The artist


La mayor revolución que ha sufrido el cine en toda su historia no fue el color, ni el cinemascope, ni los efectos digitales, ni el 3D. La mayor revolución del cine fue la llegada del sonoro. La fusión de imagen y sonido dio origen al cine moderno, sepultando para siempre al cine mudo. Toda una industria tuvo que adaptarse a los nuevos tiempos.

The artist es una película francesa de 2011 que recrea esta revolución que supuso la llegada del sonoro en 1927. Pero lo hace desde el punto de vista del cine mudo. The artist es una película a la antigua usanza, muda y en blanco y negro. Todo un homenaje al buen cine clásico americano de los años 20 y 30 del pasado siglo.   El film relata un Hollywood idílico e idealizado: nada de escándalos sexuales como el de Fatty Arbuckle ni se hace referencia al nefasto código Hays. Así pues, el film es una fábula un tanto edulcorada de un tiempo pasado.
The artist demuestra lo equivocados que estamos muchas veces cuando nos dejamos llevar por elaborados diálogos y rebuscadas moderneces. Esta película demuestra que para narrar una buena historia no es precisa tanta palabrería, es suficiente con una buena historia y unas buenas interpretaciones, ni siquiera se precisan líneas de diálogo (se basta y se sobra con unos cuantos letreros).


 El film tiene un regusto a nostalgia que traspasa la pantalla. Yo no soy un nostálgico ni creo que cualquier tiempo pasado fue mejor, pero sí creo que antes se hacía mejor cine que ahora.The artist es un trozo de cine clásico transportado en el tiempo hasta nuestros días. Es una gran película llena de sentimientos y emociones que demuestra que estos últimos no han variado en el último siglo. Puede que la forma de narrar haya variado pero las emociones siguen siendo las mismas. The artist logra emocionar sólo con las miradas de sus protagonistas, ni siquiera es necesario oír sus voces. 


 No podemos evitar identificarnos con los protagonistas, la estrella del cine mudo George Valentin (¿inspirado en Douglas Fairbaks?) y la estrella emergente Peppy Miller. Ellos son las dos caras del éxito. Los nuevos tiempos demandarán un nuevo tipo de cine, dejando obsoleto a todo lo anterior. El cine mudo no pudo competir con el sonoro y muchas de sus estrellas no supieron adaptarse.


 Quizás esta historia no sea nueva y resulte algo simple pero está contada de forma tan perfecta que es imposible no verse atrapado por la trama desde el primer minuto. Tanto la ambientación como la música son magníficas, dignas herederas de ese buen cine al que intenta emular y homenajear. Pero lo que hace a este film algo especial es la acertada dirección de Michel Hazanavicius (un total desconocido para mí) y el montaje preciso como un reloj suizo. No sobra ni falta un solo plano ni una sola toma, el film es perfecto técnicamente hablando. También juega a su favor que no se excede en su duración, hora y media es más que suficiente para que el experimento no acabe cansando al espectador, media hora más de metraje hubiera sido fatal.



 En cuanto a los actores, Jean Dujardin y Bérénice Bejo forman una pareja tan encantadora y seductora como las parejas del mejor cine clásico. Tienen una química asombrosa entre ellos y transmiten una enorme empatía con el espectador, algo que que se perdió hace muchas décadas con actores como Cary Grant o Katharine Hepburn. Personalmente he de reconocer que he caído hechizado por la sonrisa de Bérénice Bejo (con y sin lunar).

Muchos considerarán a esta película una rareza, yo la considero una buen película. Vean The artist, amigos, no se arrepentirán.
8



7 comentarios:

Manderly dijo...

Creo que un punto fuerte de esta película es la sencillez con que transmite la ternura en un momento cumbre del cine.
Además del buen hacer de sus protagonistas, la banda sonora es completamente expresiva, lo que complementa las actuaciones.
Saludos.

Alhy dijo...

The Artist fue la última película que vi en el Festival de cine de San Sebastián y creo que nunca he vivido un broche de oro mejor. Nunca olvidaré la cara de emoción de Hazanavicious ante la enorme ovación que le hicimos (y con ella se llevó el premio del público, of course), aunque eso no sea nada comparado con otros premios más prestigiosos o un potencial oscar.

Desde entonces, llevo meses publicitándola machaconamente por todas partes (en mi blog, en el facebook, via e-mail), insistiendo petardamente a mis amigos para que vayan a verla. Creo que es el tipo de peli con la que te reenamoras del cine, por muy clásico y/o "escéptico" que seas. La adoro, simplemente.

Un saludo a lo Peppy Miller desde lo alto de una escalera ***

Anónimo dijo...

muy buena

Sidhe dijo...

Digan lo que digan, no me canso de verla y me encanta que haga rememorar escenas o películas del cine clásico.

Una gran joya.

Felicidades por tu reseña Luis, un abrazo :)

Waldemar Daninsky dijo...

En efecto, yo fui a verla un poco por casualidad y salí encantado. Hacía mucho tiempo que no me identificaba de tal manera con los personajes de una película. Y la ambientación no está nada mal.

Dialoguista dijo...

La emoción y la simpleza, lo dijiste perfecto. Y todo realizado de manera deslumbranteee. Una gran película. Me uno a tu recomendación: vean the artist!!! :D

JuanRa Diablo dijo...

También me uno a esa recomendación.
Parece mentira que una película muda transmita tanto.

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