cámara.

Es inevitable que films como Gladiator o 300 hayan creado escuela (lamentablemente), Centurión es uno de esos films que sigue la estela de otros que rompieron el hielo, intentando aprovecharse de su éxito. No hay nada novedoso dentro de la película pero puede servir perfectamente para pasar un ratito si no nos ponemos exigentes. El guión no es gran cosa pero entretiene con tanta persecución y tanta pelea, lástima de la mencionada fijación del director por las vísceras.
Michael Fassbender está bastante correctito, a mí parecer no le falta carisma para hacer de héroe, sólo necesita una historia mejor. También sale la guapa modelo Olga Kurylenko (Quantum of Solace) quien, por suerte, no dice ni una palabra en la peli pero nunca llega a aterrarnos lo que debiera.
4,5
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