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viernes, 11 de enero de 2013

El atlas de las nubes (Cloud Atlas)



Cada vez tengo más claro que el éxito de los hermanos Wachowski con Matrix fue pura casualidad. Tras la horrible Speed Racer los hermanos Lana (antes Larry) y Andy Wachowski intentan recuperar el prestigio perdido con la adaptación del best-seller de David Mitchell, Cloud Atlas. Para un proyecto así de ambicioso han necesitado la colaboración del director alemán Tom Tykwer (El perfume, The international, Corre, Lola, corre).

 Adaptar este relato era un gran reto, las seis historias del libro ocurren en tiempos y lugares distintos abarcando desde el siglo XIX a un futuro apocalíptico. Cloud Atlas era un proyecto de 100 millones de dólares que sólo podía ser o un gran éxito o una gran decepción, yo apuesto por lo segundo. El problema de la cinta no es que sea pretenciosa (que lo es y mucho) ni su duración de casi tres horas. El problema es que las seis historias que narra no acaban de conectarse nunca entre ellas. Cloud Atlas intenta funcionar con la precisión de un reloj suizo pero apenas logra avanzar a trompicones. Las historias tienen un interés desigual y la relación que las une es tan difusa que el espectador nunca acaba de verle la gracia al asunto, la verdad. Hay quien dice que en un segundo visionado se captan detalles que pasan desapercibidos la primera vez y que la trama  cobra más sentido, es posible, pero dudo que vuelva a invertir tres horas de mi vida otra vez en este film.


El inicio del film es bastante torpe, el acelerado montaje no logra que nos metamos dentro de ninguna historia ni que sintamos la más mínima empatía por ninguno de los personajes. El film presenta demasiados personajes en muy poco tiempo y no les dedica el metraje necesario conformando una desangelada presentación de personajes. Al film le cuesta arrancar y durante los primeros 45 minutos el espectador asiste a un galimatías de historias inconexas que nunca le acaban de interesar. Por suerte, la cosa mejora pasados estos 45 primeros minutos y las historias se hacen algo más interesantes (aunque uno sigue sin ver la verdadera conexión entre ellas). Sólo al final se intuye una cierta relación entre todas las tramas, bastante endeble, para qué vamos a engañarnos.

 
  El film se deja ver, no pasa de curioso, ni apasionan sus historias ni fascina por su apartado visual. De todas las historias yo me quedo con la del editor en el asilo, es en la que el estupendo actor Jim Broadbent tiene más protagonismo y se agradece. Me pareció además la historia más entrañable y divertida. El resto no pasan de lo ameno, como mucho. Los segmentos de aventuras están bien rodados pero no están bien hilvanados. No sé qué partes han sido rodadas por los hermanitos más pretenciosos de la historia del cine o por Tom Tykwer, no se nota que el film haya estado rodado a seis manos. Lo que sí se nota es que no ha habido una cabeza pensante que haya sabido llevar a buen puerto este enorme transatlántico a la deriva. Una pena.

 Por cierto, no me gustó la idea de que los mismos actores repitan personajes en cada una de las historias. Algunas caracterizaciones resultan bastante grotescas e inverosímiles. Las imposibles narices postizas de Susan Sarandon  y Halle Berry no quedan nada naturales. Tampoco son creíbles los cambio de raza, Tom Hanks no queda creíble como escritor de color, ni Halle Berry resulta creíble como mujer blanca o señora oriental de avanzada edad. Pero la palma se la lleva la coreana Du-na Bae cuya caracterización de joven pelirroja (y pecosa) es el colmo de lo inverosímil. Tampoco Hugo Weaving (actor talismán de los Wachowski) se ve natural como enfermera (¡¡¡) ni Hugh Grant puede evitar que se le reconozca incluso como jefe de un clan de salvajes caníbales. ¿Realmente era necesario usar siempre a los mismos actores? ¿Aporta algún sentido a la historia? Pues no, sólo sirve para que el espectador juegue a adivinar qué actor se encuentra debajo de esa cochambrosa caracterización.


 Todo sería perdonable si el film emocionara o tuviera un mensaje interesante, pero no es así. Cloud Atlas es Un enorme y atractivo envoltorio vacío de contenido.
Fallida.

4,5


miércoles, 9 de enero de 2013

Matrix Reloaded y Matrix Revolutions


El mundo virtual de infinitas posibilidades que los Wachowski nos presentaron en Matrix no fue desarrollado de forma satisfactoria en las posteriores secuelas: Matrix Reloaded y Matrix Revolutions. Ambos films se rodaron a la vez para abaratar costes y se estrenaron con apenas 6 meses de diferencia en el año 2003.

El éxito de Matrix fue tan grande que nadie dudó en darles total libertad a los hermanos Wachowski, convertidos de pronto en los grandes genios de la ciencia ficción. Lamentablemente, los Wachowski no supieron expandir el universo Matrix y las decepcionantes secuelas fueron un completo horror. No supieron aportar nada novedoso y llenaron de palabrería una trama vacía. Los hermanos quisieron hacer algo que nunca se hubiera visto antes, un espectáculo visual total, pero se olvidaron de la historia. Su guión es tan pretencioso como endeble y risible en muchos momentos. Los personajes hablan, pelean, hablan, pelean y vuelven a hablar sin parar diciendo unas tonterías tremendas. No hay ingenio ni talento en estas secuelas, quizás nunca lo hubo.

Las escenas de acción son excesivamente largas (llegando incluso a aburrir), algunas están metidas con calzador y los efectos especiales no estaban a la altura. La pelea de Neo contra cientos de agentes Smith se me hizo eterna, sobre todo cuando se nota demasiado que los personajes están hechos por ordenador. Por momentos pensé que estaba jugando a un vídeo juego (quizás era esa la intención).

Tampoco me gustó cómo se muestra la vida en Sión, la escena de los humanos bailando como si un festival de música rave se tratara me pareció un horror. No sólo me parece mal rodada sino que no tiene justificación ninguna. Los humanos no desean ser localizados pero bailan a todo volumen, se enfrentan a la extinción bailando.

 Yo me quedo con la escena de la autopista de Matrix reloaded, es cierto que algunos personajes se nota que están generados por ordenador, pero creo que es lo mejor en cuando a ritmo y espectacularidad de estas dos desafortunadas secuelas. Hay que destacar que esta escena fue rodada por el director de la segunda unidad, David R. Ellis. Por cierto Ellis ha fallecido recientemente y fue también director de Destino final 2 (en la que también hay una espectacular escena en una autopista) y la divertida Serpientes en el avión. La mejor escena de la trilogía y ni siquiera la rodaron los Wachowski. Ya decía yo. Pero claro, tras esa escena ya nada puede impresionarnos y el film sufre un bajón importante.


 Si Reloaded es un tormento, Revolutions es un poquito mejor, pero sigue siendo un tostón de cuidado. Peleas y explosiones a doquier aunque no vengan a cuento. La idea no daba para más y Revolutions es quizás la peor forma de cerrar una trilogía. Su narración es confusa y no nos interesa el destino de los protagonistas ni nada de lo que ocurre en pantalla, yo sólo deseaba que acabara de una maldita vez. Conforme avanzaban los minutos yo veía que el film era cada vez peor. Esa larguísima pelea final entre Smith y Neo volando por los aires mientras cae la lluvia no puede ser más carente de emoción y ritmo. Yo sólo deseaba que uno de los dos no se levantara, me daba igual cual de ellos. Al menos los efectos son algo mejores que en su anterior y bochornoso enfrentamiento. Por suerte, Hugo Weaving salva los muebles con su actuación aunque ni él consigue que las pomposas frases del agente Smith tengan algo de interés.


 Como podréis suponer, los Wachowski no ofrecieron respuestas en las dos secuelas simplemente porque no las tenían, toda la apariencia filosófica del primer film se quedó en nada, no hay nada tras la filosofía barata de Matrix. Sólo es cine de acción que pretende ser lo que no es. Un galimatías filosófico-mistico-friki-informático infumable construido para enlazar aburridas escenas de acción.

Aun así, hay quien venera esta trilogía y le intenta sacar significados ocultos en cada plano. Voy a solucionaros vuestras dudas, fieles seguidores de Matrix, os dejo una pequeña guía made in Luisci:

-¿Qué es el oráculo? Pues un programa que el propio Matrix tiene integrado para ayudar a los elegidos en su camino hacia el reinicio de Matrix. Los oráculos ya existían en la mitología griega, otra referencia cultural.

-¿Qué pinta el maestro de las llaves en la trama?
 Es sólo un McGuffin, algo que hay que conseguir, un objetivo de los protagonistas, da igual que luego no sirva para nada. Puede ser una estatua de un halcón o un códico de lanzamiento de misiles.
- ¿Qué pinta en Merovingio en esta historia? Nada, sólo rellenar minutos de metraje. Su nombre de dinastía de emperadores alemanes no significa nada, sólo les pareció molón a los Wachowski. Su diálogo sobre la causalidad es digno de estudio de puro ridículo.

 
-¿Y su mujer Perséfone? Nada, Monica Bellucci está espectacular en esos ceñidos trajes pero apenas dice palabra. Su nombre viene de una diosa hija de Zeus que es expulsada al inframundo, pues vale. Más referencias griegas que no aportan nada.

- ¿Qué significa el beso de Perséfone a Neo? Vaya usted a saber, ni los Wachowski lo saben, puede ser que Perséfone sea un troyano, un virus o un programa que detecte mediante el beso si Neo ama realmente a Trinity o puede que Bellucci pidiera una escena de beso con Keanu Reeves. El famoso beso es bastante soso, por cierto.

 -¿Porqué Perséfone ayuda a Neo y sus amigos? Quizás desee fastidiar a su marido (lo más probable) o desee el reinicio de Matrix a ver si tiene más suerte en la próxima versión.

-¿A qué viene que el agente Smith se apodere de una persona fuera de Matrix? Me pareció una chorrada tremenda fuera de toda lógica (suponiendo que haya alguna en esta empanada mental).

-¿Por qué Neo tiene poderes sobrenaturales fuera de Matrix? Es uno de los hechos que más me defraudaron, no tiene ningún sentido. Puede que Neo sea el elegido, pero que adopte poderes en el mundo real (¡¡¡WTF!!!) no tiene ni pies ni cabeza.

-¿Qué significa el final? Neo necesita de las máquinas para acabar con la verdadera amenaza (el díscolo agente Smith), al final se tiene que aliar con Matrix para que Sión pueda sobrevivir. Neo se sacrifica por los demás, hecho que lo asemeja a Cristo (otra referencia religiosa de los Wachowski que no lleva a ningún sitio). Al menos, no es el típico happy end.

-¿Volverán los Wachowski al universo Matrix? No os quepa duda. Su carrera no está siendo todo lo exitosa que se podría suponer, más bien todo lo contrario: enlazan un fracaso tras otro. Seguro que al final deciden volver a reiniciar el sistema e inundar las pantallas con la lluvia digital de Matrix. No olvidemos que el final de Matrix Revolutions dejaba las puertas más que abiertas a futuras entregas. Ya habrá otras oportunidades de reiniciar el sistema, ya se ha hecho otras veces (Neo es el sexto elegido y Matrix se ha reiniciado cinco veces antes).


 Los Wachowski mezclaron filosofía oriental, Kung fu, cristianismo, informática y todo lo que se les ocurrió en un guión ridículo hasta decir basta. El cine de ciencia ficción no debe justificarse intentando tener más relevancia de la que tiene. Pero estas dos secuelas son meras excusas para mostrar escenas de acción. En especial, Matrix reloaded está llena de aburridos diálogos de besugos que pretenden ser profundos pero sólo resultan presuntuosos y huecos. Lo que se podría decir en dos frases, los Wachowski lo dicen en treinta. Venga, veamos unos ejemplos:

-"No estamos aquí porque seamos libres, si estamos aquí es porque no lo somos. No existen motivos para huir ni hay razones para negar el objetivo porque ambos sabemos que sin un objetivo... No existiríamos. Es el objetivo lo que nos ha creado. El objetivo nos vincula.
El objetivo nos motiva, nos guía, nos mueve. Es el objetivo lo que nos define. El objetivo nos mantiene unidos. Estamos aquí por usted, Señor Anderson, para arrebatarle lo que usted intentó arrebatarnos." (El agente Smith a Neo. Demasiada palabrería previa  a una escena de lucha cuyos efectos se pretendían revolucionarios y provocaron vergüenza ajena.)

Ojo a la soberana estupidez que le suelta El arquitecto a Neo:

-"Tu vida es sólo la suma del resto de una ecuación no balanceada conatural a la programación de Matrix. Eres el producto eventual de una anomalía, que a pesar de mis denodados esfuerzos, no he sido capaz de suprimir de esta armonía de precisión matemática. Aunque sigue siendo una incomodidad que evito con frecuencia, es previsible y no escapa a unas medidas de control, que te han conducido inexorablemente hasta aquí."
"Como sin duda estarás deduciendo, la anomalía es sistémica y por eso crea fluctuaciones hasta en las ecuaciones más simplistas."

-"El primer Matrix que diseñé era casi perfecto, una obra de arte. Preciso, sublime. Un éxito sólo equiparable a su monumental fallo. Su ineluctable fracaso se me antoja ahora como una consecuencia de la imperfección inherente a todos los humanos. Por eso lo rediseñé y lo basé en vuestra historia para reflejar con exactitud las extravagancias de vuestra naturaleza. A pesar de ello tuve que afrontar otro fracaso. Entonces comprendí que las respuestas se escapaban porque requería una mente inferior o por lo menos no tan limitada por los parámetros de la perfección. Quien dio con la respuesta de un modo fortuito fue otro programa intuitivo que yo había creado, en principio, para investigar ciertos aspectos de la psique humana. Si yo soy el padre de Matrix, ella es, sin duda alguna, su madre."

Quizás hay que ser ingeniero informático con un máster en Wisconsin para entender estas frases en toda su extensión, pero en el cine sólo provocaban carcajadas. No se vayan todavía, aún hay más frases que intentan ser profundas pero evidencian la empanada mental de quien las escribió pensando que así nos iba a impresionar:

-"La decisión ya la has tomado, ahora sólo estas intentando entender porque la has tomado". (El oráculo a Neo, toma profundidad)

-"Tócame y no volverás a tocar nada en más en tu vida". (Trinity a un esbirro del Merovingio, esta frase sí me gustó, es sencilla y directa. De las pocas frases directas del film.)

—"¿Por qué? ¿Por qué Sr. Anderson? ¿Por qué se levanta? ¿Por qué sigue luchando? ¿Acaso cree que lucha por algo, además de por su propia supervivencia? ¿Podría decirme qué es, si es que acaso lo sabe? ¿Es por la libertad? ¿Es por la verdad? ¿Tal vez por la paz? ¿Quizás por el amor? Ilusiones, desvaríos de la percepción. Concepciones temporales de un frágil intelecto humano que trata con desesperación de justificar una existencia sin sentido ni objetivo. Todas son tan artificiales como Matrix, sí, es cierto, aunque... sólo una mente humana inventaría algo tan insulso como el amor. Debería ser capaz de darse cuenta. Ya debería saberlo. Usted no puede vencer, ¡es inútil seguir luchando! ¿Por qué Sr. Anderson? ¿Por qué se resiste?"
 —¡Porque lo he elegido!
(Dialogo entre el agente Smith y Neo en su eterno enfrentamiento final)

Lo dicho, lo que empezó siendo una estupenda película de acción que revolucionó el género acabó convertida en una pesada losa de hueca palabrería.

martes, 8 de enero de 2013

Matrix (The Matrix, 1999)


Estrenada en 1999, Matrix supuso el blockbuster definitivo del fin del siglo XX. Su impacto fue enorme en su día e incluso eclipsó al decepcionante Episodio 1 de Star wars de George Lucas. Matrix  fue un salto cualitativo en cuanto a efectos visuales y fijó una estética que hoy día sigue siendo imitada.

 Los hermanos Larry (ahora Lana) y Andy Wachowski habían debutado como guionistas de la penosa Asesinos (sí, esa mala película con Stallone y nuestro Antonio Banderas fuera de control), parece ser que su guión sufrió muchas modificaciones y no estuvieron nada contentos con el resultado (ni ellos ni el resto del mundo). A pesar del fracaso de Asesinos, el productor Dino De LAurentiis decidió confiar en estos hermanos y les dejó dirigir otro guión escrito por ellos. Así pues, el debut tras las cámaras de los Wachowski se produjo en 1996 con el film Lazos ardientes (Bound), una película de cine negro sobre dos mujeres que se quedan con un botín de la mafia. El mayor atractivo era la estimulante presencia de Jennifer Tilly y Gina Gershon y alguna tórrida escena entre ellas. El resto del film no está mal y se ve sin problemas, pero nada hacía presagiar que estos dos hermanos iban a revolucionar el séptimo arte con su próxima película.

Matrix costó 64 millones de dólares y recaudó más de 450, convirtiéndose en un éxito sin precedentes y un clásico instantáneo del cine de ciencia ficción. Matrix fue considerada por muchos como una obra del calibre de Alien o Blade runner, otros la vieron como una especie de biblia post-moderna, un film de acción lleno de significados ocultos que le daban una complejidad no habitual en este tipo de cine. El enorme éxito de crítica y público fue refrendado con 4 merecidos Oscars técnicos. Pero, ¿realmente era Matrix tan buena?:


 El argumento de Matrix saquea sin piedad la novela Neuromante de William Gibson, publicada en 1984. Neuromante fue la novela que inició el movimiento Cyberpunk, es decir: historias de ciencia ficción en las que la tecnología se ha desarrollado mucho pero la sociedad está en clara descomposición. Los protagonistas suelen ser marginados de una sociedad dominada por la tecnología. Neuromante ganó los premios más prestigiosos de la ciencia ficción como el Nébula, el Hugo o el Philip K. Dick. Neuromante fue pionera a crear una realidad virtual (matriz o matrix en inglés) a la cual los humanos pueden conectarse, un mundo paralelo en el que casi cualquier cosa es posible. La idea y el desarrollo de Neuromante son la base directa de la que bebieron films como el manga Ghost in the shell (1995) o Matrix. Así pues, los Wachowski ni siquiera fueron pioneros en basarse en Neuromante, ya que Ghost in the shell ya lo había hecho 4 años antes. Incluso copiaron hallazgos visuales de Ghost in the shell, valga como ejemplo la famosa lluvia digital. Obviamente los Wachowski no citaron sus fuentes de inspiración ni aparece agradecimiento o mención alguna en su film. Un poco de humildad no les hubiera venido nada mal.
 Pero también incluyeron abundantes referencias al estado opresor de la novela 1984 de Orwell (Neo vive en la habitación 101), Alicia en el país de las maravillas (Neo recibe un mensaje en su ordenador que le invita a seguir al conejo blanco, que esta vez aparece en forma de tatuaje), hay referencias al cristianismo (Neo es el elegido que debe sacrificarse  para salvar a los demás), etc, etc, etc...



Matrix es también una actualización del mito de la caverna de Platón. En el siglo V a.C. Platón elaboró una metáfora sobre la ignorancia del hombre: supongamos que unos hombres viven atados de pies y manos en el interior de una caverna y de espaldas a una hoguera que proyecta sombras en las paredes. Estos hombres sólo conocerían las sombras, nunca ha visto los objetos reales que las provocan, son ideas erróneas que conforman su realidad. Los objetos reales (con su forma y color verdaderos) son desconocidos e impensables para ellos. Si a uno de estos hombres se le sacara de la cueva, probablemente no creería la existencia de una fuente de luz tan radiante como el sol. Pero, una vez acostumbrados sus ojos y asimilada la real naturaleza de las cosas, podría darse el caso de que quisiera volver a contar la verdad a sus compañeros de cautiverio y sacarlos del engaño. En Matrix, Neo decide tomar la pastilla roja y enfrentarse a la verdad, por dolorosa que sea. Neo sale de la cueva, acepta la verdad y decide liberar a sus compañeros. Así pues, la modernidad de Matrix ya la había inventado Platón hace 2.500 años.


Pero Matrix no pasará a la historia por sus connotaciones filosóficas sino por sus espectaculares escenas de acción. La revolución que supuso la combinación de efectos especiales con artes marciales y el bullet time hicieron de Matrix un espectáculo magnífico y un entretenimiento ideal. Yo lo pasé francamente bien en el cine. Escenas como la del entrenamiento entre Neo y Morfeo, el rescate de Morfeo o la lucha final con el agente Smith son clásicos del cine moderno. Obviamente, se nota la influencia del cine de Hong Kong y del maestro John Woo en muchas de sus escenas. Pero es innegable que cogiendo elementos de otros sitios estos hermanos dieron en la diana. Incluso su estética y su fotografía en tonos azules han sido imitadas hasta la saciedad.

Matrix era un entretenimiento perfecto, pero había que convertirlo en trilogía aunque no hubiera ideas para ello.




miércoles, 7 de julio de 2010

Speed Racer



Ya sé que me voy a ganar muchos enemigos pero los hermanos Wachowski me parecen un fraude de cuidado. Es innegable que con Matrix revolucionaron la ciencia ficción (aunque fuera copiando de la fascinante novela Neuromante de William Gibson y de la peli Ghost in the shell) pero las 2 secuelas fueron tan malas … Casi 10 años después de Matrix nos demuestran que las ideas no son lo suyo y adaptan la serie de anime japonesa Meteoro. Al menos la versión del V de Vendetta de Alan Moore que produjeron era bastante decente.

Al grano, Speed Racer es una tontería monumental. Los Wachowski nos narran una historia mil veces vista, con personajes de lo más tópico y un final evidente desde el minuto 1. El guión es muy flojo, casi tanto como el de las dos secuelas de Matrix. Vamos, yo apuesto a que no había un guión previo, que rodaron la peli bajo los efectos de un potente derivado del opio y luego lo apañaron como pudieron con efectos especiales. Sólo así se explican los estridentes colores, la idiotez de algunos personajes y el mareo de las carreras.

Leñe, las carreras o persecuciones de coches pueden dar mucho juego en el cine (pongamos La amenaza fantasma, Cars o Death Proof como ejemplos recientes) y pueden estar fácilmente llenas de emoción y velocidad. Pero aquí no han sabido sacarles el partido. Las carreras son demasiado largas, aburren y los diálogos entre ellas aburren aún más.

Los personajes son estereotipos de lo más tradicional: la madre siempre en la cocina apoyando a su marido y a sus hijos, la novia abnegada que se sacrifica por el novio, el padre que lo da todo por sus hijos varones, el hijo que idolatra a su hermano mayor, el empresario malvado… Todo ya visto cientos de veces antes y mucho mejor contado. Se permiten el lujo de incluir a unos de los personajes más imbéciles que recuerdo: el puto crío y su maldito mono coñazo. Encima no pintan nada en la historia y no son graciosos, más bien irritan bastante. Este tipo de personajes pueden funcionar en un anime japonés destinado al público infantil pero al adaptarlos a la pantalla hay que entender las limitaciones de cada género.

¿Qué pintan actores de la carrera y la talla de Susan Sarandon, Christina Ricci o John Goodman en este bodrio? Supongo que el cheque habrá sido bueno ya que sus papeles los podría haber interpretado fácilmente una farola. El joven Emile Hirsch me gustó mucho en Into the wild (Hacia rutas salvajes y en Milk pero en la piel de Speed Racer (vaya nombre más ridículo, por cierto) está realmente inexpresivo.

En el apartado técnico es donde los Wachowski siempre han tenido su (único) punto fuerte y aquí se han marcado unas espectaculares carreras de coches generadas por ordenador de las que no te enteras casi de nada. Los movimientos de cámara y el montaje son tan rápidos y tan irreales que acabas mareado. La estética de video juego (con esos colores tan chillones) forma parte de un estilo visual totalmente estridente, naif, ñoño y ridículo.

Tan ridículo como el mundo que presentan, siempre ultra limpio, ultra preparado y ultra correcto políticamente (baste con un detalle: los corredores celebran la victoria en el podio con leche en vez de con champán).

No tengo ni idea de qué pretendieron los hermanitos de las narices con este despropósito pero a mí sólo me aburrió y me mareó.

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