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sábado, 7 de octubre de 2017

lunes, 12 de diciembre de 2016

LA CHICA DEL TREN (THE GIRL ON THE TRAIN)


 He de admitir que no había leído la novela de Paula Hawkins ni tenía ni idea de qué iba La chica del tren. Así pues, me dispuse a ver la película sin la menor idea de su trama. Algo difícil hoy en día, con tanto trailer que te cuenta toda la película y tanto idiota por la red que se dedica a destripar la tramas sin previo aviso.

domingo, 6 de noviembre de 2016

Sully

 
Todos vimos la noticia del Airbus a-320 que en el 2009 aterrizó milagrosamente en el río Hudson tras quedarse sin potencia en pleno vuelo y sin que hubiera ni una sola víctima mortal. El piloto responsable de tal proeza fue Chesley Sullenberg, al que sus amigos llaman Sully.  
Sully es el homenaje de Clint Eastwood al americano medio. Ya sabes, buen padre de familia, mejor persona y puro de corazón. Ese héroe anónimo al que nadie encarna mejor que Tom Hanks. Estamos ante una obra menor dentro de la filmografía de Eastwood aunque algo por encima de decepciones como Hereafter o Invictus. Aquí Eastwood sabe lo que nos quiere contar. Una lástima que la historian no dé para tanto. Eastwood critica, como en Banderas de nuestros padres, esa necesidad de héroes de los norteamericanos. Los medios se encargan de ensalzar a cualquier buen profesional que esté en el momento justo en el lugar apropiado. Así funciona la cosa, hay que vender titulares y llenar minutos en las noticias. Tampoco importa mucho si no todo es verdad o si las investigaciones aún no han concluido. Hay que vender la historia. América es así, capaz de lo mejor y lo peor simultáneamente.
La verdad, a mí el film me cansó un poco, demasiadas vueltas sobre el hecho del accidente, creo que se nos muestra unas cuatro veces. Pero sí acierta Eastwood al mostrarnos las dudas del personaje de Tom Hanks, ese profesional que lo ha hecho lo mejor que ha sabido pero duda de si tomó la decisión correcta. El guión describe perfectamente el mundo de Sully, su relación con el copiloto, su mujer, etc. Además de poner en valor el factor humano frente a las máquinas. Se establecen importantes cuestiones de la sociedad norteamericana actual como la citada la necesidad de héroes o el miedo a repetir el 11-S que dan empaque a una historia que, a priori, no tenía demasiado recorrido. Sin embargo Eastwood se las apaña para que la historia se haga amena aunque ya todos sepamos el resultado. A sus 85 años Eastwood sigue en la brecha, cierto que ha perdido algo de pegada y ya no arriesga pero todavía nos entrega alguna buena película de vez en cuando. No estamos ante una nueva Million dollar baby, Mystic river o Gran Torino, pero Sully mejora respecto a sus reciente propuestas. Sully no podría volar sin Tom Hanks tan perfecto como siempre en su eterno papel de buen tipo, ese americano medio ideal que uno duda que realmente exista pero con el que todos nos podríamos identificar viendo el film.
Al final, Eastwood se inclina por lo fácil, una sesión en la que se debe dilucidar si el protagonista tomó la decisión correcta, y todo da un giro tan inverosímil que incluso los inquisidores acaban reconociendo que le habían juzgado demasiado duramente. La América de Eastwood es así, puede que sea dura con sus héroes, pero nunca les olvida y siempre reconoce sus méritos. Sólo eché en falta que todos se pusieran a aplaudir al héroe. La verdad es ese final tan almibarado casi me provoca un subidón de azúcar.
Un film correcto con un Eastwood en piloto automático.
5,5

jueves, 20 de octubre de 2016

Inferno


 
 Ya hace unos años que Dan Brown revolucionó el mundo editorial con El código Da vinci dando así origen a innumerables seguidores e imitadores. Viendo el filón, Hollywood compró los derechos rápidamente y así nació la decepcionante adaptación de El código Da vinci a manos de Ron Howard con Tom Hanks como protagonista. Un equipo que se ha mantenido invariable en la olvidable Ángeles y Demonios y ahora en Inferno.

Una vez más estamos ante una carrera contrarreloj intentando desvelar unos secretos ocultos que únicamente Langdon es capaz de descifrar y que pueden salvar al mundo. Nada nuevo bajo el sol. Lamentablemente, la novedad que supuso la primera novela se ha ido diluyendo en las sucesivas entregas hasta prácticamente desaparecer en esta tercera. Si la adaptación de El Código Da Vinci ya supuso una decepción para quien escribe estas líneas y Ángeles y demonios me pareció un despropósito, esta Inferno me parece una total pérdida de tiempo. La cosa ya no da más de sí. No sólo este Inferno adolece de una galopante falta de ideas (heredada de la novela que adapta) sino que se nota la desgana con la que ha sido realizada.
En Inferno todo tiene la impresión de poco inspirado y realizado de forma rutinaria y sin pasión. El cine es una industria pero nunca está de más pensar en el espectador/consumidor del producto final. Es tal la falta de entusiasmo que trasmite esta película que rezuma tedio por todos sus fotogramas. ¿Puede ser aburrida una película sobre un inminente ataque terrorista que va a soltar un virus letal? Pues sí. Sobre todo si la premisa no hay quien se la crea y el McGuffin a encontrar nos importa un bledo. El guión no puede estar, paradójicamente, más atiborrado de tópicos y situaciones inverosímiles. El problema viene del origen, la novela hace aguas y el guión de David Koepp no consigue hacer apasionante ni coherente un relato con tan poca vida. Todo podría haber acabado encajando si tras la cámara hubiera un director con ganas, cosas más ridículas hemos visto, pero la dirección de Ron Howard no puede ser más anodina. ¿En serio que este tipo es el responsable de Apollo XIII? Nadie lo diría.

Ni siquiera Tom Hanks resulta creíble. Se le nota apático y con poco interés, en piloto automático. Su interpretación dista mucho de trabajos recientes como Sully, El puente de los espías o Capitán Phillips. Hanks va por el cheque en un papel que ni él mismo se cree, por momentos parece que va a bostezar o mirar el reloj a ver cuánto le falta para acabar la jornada y volver a su hotel. Una pena. Tampoco Felicity Jones (que últimamente está hasta en la sopa) nos brinda su mejor interpretación, se limita a poner morritos y mostrarnos sus 2 incisivos centrales superiores como principal recurso interpretativo. La verdad es que resulta irritante la manera en que en esta franquicia son tratados los personajes femeninos. Como si de una película de 007 se tratara, Langdon debe ir siempre acompañado en sus pesquisas por una bella damisela. La cosa resulta ya muy forzada y no hay quien se la crea, tanto que han metido un toque romántico con otra fémina.. Cierto que toda franquicia tiene sus constantes que le otorgan personalidad propia, pero lo de esta saga es de traca. Ni me creo que siempre haya una bella joven que reclame los servicios de Langdon ni me creo ya esas pistas que van dejando para que Langdon las descifre. El primer libro fue original y tuvo su gracia, pero ahora resulta inverosímil. Todavía más si uno piensa que los lugares que Langdon visita son de sobra conocidos y que cualquier turista en Venecia, Florencia o Estambul va a visitar. Por cierto, señor Brown: ¿No existe otro escritor italiano que no sea Dante Alighieri?
 La verdad es que ya aburre el poco conocimiento de la cultura europea del que hacen gala ciertos escritores estadounidenses de best-sellers.
Ya para terminar, la apatía llega incluso a la partitura de Hans Zimmer, quien se limita a recrear su propia composición para El código Da Vinci y poco más.
Al infierno con ella.
4

miércoles, 4 de mayo de 2016

Capitán América: Civil war


 Parece que Marvel/Disney se ha decidido finalmente a seguir pos pasos de su rival DC y sus películas están madurando. El tono irónico e intrascendente debía quedar atrás más pronto que tarde para dejar paso a unas tramas más complejas y oscuras. Es la llegada de la madurez a un cine que aspira únicamente a entretener a la vez que entiende que no se puede continuar eternamente repitiendo esquemas (a no ser que hablemos de James Bond). Capitán América: Civil war es la constatación de la intención por parte de Marvel de hacer un cine más adulto (tampoco tanto), un cine menos destinado a los niños y más centrado en conflictos morales y éticos. Ver a los súper héroes partirse el careto a mamporros es un espectáculo de acción y efectos digitales de primera mientras evidencia que no todo es o blanco o negro sino que hay infinitas tonalidades de gris.

 Este film adapta muy libremente la saga Civil War de Mark Millar (que tampoco me parece una maravilla aunque sea de lo más destacable de los últimos tiempos en Marvel) y lo hace de manera solvente. Los hermanos Russo (responsables de Capitán América: Soldado de invierno) repiten formula y entregan un film entretenido a rabiar que apenas deja un minuto de respiro al espectador. A pesar de sus 147 minutos la película se hace amena. Cierto que tiene algunos altibajos y algunas peleas se me antojaron superfluas pero estamos hablando de cine de acción y súper héroes. Por suerte todos los personajes están bastante bien desarrollados y tiene su espacio en el guión. Se ahonda en la relación ente Wanda (Elizabeth Olsen) y Visión (Paul Bettany) y se introduce a personajes como Ant-Man (Paul Rudd, quien salta desde su propia película), Black Panther o al nuevo Spider-Man (el tercero ya). Todos bastante bien integrados en este frenético crisol de tipos en mallas. Se está haciendo imprescindible ver todas las películas Marvel y tenerlas recientes en la memoria ya que uno corre el peligro de no saber de qué demonios están hablando los personajes.

No estamos ante un guión perfecto, ni mucho menos. No logra disipar la sensación de que las escenas de diálogo sean puro relleno hasta la siguiente escena de acción, pero lo hace dignamente. Todas ellas espectaculares y perfectamente rodadas, como era de esperar. La novedad viene en el cambio a ese tono más amargo lleno de luces y sombras. El Capitán América (Chris Evans) es el personaje ideal para representar este cambio. Su vieja moral de la Segunda Guerra Mundial quizás ya no tenga cabida en el complejo mundo actual. Antes los villanos eran fácilmente identificables (los nazis, los rusos) y las intenciones estaban claras por todas las partes. Pero todo aquello cambió, hoy el enemigo no muestra nunca su rostro y es difícilmente identificable. Por cierto, esa Hydra no deja de recordarme a Al-Qaeda. Me gustó también el cambio que sufre el otrora vividor e irresponsable Tony Stark (Robert Downey Jr). Aquí Stark parece tomar conciencia de las repercusiones de sus actos y abandona su característico tono auto suficiente e irónico. Stark parece aceptar que sus actos pueden poner en peligro las vidas de miles de personas inocentes. La lucha por aceptar o no el control gubernamental (en la peli ejercido por Naciones Unidas y no exclusivamente por el gobierno USA) será la espoleta que hará saltar un conflicto que se verá avivado por la obstinación del Capitán América por defender a su antiguo compañero Bucky Barnes (ahora transformado en Winter Soldier). Todo ello manejado entre las sombras por un decepcionante Helmut Zemo (Daniel Brühl). Ocurre que esta vez el villano de la función no está a la altura, ni me creo sus motivaciones ni su plan es mínimamente verosímil. Mejor no buscarle tres pies al gato en este tipo de cine pero lo de este personaje es de traca. Al final sus endebles maquinaciones para enfrentar a los héroes no resultan creíbles por muy buenos resultados que den. Esperemos que el personaje reciba en un futuro el tratamiento que se merece, yo no pierdo la esperanza de verlo con su máscara.

Es en su tercio final cuando el film muestra sus mejores bazas y se pone trágico (tampoco mucho). El cisma entre las filas de súper héroes se hace inevitable y el enfrentamiento tendrá importantes consecuencias aunque creo que les ha faltado valor para llevar las cosas más lejos. Es cine palomitero, al fin y al cabo. La lucha final entre Iron Man y el Capitán América alcanza unas cotas de drama que no se habían visto todavía en el cine de Marvel. Había pocos niños en la sala pero apuesto a que esa escena no les hizo ninguna gracia.
 Otro asunto importante de cara a un futuro ¿Me gustó la introducción del nuevo Spider-man? La verdad es que sí, me parece todo un acierto. Me gustó Tom Holland (Lo imposible) y la forma en la que se ha enfocado el personaje. Cualquier cosa es mejor que aquel Spider-man de Andrew Garlfield. Parece que Sony finalmente ha cedido los derechos a Marvel y ésta ya puede sacar a Spider-Man. Buena noticia. Lo único que me desentonó fue ese flirteo entre Tony Stark y una tía May todavía de buen ver (Marisa Tomei).

Me queda la duda del motivo por el que esta película forma parte de la saga del Capitán América y no de Los vengadores, realmente es más un film de Los vengadores que del Capitán América. Supongo que realmente poco importa y todo es una cuestión de marketing.


Lo dicho, buen entretenimiento algo más maduro de lo habitual.

domingo, 28 de febrero de 2016

La habitación (Room)

No pienso deciros nada de qué va Room pero sí puedo deciros que no veáis el tráiler de esta película y que procuréis saber lo menos posible antes de verla. La promoción del film cuenta demasiado de la trama y puede arruinar su posterior visionado. Room es uno de esos films que se disfrutan más cuanto menos se sepa de ellos ya que tiene la agradable facultad de mantener en tensión y sorprender al espectador. Pero, claro, todo ello se puede ir al traste si el trailer te cuenta casi toda la película. Parece ser que a la gente le gusta saber lo que va a ver y así no se lleva sorpresas. Pobrecitos, no saben lo que se pierden saltando sin red al acercarse a propuestas de las que apenas nada saben. Es cierto que te puedes llevar más de una desagradable sorpresa en forma de ladrillo soviético al estilo Tarkovski, pero también llevarte agradables sorpresas como Room.

Más allá de su atractiva premisa inicial (que no voy a desvelar, que demasiado se está contando ya) Room es todo un ensayo sobre cómo sobrevivir y ser feliz en situaciones extremas que se tienden a eternizar. Así mismo es una extrema muestra de lo que una madre está dispuesta a hacer por un hijo. Es una historia de sacrificio y amor llevados al límite. Room viene a decirnos que siempre se puede sacar algo positivo hasta de la situación más insoportable. Incluso se puede uno llegar a acostumbrar a vivir en el infierno, sobre todo si es lo único que se conoce. La infancia es nuestra verdadera patria y la maleable mente de un niño construye su propia realidad. Room parece decirnos que siempre añoraremos los primeros años de nuestra vida por muy penosos que estos hayan sido.  Pasada la primera hora hay un quiebro, un giro que, lejos de hacernos más digerible la situación, se nos torna pesadilla más que alivio.Todo cambia pero el dolor no desaparece. Este enfoque me agradó bastante, es cierto que film pierde algo de brío y se puede hacer algo lento pero el interés no decae. Me gustó mucho cómo se nos muestra la visión del mundo del niño protagonista, la manera en la que su mente se ha creado un a realidad en base a los hechos que conoce y cómo debe ir adaptando esa realidad a la nueva situación. Por cierto, el hecho de vivir en una sociedad claustrofóbica e irreal me recordó a Canino. No es que el director Lenny Abrahamson sea un genio pero sabe lo que quiere contar y sabe cómo hacerlo. No cede a concesiones para el gran público ni busca la lágrima fácil. El tipo promete.
Y no pienso contaros nada más de la película, sólo deciros que está bien rodada y muy bien interpretada, que me tuvo en tensión durante la primera hora y que en el transcurso de la segunda me hizo tocó la fibra sensible un par de veces.

Room no va a ganar el Oscar a mejor película, pero ya es todo un triunfo que sea candidata. Muy probablemente se quede en la típica película pequeñita que se cuela en los Oscar para que los de Hollywood puedan decir que no son meramente una industria sin alma. Cosa que no hay quien se la crea. La que sí debería ganar el Oscar es la excelente Brie Larson . También el niño Jacob Tremblay está soberbio y su personaje no resulta cargante ni repulsivo. Ambos actores demuestran que a pesar de su juventud son más que capaces de llevar una película sobre sus hombros. Por su parte, los veteranos Joan Allen y William H. Macy aportan su buen hacer al conjunto.

Room es un film honesto, duro y bien hecho. Recomendable.


jueves, 4 de febrero de 2016

El renacido (The revenant)

 ¿Puede ganar Alejandro González Iñárritu los Oscars a mejor director y mejor película dos años consecutivos?  A no ser que George Miller y Mad Max se crucen en su camino, todo parece indicar que así podría ser. 

Tras sorprender a propios y extraños con Birdman, parece que su nuevo proyecto va a cosechar todavía más elogios y premios.  A mí me ha convencido, y me parece una de las mejores películas de los últimos tiempos. Lo digo ya de primeras, para que quede claro. No puedo ponerle ninguna pega a The Revenant. Puede que la historia no sea gran cosa; el argumento se puede resumir fácilmente en una línea, pero la puesta en escena es de quitarse el sombrero. Estamos ante un director en constante evolución cuyo estilo va mutando hacia no se sabe dónde. Poco importa si por el camino nos regala películas como la que nos ocupa.
En The revenant, Iñárritu adapta la novela de Michael Punke basada en la odisea real de Hugh Glass, un hombre en busca de supervivencia y venganza. Iñárritu parece contagiarse del espíritu del mejor Terrence Malick y su particular visión de la relación entre hombre y naturaleza. Su película no huye de los grandes paisajes ni de las reflexiones sobre la comunión del hombre con su creador a través de la naturaleza, pero evita los largos monólogos y las voces en off. Hay poesía visual y emociones a flor de piel, pero nunca cae en la pedantería en la que Malick suele caer en sus últimas producciones. Iñárritu se ciñe a la historia y la narra de la mejor manera posible.
No puedo poner ninguna objeción al apartado técnico del film, la verdad. Hay escenas escalofriantes, como la del ataque del oso, que se quedan grabadas a fuego en el espectador. Iñárritu no ha inventado nada, y películas de un hombre intentando sobrevivir en la naturaleza hemos visto ya muchas, pero pocas tan bellas, honestas y brutales como The revenant. Pocas veces hemos visto la tecnología al servicio de la historia de una forma tan perfecta, tanto que los efectos digitales (que los hay) no parecen tales: todo es perfectamente creíble en esta dura historia de supervivencia. 
¿Qué decir de Leonardo DiCaprio? El chico guapete de Titanic hace mucho que dejó de ser únicamente una cara bonita y es un señor actor como la copa de un pino. De los mejores de su generación. Ya lo viene demostrando con soberbias actuaciones en películas como Revolutionary road, Infiltrados o El lobo de Wall Street. Aquí está simplemente perfecto en el personaje más sufrido de toda su carrera. Supongo que el rodaje debió de ser un verdadero calvario para todo el equipo, pero especialmentepara DiCaprio. No olvidemos que se rodó con luz natural (gran trabajo del siempre excelente Emmanuel Lubezki, habitual director de fotografía de Inárritu) durante 80 extenuantes días a lo largo de 9 meses en parajes helados. El Oscar de este año ya tiene dueño.
No solamente DiCaprio está deslumbrante, también Tom Hardy ofrece un auténtico tour de force interpretativo. Impagables ambas interpretaciones de estos dos grandes actores. Siempre apuesto por la versión original, pero en este caso es especialmente recomendable. No es que tengan complejas líneas de diálogo, simplemente ocurre que la mimetización con sus personajes es total. La vocalización, los acentos y los movimientos de ambos actores son totalmente verosímiles. Incluso me gustó un actor que últimamente aparece mucho y casi nunca para bien: Domhnall Gleeson.
The-Revenant-Lubezki-2
The revenant ofrece un magnífico espectáculo visual y vital, una película emocionante y cruda como la vida misma.

Macbeth

Otros Macbeth ha habido en el cine y casi todos ellos interesantes. Yo me quedo con los de Orson Welles y Akira Kurosawa (su Trono de sangre es una adaptación de Macbeth al Japón feudal). Este Macbeth de Justin Kurzel es una adaptación visualmente poderosa y subyugante que adolece de una peligrosa falta de ritmo pasada su primera mitad.

Esta inmortal tragedia de Shakespeare gira en torno a la codicia, la traición, el crimen y los remordimientos. La historia de Shakespeare retrata una Edad Media cruel ya que se inspiró la historia de un rey escocés. Una maquiavélica conspiración se cierne para usurpar el trono de Escocia y Macbeth no puede evitar caer en la tentación al tener tan cerca la posibilidad de ser coronado rey. Las dudas de Macbeth son disipadas por su mujer, una auténtica arpía dispuesta a todo por lograr su objetivo. Tal es la codicia de Lady Macbeth que incluso está dispuesta a condenar su alma eternamente con tal de ver a su marido convertido en rey. La verdad es que la Lady Macbeth de Marion Cotillard me resultó fascinante por su determinación y su capacidad para manipular a su marido. Que grandísima actriz es esta señora.

El director australiano Justin Kurzel (quien ya me dejó descolocado con la brutal Snowtown) ha sido bastante respetuoso con el texto. De hecho, la estética no resulta ridículamente moderna sino que encaja perfectamente con la historia. Kurzel no olvida elementos fundamentales de la obra de Shakespeare y que coinciden plenamente con sus propias obsesiones como la extirpe que prolonga en el tiempo sus crímenes como una espiral de violencia sin fin. Como ya vimos en su anterior film, los mismos pecados pueden pasar de padres a hijos durante generaciones.
Debo destacar la representación de las brujas, simplemente espectrales y misteriosas, siempre envueltas en una nube de humo y cenizas que les otorga un aire irreal a sus escenas. Kurzel huye de las grandes masas y los efectos digitales para recrear grandes batallas. Hábilmente se decanta por la niebla y el humo que nos sumergen en la confusión reinante en una confrontación en campo abierto. La escena de la batalla final está resuelta de forma soberbia.
Por muy impactantes que sean las imágenes y muy sobresaliente que sea todo el apartado técnico, pasada la primera hora la película puede convertirse en una tortura para el espectador no iniciado en Shakespeare. Ni el buen hacer de esa gran pareja de actores formada por Michael Fassbender y Marion Cotillard consigue ahuyentar el tedio. Los diálogos se hacen soporíferos por momentos y ello hace que desconectemos de la película. Por suerte, la cosa mejora y vuelve a coger un brío aceptable hacia el final aunque puede que sea demasiado tarde para muchos espectadores.

Una verdadera lástima que este bache de ritmo acabe lastrando a esta más que atractiva y poderosa adaptación de Macbeth.

miércoles, 6 de enero de 2016

En el corazón del mar (In the heart of the sea)

 En el corazón del mar se basa en la historia real que inspiró el clásico Moby Dick. En sus casi 40 años de carrera como director Ron Howard nos ha dado un puñado de buenas películas (Apolo 13, Willow, Rush, Cocoon, Una mente maravillosa) y algún que otro encargo bastante olvidable (El código Da Vinci, Ángeles y demonios). Siempre me ha parecido un buen artesano que conoce su oficio, puede que no tenga una gran personalidad ni un estilo propio e inconfundible pero suele llevar a buen puerto los proyectos en los que se embarca.

 Al igual que me pasó con El puente de los espías, estamos ante una película muy bien hecha pero cuyo resultado final me decepcionó. A pesar de lo interesante de la historia y lo espectacular de las escenas de caza de ballenas, En el corazón del mar no me acabó de apasionar como se supone que debiera hacerlo. No es culpa de los efectos digitales, realmente asombrosos, ni de los actores, es culpa del exceso de metraje y un guión al que le falta concreción. ¿Estamos ante una historia real o una cinta de aventuras? ¿o estamos ante un film de supervivencia? En el corazón del mar será muy disfrutada por los amantes del cine de navegación (ya sabes, arríen velas, todo a estribor y tal). De todo ello hay buena muestra pero el film no llega a buen puerto y encalla en su tramo final. No estamos ante un film del calibre de Master and comander, ni mucho menos. Tampoco me parece que iguale a La vida de Pi o Kon-Tiki, por citar ejemplos recientes. Tampoco esperemos que esté a la altura de la gran Moby Dick (1956) del maestro John Huston, ni mucho menos. Con hacernos pasar un buen rato deberíamos de darnos por satisfechos a estas alturas. En el corazón del mar se ve con cierto interés pero no atrapa. Le falta ese algo que lo convierta en un film notable.

Howard dirige de forma más que solvente y el brío que imprime a las escenas marítimas es muy acertado. Hay escenas vistosas y entretenidas, sin embargo llega un punto en que la historia no da más de sí y se produce un hundimiento narrativo del cual el film ya no consigue salir a flote. Una lástima, durante buena parte del metraje el film es más que aceptable. El guión tiene aciertos al mostrar el clasismo reinante en la marina mercante, cierta lucha de clases y la sobre explotación de los medios naturales. Una pena que todos estos elementos no hayan sido suficientemente desarrollados y se queden en meros apuntes.
En-el-corazon-del-mar
Los actores están correctos, sin grandes aportaciones. Me quedo con la veteranía y la clase de Brendan Gleeson y la solvencia de Chris Hemsworth en este tipo de personajes. El resto del reparto está un tanto desaprovechado, sirva como ejemplo el personaje de Cillian Murphy que parece que iba a ser importante en la trama y finalmente pasa sin pena ni gloria.

Lo dicho, un intento de hacer un gran cine de aventuras que se queda varado a mitad de camino.

viernes, 13 de febrero de 2015

5 motivos por los que no voy a ver 50 sombras de Grey


Ya sé que no es lo habitual hablar de una película sin haberla visto, pero debido al incesante bombardeo que está precediendo al estreno de la adaptación cinematográfica de 50 sombras de Grey, no me he podido resistir. Ocurre que no me apetece nada ver esta película, vayamos por partes:

1.- No he leído el libro 50 sombras de Grey.
  No he conseguido pasar de las 50 primeras páginas. Me pareció un horror escrito de forma chapucera y burda. Es más, lo he retomado un par de veces y en las dos ocasiones he sido incapaz de ir más allá. El libro de E. L. James está tan mal escrito que hasta me provocaba vergüenza ajena. Lo dejé antes de llegar a lo bueno, es decir antes de las escenas sexuales del libro. Igual la cosa mejoraba pero me sentí tan insultado que decidí dejar de leer. De las secuelas no puedo ddecir nada pero dudo mucho que la cosa mejore.
A mí este estilo literario al que se ha catalogado como porno para amas de casa me parece tan aburrido como cualquier folletín para amas de casa. No tengo nada en contra de las amas de casa, todo lo contrario, creo que se merecen algo mucho mejor escrito. Me ocurre lo mismo con la saga Crepúsculo, me parece que muestra bastante poco respeto por los adolescentes, su público natural.

2.- 50 sombras de Grey es un hype en toda regla.
 Es decir, un producto de escasa calidad que ha sido inflado por los medios. A base de darle publicidad (buena o mala) está en boca de todos y se crea un inmerecido interés en el producto. Otra vez me viene a la mente la saga Crepúsculo, otro hype de dudosa calidad que ha sido un gran éxito de público (no así de crítica). Ha sido el marketing el responsable de su éxito, no la supuesta calidad del producto. Que nadie dude que la película va a ser un éxito de público, ya sólo con la preventa de entradas han recuperado la inversión antes de estrenar la película. Antes del estreno yo ya estoy hasta el gorro de las 50 sombras de las narices.

3.- Ni siquiera parece que han sido valientes al hacer la adaptación a la gran pantalla.
 Se ha rebajado bastante la carga sexual de las escenas. Nada de desnudos frontales ni imágenes explícitas ni detalles escabrosos. Quita, quita. Todo para llegar a un público más numeroso. Ya sabemos que actualmente las amas de casa van poco al cine, siendo los adolescentes el sector de público que más acude a las salas de cine. Una clasificación X hubiera sido mortal para la taquilla del film.
 Mucho me temo que estamos ante una adaptación bastante light que sólo escandalizará a los más puritanos. Que nadie espere un Emmanuelle, El último tango en París o un Instinto básico. Películas eróticas que triunfaron por ser transgresoras para su época, por ir un poquito más allá. Hoy con tanto porno en la red queda muy poco margen por recorrer pero, como demostró el año pasado La vida de Adele, aún es posible hacer buen cine en el que el sexo sea una parte importante de la trama. No olvidemos que con 50 sombras de Grey estamos ante un blockbuster diseñado hasta el último detalle para hacer caja. Las emociones y los sentimientos han tenido muy poco que ver con la gestación de este producto.

 Todo huele tan a prefabricado y perfectamente calculado (incluida la fecha del estreno) que no hay riesgo por ningún sitio. Ni siquiera la actriz protagonista enseña todo lo que nos quieren hacer creer. No es nada novedoso, dobles de cuerpo se han usado desde que existe el cine pero lo preocupante es que muchos sigan viendo como inmoral un vello púbico en pantalla.

4.- No me gusta la pareja protagonista.
 No veo química entre Dakota Johnson (Hija de Melanie Griffith y Don Johnson) y Jamie Dornan (elegido a última hora tras renunciar el primer muchachote elegido para el papel). Hay tanta tensión sexual entre ellos como entre una hormiga y una grapadora. La verdad es que esta pareja no tiene ni por asomo el carisma de la formada entre Mickey Rourke y Kim Basinger en Nueve semanas y media hace casi la friolera de 30 años. A mí me recuerdan a otra pareja reciente con bastante poca sangre en las venas.


5.- Es el inicio de otra maldita saga.
 Esto del cine es un negocio, ya lo era en su nacimiento, pero casos como 50 sombras de Grey evidencian que ahora el cine sólo es un negocio.  Una trilogía se les quedará pequeña. Seguro que de 3 libros hacen un mínimo de 4 películas al más puro estilo de El Hobbit, Harry Potter o (una vez más) Crepúsculo. Todo por la pasta.

Oye, me he quedado tan ancho.

martes, 28 de octubre de 2014

Perdida (Lost girl)


 Ya no procede considerar a David Fincher como una joven promesa ni como el niño rebelde del cine comercial. El tipo ya pasa de los 50 y tiene las suficientes grandes películas como para ser tenido en cuenta. Su cine ha madurado a la par que sus ganas de provocar se han amansado. Ya no hay en su cine ritmos endiablados ni finales de infarto como el de Seven o El club de la lucha. Fincher ha encontrado un camino propio para dar rienda suelta a sus oscuras historias. Su cine es menos efectista que en sus orígenes pero no ha perdido ese toque oscuro.

En films como Zodiac, La red social o Perdida nos encontramos ante un Fincher maduro, consciente de su capacidad como narrador. En Perdida vemos a unos personajes atrapados en una sociedad que los aboca a comportamientos no deseados. La sociedad impone sus estereotipos y los personajes no pueden escapar de ellos. Un mensaje bastante transgresor dentro del cine comercial actual que Fincher plasma de forma muy sutil, casi imperceptible. Bajo una capa de normalidad subyace el infierno de las relaciones interpersonales y maritales. Como un Hitchcock de lo cotidiano, Fincher bucea en esta historia de una esposa desaparecida. Será esta desaparición la que sacará a flote las miserias del matrimonio protagonista. El morbo estará servido cuando la pareja ideal resulte no haberlo sido nunca. Fincher dirige con mano maestra la historia, dando tiempo a los personajes y dejando que trama se desarrolle por si misma, sin prisa pero sin pausa el film va avanzando por territorios cada vez mas incómodos para el espectador.


 Perdida es un cine reposado, cuya trama avanza lentamente sembrando su camino de incertidumbre. No es un thriller al uso ni un telefilm a pesar de abordar un tema propio de este subgénero. Fincher da su visión de la relación de pareja al más puro estilo Hitchcock, erigiéndose como su mejor sucesor. En vez de finales de infarto, Fincher opta por algo mucho más mundano y aterrador. Una jugada arriesgada que considero es todo un acierto aunque entiendo que a muchos les resulte decepcionante.
Por cierto, la música de Trent Reznor y Atticus Ross (colaboradores ya habituales de Fincher tras La red social y Los hombres que no amaban a las mujeres) sirve de complemento perfecto para mostrar toda la turbiedad que se encierra tras las imágenes.

 Quizás el único problema del film sea una excesiva duración, a mí sus 144 minutos me parecieron excesivos, no me aburrí pero sí que encontré algún bajón en el ritmo. Nada grave pero creo que a esta historia le sobran minutos. Tampoco ayuda un Ben Affleck que no da la talla ni consigue que dudemos de su personaje de afligido marido por la desaparición de la esposa. La ambigüedad del personaje de Affleck es una pieza clave del film y no está bien conseguida, restando enteros al conjunto. Una vez más reitero mi petición de que Ben Affleck se reitre de la actuación y se dedique a dirigir.
 El personaje de la esposa desaparecida ha recaído en la guapa Rosamund Pike (que fue chica Bond en la horrorosa Muere otro día), quien sorprende muy gratamente con su interpretación. Ella sí consigue transmitir toda la ambigüedad y carga emocional de su personaje. Hay algún momento en el que se come literalmente la pantalla.


 Una buena película.

lunes, 29 de septiembre de 2014

Senderos de gloria (Paths of glory, 1957)



En 1934, el escritor canadiense Humphrey Cobb leyó en un periódico una extraña noticia que rezaba: “Francia absuelve a cinco fusilados por amotinamiento en 1915. Dos de sus viudas reciben una indemnización de un franco cada una”.
 Cobb, que había participado en la Primera Guerra Mundial, descubrió que, tras el fracaso de una ofensiva militar, el general francés Réveilhac había ordenado fusilar a cinco cabos elegidos al azar de entre sus propias filas. Un escarmiento ejemplar que culpaba del fracaso militar a las tropas (cobardes e insubordinadas) y no a los mandos. Incluso se llegó a ordenar bombardear las propias líneas para obligar a salir de las trincheras a los soldados. La absolución de los cinco fusilados llegaba demasiado tarde pero al menos se restauraba su honor. Inspirándose en estos hechos, Cobb escribió Senderos de gloria en 1935, un libro que conmocionó al joven Stanley Kubrick. Años más tarde Kubrick colaboraría en la elaboración del guión.

 Dicho guión fue dando tumbos por los estudios de Hollywood sin que ninguno de ellos quisiera llevarlo a cabo. Cuando llegó a manos de Kirk Douglas éste se quedó prendado y se comprometió personalmente para llevarlo a cabo. Una vez que Douglas apoyaba el proyecto la United Artist decidió darle luz verde, era un presupuesto moderadamente bajo que seguro que recuperaría la inversión al tener en el reparto a una gran estrella como Douglas. Stanley Kubrick era un director joven que había causado buen impresión con sus dos primeros trabajos y era barato, por lo que fue elegido para dirigir la película.  Cabe destacar que el final presentado a United Artist era un final feliz que nunca llegó a rodarse, siendo una treta para convencer a la productora. Una vez rodado el film se decidió no modificar el final.

  El film viene a incidir sobre la idea de que la guerra sirvió para satisfacer los intereses de un puñado de militares de alta graduación de uno y otro bando. Ya desde el inicio nos deja claro quien mueve los hilos en la guerra y con qué fines lo hacen. En la conversación inicial entre dos altos mandos militares franceses, rodada con una maestría exquisita, Kubrick nos evidencia que la muerte de miles de soldados en el campo de batalla no parece tener ninguna importancia para los mandos si estos consiguen ascender en la jerarquía. Las ambiciones personales se anteponen a las vidas de sus tropas. Cualquier medio es lícito para lograr escalar en el escalafón militar, ello incluía ataques sin ninguna posibilidad de éxito, bombardear a sus propias tropas y fusilamientos por cobardía.

 El hecho de intentar justificar un fracaso mediante la insubordinación de los soldados y la forma de evitarlo fusilando a tres de ellos al azar para dar escarmiento son hechos que acontecieron realmente en la gran guerra. Así mismo el hecho de bombardear tus propias posiciones para obligar a las tropas a avanzar parece que no fue infrecuente en la Primera Guerra Mundial. Kubrick parece decirnos que la guerra saca siempre lo peor del ser humano pero también lo mejor.

 Kubrick nos sitúa luego en una trinchera y nos muestra las trágicas repercusiones de las decisiones tomadas por el alto mando. El personaje de Kirk Douglas es consciente del hecho que debe liderar a sus hombres a una muerte casi segura, pero aun así debe hacerlo. Es el dilema moral de este personaje lo que dignifica al ser humano. El coronel Dax defenderá (también con muy pocas posibilidades de éxito ) a los tres soldados elegidos al azar para ser juzgados por cobardía.
 Sin moralinas ni patriotismos baratos Kubrick aboga por luchar por lo que uno cree justo aunque no haya ninguna posibilidad de éxito. Es este hecho el que realmente diferencia a un héroe de alguien que sólo cumple órdenes y se escuda en ellas. Kubrick ataca así ferozmente al estamento militar.

 Técnicamente el film es impecable.  Kubrick, en su habitual y obsesiva búsqueda de la perfección, repetía las escenas decenas de veces hasta que le satisfacía el resultado. Sólo por la escena de la conversación entre la pareja de altos mandos Kubrick demuestra un excelente dominio de la técnica. Tanto la fotografía como los movimientos de cámara son sensacionales. Nada es aleatorio ni está dejado al azar todo tiene su significado y hasta el más mínimo detalle, frase o mirada están perfectamente estudiados. Las espectaculares escenas de las cargas contra la trinchera enemiga con Kirk Douglas arengando a sus soldados son impactantes. Cabe destacar que Senderos de gloria contiene algunos de los mejores travellings de la historia del cine.

 Debo mencionar la escena final en la que una joven muchacha canta una canción en alemán ante las tropas francesas viniendo a significar que, al fin y al cabo, todos somos iguales y no existen tantas diferencias entre países. Todos han perdido familiares y amigos en una contienda en la que sólo salen ganando unos pocos. La inicial burla de los soldados franceses se va tornando en comprensión e incluso emoción. La muchacha alemana está interpretada por Suzanne Christiane quien se convertirtía en la tercera y definitiva esposa de Kubrick.

 Obviamente, el film no gustó en la Francia de De Gaulle (que había combatido en la contienda) por la imagen que se transmitía del ejército francés. El film no sólo levantó ampollas en el país galo,  también estuvo prohibido en la España del general Franco y no se estrenó hasta 11 años después de la muerte del dictador.

 Senderos de gloria es una maravilla antibelicista. Una de las mejores películas (anti)bélicas de la historia y la mejor sobre la Primera Guerra Mundial.





domingo, 14 de septiembre de 2014

Al filo del mañana (Edge of tomorrow)


 Para su nueva película, el todopoderoso e inmune al paso del tiempo Tom Cruise ha escogido al director Doug Liman. Liman es el responsable de films más que decentes como El caso Bourne o Caza a la espía y mediocridades como Jumper o Sr y Sra Smith.

 Me inclino a pensar que Liman es un buen artesano que sabe rodar y darle ritmo a una historia pero que cuando no hay nada que sacar se limita cumplir con el expediente.  Lamentablemente, creo que en Al filo del mañana estamos ante un claro ejemplo del segundo caso. Liman cumple y entrega un film a más gloria de su estrella pero poco más. Las escenas de acción son trepidantes y el ritmo general del film está bastante conseguido, por lo que estamos ante un encargo de Liman resuelto una vez más con buen hacer pero poca personalidad. Dudo mucho que Tom Cruise deje que se vea la personalidad de sus directores en ninguna de sus películas.

 Al filo del mañana es el enésimo blockbuster en la carrera de Tom Cruise, otro film que es sólo un mero entretenimiento para un espectador sin demasiadas pretensiones. Ofrece algo más a base de unos impecables efectos especiales y un buen ritmo pero se olvida tan pronto como se ve. Al igual que Oblivion es una ciencia ficción con algo más de trasfondo de lo que suele ser habitual en las grandes producciones pero no es una ciencia ficción que deba ser tomada en serio. No estamos ante Origen, Moon o Gravity.
Vale que la premisa argumental es del todo inverosímil y ridícula pero no se trata de buscarle tres pies al gato, no estamos ante un film tipo 2001 sino más bien ante el último lucimiento de Tom Cruise. Si la trama se nos hace poco creíble, el final es de traca, hay que echarle muchas ganas para que nos resulte veraz ese forzado final que, como pasó el Oblivion, le hace perder al conjunto bastantes enteros en busca de un happy end bochornoso.


 Este film se podría definir como un cruce entre Salvar al soldado Ryan y Atrapado en el tiempo. Aquí el Día de la marmota se ha transformado en el día D en el que hay que desembarcar en Francia para echar al invasor.  A mí me parecieron demasiado obvias las referencias a la Primera Guerra Mundial (se habla de una decisiva batalla ocurrida en Verdún) y la Segunda Guerra Mundial. Sólo faltaba que los alienígenas hablaran alemán. Todo bastante obvio y destinado a un espectador medio no muy ducho en historia.

  Siguiendo con las referecnias, debo comentar que los villanos parecen sacados de Matrix y la estética manga me resultó un tanto chocante (esa espada...) pero es comprensible si pensamos que el film se basa en un cómic Manga. También me recordó a Starship troopers pero sin la mirada ácida aquélla. El film funciona como divertimento aunque desperdicia la oportunidad de cierta crítica social. Por cierto: la propaganda de hacia la victoria me recordó a la propaganda cubana usando la imagen del Che. Lástima que todas estas referencias no acaben llegando a ningún sitio y se queden en meros guiños que buena parte del público no captará.

 Debo admitir que me gustó Tom Cruise, está en su eterno papel de héroe pero creo que hace un buen trabajo. La evolución de su personaje a través de la repetición de un mismo día me resultó divertida. Una vez más estamos ante un canalla que acaba convertido en un héroe muy a su pesar. Quizás la historia sentimental con el personaje de Emily Blunt sea lo más flojo del film (si exceptuamos el final). Parece que Tom Cruise quiere exorcizar los rumores de homosexualidad incluyendo en todas su películas un romance con una bella señorita. Allá él. Me gustó Emily Blunt aunque no destile mucha química con nuestro amigo cienciólogo.

 Por suerte, el buen ritmo y unos toques de humor hacen que la constante repetición de la trama no se haga aburrida al espectador. Un blockbuster justito.

5

sábado, 30 de agosto de 2014

El señor de las moscas (Lord of the flies,1963)



 Un grupo de niños que van de los 6 a los 12 años sufren un accidente aéreo que les lleva hasta una isla desierta. Allí deberán aprender a sobrevivir a la vez que forman una nueva sociedad.

La novela de William Golding, publicada en 1948, ha tenido hasta la fecha 2 adaptaciones cinematográficas, una por Peter Brook en 1963 y otra en 1990 a manos de Harry Hook. Cualquiera de ella es recomendable, si bien yo me quedo de lejos con la de 1963. La de 1963 es muy superior, sobre todo técnicamente. Sólo el inicio del film con esa narración a base de fotografías fijas te deja clavado al asiento. Además el trabajo de fotografía en blanco y negro es un verdadero prodigio. Entre ambas versiones hay diferencias (como la elección del jefe del grupo) pero la esencia de ambos es similar. Sin embargo, los personajes tienen más matices y están mejor desarrollados en la primera versión.

  Tanto la novela  como las películas ahondan en la idea de la sociedad humana. Los niños perdidos en una isla desierta deben primeramente aprender a sobrevivir. Deben satisfacer sus necesidades básicas de cobijo y alimento. En los primeros días tras el accidente, se establecen unas normas básicas de convivencia y disciplina encaminadas a un posible rescate y heredades de la sociedad de la que provienen los muchachos.
 El hecho de encender el fuego se hace imprescindible, las gafas del personaje de Piggy (Cerdito), un muchacho no muy dotado físicamente y que es objeto de las burlas de sus compañeros, serán la herramienta usada para encender el fuego. También se establece un método de llamar a asamblea haciendo sonar una caracola. Dicha caracola servirá también para tomar la palabra en las reuniones, todos tendrán acceso a la palabra pero sólo podrá hablar aquel que esté en posesión de la caracola. Ésta pasará a ser el símbolo de la organización del grupo, es su pequeña unión a las normas sociales del lejano mundo de los adultos. Es su pequeña constitución y su símbolo de democracia dentro del grupo.

 Se establecen roles sociales dentro del grupo. Se repartirán tareas y se asignan turnos para vigilar que el fuego no se apague durante el día y la noche. La falta de seguimiento por parte de algunos hace pensar a Ralph, elegido líder del grupo, que hacen falta sanciones disciplinarias. Los encargados de cazar, capitaneados por Jack, se convierten en un grupo fundamental, ya que son los que traen la comida al grupo, siendo los cerdos salvajes su presa más preciada. Para ello necesitan lanzas que ellos mismos construyen. El poder otorgado por las armas los convierte en una élite social. Jack y sus cazadores empiezan a diferenciarse del resto pintándose la cara como si de guerreros tribales se tratara. Jack apela al instinto gregario del ser humano que le hace querer pertenecer a un grupo y ser aceptado socialmente. Todo el que no pertenezca a la tribu será tratado como un paria. Jack difunde entre los suyos la idea de que nunca van a ser rescatados, así pierden la fe en el improbable rescate y deciden dejar de seguir las normas establecidas por Ralph.

 Jack potencia también creencias infantiles, casi mitológicas, haciendo creer a los demás que hay un monstruo en la isla. Jack usa el miedo de sus compañeros para controlarlos. La razón que deja paso a la superstición. El retorno a los estadios primitivos del ser humano queda patente no sólo en sus pinturas de guerra sino también en los ritos, ofrendas y sacrificios que llevan a cabo. Jack crea una dictadura basada en el miedo en la que él es el dictador y los demás obedecen.  Jack ofrece comida y seguridad, lo que hace que su violenta dictadura vaya ganando cada vez más adeptos. Una vez más vemos cómo la seguridad se impone a la libertad. 

 Así, la tribu de Jack se va haciendo más numerosa hasta que los pocos que no se han unido a ella serán vistos como disidentes y serán hostigados por sus antiguos compañeros. Frente a la tribu de Jack, Ralph y Piggy tienen la caracola y las gafas para hacer fuego, pero cuando la tribu de Jack les roben las gafas, no tendrán nada más que unas normas que ya nadie sigue. Ralph y Piggy siguen creyendo que el rescate es posible y que hay que mantener unas normas básicas de convivencia y respeto. Es el hecho de tener fe lo que realmente les diferencia del resto. Si no hay esperanza no vale la pena seguir con las normas de una civilización que ya no tiene ninguna influencia sobre ellos. En el grupo de Jack se impone la tiranía, siendo los caprichos del líder los que decidan el destino del grupo.

 Tanto la novela como sus adaptaciones son fábulas pesimistas sobre la sociedad. Personalmente, no creo que el ser humano sea bueno por naturaleza y sea la sociedad la que lo convierte en malo. Creo que instintos y comportamientos violentos o autoritarios son inherentes a la naturaleza humana. La vida en sociedad sacrifica parte de esos instintos en beneficio de la colectividad. De igual modo, puede ocurrir que una sociedad, movida por el miedo se deje gobernar por un tirano.

 Me pareció muy estimulante la simbología de los objetos como las gafas (el progreso), la caracola (la democracia), la pintura (la diferencia frente a los otros) o la cabeza del jabalí (el miedo). Como podéis ver, una película sobre niños que no es para niños.

Aquí os dejo ambas versiones:
 La mejor, la de 1963:


Y la de 1990: