
El origen de los X-men y la inicial amistad entre el profesor Charles Xavier y Magneto bien merecía ser contada en un film como el que nos ocupa. Una peli es mero entretenimiento palomitero con intenciones de blockbuster pero que no traiciona al material en el que se inspira ni trata al espectador de idiota. X-men: primera generación es una película muy entretenida y una delicia para los aficionados a los cómics. Una peli que sabe que es la quinta de una saga y que homenajea a sus antecesoras a la vez que encaja perfectamente con lo narrado previamente. Vemos el origen de elementos clave de la saga como el casco de Magneto, cerebro o el avión de los X-men. También hay cameos de Tormenta y Lobezno, que dan al film bastante coherencia.


La película parte de la impactante primera escena que ya vimos en el primer film sobre los X-men, pero la completa dando un sentido distinto al posterior personaje de Erik. Incluso el espectador siente por momentos mucha más afinidad por Magneto y sus intenciones que por el resto de mutantes. Es un punto muy hábil del guión el de hacernos dudar entre qué bando elegir. A mí el personaje de Erik me recordó al de Anakin Skywalker, alguién que elige un bando movido por la ira y el rencor. El personaje de Charles Xavier se nos muestra bastante menos interesante, ha tenido un pasado mucho más fácil, está más definido desde el principio, no duda, y tiene menos matices. La relación entre ambos personajes no está quizás suficientemente bien llevada, nunca se ve que sean verdaderos amigos ni que su relación sea tan fraternal. Creo que se debería de haber profundizado más por ese lado en vez de presentar a tanto adolescente guaperas. Mística sale bastante mejor parada en esta película, su
personaje se desarrolla mucho más y es el segundo en interés tras Erik/Magneto. En la primera trilogía apenas decía una palabra. Quizás el mutante menos logrado sea Hank McCoy/Bestia, el tipo no sólo es un mutante de pies grandes sino que además es un físico, científico y diseñador de aeronaves fuera de serie, demasiada cosa incluso para una peli de ciencia ficción palomitera.

Matthew Vaughn (director de Kick ass) se estrena con nota dentro del cine de mutantes. Su peli no aburre en ningún momento ni cae en el peligro de las escenas de efectos especiales sin sentido. Toda la ambientación en la guerra fría y la crisis de los misiles de Cuba está muy lograda, logrando que el film no sea sólo una peli para adolescentes sedientos de gente volando por los aires. La trama tiene el suficiente empaque como para gustar a todo tipo de público, incluso a los no iniciados en el cómic.
La cosa flojea en alguna escena cuando se pone en plan juvenil con chicos y chicas guapos pero por suerte no cae en el rollo baboso de Crepúsculo. Retoma el pulso y nos entrega un final a la altura: lleno de acción, dramatismo y efectos especiales. Lo que todos esperábamos.
En cuanto a los actores, yo destacaría el carisma de Michael Fassbender (Centurión, Malditos bastardos) que es un digno portador del casco de Magneto, no es fácil resultar convincente en un personaje así. James McAvoy está también correcto y creíble como Charles Xavier a pesar de su carita de niño bueno. El que más me ha gustado ha sido el casi olvidado Kevin Bacon en un papel tan excesivo como divertido casi en la línea de los villanos clásicos de 007. Jennifer Lawrence (Winter's bone) demuestra que es algo más que una cara guapa, encarnando a una Mística llena de matices, miedos y dudas. De January Jones (Sin identidad) sólo puedo decir que es un florero precioso con unas piernas interminables. También son muy guapas Zoe Kravitz y Rose Byrne pero aquí no demuestran nada más, otra vez será.

Sin ser una maravilla, entretiene y es la peli de mutantes que más he disfrutado.
5,5
