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sábado, 24 de abril de 2021

Una joven prometedora (Promising young woman)



  Hablemos claro. Ya sabemos que Hollywood intenta en los últimos años remediar décadas de injusticias respecto a las minorías. Como si premiando a películas sobre temática racial, homosexual o feminista (aunque a veces no se lo merezcan) sirviera para paliar el ostracismo del pasado. Y este año parece que la cosa va de premiar a mujeres sí o sí. Hollywood es así, los premios son suyos y se los dan a quien les da la gana. Nada que objetar. Pero nominaciones como la de Black Panther a mejor película me siguen doliendo en mi alma de cinéfilo. 

lunes, 30 de septiembre de 2013

El gran Gatsby (The great Gatsby)



 Los felices años 20 acabaron en tragedia. El crack del 29 vendría a demostrar que todas esas grandes fortunas de ricos aburridos en sus lujosas mansiones tenían los pies de barro. La ley seca inundó de alcohol ilegal las fiestas, mientras la antigua aristocracia despreciaba enormemente a los nuevos ricos.  Jay Gatsby es rechazado por ser un recién llegado a este mundo de riqueza y lujo. Más que buscar la aceptación de la alta sociedad, el personaje de Gatsby sólo desea recuperar el amor de su vida. Toda su ostentación no es sino un desesperado modo de llamar la atención de su amada, que vive al otro lado de la bahía. Gatsby contempla obsesivamente una luz verde que simboliza que aún hay esperanzas de recuperar a su amor perdido.

 El estilo narrativo y visual de Baz Luhrmann dio sus mejores resultados en Moulin Rouge (reconozco que me gustó) pero sus películas siempre incluyen momentos que oscilan entre la vergüenza ajena y lo patético. Aquí se atreve ni más ni menos que con la célebre novela El gran Gatsby de F. Scott Fitzgerald publicada en 1925. La novela está considerada una vaca sagrada de la literatura norteamericana del siglo XX y es de lectura casi obligada en las clases de literatura. Ya sabemos la tendencia de los yanquis a idolatrar a ciertos autores y a mitificar ciertas novelas. Por cierto, esta novela ya ha sido adaptada en otras 4 ocasiones, siendo la más célebre la lánguida versión de 1974 con guión de Coppola y que contó con Robert Redford y Mia Farrow como sus intérpretes principales.

 Obviamente, Luhrmann no se ha dedicado sólo a trasladar la novela a la pantalla sino que la adapta a su manierista estilo visual. Un estilo heredero directo de la publicidad y el videoclip en el que todo exceso es bien venido. Luhrmann se mueve como pez en el agua en las alocadas escenas de fiestas pero esta vez se ha perdido el efecto sorpresa y no nos creemos que en década de los años 20 del siglo XX sonaran canciones de Beyoncé o Lana Del Rey. Lamentablemente el gran Gatsby no es un musical y sus momentos musicales no resultan creíbles. Esta vez sus anacrónismos no funcionan. Incluso cuando usa música de la época como la maravillosa Rhapsody in blue de George Gershwin la cosa no acaba de funcionar. Resulta muy forzado y artificial.
 Los colores chillones y los excesos visuales de todo tipo me resultaron pedantes y superfluos, casi tanto como los personajes de la película. Entre tanto efecto digital Luhrmann intenta contar la obsesión de un hombre por ser aceptado y recuperar el tiempo perdido junto a su amada. Pero esta tragedia no termina de resultar veraz en un envoltorio tan grandilocuente como hueco. Por mucho que los actores se esfuercen, los efectos digitales y el manierismo visual de Luhrmann ahogan la historia.
 Al igual que el personaje de Gatsby, Luhrmann se cree que con impresionar al público nos va a enamorar de su historia. Pero no es así. Su film chirría en muchos momentos (en buena parte debido a sus excesos formales) y se hace pesado cuando no cargante.

Me gustó el trabajo del siempre eficiente Leonardo Di Caprio, aunque corre el peligro de encasillarse en personajes traumatizados. Su Jay Gatsby es creíble incluso en el mundo de colores estridentes y fondos digitales de Luhrmann. El resto del reparto está bien, por cierto, ¿quien no perdería la cabeza por Carey Mulligan?. Por su parte, Toby Maguire está como siempre, con cara de sueño y de no enterarse de nada. Me sorprendió gratamente Joel Edgerton (Warrior).

Flaco favor el de Luhrmann a una de las novelas cumbre de la literatura norteamericana del pasado siglo. Irregular.

domingo, 8 de abril de 2012

Shame


Ya sé que Shame llega envuelta en una cierta polémica debido a su trama, ciertamente no es un film para todos los públicos, pero tampoco es tan escandaloso como se nos quiere hacer pensar. Es más, para mí es un film profundamente religioso, me explico tras el salto...

Se puede hacer un film religioso de muchas manera, lo habitual es destacar las virtudes y los parabienes de las personas con fe. Por muy mal que lo pasen, al final la fe compensa y el cielo les espera a los hombres de buena voluntad. Pero Shame nos muestra todo lo contrario. Shame es una terrible mirada al abismo al que se encamina esta sociedad sin valores ni creencias. Nos muestra  a unos personajes perdidos en el océano del dinero y el sexo. No hay hueco para la familia o el compromiso, mucho menos para cualquier sentimiento religioso. La idea de Dios ha sido sustituida por el dinero y/o el sexo. Nietzsche dijo aquello de "Dios ha muerto", pero la sociedad actual ha creado unos cuantos vellocinos de oro no exentos de peligros. La religión da esperanzas y fuerzas a mucha gente, quizás erradicar la religión de la sociedad no sea tan buena idea como Nietzsche predijo.

En Shame las múltiples escenas de sexo son mostradas ante el espectador sin ánimo erotizante, el sexo es presentado de forma cruda como un impulso animal que no lleva a ningún sitio, dejando un terrible vacío tras su consumación. El protagonista se ve inmerso en una espiral de sexo que no conduce a ningún sitio, cada vez necesita más y cada vez le satisface menos. Sus vanos intentos de salir de ese círculo vicioso (nunca mejor dicho) son totalmente infructuosos, el miedo al compromiso y a formar una familia (a sentar la cabeza, vamos) le imposibilita ante cualquier relación sentimental.


¿El personaje de Michael Fassbender puede ser una metáfora de nuestra sociedad? Se podría decir que sí. Es un personaje enfermo y herido, sin rumbo y sin esperanza. Lo más paradójico es que parece una persona normal e incluso es apreciado por sus compañeros de trabajo, pero conforme el film avanza nos vamos dando cuenta de sus miserias. El film no pretende ensalzarlo, más bien todo lo contrario, la mirada del director hacia este personaje es casi paternalista, apiadándose de él.


¿Cual es la verdadera clave que le confiere un sentido religioso Shame? La última palabra que se pronuncia en todo el film. En un llanto ahogado por el dolor, el desesperado protagonista suplica una salida a aquello que tenía muy olvidado desde hace años.


¿Es Steve McQueen un director transgresor? Pues no tanto como muchos pueden pensar, quizás más en la forma que en el fondo. Su estilo visual y narrativo es más que correcto. Consigue que el film no se haga aburrido y te haga pensar. Yo me quedo con las escenas del cortejo en el metro, las que abren y cierran el film. Parecen la misma pero hay ciertos matices que las hacen muy diferentes.


6

viernes, 30 de diciembre de 2011

Drive




Ya desde el principio Drive nos deja las cosas claras, no es un film convencional. Los títulos de crédito de Drive parecen sacados de la serie Corrupción en Miami o una peli de los años ochenta con esas letras en rosa y esa música techno. Pero Drive no es un film de los años ochenta, aunque recree ese ambiente, tampoco es un film sobre persecuciones en coche (aunque se publicite como tal) ni es un film sobre gánsters de poca monta. Drive tiene todo eso pero no es un film que se pueda catalogar fácilmente, pero se podría definir como una peli de autor con envoltorio de peli de acción.

Drive nos presenta a un protagonista solitario y bastante parco en palabras perfectamente interpretado por Ryan Rosling. Un tipo que recuerda a esos héroes (o anti héroes) del cine negro clásico pero con aspecto actualizado (muy chula la cazadora con el escorpión). En un mundo frío y sin piedad, nuestro protagonista sólo obtiene algo de emoción a través de estas peligrosas persecuciones nocturnas que le obligan a esforzarse al máximo. Su cuya especialidad es huir, nada de echar raíces o sentirse cómodo en ningún lugar.

Pero el tipo tiene un corazoncito (vaya por donde) y era inevitable que una mujer se cruce en su camino y nuestro héroe empieza a no ser tan profesional. Hay que ser más frío que un témpano de hielo para no jugársela por Carey Mulligan. Los aletargados sentimientos entrarán en juego poniendo en peligro una existencia no demasiado excitante. Por supuesto, la cosa se complicará y nuestro héroe deberá aplicarse a fondo para salir de este agujero en el que se ha metido él solito.

Nicolas Winding Refn nos ofrece un pausado estilo narrativo y visual. Nada de grandes tiroteos o grandes persecuciones con decenas de coches reducidos a chatarra. Winding Refn opta por los silencios de los personajes y las frases no dichas antes que por las bravuconadas o las frases lapidarias. Las miradas y los silencios toman aquí el protagonismo mostrando unos deseos que pugnan por salir a la superficie. La relación entre Ryan Gosling y Carey Mulligan es una de las más contenidas del cine reciente. Apenas hay contacto físico entre ellos pero destilan una tensión casi insoportable. Dicha tensión se ve acrecentada por la música de un Cliff Martínez que más bien parece un imitador del Angelo Badalamenti más inquietante (y no es ésta la única coincidencia con el cine de David Lynch). Drive nos brinda momentos como el del ascensor o la escena final que son simplemente geniales tanto por su intensidad como por su plasticidad. Winding Refn sabe rodar pero debería dotar a sus historias de algo más de vida.
Definitivamente, Drive no es una película convencional, a los amantes de las pelis de carreras les parecerá lenta y a los amantes de las pelis de gánsters es posible que también les defraude. Los que busquen un buen cine negro de autor es posible que salgan satisfechos.

A mí me gustó pero no me pareció tan genial como dicen muchos.

6



sábado, 12 de marzo de 2011

Nunca me abandones (Never let me go)


Muchos dirán que esta película es un tostón o una pastelada insufrible. Otros la tildarán de peli pretenciosa y sobre valorada, sólo apta para gafapastas. Es su opinión y es totalmente respetable e incluso puede que no les falte razón. Pero el cine está hecho (o debería estarlo) de emociones y éstas son muy subjetivas. Concretamente, yo acabé la película con un nudo en la garganta y las lágrimas a punto de escaparse.



Los momentos finales del film con Carey Mulligan (An education) observando el paisaje a través de una alambrada en la que ondean al viento unos plásticos me pareció toda una metáfora de nuestra existencia. Somos como esos trozos de plástico o trapo atrapados en los alambres, nos movemos mecidos por el viento pero no nos desplazamos, permanecemos anclados en un punto sin movernos, fijos, esperando que llegue el final. Suena a horterada así escrito, pero así lo sentí.


Never let me go no es un film fácil de ver, está lleno de enfermos y hospitales. También hay niños en un colegio y un triángulo amoroso, pero nada es como debiera en este universo alternativo en el que la ciencia ha vencido a la moral y a la piedad. Un mundo en el que hay humanos de segunda clase. Como si de Fahrenheit 451 se tratara, la sociedad ha sido vencida por el miedo. Curiosamente, no hay en la peli ninguna referencia directa a la religión o la moral, es el espectador quien debe sacar sus propias conclusiones.
En el film la sociedad parece instalada en una confortable pasividad. Sólo unos pocos sufren las consecuencias del cruel sistema, todos los demás salen beneficiados, la mayoría manda. El film plantea un problema moral que quizás no esté tan lejos de nuestra sociedad actual.

Puede que el mensaje sea demasiado moralista o el envoltorio sea demasiado emplalagoso pero yo acabé metido de lleno en la trama. Incluso lo pasé bastante mal en alguna escena, debo estar sensible. Puede haber pasado que la maravillosa fragilidad de Carey Mulligan me arrastró dentro de la historia o que Keira Knightley me haya sorprendido por una vez como actriz o que la cara de empanao de Andrew Garfield me haya conmovido. Quizás se debió a la exquisita combinación de fotografía y música (no en vano el director es Mark Romanek, famoso director de videos musicales) o al mensaje final del film: aprovecha el tiempo que te queda de vida, sé feliz, nunca es suficiente.
Si estás harto de ñoñerías de amores adolescentes o te gusta pasarlo mal viendo una peli, no te la pierdas. Los duros de corazón pueden ver Torrente 4, allá ellos.

7


sábado, 13 de noviembre de 2010

Wall Street: El dinero nunca duerme


Mucho ha llovido en los 23 años que separan esta segunda parte de su predecesora. En estos 23 años Oliver Stone nos ha fascinado con sus feroces críticas al sistema (JFK, Asesinos natos) pero parece que últimamente se ha amansado bastante (W).



Esta oportuna secuela de Wall Street ha perdido bastante mordacidad y parece que Stone ha primado la función didáctica antes que la crítica. Stone está más interesado en explicarnos cómo los bancos y las empresas de inversores han sido las responsables de la crisis que nos asola y que todos vamos a estar pagando hasta Dios sabe cuando. Parece que no hay otro director norteamericano interesado en el tema, sólo nos queda Oliver Stone, por muy descafeinado que esté últimamente. Stone usa una vez más el cine con fines políticos, como explicación de una realidad. Stone nos habla de las hipotecas, del papel del Estado en la crisis, de los paraísos fiscales, de las energías renovables, el poder de los rumores y el miedo en la economía mundial, el interés que despierta un libro escrito por un delincuente, etc. Su film es una crítica al sistema financiero. Lo demás no parece interesarle tanto, la relación de Gordon Gekko con su hija es una mera excusa para poner en contacto a los personajes principales.
Lamentablemente, Stone se ha vuelto demasiado obvio: realiza unas pueriles metáforas sobre burbujas y cuadros de Goya que son tan obvias que parecen propias de una obra de teatro infantil. Por otro lado, nos inunda con datos financieros que evidencian que la historia de amor le importa un bledo. Incluso yo juraría que el final ha sido retocado, las últimas escenas me sobran.

Por suerte, se ven destellos del mejor Stone en algunos momentos: el montaje endiablado de algunas escenas, la doble pantalla, el fundido en negro usando un círculo como si de una comedia antigua se tratara, el detalle de los pendientes de las señoras en la gala benéfica, la artificial expresión facial de alguna adicta a la cirugía, etc. Es en estos momentos en los que deja patente la crítica a una clase social que sigue teniendo el poder. Volver a encontrarnos con un personaje tan repulsivo e interesante como Gekko es todo un lujo, Douglas ha madurado con el personaje y ambos se fusionan perfectamente (de hecho, Douglas lleva repitiendo ese papel de frío hombre de negocios durante los últimos 23 años).

Los actores están más que correctos, Micael Douglas cumple en su eterno papel, mientras Shia LaBeouf y Josh Brolin están bien. Pero yo me quedo con la joven promesa Carey Mulligan. Por otro aldo los veteranos Susan Sarandon, Frank Langella y Eli Wallach (el feo de El bueno, el feo y el malo). Por cierto, ¿Qué pinta en esta película Vanessa Ferlito? Su papel no aporta absolutamente nada, sólo queda bonito. Se me ocurren 3 opciones: a) Stone estará encaprichado con la moza, b) es una imposición del estudio o c) su personaje se ha recortado en la sala de montaje. Elige la que más te guste, yo me quedo con la a).

A mí el film me ha entretenido. Los breves destellos de un Stone apagado son mucho mejores que las decenas de secuelas y precuelas que nos acechan cada día desde la cartelera. El capitalismo es así.

6

domingo, 7 de marzo de 2010

Una educación (An education)


En el Londres de 1961 Jenny, una aburrida estudiante de 16 años, conoce al hombre ideal.



An education es un film sobre el camino hacia la madurez, un camino lleno de esperanzas, dudas y sinsabores. El guión de Nick Hornby (Alta Fidelidad) no narra una gran historia de amor, no es un drama fuera de lo normal, ni nada que no se haya narrado antes, pero logra darle suficiente personalidad como para que atrape al espectador desde el primer momento.


No voy a contar nada de la trama para no romper el hechizo pero la danesa Lone Scherfig (Italiano para principiantes) tiene el mérito de no caer nunca en el pastelón ni en la sordidez en los que la historia podría haber derivado fácilmente. Scherfig plasma perfectamente la época y las costumbres británicas además de entregar un film que rebosa british style por los cuatro costados. Como buen film británico (lo produce la BBC), tiene un buen gusto exquisito y consigue no dejarse llevar por los excesos. Esta misma historia dirigida por Bigas Luna hubiera estado llena de escenas de iniciación sexual y desnudos. Te lo juro.

El mérito del film recae en la acertada dirección y en unas interpretaciones casi perfectas. Hay personajes que fácilmente podrían haber caído en lo inverosímil o lo ridículo pero en la película se nos antojan cercanos y creíbles. En especial me gustaron los padres de la chica, son estrictos y quieren lo mejor para su hija, van con pies de plomo en cuanto a su educación y su futuro pero no son infalibles. A veces uno no ve lo que tiene delante sólo porque no quiere verlo.


También la cuidada fotografía, la música y el montaje consiguen obviar los elementos más turbios consiguiendo que el espectador se ilusione con lo que está viendo, olvidando lo evidente, como si de la misma protagonista se tratara.

Yo me quedo con la joven Carey Mulligan y su luminosa interpretación. Consigue que compartamos los sueños y las dudas de una chica que vive demasiado deprisa en un mundo que no es el suyo. Ella es lo mejor de la película. También Peter Sarsgaard (La huérfana), Emma Thompson y Alfred Molina están francamente bien.


La verdad es que An education es una buena película, aunque no deslumbre ni cautive, ni lo pretenda. Sí consigue mantener el interés en todo momento (algo que no muchas películas consiguen hoy en día) mientras su acertado tono la hace deliciosa por momentos.

6,5