Mi nombre es Harvey Milk (Milk)





Harvey Milk fue un activista y político estadounidense conocido por su lucha a favor de los derechos civiles de los homosexuales.



El nuevo film de Gus Van Sant es una biografía de esas que tanto les gustan a los norteamericanos: personaje norteamericano reciente, bien ambientada en una época convulsa y bien interpretada.
El principal objetivo de la peli es que el espectador se dé cuenta de cómo las libertades civiles en Estados Unidos no han tenido un camino de rosas. Para ello, nada mejor que narrar la vida de un activista y político gay de la década de los 70. La peli no llega a ser un film político ni un film estrictamente gay. Narra la lucha de un hombre por la libertad de todo un colectivo, ni más ni menos. Primero desde un movimiento callejero pseudo-clandestino y luego dentro de la difícil política norteamericana.



La peli está bien y se ve con agrado. Van Sant nos entrega un biopic muy correcto. Si bien es cierto que no fascina ni tiene momentos sublimes, tampoco aburre. Hay que indicar que se puede hacer algo lenta para los amantes de las persecuciones y las pelis de vampiros adolescentes.
Los ambientes y las relaciones gays del San Francisco de los 70 están tratados de forma bastante sobria, sin centrarse en los aspectos más marginales ni escabrosos. Los homosexuales están retratados de forma muy respetuosa, sin caer en tópicos ni chistes fáciles. La peli comparte totalmente e intenta inculcar las tesis de su protagonista: un homosexual es una persona tan digna como cualquier otra.



Me gustó especialmente que ciertos personajes sólo aparezcan en imágenes de la televisión de la época, impagables y terroríficas me parecen las declaraciones de algunos personajes reales.



Sean Penn sigue siendo un actor excepcional. Ya ni sé la cantidad de Oscars que este tipo debería tener en su casa. Su interpretación de Harvey Milk es simplemente genial. No es su típico papel de tipo duro introvertido, aquí ha modificado sus gestos y su forma de mover las manos para parecerse más al personaje real sin llegar nunca a excederse ni caer en el amaneramiento. Muy contenido.
Del resto del reparto me agradó Diego Luna (Sólo quiero caminar, Y tú mamá también) que realiza una interpretación bastante ajustada aunque su personaje sea bastante más proclive al exceso. Emile Hirsch (Hacia rutas salvajes, Speed Racer) también creo que está muy bien. James Franco está aquí mejor que haciendo del Duende Verde en Spider-Man pero me pareció algo flojo. Tampoco me acabó de convencer Josh Brolin, su personaje no queda bien definido ni acabamos nunca de entender sus motivaciones.



Igual esa es la moraleja del film, no entenderemos nunca a los intransigentes.



6,5



p.d. Por mucho que se empeñen en vendernos a Estados Unidos como la tierra de la libertad y las oportunidades, no es difícil darse cuenta del engaño con películas como Milk.
Un país que intenta exportar su modelo de vida mientras discrimina (por su color de piel o por su condición sexual) a un buen porcentaje de su población… debería limpiar primero sus miserias antes de intentar vendernos un modo de vida tan hipócrita.

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